Al principio del debate sobre los nuevos libros de texto publicados en 2022, Carlos Órnelas, uno de los investigadores en educación más destacados en el país, publicó una columna titulada “Culto a los libros de texto” (https://www.educacionfutura.org/el-culto-a-los-libros-de-texto/) mencionaba que los libros se habían convertido en objetos sagrados, depositarios del conocimiento oficial. Por eso era tan importante tener control sobre su contenido.
Después de eso, vivimos meses de una batalla en los cuadriláteros de la política, los tribunales, la academia y los medios de comunicación. Se examinó el valor pedagógico de los materiales educativos y se hicieron varios balances sobre su carga ideológica y política. Los libros mantuvieron su carácter como las joyas de la Corona; no las necesitas para gobernar, pero ningún rey renunciaría a ellas.
Las batallas en los tribunales continuaron para determinar si las entidades federativas estaban obligadas a utilizar estos nuevos libros. Sin embargo, ahora que el Gobierno de Chihuahua recibió la sentencia de utilizar los nuevos materiales en las escuelas, podría pensarse que la cuestión está cerrada. Esto, sin embargo, sería un error.
La semana pasada se conmemoró un día más del Libro y los Derechos de Autor en recuerdo del aniversario luctuoso de Cervantes, Shakespeare y Garcilaso “El Inca”. Pudimos ver una gran cantidad de eventos e iniciativas para que niños y jóvenes se acerquen al consumo de los libros en un país en el que, como indica INEGI, se lee muy poco y, de acuerdo con la Prueba PISA, la mayoría de niños y jóvenes apenas cuentan con las habilidades mínimas para comprender textos.
Frente a este panorama, alguien puede encontrar textos como el de Teresa Galicia (https://revistaaula.com/la-funcion-social-de-las-bibliotecas/?amp=1) de quien, a partir de su experiencia en las bibliotecas municipales de Alemania, podemos aprender respectos al papel de estos espacios como un apoyo a las escuelas, como un lugar de encuentro y recreación para las familias y vecinos.
Mientras en Alemania hay bibliotecas públicas donde se pueden leer libros digitales o jugar Nintendo, precisamente para ofrecer opciones a una mayor cantidad de gente, en México seguimos reverenciado a los libros que nos recuerden a las grandes obras de Vasconcelos y Torres Bodet para la alfabetización.
De esto no debemos hacer una mala interpretación. No es que no se deba fomentar la competencia lectora y el hábito lector, pero se deben superar modelos que no permiten la innovación al culto.
Marginalias
- Mayo es el mes con mayor de días de asueto durante el año escolar. ¿Era necesario dedicar el 30 de abril a festivales y eventos cuando los niños mexicanos salieran tan mal en las pruebas internacionales?
- A propósito de la prueba PISA, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, ha insistido en la inscripción de México para el siguiente año. El gobierno de México no se ha mostrado entusiasmado por contratar el servicio que dejó tan mal al servicio educativo mexicano a nivel internacional.
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