El Congreso NO tiene facultades

AMLO pasó por alto un detalle muy importante al enviar al Congreso su contrarreforma energética y que podría comprometer nuestra relación bilateral con EEUU.

29 de octubre, 2021

Desde la llegada de MORENA al poder en 2018, el Congreso de la Unión ha servido como la oficialía de partes del presidente de la República cuyas iniciativas han pasado al vapor y sin que se les cambie “ni una coma” hasta que, en la elección federal de 2021, perdió la mayoría calificada para pasar sus reformas constitucionales sin discusión alguna, basándose en la aritmética nada más. Mal acostumbrado como está, López Obrador piensa que con tan solo asegurarse la sumisión del PRI, podrá lograr la aprobación de su  contrarreforma energética.

PERO… hay un pequeño gran detalle que AMLO ignora: el Congreso de la Unión NO PUEDE ni siquiera recibir esa iniciativa constitucional ni mucho menos pasarla a comisiones, porque si lo hiciera, violaría el Artículo 133 de la Constitución Federal que dice a la letra:

Artículo 133.- “Esta Constitución, las leyes del Congreso de la Unión que emanen de ella y todos los tratados que estén de acuerdo con la misma, celebrados y que se celebren por el Presidente de la República, con aprobación del Senado, SERÁN LA LEY SUPREMA DE TODA LA UNIÓN. Los jueces de cada entidad federativa se arreglarán a dicha Constitución, leyes y tratados, a pesar de las disposiciones en contrario que pueda haber en las Constituciones o leyes de las entidades federativas”.

Hay un artículo de un viejo tratado suscrito y ratificado por México y los Estados Unidos de América, que impide al Congreso Federal Mexicano siquiera recibir a trámite la iniciativa de López Obrador en materia de energía.

El Congreso Mexicano ni siquiera puede acusar de recibida la iniciativa porque al hacerlo estaría violando automáticamente el viejo tratado que menciono y que prohíbe tanto a México como a los Estados Unidos adoptar medidas políticas o comerciales UNILATERALES que puedan afectar los intereses de cualquiera de ambos.

El viejo tratado al que me refiero, es el de Guadalupe Hidalgo que en México sigue vigente de acuerdo al Artículo 133 constitucional. El mismo tratado sigue estando vigente en Estados Unidos donde se le conoce como U.S. Federal Law 9 Stat. 922; de acuerdo con el artículo sexto de  la constitución de Estados Unidos, conocido como Supremacy Clause.

Es por eso que Guadalupe Hidalgo sigue siendo referente de interpretación y competencia litigiosa, rigiendo todos los tratados BILATERALES entre Estados Unidos y México, sin que pueda alterarlo el T-MEC, que es un TRATADO TRILATERAL que no incide en forma alguna sobre Guadalupe Hidalgo, ni mucho menos lo  puede afectar. La disposición desconocida que impide a nuestro Congreso de la Unión recibir a trámite la iniciativa constitucional es el artículo XXI que por su gran importancia transcribo aquí:

TEXTO VIGENTE DEL ARTÍCULO XXI (Guadalupe Hidalgo)

“Si desgraciadamente en el tiempo futuro se suscitare ALGÚN PUNTO DE DESACUERDO entre los gobiernos de las dos repúblicas, bien sea sobre la inteligencia de alguna estipulación de este tratado, BIEN SOBRE CUALQUIERA OTRA MATERIA DE LAS RELACIONES POLÍTICAS O COMERCIALES de las dos naciones, los mismos gobiernos, a nombre de ellas, se comprometen a procurar de la manera más sincera y empeñosa a allanar las diferencias que se presenten y conservar el estado de paz y amistad en que ahora se ponen los dos países, USANDO AL EFECTO DE REPRESENTACIONES MUTUAS Y DE NEGOCIACIONES PACÍFICAS.

“Y SI POR ESTOS MEDIOS NO SE LOGRARE TODAVÍA PONERSE DE ACUERDO, NO POR ESO SE APELARÁ A REPRESALIA, agresión ni hostilidad de ningún género de una república contra la otra, hasta que el gobierno de la que se crea agraviada haya considerado maduramente y en espíritu de paz y buena vecindad SI NO SERÍA MEJOR QUE LA DIFERENCIA SE TERMINARA POR UN ARBITRAMENTO DE COMISARIOS NOMBRADOS POR AMBAS PARTES, O DE UNA NACIÓN AMIGA. Y si tal medio fuere propuesto por cualquiera de las dos partes, la otra accederá a él, a no ser que lo juzgue absolutamente incompatible con la naturaleza y circunstancias del caso”.

Con base en lo que establece este artículo, el Gobierno Mexicano NO PUEDE mandar al Congreso su iniciativa de reforma constitucional en materia energética, porque atañe a las relaciones políticas y comerciales entre México y Estados Unidos CUYOS INVERSIONISTAS ESTÁN PROTEGIDOS POR ESTE ARTÍCULO XXI.

Por la misma razón que Donald Trump NO PODÍA HABERNOS IMPUESTO ARANCELES DE REPRESALIA para imponer su política de contención migratoria a México, el Gobierno Mexicano NO PUEDE UNILATERALMENTE reformar nuestra Constitución sin antes cumplir lo siguiente:

  • Tenemos que informar al Gobierno de los Estados Unidos sobre la intención de reformar las disposiciones constitucionales en materia energética.
  • Tenemos que agotar exhaustivamente todas las consultas y negociaciones amigables con Estados Unidos sobre el tema, hasta que ambas naciones hayan acordado aprobar o reprobar la posibilidad de reformar la Constitución Mexicana en materia energética.
  • Si por medio de negociaciones amigables entre ambas naciones, no se logra llegar a un acuerdo, se tendría que acudir a un arbitraje internacional encomendando su resolución a una nación amiga escogida de común acuerdo, o ante un organismo internacional elegido de común acuerdo.

MIENTRAS ESTO NO SE HAYA CUMPLIDO, el Congreso Mexicano CARECE DE FACULTADES para siquiera admitir a trámite la iniciativa constitucional de López Obrador.

El artículo XXI de Guadalupe Hidalgo ha sido y sigue siendo el referente para la interpretación y cumplimiento de todos los tratados firmados entre México y Estados Unidos desde el 2 de febrero de 1848.

La única instancia binacional permanente que existe entre Estados Unidos y México para verificar el cumplimiento de Guadalupe Hidalgo, es la CILA (Comisión Internacional de Límites y Aguas).

El Tratado de Aguas Internacionales México/Estados Unidos de noviembre de 1944 se fundamenta en el artículo XXI de Guadalupe Hidalgo como referente de interpretación y cumplimiento.

López Obrador y el Congreso Mexicano (incluyendo a los miembros de MORENA) están obligados a ver en todo por el BIEN Y PROSPERIDAD DE MÉXICO. Para defender y preservar EL BIEN Y PROSPERIDAD DE MÉXICO no se necesitan bancadas ni mayorías: basta que uno o más legisladores se pronuncien mediante un voto particular y denuncien el peligro que esa imposición representa para la economía de México, para que semejante reforma carezca de validez por completo.

Cualquier legislador puede iniciar una controversia constitucional con base en el Artículo 105 constitucional para impedir que el Ejecutivo Federal doblegue al Congreso utilizándolo como su oficialía de partes. Los legisladores pueden y deben decirle a AMLO que con mucho gusto considerarían estudiar una iniciativa de reforma energética, siempre y cuando el Presidente de la República cumpla previamente con el artículo XXI de Guadalupe Hidalgo QUE PROHÍBE CUALQUIER ACCIÓN UNILATERAL de México o de Estados Unidos.

Mientras el Presidente López Obrador no haya cumplido ese requisito al que obliga el artículo XXI de Guadalupe Hidalgo al amparo del artículo 133 constitucional, el Congreso de la Unión carece de facultades para siquiera admitir a trámite esa iniciativa.

Comentarios
object(WP_Query)#17413 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72110) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-11-2021" ["before"]=> string(10) "01-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72110) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-11-2021" ["before"]=> string(10) "01-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "opinion-y-analisis" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17414 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17407 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17405 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "03-11-2021" ["before"]=> string(10) "01-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-03 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-12-01 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (72110) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (15) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17417 (24) { ["ID"]=> int(72736) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content"]=> string(8396) "La empatía que transforma no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nosotros mismos como humanos. La semana anterior decíamos que la empatía verdadera de la que hablamos aquí, esa que habrá de ayudarnos a hacer un alto en la autodestrucción y retroceder ante el abismo inminente que como humanidad se abre ante nosotros, es un sentimiento expansivo que parte de la aceptación incondicional del propio yo y va ampliándose en esferas cada vez más extendidas y abarcadoras y no un sentimiento selectivo, enfocado sólo en aquellos que consideramos dignos de él.  No parece que, aun resultando muy útil, la mera filantropía –la manifestación institucionalizada de la simpatía explicada antes– resulte suficiente. Tengo la impresión de que la auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta, y mucho más que un acto de bondad natural o altruista que nos deja con una cálida sensación satisfactoria, se trata de un decisión consciente que por su propia naturaleza, nos resulta conflictiva y hasta lacerante.  Sólo somos capaces de empatizar de verdad con aquello que nos conmueve, con lo que nos produce un escozor emocional, con aquello que está vinculado de un modo u otro con nosotros, aun cuando la conexión no sea evidente. Salvo humanos excepcionales, es muy difícil experimentar empatía de verdad con lo distante, con lo que no me toca y estoy convencido que el acto más auténtico de empatía es para con aquel que me resulta difícil aceptar plenamente.   Dice Rousseau que “la compasión y la crueldad dependen de la facultad que tiene un individuo de imaginar el efecto de su actitud sobre otro1”.  Esa conciencia de lo que nuestros actos producen en los demás es la forma más básica de la empatía y cuando hay distancia física o emocional, dicho efecto es casi inexistente. Tratar como un igual a alguien a quien ya veía como un igual desde antes, no es realmente empatía. Pero concederle a ese “otro” la condición de igual e involucrarme emocionalmente con él cuando me conflictúa su cercanía, cuando se trata de reconocer una victoria o un acierto en un adversario político, cuando debo sobreponerme a los residuos de homofobia que aún me rascan las entrañas para apoyar los derechos de los homosexuales cuando éstos sean invalidados, cuando a pesar de mis prejuicios apoyé la promoción de una mujer a un puesto de mayor jerarquía que el mío reconociendo su valía, ahí se manifiesta de verdad la empatía genuina.  La empatía que transforma personas y sociedades no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nostros –en especial si carecemos de ello– y los proyectamos y apreciamos en los demás.  Carl Jung acuñó el concepto de “sombra” para caracterizar aquellos aspectos que desconocemos de nosotros mismos, pero que se manifiestan en nuestros actos, en nuestras filias y fobias, casi siempre de forma inconsciente, proyectando en los demás aquello que no queremos reconocer en nosotros. La empatía es una forma poderosa de descubrir esa sombra: ¿por qué el otro me genera tanto rechazo?, ¿por qué no lo soporto, aun sabiendo que es tan humano como yo? Visto así, la empatía es mucho más un tema de nosotros para con nosotros mismos que de nosotros para con el otro. Reconocer el sufrimiento y la vulnerabilidad de alguien que desprecio y actuar para con él dentro mis parámetros de generosidad y justicia no es un mero acto de amabilidad gratuito, sino una manifestación de coraje y valentía, de aceptación y humanidad que nos coloca en un nivel muy distinto del que sólo aprecia y aprueba lo que lo conmueve de forma natural y distante, como las ballenas de las que hablaba Marina Keegan la semana anterior.  El problema más serio de renunciar al desarrollo de este tipo de empatía más profundo y genuino es que, al implicar fuertes conexiones emocionales, produce su opuesto, un odio y un desprecio que conducen a los escenarios monstruosos que nos han sido tan familiares a lo largo de la historia: el ahondamiento de la barbarie y la perversidad. Dice a este respeto Tzvetan Todorov: “Esta facultad nos motiva a ayudar aquellos que lo necesitan aun cuando no los conozcamos, a reconocer que los otros tienen la misma dignidad que nosotros aunque sean diferentes. Pero es también la facultad que nos empuja torturar al otro o a participar en un genocidio. Los otros son como nosotros, tienen los mismos puntos vulnerables que nosotros, aspiran a los mismos bienes, por lo que hay que eliminarlos de la superficie terrestre”. En situaciones de conexión emocional poderosa no existe la neutralidad. Mientras la empatia consciente, que trasmuta el odio en compasión, produce solidaridad y tolerancia entre dispares, la ausencia de ella conduce a la crueldad y al encono.  Suele pensarse que la falta de empatía deshumaniza, insensibiliza, pero en muchos casos, en los más graves, ocurre lo contrario. Como asegura Todorov en la cita anterior, esos “otros” que nos gusta traducir como “muy diferentes”, en realidad nos perturban por lo mucho que se nos parecen. Una gesta heróica requiere un adversario de alto nivel que desafíe nuestros valores, nuestras creencias, nuestra manera de entender el mundo y nuestro odio y resentimiento sólo merece la pena cuando quien lo produce nos significa algo. La empatía no es innata, ni se trata de un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino que es una cualidad que se desarrolla gradualmente en función de nuestra conciencia y nuestro compromiso con el otro y el entorno que nos rodea. Y, conforme se desarrolla, es disparada o bloqueada por distintas circunstancias. En ciertos casos la identificación identitaria exclusiva con un grupo, un prejuicio, un modo de ser o una ideología produce terror hacia cualquiera que la ponga en duda. Quien se identifica en exclusiva con una idea o con una cosmovisión no puede permitirse que una mirada distinta desestructure el único mundo que supone aceptable.  Lo mismo ocurre con aquel cuya autoafirmación patológica le impide validar los modos de ser y de pensar distintos al propio. Tanto la pertenencia ciega y recalcitrante como el individualismo exacerbado son obstáculos para que esa empatía real se manifieste. El problema es que sin ella, nuestras esperanzas como especie se reducen drásticamente.  Es demasiado lo que nuestro desarrollo presente y futuro depende de la empatía. Si algo debemos aprender de la pandemia por Covid-19 –para aplicar dicho conocimiento después, en la solución al cambio climático, la desigualdad, la violencia global y un largo etcétera– es que de los grandes problemas de la humanidad, o salimos todos o no sale nadie… y sin el desarrollo consciente de la empatía, la suerte estaría echada.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Citado en: Todorov, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Primera Edición, España, Galaxia Gutenberg–Círculo de Lectores, 2014, Pág. 39" ["post_title"]=> string(42) "La empatía como motor evolutivo (parte 2)" ["post_excerpt"]=> string(196) "La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de una decisión consciente que nos resulta conflictiva y hasta lacerante. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(39) "la-empatia-como-motor-evolutivo-parte-2" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72736" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17481 (24) { ["ID"]=> int(72828) ["post_author"]=> string(2) "94" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-23 14:06:48" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 19:06:48" ["post_content"]=> string(4520) "El uso indiscriminado del automóvil, la falta de espacios de estacionamiento en restaurantes, cafés, bares, loncherías, etc., generan un gran caos en nuestras ciudades por la autorización de usos del suelo que no consideran los medios de movilidad al momento del otorgamiento de permisos de uso para distintos giros. Ciudades como Xalapa, Veracruz, San Miguel Allende, Guanajuato, Taxco y muchas más, cuya traza original no consideraba más que una movilidad de carácter peatonal o en su caso que el caballo, el carruaje o la diligencia, sufren hoy la presencia indiscriminada del automóvil. El transporte público, por su parte, tiene poco margen de maniobra. Ciudades que eran prácticamente “dormitorio” se van convirtiendo en zonas urbanas de usos mixtos que requieren movimientos de carga y descarga de bienes y servicios sin estar acondicionados para ello. En consecuencia, el caos va en aumento. Queda claro entonces que la traza original, orografía y usos originales, se mal adaptan para los automóviles que se desbordan como una incontenible plaga y saturan las estrechas vialidades. Se dejan sin espacio a medios masivos de movilidad,  bicicletas y peatones. Esta creciente saturación genera miles de horas-hombre perdidas en congestionamientos vehiculares. Solamente en la zona metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM) están registrados 9.8 millones de automóviles. Si consideramos una población de 22 millones de personas, tenemos un auto por cada 2.2 habitantes. Según el IMCO, existen entre espacios destinados en vía pública y estacionamientos edificados 6.5 millones de cajones de estacionamiento en la propia ZMCM. Esto significa de entrada un déficit de 3.3 millones de espacios, que no solo dificultan la circulación, desincentivan el uso de transporte público y le roban “espacio” a otras formas del uso del  suelo en zonas de buena cobertura de servicios que impiden la densificación urbana, la construcción de vivienda vertical asequible y bien ubicada. Esto facilita el crecimiento de manchas urbanas dispersas en la medida en que no reducimos la dependencia al automóvil. Basta señalar como ejemplo que en 251 desarrollos inmobiliarios construidos en la CDMX entre 2009 y 2013, sumando sus superficies, se edificaron 16 millones de metros cuadrados, de los cuales el 42% del total fueron estacionamientos (8.3 millones de m2 para los automóviles), si consideramos para cada unidad 25m2, se construyeron 332 000 millones de cajones de estacionamientos. En los tres años subsecuentes (2013 al 2016) se edificaron en la CDMX 1.2 millones de metros cuadrados de oficinas con un costo de siete mil millones de pesos. Si a ello agregamos el impacto económico de 80 000 viajes al día, 14.8 millones de litros de gasolina y las 32 880 toneladas de CO2 a la atmósfera al año, puede verse, según el propio IMCO, la irracionalidad del camino que estamos siguiendo. Simplemente con los 7000 millones de pesos derivados de esa inversión pudieron haberse construido cuatro líneas de Metrobús con una longitud cada una de 20 km. Así el número de personas beneficiadas entre la inversión en estacionamientos que es de 40 000 ascendería a 600 000 si utilizáramos esa inversión en construir líneas de Metrobús. Resulta interesante un análisis comparativo del propio IMCO donde evalúa el impacto en superficie de estacionamientos de la torre Bancomer de 54 pisos y 3000 cajones de estacionamientos, considerando que la torre está a 220 metros del CETRAM Chapultepec. Para su análisis IMCO la compara con la torre Shard en Londres con 72 pisos de altura y que cuenta con solo 42 cajones de estacionamiento, ésta se encuentra a 220 metros de la estación del metro London Bridge. ¿Estarán mal los que diseñan la normatividad en Londres? La respuesta obviamente es no. En ciudades como esa, la apuesta desde hace décadas ha sido la de impulsar el uso de transporte público sobre el automóvil. En lugar de invertir espacios de estacionamiento, se canalizan recursos para dotar a la ciudad de un transporte público de calidad.  " ["post_title"]=> string(61) "EL PROBLEMA DE LOS ESTACIONAMIENTOS EN LAS CIUDADES MEXICANAS" ["post_excerpt"]=> string(188) "El incremento del parque vehicular genera problemas de congestionamiento vial, contaminación, horas perdidas, malestar, etc. Se trata de un gran reto de las grandes urbes del siglo XXI. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(61) "el-problema-de-los-estacionamientos-en-las-ciudades-mexicanas" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-23 14:06:48" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-23 19:06:48" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72828" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17417 (24) { ["ID"]=> int(72736) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content"]=> string(8396) "La empatía que transforma no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nosotros mismos como humanos. La semana anterior decíamos que la empatía verdadera de la que hablamos aquí, esa que habrá de ayudarnos a hacer un alto en la autodestrucción y retroceder ante el abismo inminente que como humanidad se abre ante nosotros, es un sentimiento expansivo que parte de la aceptación incondicional del propio yo y va ampliándose en esferas cada vez más extendidas y abarcadoras y no un sentimiento selectivo, enfocado sólo en aquellos que consideramos dignos de él.  No parece que, aun resultando muy útil, la mera filantropía –la manifestación institucionalizada de la simpatía explicada antes– resulte suficiente. Tengo la impresión de que la auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta, y mucho más que un acto de bondad natural o altruista que nos deja con una cálida sensación satisfactoria, se trata de un decisión consciente que por su propia naturaleza, nos resulta conflictiva y hasta lacerante.  Sólo somos capaces de empatizar de verdad con aquello que nos conmueve, con lo que nos produce un escozor emocional, con aquello que está vinculado de un modo u otro con nosotros, aun cuando la conexión no sea evidente. Salvo humanos excepcionales, es muy difícil experimentar empatía de verdad con lo distante, con lo que no me toca y estoy convencido que el acto más auténtico de empatía es para con aquel que me resulta difícil aceptar plenamente.   Dice Rousseau que “la compasión y la crueldad dependen de la facultad que tiene un individuo de imaginar el efecto de su actitud sobre otro1”.  Esa conciencia de lo que nuestros actos producen en los demás es la forma más básica de la empatía y cuando hay distancia física o emocional, dicho efecto es casi inexistente. Tratar como un igual a alguien a quien ya veía como un igual desde antes, no es realmente empatía. Pero concederle a ese “otro” la condición de igual e involucrarme emocionalmente con él cuando me conflictúa su cercanía, cuando se trata de reconocer una victoria o un acierto en un adversario político, cuando debo sobreponerme a los residuos de homofobia que aún me rascan las entrañas para apoyar los derechos de los homosexuales cuando éstos sean invalidados, cuando a pesar de mis prejuicios apoyé la promoción de una mujer a un puesto de mayor jerarquía que el mío reconociendo su valía, ahí se manifiesta de verdad la empatía genuina.  La empatía que transforma personas y sociedades no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nostros –en especial si carecemos de ello– y los proyectamos y apreciamos en los demás.  Carl Jung acuñó el concepto de “sombra” para caracterizar aquellos aspectos que desconocemos de nosotros mismos, pero que se manifiestan en nuestros actos, en nuestras filias y fobias, casi siempre de forma inconsciente, proyectando en los demás aquello que no queremos reconocer en nosotros. La empatía es una forma poderosa de descubrir esa sombra: ¿por qué el otro me genera tanto rechazo?, ¿por qué no lo soporto, aun sabiendo que es tan humano como yo? Visto así, la empatía es mucho más un tema de nosotros para con nosotros mismos que de nosotros para con el otro. Reconocer el sufrimiento y la vulnerabilidad de alguien que desprecio y actuar para con él dentro mis parámetros de generosidad y justicia no es un mero acto de amabilidad gratuito, sino una manifestación de coraje y valentía, de aceptación y humanidad que nos coloca en un nivel muy distinto del que sólo aprecia y aprueba lo que lo conmueve de forma natural y distante, como las ballenas de las que hablaba Marina Keegan la semana anterior.  El problema más serio de renunciar al desarrollo de este tipo de empatía más profundo y genuino es que, al implicar fuertes conexiones emocionales, produce su opuesto, un odio y un desprecio que conducen a los escenarios monstruosos que nos han sido tan familiares a lo largo de la historia: el ahondamiento de la barbarie y la perversidad. Dice a este respeto Tzvetan Todorov: “Esta facultad nos motiva a ayudar aquellos que lo necesitan aun cuando no los conozcamos, a reconocer que los otros tienen la misma dignidad que nosotros aunque sean diferentes. Pero es también la facultad que nos empuja torturar al otro o a participar en un genocidio. Los otros son como nosotros, tienen los mismos puntos vulnerables que nosotros, aspiran a los mismos bienes, por lo que hay que eliminarlos de la superficie terrestre”. En situaciones de conexión emocional poderosa no existe la neutralidad. Mientras la empatia consciente, que trasmuta el odio en compasión, produce solidaridad y tolerancia entre dispares, la ausencia de ella conduce a la crueldad y al encono.  Suele pensarse que la falta de empatía deshumaniza, insensibiliza, pero en muchos casos, en los más graves, ocurre lo contrario. Como asegura Todorov en la cita anterior, esos “otros” que nos gusta traducir como “muy diferentes”, en realidad nos perturban por lo mucho que se nos parecen. Una gesta heróica requiere un adversario de alto nivel que desafíe nuestros valores, nuestras creencias, nuestra manera de entender el mundo y nuestro odio y resentimiento sólo merece la pena cuando quien lo produce nos significa algo. La empatía no es innata, ni se trata de un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino que es una cualidad que se desarrolla gradualmente en función de nuestra conciencia y nuestro compromiso con el otro y el entorno que nos rodea. Y, conforme se desarrolla, es disparada o bloqueada por distintas circunstancias. En ciertos casos la identificación identitaria exclusiva con un grupo, un prejuicio, un modo de ser o una ideología produce terror hacia cualquiera que la ponga en duda. Quien se identifica en exclusiva con una idea o con una cosmovisión no puede permitirse que una mirada distinta desestructure el único mundo que supone aceptable.  Lo mismo ocurre con aquel cuya autoafirmación patológica le impide validar los modos de ser y de pensar distintos al propio. Tanto la pertenencia ciega y recalcitrante como el individualismo exacerbado son obstáculos para que esa empatía real se manifieste. El problema es que sin ella, nuestras esperanzas como especie se reducen drásticamente.  Es demasiado lo que nuestro desarrollo presente y futuro depende de la empatía. Si algo debemos aprender de la pandemia por Covid-19 –para aplicar dicho conocimiento después, en la solución al cambio climático, la desigualdad, la violencia global y un largo etcétera– es que de los grandes problemas de la humanidad, o salimos todos o no sale nadie… y sin el desarrollo consciente de la empatía, la suerte estaría echada.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Citado en: Todorov, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Primera Edición, España, Galaxia Gutenberg–Círculo de Lectores, 2014, Pág. 39" ["post_title"]=> string(42) "La empatía como motor evolutivo (parte 2)" ["post_excerpt"]=> string(196) "La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de una decisión consciente que nos resulta conflictiva y hasta lacerante. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(39) "la-empatia-como-motor-evolutivo-parte-2" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72736" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(42) ["max_num_pages"]=> float(21) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "cd2c23be4640e0ec54286c6640fa8084" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

La empatía como motor evolutivo (parte 2)

La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de...

noviembre 19, 2021
EL PROBLEMA DE LOS ESTACIONAMIENTOS EN LAS CIUDADES MEXICANAS

EL PROBLEMA DE LOS ESTACIONAMIENTOS EN LAS CIUDADES MEXICANAS

El incremento del parque vehicular genera problemas de congestionamiento vial, contaminación, horas perdidas, malestar, etc. Se trata de un gran reto de...

noviembre 23, 2021




Más de categoría

Fuerzas Armadas poderosas, multipropósito y manejando mucho dinero

Durante la actual administración, las Fuerzas Armadas se han dedicado a muchas cosas para las que no fueron creadas,...

noviembre 30, 2021

El tortuoso camino para erradicar la violencia contra la mujer

El progreso de una sociedad se mide en gran parte por la libertad que tienen las mujeres en su...

noviembre 30, 2021

Nuevo nombramiento de Banxico

El nombramiento de un integrante de la Junta de Gobierno de Banxico ha sido polémico y ha generado incertidumbre.

noviembre 30, 2021
TAMBIÉN HAY ACIERTOS DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

TAMBIÉN HAY ACIERTOS DE LA SUPREMA CORTE DE JUSTICIA DE LA NACIÓN

La SCJN suele estar en el ojo del huracán cuando se tocan temas polémicos; sin embargo, constantemente el máximo...

noviembre 29, 2021