¿De qué cueros saldrán más correas?

En el siguiente texto su autor expone los principales retos que afrontarán los gobernadores de Morena que ganaron los estados situados del lado del Océano Pacífico en las elecciones del domingo pasado. (Nota del editor).   Después...

10 de junio, 2021 ¿De qué cueros saldrán más correas?

En el siguiente texto su autor expone los principales retos que afrontarán los gobernadores de Morena que ganaron los estados situados del lado del Océano Pacífico en las elecciones del domingo pasado. (Nota del editor).

 

Después de ver el resultado de las pasadas elecciones intermedias su servidor se siente muy contento de la respuesta de los ciudadanos que fuimos a ejercer nuestro derecho al voto, independientemente de por qué partido político votamos. La participación que se mostró refleja que todos los mexicanos nos debemos de sentir muy orgullosos, porque con esto mostramos que vamos en pleno crecimiento hacia una democracia digna.

 

Con mi siguiente comentario las personas que me han leído hasta ahora probablemente pensarán que he cambiado mi forma de pensar, pero, por favor, lean hasta el final esta colaboración. Me da mucho gusto que el partido Morena haya ganado las gubernaturas de los siguientes estados de la República Mexicana:

 

Baja california

Sonora

Sinaloa




Nayarit

Colima

Michoacán

Guerrero

 

¿Por qué digo que me da mucho gusto? Porque si analizamos un poco estos estados, por su localización geográfica, se convierten en un corredor donde lo que tienen en común es  el narcotráfico, la desigualdad social, el problema económico y la falta de desarrollo. En la mayoría de estos estados, el narcotráfico está muy metido en el control del gobierno estatal. Por eso digo que me da mucho gusto que el partido Morena haya ganado estos estados.

 

Aquí es donde vamos a ver de qué está hecho este partido y sobre todo de qué está hecho el gobierno federal. Sobre los apoyos que les va a dar para combatir todos estos problemas, que no solo afectan directamente a estos estados sino que también directa o indirectamente al resto de la República.

 

Aquí es donde tenemos que estar al pendiente del desarrollo de cada uno de estos estados en combatir estos graves problemas. Todos los ciudadanos de estos estados verdaderamente deben estar muy atentos a que sus nuevos gobernadores cumplan con sus compromisos, sobre todo en el asunto del narcotráfico. Pienso o creo que estos nuevos gobernadores deben hacer una alianza para combatir y remediar este problema tan peligroso y voraz como lo es el narcotráfico. Estos estados que ahora serán gobernados por el partido Morena, se supone que serán homogéneos en sus criterios para resolver el combate a la pobreza, necesidades sociales, salud, empleo e inseguridad. Tienen que dar muy buenos resultados a la ciudadanía Ahora los que han llegado hasta esta parte de mi colaboración se darán cuenta el porqué de mi expresión de júbilo de que Morena ganara estos estados.

 

Y bien lo peligroso de que el partido Morena haya ganado estos estados también consiste que a estos gobernadores sean rebasados, controlados o realicen alianzas con el crimen organizado y que de ahora en adelante tengan este maravilloso corredor que va desde Guerrero hasta Baja California como una supercarretera sin ningún obstáculo para traficar y trasladar todo lo que el crimen organizado quiera.

 

Esperemos que solo esté yo exagerando o magnificando una situación que a lo mejor nunca ocurrirá. Espero de todo corazón que solo sea mi gran imaginación conspiratoria y que esto nunca llegue a suceder. Pero mientras  si son peras o son manzanas, por favor, les pido a los lectores de estos estados que estén muy atentos y participativos sobre estos asuntos que serian muy graves para sus estados y en cuanto ustedes se enteren de alguna situación crítica, la hagan saber, ya sea por denuncia formal o por denuncia en redes sociales. Así los demás estaremos enterados y podremos difundir estos problemas.

 

Y como siempre les deseo lo mejor y que tengan salud. Nos vemos en mi próxima participación en este espacio.

 

Les mando muchos saludos.

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Una comprensión cósmica que, al mismo tiempo que acota el mundo limitándolo a su propia y exclusiva percepción, lo habilita, le permite existir, le da coherencia y sentido.   Un segundo ejemplo de relato determinante para la historia occidental fue articulado por René Descartes, quien, profundamente imbuido en la cosmovisión bíblica, consigue de forma genial dar un salto evolutivo. Dios es el centro del universo y encarna la gloria y la verdad, pero el ser humano, imperfecto y pecador, se engaña a sí mismo, con lo cual en muchas ocasiones es casi imposible discernir cuál es la verdad.  En busca de un fundamento axiomático e inequívoco que le permitiera reconocer la Verdad –con mayúscula– de la mentira, Descartes encontró en la duda sistemática un método que supuso infalible. 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Me da un poco de risa que ahora todo mundo conoce muy bien a The Economist. Vaya, es una revista que goza de prestigio internacional y que es leída por las élites financieras y políticas del mundo. Yo estoy suscrito a ella desde hace algunos años y todas las semanas me llegan sus newsletters. Por eso sé que la publicación normalmente critica a muchos líderes –Trump, Biden, Boris Johnson, Putin, Bolsonaro, Erdogan, Orbán–, no solo a López Obrador.   ¿Qué es The Economist? Es una revista de Economía y Política que se publica desde la primera mitad del siglo XIX. Su posición es el liberalismo. A veces me río de las rabietas que hicieron algunos comentaristas orgánicos del nuevo régimen a propósito del artículo “Mexico’s false Messiah” (El falso mesías de México). ¿Qué esperaban? La filosofía que sigue esta publicación es el liberalismo económico y el liberalismo político. Si uno quisiera leer un artículo que celebre las políticas del actual gobierno, muy probablemente lo encuentre en Granma, el periódico oficialista de Cuba, o en La Jornada, que es el diario oficialista de México. Pero, por favor, no en The Economist.   El artículo critica al presidente mexicano, pero también reconoce en él cualidades y logros. Veamos.   Aspectos positivos  El artículo reconoce como positivo el aumento de los salarios mínimos, de las pensiones y el subsidio de los jóvenes aprendices. Acepta que el gobierno de Obrador ha logrado un equilibrio entre gasto público y deuda, y que ello ha permitido que nuestro país goce de finanzas sanas. Subraya que Obrador se ha convertido en la voz de los desposeídos y que no es corrupto; es más, da razón a AMLO al admitir que, efectivamente, la clase gobernante ha sido muy corrupta. Finalmente, destaca el artículo la gran popularidad que goza el presidente (arriba del 60%). Aspectos negativos La crítica puede resumirse en ocho puntos.  Uno: AMLO divide. Para él hay dos tipos de mexicanos: los que lo apoyan (el pueblo) y los que lo critican (las élites). Los que lo apoyan son los buenos; los que lo critican son, además de “traidores”, culpables de todos los problemas del país. Dos:“Necrofilia Ideológica”. El presidente está enamorado de viejas ideas que han probado no funcionar. Un ejemplo es que solo el Estado debe producir toda la energía que necesita un país, sin importar que sea cara y sucia, dejando fuera la inversión privada. Tres: Militarismo. El presidente mexicano está entregando el país a los militares. No solo hacen trenes y aeropuertos, también administran puertos y combaten al crimen, además de tener cada vez más dinero bajo su control.  Cuatro: Desprecio del conocimiento. El presidente desprecia el expertise, lo que ha provocado que su gobierno sea ineficiente. Cinco: La política de “Abrazos no Balazos”. No funciona. La violencia en México sigue incontenible y el crimen organizado cada vez ocupa más posiciones. Seis: Lamentable manejo de la pandemia. El artículo explica que el exceso de mortandad en México es, números redondos, de 477 mil decesos durante el tiempo de la pandemia, lo que nos coloca como uno de los países que peor manejaron el problema. Siete: AMLO desalienta a los inversionistas. El artículo reconoce que la posición geográfica de México es una de sus mayores ventajas y que hay elementos para que el país crezca galopantemente. Muchas multinacionales desean diversificar sus cadenas de producción lejos de China, lo cual es para nosotros una gran oportunidad, además del boom post-Covid que empieza a vivir Estados Unidos. Sin embargo, las acciones del gobierno, no solo en la cuestión energética, sino también la paulatina concentración del poder en manos del presidente, generan incertidumbre y preocupan a los inversionistas. Para The Economist, el presidente mexicano está dañando a la democracia y en los siguientes tres años se verá la magnitud de los daños. De ahí la importancia de las elecciones. Ocho: Mensaje al gobierno de Estados Unidos. El artículo cierra con una recomendación a Biden: no debe cometer el mismo error que Trump, a quien no importaba el ascendente autoritarismo en su patio trasero (o sea, en México). Balance Creo que el artículo en general tiene razón, tanto en los aspectos positivos como en los negativos. No dice nada que no sepamos ya. No pretende ser una pieza periodística, como quisieran algunos periodistas (Ricardo Raphael). Es una simple opinión editorial. No pretende informar, sino expresar lo que para ellos ha sido el gobierno de Obrador. Hay que distinguir entre lo que es una nota informativa y un artículo de opinión. “Mexico’s false Messiah” es lo segundo. Se podrá controvertir cada uno de los ocho aspectos negativos que resumo. Los seguidores del presidente dirán que todos son falsos, y los opositores afirmarán que todos son verdaderos. En mi opinión –y espero que esto no me haga merecer el paredón de fusilamiento– los ocho puntos contienen más verdad que falsedad. ¿El presidente divide? Sí. Quien diga que no, está viendo otra película. Si bien el término “Necrofilia Política” es horrendo, no podemos negar que el modelo de producción de energía del presidente es de los años 70’s. Sobre el militarismo, es evidente también la participación de las fuerzas armadas en cada vez más ámbitos de la vida civil. Tampoco creo que nadie niegue que el presidente desprecia el conocimiento: él mismo ha dicho que prefiere a alguien leal en las oficinas y dependencias, aún cuando éstas requieran directivos técnicamente calificados. Sobre el fracaso de “Abrazos, no balazos”, simplemente hay que ver la tasa de homicidio doloso en México: hoy es más alta que en 2018 y que en 2012, y cualquiera lo puede corroborar con datos oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Si bien algunos creen que México es el país del mundo que mejor ha manejado la pandemia y que Gatell es un sueño, como dice el presidente, la verdad, admitida por el propio gobierno, es que rondamos los 500 mil muertos por Covid-19, así que no puede decirse que el manejo haya sido excelente: ha sido de los peores en el mundo. Es verdad también que la incertidumbre generada por el gobierno al atacar sistemáticamente las instituciones –instituciones que AMLO considera pérfidas–, y algunas de sus políticas económicas, son un desaliento a la inversión, tanto nacional como extranjera; es cierto que México, teniendo las condiciones para un crecimiento galopante, por culpa de todos sus gobiernos –AMLO, Peña, Calderón, Fox, Zedillo, Salinas, de la Madrid, López, Echeverría, y así, ad nauseam– está en el atraso y bajo condiciones inaceptables de desigualdad social, económica y cultural. El punto número ocho, aunque controvertible, pues constituye un “call to action” a Estados Unidos, no deja de contener cierta verdad: que Trump y AMLO llegaron a un entendimiento, que mientras México frenara a como diera lugar la migración hacia Estados Unidos, Trump dejaría hacer a AMLO lo que éste quisiera. Por eso, Obrador se decantó abiertamente por Trump en las elecciones estadounidenses. Ahora bien, no es que el gobierno de Biden no esté al tanto de lo que pasa en México, y en eso la recomendación de The Economist es ingenua. Y sí, no deja de ser peyorativo que la publicación nos considere el patio trasero de los Estados Unidos (back yard). ¿Injerencista? Sí, en la medida que una publicación privada y no un gobierno, puede serlo: o sea, nada, o muy poco. Si alguien sostuviera, por ejemplo, que México es injerencista hacia Israel porque un artículo de La Jornada critica a Netanyahu, exhibiría la pobreza de su inteligencia.  Desafortunadamente el presidente confundió a The Economist –grupo editorial de capital italo-británico– con el gobierno del Reino Unido. Y en esa confusión usó sus ya clásicos epítetos que sus seguidores repiten de memoria: injerencista, golpista, neoliberal, pasquín, majadero, grosero, conservador, corrupto, etcétera. Entre los intelectuales orgánicos del nuevo régimen no faltaron los que denostaron al premier y a la reina, ni los que se refirieron al Reino Unido como la “Pérfida Albión”. Tampoco faltó quien afirmara que el artículo había sido financiado por golpistas conservadores mexicanos (por aquello del llamado al voto). ¡Por favor! Es un artículo de una revista, no la declaración de guerra del gobierno británico (por aquello de “un soldado en cada hijo te dio…”). El señor Obrador podría pasar a la historia como el Neymar de los jefes de Estado (Neymar se la pasa llorando tirado en el suelo, en vez de jugar). Ni siquiera Trump hizo tanto escándalo cuando Der Spiegel publicó una portada verdaderamente siniestra y degradante, en la que aparecía degollando a la estatua de la libertad. Parece que un medio que haya juzgado favorablemente a un presidente anterior, queda descalificado de plano y para siempre ante los ojos de Obrador y seguidores. Si bien The Economist publicó artículos que veían con buenos ojos la reforma energética promovida por Peña en 2014, también es cierto que la revista ha publicado artículos en contra de otros gobiernos mexicanos, incluidos los de Peña y Calderón.  El año pasado, el diario francés Le Monde publicó un muy favorable artículo sobre Claudia Sheinbaum. Los seguidores de Morena aplaudieron al diario e hicieron énfasis en que era uno de los más importantes de Europa. Si supieran que Le Monde ha publicado artículos muy críticos de Obrador, tal vez ya no estarían tan contentos. Y así, vemos que el presidente mexicano y sus seguidores sistemáticamente desprestigian y descalifican a publicaciones que se atreven a criticar. La lista es vasta: The Economist, Financial Times, Time, New York Times, Washington Post, Wall Street Journal. Y ya no digamos la prensa en español. Todos a sus ojos son conspiradores y hacen una especie de siniestro nado sincronizado para hundirlo a él y a la 4T.   El presidente se debe serenar. Obrador explota contra todo aquel que sea crítico de su gobierno. A veces exhibe y acusa sin pruebas. En ocasiones hasta se burla, como el día de la portada del Reforma sobre las masacres, o su última chanza de la vitacilina. Pero que no se diga nada de él, porque entonces hace el coraje del mundo. Ahí se ve su incongruencia y la de sus seguidores, que se tiran al drama igual que él. Un día antes del artículo de The Economist, AMLO recomendó a todos sus críticos que usaran vitacilina. Pero un día después, ¡pum!, “instant Karma”: vitacilina, ¡ah qué buena medicina!   Y para terminar, como siempre la habilidad de AMLO hace que todo se le resbale y hasta le favorezca. Que el amado líder sea golpeado provoca que sus seguidores lo adoren más y piensen menos. 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Sin embargo, si bien esa tendencia a la creación de historias es universal, en cada etapa histórica y en cada cultura los contenidos han variado de forma profunda, pero lo que tampoco varía es la manera como el relato articula el lugar que tenemos en el mundo.  Para ejemplificarlo, citaré tres distintas narrativas que, cada una en su tiempo y circunstancia, terminaron por convertirse en paradigmas dominantes de la historia de Occidente. En primer lugar tenemos el génesis bíblico. En ese relato fundacional se cuenta el comienzo de la historia humana: a partir de la desobediencia, Adán y Eva son expulsados del paraíso para convertirse en habitantes del mundo. A partir de este desafortunado hecho, nuestra especie conoce el dolor, la culpa, el sufrimiento y la obligación de proveerse, a partir de su propio esfuerzo, de aquello que requiera para sobrevivir. Pese a lo anterior, Dios continúa considerando al ser humano como su creación más lograda y le hereda la Naturaleza entera para que disponga de ella.  Mucho más que un cuento pintoresco, esta narración da lugar a una comprensión completa del mundo. Acompañado de otros relatos complementarios, se trata de un discurso que sentó las bases para un tipo específico de organización social, una manera concreta de vincularnos con lo divino, una forma puntual de entender el bien y el mal, de relacionarnos entre mujeres y hombres y un modo de entender la Naturaleza y nuestra relación con ella que en gran medida ha permeado hasta nuestro tiempo.  Los relatos fundacionales como éste sientan las bases para la emergencia de una cosmovisión que lo abarca todo, que da lugar a ciertas posibilidades de interpretación y cierra la puerta para todas las demás. Una comprensión cósmica que, al mismo tiempo que acota el mundo limitándolo a su propia y exclusiva percepción, lo habilita, le permite existir, le da coherencia y sentido.   Un segundo ejemplo de relato determinante para la historia occidental fue articulado por René Descartes, quien, profundamente imbuido en la cosmovisión bíblica, consigue de forma genial dar un salto evolutivo. Dios es el centro del universo y encarna la gloria y la verdad, pero el ser humano, imperfecto y pecador, se engaña a sí mismo, con lo cual en muchas ocasiones es casi imposible discernir cuál es la verdad.  En busca de un fundamento axiomático e inequívoco que le permitiera reconocer la Verdad –con mayúscula– de la mentira, Descartes encontró en la duda sistemática un método que supuso infalible. Al dudar de todo no le quedó más remedio que vaciar su mente ante la posibilidad de que lo que había en ella fuese falso, hasta llegar a la esencia de lo que consideró lo humano: ya que estoy pensando, quiere decir que existo. Este dudar como sistema encarna un contraste total con la visión bíblica expresada antes. Pasar de entender el mundo como un territorio conocido a partir de las tradiciones y los presuntos conocimientos heredados, a asumirlo como un universo desconocido donde no es válido dar por sentado nada de lo que creemos saber de él, que funciona a partir de sus propias reglas internas y que estamos abocados a explorar y descubrir, da lugar a posibilidades inimaginables.  En su tiempo y su contexto, esta manera de relatar al ser humano fue una novedad genial, que no sólo se convirtió en el germen del método científico y del desarrollo tecnológico posterior, sino que hizo algo más. Con tres simples palabras, “pienso, luego existo”, Descartes inventó el Yo, inventó la modernidad, inventó al individuo y el pensamiento crítico. Se trata de un relato que replantea por completo el lugar que el ser humano había ocupado hasta entonces en el planeta y en el universo. Pero no todo fueron buenas noticias; esto, que sin duda se trató de una genialidad, tuvo como consecuencia subyacente la disociación entre la mente y el cuerpo, y, en una segunda fase, la separación entre civilización y naturaleza. Suena contradictorio que el mayor reto que enfrenta la humanidad tenga que ver con la consecuencia de llevar al extremo uno de sus más grandes saltos evolutivos. Resulta paradójico que los escenarios casi apocalípticos que nos describen los científicos, relacionados con la contaminación, el cambio climático y la aniquilación de especies, bosques y selvas sean producto del inconmensurable éxito de la cosmovisión cartesiana; sin embargo, así es.  Lo que durante tres siglos fue la verdad dominante se reflejó en nuestra relación de dominio, control y explotación desenfrenada para con el planeta, para con la Naturaleza en general y para con el resto de las especies.  El quiebre de esta narrativa cartesiana nació con la emergencia de una cosmogonía más reciente, fundada en el concepto que conocemos como “big bang”. Este relato nuevamente, como lo hizo la narración bíblica y la intuición de Descartes, refunda el cosmos completo. Por primera vez en Occidente el universo no empieza con la existencia del yo humano, sino que se retrotrae millones de años, hasta una misteriosa explosión primigenia. Poco a poco, y tras una serie de azares inexplicables, apareció la vida que conocemos y finalmente los humanos, desamparados en la inmensidad de lo que pudiera ser un cosmos inerte, incierto y vacío.    Para efectos de la REALIDAD –con mayúscula– nada ha cambiado en los últimos cuatro siglos: la gravedad es la misma, los ríos y los mares están en el mismo lugar y operan según las dinámicas de siempre, las agrupaciones humanas siguen siendo las mismas; pero, para la comprensión particular del ser humano, el cosmos en que apareció Adán, así como aquel en que vivió Descartes en el siglo XVI y XVII, habían dejado de existir. La nueva visión introduce elementos inéditos en la forma de interpretar la existencia. La incertidumbre, la desesperanza, la conmoción que significa reconocer la minúscula dimensión humana dentro de un cosmos de dilatadísima historia e inmensidad creciente y la estremecedora certeza de que por primera vez en la historia del planeta una especie está en posibilidad real de destruir la biósfera completa. Pero al mismo tiempo la nueva cosmovisión ha permitido la comprensión sistémica del planeta, la complejidad y profundidad de las incontables interacciones entre los distintos niveles de la vida y los efectos que la mano humana ha dejado en las diversas manifestaciones de la biósfera. También se debe a esta nueva visión el alargamiento sin precedente de la esperanza de vida, la búsqueda genuina por la inclusión, la cooperación, la diversidad y la participación de todas las culturas y todos los seres humanos, el desarrollo de tecnologías que favorecen la movilidad –incluida la posibilidad de salir del planeta–, el comercio global y la comunicación entre humanos de todas latitudes, la búsqueda de la igualdad y de la erradicación del racismo, el sexismo, el fundamentalismo y todo aquello que produce conflictos entre las personas y las diversas culturas.    La próxima semana iremos más a fondo acerca de las enormes diferencias que para la vida cotidiana implica una cosmovisión u otra.       Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir  " ["post_title"]=> string(40) "Tres ejemplos de narrativas occidentales" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(40) "tres-ejemplos-de-narrativas-occidentales" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-06-03 22:34:09" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-06-04 03:34:09" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=66287" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(85) ["max_num_pages"]=> float(43) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "e80967380ab386820b03997b64ca9ade" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Tres ejemplos de narrativas occidentales

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