Futuro gris para la familia Alemán en los negocios

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12 de julio, 2021 Miguel Alemán Magnani

Recientemente se dio a conocer que la FGR solicitó una orden de aprehensión contra Miguel Alemán Magnani por defraudación fiscal de 65 millones de pesos y, finalmente, un juez federal otorgó dicha orden de aprehensión. Miguel Alemán Velasco, padre del Alemán Magnani, no es solicitado por las autoridades, principalmente por su edad y para tener alguien con quién negociar.

En realidad esto ya se había tardado. Venían acarreando problemas desde hace mucho tiempo y es que al perder el amparo del poder y tomar muy malas decisiones, su emporio se comenzó a resquebrajar. Pero vámonos al principio: el abuelo fue presidente de México y su sexenio destacó por una enorme corrupción. Incluso a los más altos funcionarios de su gobierno les decían los tanprontistas (porque tan pronto eran nombrados ya tenían casa en Las Lomas de Chapultepec y yates en Acapulco).

El expresidente, llamado cachorro de la revolución, terminó siendo socio de muchas empresas y teniendo muchísimo dinero y propiedades por todos lados. Fue el expresidente, por ejemplo, quien desarrolló lo que hoy conocemos como Ciudad Satélite. Fueron él y sus amigos quienes idearon el desarrollo de Acapulco guardándose para sí los mejores terrenos.

Su hijo, el exgobernador, exsenador y empresario Miguel Alemán Velasco se dedicó a invertir el dinero y negocios que heredó de su padre. Temas inmobiliarios, radiodifusión, televisión y muchas cosas más. Y su hijo, Miguel Alemán Magnani, hizo lo propio. Entre otros negocios fundó Interjet, que a la larga fue su perdición. Y fue su perdición por varios motivos: nombró gente incapaz que no sabía lo que hacía y que lo engañó; no estaba al tanto de lo que sucedía en la empresa; decidieron comprar aviones rusos, los Sukhoi o Superjet que lo terminaron quebrando por malos y por no tener refacciones, además de que Interjet todavía debe varios cientos de millones de dólares de esa operación, decisión que hundió a la empresa.

Las estrategias fiscales que siguieron fueron muy malas. Tanto, que le deben mucho dinero al fisco. Al SAT le deben, aproximadamente, 3000 millones de pesos, pero al gobierno le deben 5000 millones de pesos entre deudas a SENEAM, combustible, ASA, y Migración, entre otros. Eso sin contar los adeudos con acreedores de aviones, empleados, clientes a los que les deben reembolsos. En total, Interjet deben 1,1250 millones de dólares.

La familia Alemán recibió un préstamo de 1200 millones de pesos para un negocio de importación de gasolina del que cubrieron más de la mitad, pero se atoraron con los pagos, pero las garantías por los préstamos son válidas. Y luego está el tema de Radiópolis. Finalmente no se van a quedar con el 50%, que van a tener que vender, pues se compró con otro préstamo.

Así que independientemente del arreglo que puedan alcanzar con el SAT y con sus acreedores, que son muchos, el futuro de los Alemán en los negocios se ve gris.

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El nazismo hitleriano no es intercambiable en términos de valor con la desobediencia civil pacífica de Gandhi, por más que todo mundo sea libre de pensar lo que quiera.   Tomemos como referencia la primera pregunta del ejemplo anterior para tratar de encontrar algunos elementos objetivos que funcionen como criterios para definir cuál de las convicciones planteadas es más deseable. La pregunta decía así: 1.- Para explicarnos los fenómenos naturales, ¿preferimos un mito o una tradición, o mejor optamos por la investigación científica? Lo primero es plantearse si alguna de las dos alternativas es intrínsecamente mejor que la otra. A mi juicio, la respuesta es: sí. Una primera razón es que la ciencia llega como consecuencia del proceso evolutivo de las ideas humanas. Del mito y de la tradición emerge la ciencia como instrumento para explicar lo que los primeros no podían. E incluso dentro de la propia ciencia el proceso evolutivo no cesa. Debió existir Newton, como máximo exponente de la física tradicional, para que emergiera Einstein y relativizara lo que hasta entonces se consideraba como verdades cósmicas absolutas.  Una segunda razón es porque en el mito no cabe la ciencia. Cuando una verdad se asume como dogma inquebrantable, la duda científica es expurgada. Mientras que en el mundo de la ciencia, la tradición y el mito cohabitan siempre y cuando sea posible cuestionarlos. La ciencia, en tanto producto humano que busca la certeza y la verdad de una vez y para siempre, se articula creando paradigmas, que en cierta forma equivalen a los mitos, sin embargo, a pesar de buscar certezas, la ciencia se permite la duda, la crítica, el cuestionamiento, lo que abre espacio para muchos de esos paradigmas que se creían inamovibles se sustituyan por nuevas comprensiones un poco más “verdaderas”. El mito, por su parte, se asume como la explicación final y definitiva que no permite cuestionamiento ni mejora. En una última instancia, la ciencia podría probar que el mito es verdadero, mientras que desde el mito, el cuestionamiento científico es inaceptable.  El proceso evolutivo del planeta entero tiende a la amplitud, a la complejidad, a la especialización. Cada nueva etapa de la evolución abre un nuevo espacio que integra y abraza a lo existente en el estadio anterior, por eso en el mundo newtoniano la relatividad es inimaginable, mientras que en mundo relativo de Einstein, Newton es el cimiento principal.     Una tercera razón es que mientras el mito se explica de forma distinta en cada región del mundo y en cada tiempo, las explicaciones de la ciencia son universales y atemporales. No hay matemáticas americanas, matemáticas rusas o matemáticas islámicas. Lo mismo ocurre con el tiempo, las matemáticas es un lenguaje atemporal, y si bien las desarrolladas en épocas antiguas eran más básicas y elementales, eran parte de un mismo cuerpo de conocimiento que, como buen proceso evolutivo, se ha ido ampliando y complejizando con cada nuevo descubrimiento, pero cuyos fundamentos continúan aplicando hoy, lo mismo que aplicaban en la Grecia clásica. Mientras que, por su parte, las concepciones míticas sí responden al tiempo, espacio e idiosincrasia en que fueron articuladas.  Asumir esta –o cualquier otra– convicción de forma profunda y general conlleva infinidad de consecuencias, porque la forma en que concibamos las cosas –aún sin ser conscientes de ello– determina nuestros actos. Por ejemplo, una vez que aceptamos como humanidad que sea la ciencia la que explique lo relacionado con los fenómenos naturales, ya no habrá lugar para continuar negando el cambio climático, las políticas sanitarias referentes a la Covid-19 –o cualquier otra contingencia de salud– se decidirán desde el criterio médico y no político o económico, los datos estadísticos serán centrales para definir cómo y dónde aplicar determinadas políticas públicas y dónde y cuándo no hacerlo, y un largo etcétera. Por eso las convicciones no son asunto menor. Se trata de fundamentos que rigen las narrativas que decidamos articular, y según sean unas u otras, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  Y el mismo ejercicio podríamos hacer con las otras dos preguntas del ejemplo, y con muchas más que nos permitirían redefinir nuestras convicciones por encima de las creencias que nos lastran. 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No basta con sanitizar los espacios cerrados, hay que hacer circular el aire, para evitar la concentración de aerosoles, máxime cuando esta nueva variedad delta, al igual que sus predecesoras, puede ser  transmitida por alguien aparentemente sano, o que ya haya tenido COVID en el pasado, o que ya esté vacunado. Las medidas sanitarias que se tomen no son para el Instagram. El contagio de COVID no se va a evitar mediante buenas intenciones. Se tiene que atender  un protocolo científico debidamente estructurado y supervisado.  Aquí se aplicaría una frase tan rudimentaria como cierta, que escuché por primera vez en boca de un directivo hospitalario, y que dice: “Orden dada y no supervisada, se la lleva la …” Me sorprende saber que Carmen Boullosa, viuda de Alejandro Aura, reconocida escritora mexicana, autora de varios libros, acostumbra a escribir sus textos a mano.  Refiere que le agrada ponerse a salvo de la tecnología para entrar más en contacto con ella misma. 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Reflexionemos antes de lanzarnos a manifestar, apoyar o transgredir algo como si viviéramos en ese mundo virtual que nos seduce.  Mucho más ahora, cuando el regreso a clases pone a todo México en una situación de máximo riesgo.  " ["post_title"]=> string(22) "La delgada línea roja" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(21) "la-delgada-linea-roja" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-08-31 10:11:28" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-08-31 15:11:28" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=69893" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(40) ["max_num_pages"]=> float(20) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "912709d14a3410cce7bf23372d6c12cb" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

La delgada línea roja

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