Lamento que la ministra Norma Piña haya abandonado la Suprema Corte de Justicia sin invocar el Artículo 136 de nuestra Constitución para defender su fuerza y vigencia ante el asalto lanzado contra nuestra democracia:
Artículo 136.- “Esta CONSTITUCIÓN NO PERDERÁ SU FUERZA Y VIGOR, aun cuando por alguna rebelión SE INTERRUMPA SU OBSERVANCIA. En caso de que por cualquier trastorno público, SE ESTABLEZCA UN GOBIERNO CONTRARIO A LOS PRINCIPIOS QUE ELLA SANCIONA, TAN LUEGO COMO EL PUEBLO RECOBRE SU LIBERTAD, SE RESTABLECERÁ SU OBSERVANCIA, y con arreglo a ella y a las leyes que en su virtud se hubieren expedido, serán juzgados, así los que hubieren figurado en el gobierno emanado de la rebelión, como los que hubieren cooperado a ésta”.
En este mes de la patria, los mexicanos no tenemos nada que celebrar. Nuestra Constitución ha sido desmantelada, y su fuerza y vigor han sido interrumpidos. Quienes juraron cumplirla y hacerla cumplir, han traicionado su observancia.
La República ha desaparecido a la espera de su restauración como lo fue en 1867 al triunfar la República y en 1914, cuando arrojamos al usurpador de Palacio Nacional; de ese Palacio Nacional que hoy de nuevo es profanado.
Se ha instaurado un sistema de gobierno contrario a los principios constitucionales de separación de poderes y el estado de derecho.
Cuando el pueblo mexicano recupere su libertad, se restablecerá su observancia y su vigencia, y de conformidad con ella, y con las leyes que por ahora han dejado de regirnos, quienes hoy figuran en el régimen que emanó de su violación, deberán ser juzgados y castigados junto con quienes desde el Congreso, el INE y el Tribunal Federal Electoral cooperaron con ellos.
Hoy no es momento de celebrar, sino de prometernos; de comprometernos a no cejar en la lucha por recuperar la fuerza y el vigor de nuestra Constitución de 1917.
Que, de ser necesario, levantaremos un nuevo Ejército de la República como el encabezado por Benito Juárez en 1867, un nuevo Ejército Constitucionalista como el que encabezó Venustiano Carranza en 1914, para derrocar al usurpador Victoriano Huerta del Palacio Nacional.
Con ese Nuevo Ejército Constitucionalista, si fuese la única alternativa, echaremos del poder al brazo político de la delincuencia que hoy rige en nuestro suelo.
No olvidaremos que somos mexicanos y que nuestra principal obligación es heredar una patria libre a nuestros hijos y nietos, y a los nietos de sus nietos.
La observancia de nuestra Constitución podrá haber sido interrumpida por ahora, pero no pueden interrumpirse las estrofas sagradas de nuestro Himno Nacional:
ANTES PATRIA QUE INERMES TUS HIJOS
BAJO EL YUGO SU CUELLO DOBLEGUEN,
TUS CAMPIÑAS CON SANGRE SE RIEGUEN,
SOBRE SANGRE SE ESTAMPE SU PIE!
SI EL RECUERDO DE LAS ANTIGUAS HAZAÑAS
DE TUS HIJOS INFLAMA LA MENTE,
LOS LAURELES DEL TRIUNFO, TU FRENTE,
VOLVERAN INMORTALES A ORNAR!
¡VIVA MÉXICO, PATRIA ETERNA!
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Stahringen am Bodensee
Baden Württemberg, Alemania
México existe donde se encuentran sus hijos.
TO SIR, WITH LOVE
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