La mañana del martes 22 de febrero, en la conferencia de Palacio Nacional se desempolvó nuevamente el concepto de “Guerra Híbrida” contra el proyecto de Andrés Manuel López Obrador. Supuestamente grupos de interés nacionales, con ligas en Washington y Europa, estarían construyendo un frente para evitar la transformación propuesta por AMLO.
La “Guerra Híbrida” es un argumento utilizado en los países de izquierda más radicales en Latinoamérica para justificar los fracasos en materia económica, de seguridad interior, laboral, de salud. También se usa como pretexto para coartar las libertades e impulsar el control de los Poderes Judicial y Legislativo, así como los organismos autónomos, de la sociedad civil, instituciones y medios de comunicación.
En este sentido, el Presidente López Obrador ha insistido en el financiamiento de Washington a organizaciones sociales en México, como a todo tipo de proyectos de organismos internacionales. López Obrador ha hablado directamente de la organización Artículo 19, de México Contra la Corrupción y la Impunidad, cámaras binacionales especializadas y de comercio, además de estratos sociales como las clases medias, como parte de la polarización como objetivo de la “Guerra Híbrida”, para desestabilizar al país.
Nicolás Maduro, Daniel Ortega, Evo Morales, Miguel Díaz-Canel y Manuel Zelaya hablan constantemente de la “Guerra Híbrida” orquestada por Estados Unidos para justificar el colapso económico en sus países y coartar todo tipo de libertades.
La “Guerra Híbrida” es una teoría de la estrategia militar en la que se utilizan toda clase de medios y procedimientos, ya sea mediante la fuerza convencional o cualquier otro medio irregular como la insurgencia, el terrorismo, la migración, los recursos naturales e incluso otros más sofisticados mediante el empleo de las últimas tecnologías (guerra cibernética) con otros métodos de influencia como las noticias falsas, diplomacia, guerra jurídica e intervención electoral del extranjero y en las que la influencia sobre la población resulta vital.
Es un nuevo tipo de guerra que “viene a dar por superada la guerra asimétrica (ejército convencional contra fuerza insurgente)”. Una ventaja de esta estrategia es que el agresor puede evitar que le atribuyan el ataque (una idea en cierto modo similar a la negación plausible).
Los conflictos híbridos implican esfuerzos a diferentes niveles con el objetivo de desestabilizar un Estado funcional y provocar una polarización de su sociedad. A diferencia de lo que ocurre en la guerra convencional, el “centro de gravedad” de la “Guerra Híbrida” es un sector determinado de la población.
El enemigo trata de influir en los estrategas políticos más destacados y a los principales responsables de la toma de decisiones combinando el uso de la presión con operaciones subversivas. El agresor a menudo recurre a actuaciones clandestinas para no asumir la responsabilidad o las posibles represalias.
DON’T CRY FOR ME, ARGENTINA
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