COP26 y realidad aumentada

De la Cumbre Climática en Glasgow depende el futuro del planeta. ¿Somos conscientes de ello? ¿Qué hacemos para impedir la catástrofe ambiental?

9 de noviembre, 2021 COP26 y realidad aumentada

Han iniciado los trabajos de la segunda y última semana de la Cumbre Climática convocada por la ONU. Este encuentro se enfoca de manera fundamental a frenar el cambio climático que está poniendo en serio riesgo a todo el planeta.  El evento estaba programado para el 2020, pero hubo de retrasarse debido a la pandemia.  Las metas que se proponen son para los años 2030 y 2050. Habrá que decirlo, al paso que vamos esos plazos se antojan muy lejanos.

Los periodistas que siguen la Cumbre hacen señalamientos con relación a política: hay grandes potencias que debían de estar en primera fila y no acudieron. Sucede que México no está representado por su primer mandatario, como debió haber sido. Pudiera pensarse que debido a una situación extraordinaria de emergencia nacional no hubiera asistido. Pero ya hemos visto que cuando han surgido estas emergencias, el presidente López evita aproximarse a los sitios afectados y despacha desde palacio. No habiendo nada de eso, es lamentable que sea el canciller Ebrard quien hable por México, máxime cuando anuncian  que el programa de  reforestación mundial que se ha propuesto en Glasgow está inspirado por el programa mexicano “Sembrando Vida”.

Como en tantos otros, las incongruencias se dan en este encuentro, en el que se busca valorar el cumplimiento de los compromisos que las diversas naciones asumieron durante el Acuerdo de París 2015.  Alok Sharma, presidente de la actual COP26 dejó muy claro que impedir que la temperatura global aumente por encima de los 1.5 grados, depende de las acciones que se lleven a cabo a partir de esta Cumbre. Las previsiones hasta el momento hablan de que, de continuar las cosas como van, se alcanzaría un aumento de temperatura de 2.7, con sus consecuentes daños a todos los ecosistemas.

“Justicia climática” es el reclamo de los grupos de jóvenes medioambientalistas que han arribado a Glasgow para exigir que esta Cumbre no quede como un encuentro social más, sino que en verdad fije posturas de cada país para, en conjunto, contribuir a alcanzar la meta deseada. A ratos pareciera que, quienes somos testigos de esta Cumbre, viéramos las cosas a manera de producciones de realidad aumentada.  Como si observar a Simón Kofe, ministro de Tuvalu, presentando su ponencia con el agua hasta las rodillas, para dar cuenta de cuánto ha aumentado el nivel del mar, fuera una especie de montaje para las redes sociales, y no una realidad lacerante.

Cuando comenzó a ser patente el calentamiento global, la mayoría de nosotros pensábamos que los afectados serían los habitantes de países costeros.  Ahora descubrimos que el cambio en el nivel del mar termina modificando el clima en toda la orografía mundial, tanto hace con los moradores de islas en la Polinesia, como llega a trastornar la alimentación de los osos pardos en las zonas montañosas de países con mayores altitudes.

Ya no hay tiempo para reuniones donde lo que importa es aparecer en la fotografía conmemorativa o soltar un discurso de primera.  Es necesario asumir actitudes éticas y presentar posturas que en verdad funcionen para resolver los urgentes problemas que a todos están afectando. Si damos una vista hacia atrás en la historia del mundo, difícilmente hallaremos desastres naturales como los que hoy se viven: inundaciones en ciudades en las que nunca se habían presentado; incendios que arrasan con grandes bosques; muerte y extinción de especies animales por cambios en su hábitat.

Nada se consigue con estar adjudicando el daño que vivimos, a elementos más allá de nuestro momento actual. Necesitamos con urgencia actuar en el aquí y en el ahora, tanto representantes como representados. Nosotros, los ciudadanos de a pie, visualizando cada uno de nuestros actos a un plazo un poco más allá de la comodidad inmediata.  Convencernos de que esa pequeña acción que hoy llevamos a cabo definitivamente tiene un impacto ambiental, y que es la suma de esas pequeñas acciones, lo que terminará salvando a nuestro planeta, la casa de todos.

Como corriente de pensamiento, el Capitalismo propicia la acumulación de bienes. Por desgracia es terreno fértil para la codicia, que lleva a atropellar los derechos elementales de otros. Un caso, por desgracia muy común, es la devastación de bosques y selvas. Tal es el caso de Colombia, que amén la terrible deforestación que ha emprendido, ahora acude a la Cumbre Climática, un total contrasentido regido por intereses ajenos al medio ambiente.

Desde sus inicios, el ser humano ha pensado en acumular más de lo que necesita en un momento dado. Si dicho pensamiento priva en todos, se provoca un efecto “bola de nieve” que va creciendo con el tiempo, hasta llevar a la acumulación de grandes capitales para una reducida porción de individuos, y la carencia de lo más elemental para muchos otros. Justicia climática, lo llaman en la COP26. A fin de cuentas, es una elemental forma de justicia social.

La Cumbre en Glasgow no es una realidad aumentada. Lo que ahí se narra, en verdad está ocurriendo en todos los rincones del orbe. ¿Qué más necesitamos, entonces, para convencernos de que en realidad el tiempo se agota?

 

Comentarios
object(WP_Query)#17656 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72367) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "05-11-2021" ["before"]=> string(10) "03-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(72367) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "05-11-2021" ["before"]=> string(10) "03-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "opinion-y-analisis" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17655 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17664 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17665 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "05-11-2021" ["before"]=> string(10) "03-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-05 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-12-03 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (72367) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (15) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17652 (24) { ["ID"]=> int(72736) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content"]=> string(8396) "La empatía que transforma no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nosotros mismos como humanos. La semana anterior decíamos que la empatía verdadera de la que hablamos aquí, esa que habrá de ayudarnos a hacer un alto en la autodestrucción y retroceder ante el abismo inminente que como humanidad se abre ante nosotros, es un sentimiento expansivo que parte de la aceptación incondicional del propio yo y va ampliándose en esferas cada vez más extendidas y abarcadoras y no un sentimiento selectivo, enfocado sólo en aquellos que consideramos dignos de él.  No parece que, aun resultando muy útil, la mera filantropía –la manifestación institucionalizada de la simpatía explicada antes– resulte suficiente. Tengo la impresión de que la auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta, y mucho más que un acto de bondad natural o altruista que nos deja con una cálida sensación satisfactoria, se trata de un decisión consciente que por su propia naturaleza, nos resulta conflictiva y hasta lacerante.  Sólo somos capaces de empatizar de verdad con aquello que nos conmueve, con lo que nos produce un escozor emocional, con aquello que está vinculado de un modo u otro con nosotros, aun cuando la conexión no sea evidente. Salvo humanos excepcionales, es muy difícil experimentar empatía de verdad con lo distante, con lo que no me toca y estoy convencido que el acto más auténtico de empatía es para con aquel que me resulta difícil aceptar plenamente.   Dice Rousseau que “la compasión y la crueldad dependen de la facultad que tiene un individuo de imaginar el efecto de su actitud sobre otro1”.  Esa conciencia de lo que nuestros actos producen en los demás es la forma más básica de la empatía y cuando hay distancia física o emocional, dicho efecto es casi inexistente. Tratar como un igual a alguien a quien ya veía como un igual desde antes, no es realmente empatía. Pero concederle a ese “otro” la condición de igual e involucrarme emocionalmente con él cuando me conflictúa su cercanía, cuando se trata de reconocer una victoria o un acierto en un adversario político, cuando debo sobreponerme a los residuos de homofobia que aún me rascan las entrañas para apoyar los derechos de los homosexuales cuando éstos sean invalidados, cuando a pesar de mis prejuicios apoyé la promoción de una mujer a un puesto de mayor jerarquía que el mío reconociendo su valía, ahí se manifiesta de verdad la empatía genuina.  La empatía que transforma personas y sociedades no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nostros –en especial si carecemos de ello– y los proyectamos y apreciamos en los demás.  Carl Jung acuñó el concepto de “sombra” para caracterizar aquellos aspectos que desconocemos de nosotros mismos, pero que se manifiestan en nuestros actos, en nuestras filias y fobias, casi siempre de forma inconsciente, proyectando en los demás aquello que no queremos reconocer en nosotros. La empatía es una forma poderosa de descubrir esa sombra: ¿por qué el otro me genera tanto rechazo?, ¿por qué no lo soporto, aun sabiendo que es tan humano como yo? Visto así, la empatía es mucho más un tema de nosotros para con nosotros mismos que de nosotros para con el otro. Reconocer el sufrimiento y la vulnerabilidad de alguien que desprecio y actuar para con él dentro mis parámetros de generosidad y justicia no es un mero acto de amabilidad gratuito, sino una manifestación de coraje y valentía, de aceptación y humanidad que nos coloca en un nivel muy distinto del que sólo aprecia y aprueba lo que lo conmueve de forma natural y distante, como las ballenas de las que hablaba Marina Keegan la semana anterior.  El problema más serio de renunciar al desarrollo de este tipo de empatía más profundo y genuino es que, al implicar fuertes conexiones emocionales, produce su opuesto, un odio y un desprecio que conducen a los escenarios monstruosos que nos han sido tan familiares a lo largo de la historia: el ahondamiento de la barbarie y la perversidad. Dice a este respeto Tzvetan Todorov: “Esta facultad nos motiva a ayudar aquellos que lo necesitan aun cuando no los conozcamos, a reconocer que los otros tienen la misma dignidad que nosotros aunque sean diferentes. Pero es también la facultad que nos empuja torturar al otro o a participar en un genocidio. Los otros son como nosotros, tienen los mismos puntos vulnerables que nosotros, aspiran a los mismos bienes, por lo que hay que eliminarlos de la superficie terrestre”. En situaciones de conexión emocional poderosa no existe la neutralidad. Mientras la empatia consciente, que trasmuta el odio en compasión, produce solidaridad y tolerancia entre dispares, la ausencia de ella conduce a la crueldad y al encono.  Suele pensarse que la falta de empatía deshumaniza, insensibiliza, pero en muchos casos, en los más graves, ocurre lo contrario. Como asegura Todorov en la cita anterior, esos “otros” que nos gusta traducir como “muy diferentes”, en realidad nos perturban por lo mucho que se nos parecen. Una gesta heróica requiere un adversario de alto nivel que desafíe nuestros valores, nuestras creencias, nuestra manera de entender el mundo y nuestro odio y resentimiento sólo merece la pena cuando quien lo produce nos significa algo. La empatía no es innata, ni se trata de un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino que es una cualidad que se desarrolla gradualmente en función de nuestra conciencia y nuestro compromiso con el otro y el entorno que nos rodea. Y, conforme se desarrolla, es disparada o bloqueada por distintas circunstancias. En ciertos casos la identificación identitaria exclusiva con un grupo, un prejuicio, un modo de ser o una ideología produce terror hacia cualquiera que la ponga en duda. Quien se identifica en exclusiva con una idea o con una cosmovisión no puede permitirse que una mirada distinta desestructure el único mundo que supone aceptable.  Lo mismo ocurre con aquel cuya autoafirmación patológica le impide validar los modos de ser y de pensar distintos al propio. Tanto la pertenencia ciega y recalcitrante como el individualismo exacerbado son obstáculos para que esa empatía real se manifieste. El problema es que sin ella, nuestras esperanzas como especie se reducen drásticamente.  Es demasiado lo que nuestro desarrollo presente y futuro depende de la empatía. Si algo debemos aprender de la pandemia por Covid-19 –para aplicar dicho conocimiento después, en la solución al cambio climático, la desigualdad, la violencia global y un largo etcétera– es que de los grandes problemas de la humanidad, o salimos todos o no sale nadie… y sin el desarrollo consciente de la empatía, la suerte estaría echada.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Citado en: Todorov, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Primera Edición, España, Galaxia Gutenberg–Círculo de Lectores, 2014, Pág. 39" ["post_title"]=> string(42) "La empatía como motor evolutivo (parte 2)" ["post_excerpt"]=> string(196) "La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de una decisión consciente que nos resulta conflictiva y hasta lacerante. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(39) "la-empatia-como-motor-evolutivo-parte-2" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72736" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17617 (24) { ["ID"]=> int(72733) ["post_author"]=> string(2) "55" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-19 12:48:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 17:48:24" ["post_content"]=> string(4847) "El gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador cada día me sorprende más y me deja boquiabierto. Desde hace tiempo se ha armado un gran alboroto con el tema de la Revocación del Mandato.  El origen es “cumplir” con uno de los tantos compromisos que el presidente hizo durante su campaña, entre ellos, la revocación del mandato, el cual ahora Morena y sus aliados quieren cambiar para que el proceso sea de “ratificación del mandato”. ¡Absurdo! Con este compromiso el presidente buscaba ―como una forma moderna de gobernar― instaurar la “democracia participativa” con la idea de que la ciudadanía activa revocara, en su momento, el mandato que le dio a los gobernantes en las urnas, para los que no estuvieran cumpliendo a satisfacción del pueblo con su forma de gobernar, se irían a su casa o a su rancho.  Este fallo se haría mediante una consulta. Es importante decir que a Andrés Manuel se le eligió por un sexenio, en el que juró cumplir y hacer cumplir la Constitución y, ahora, sí no la acata, mediante esta consulta todos los que conformamos esta gran Nación, se lo demandáremos efectivamente. Ahora bien, la institución que se encargaría de hacer la consulta, el famoso, controvertido y atacado Instituto Nacional Electoral ―el INE―, necesita más de tres mil millones de pesos para organizar la consulta y en el Congreso ―Morena y sus aliados―no se los proporcionó. Y como nadie está obligado a lo imposible el INE se encuentra en una paradoja. ¿Cómo le va a hacer para conseguir ese dinero? Una solución es que venda las credenciales de elector… digo, podría ser, ya que estamos hablando de absurdos. Francamente, lo que me parece que gastar esa cantidad de dinero es un insulto. Entre los fans de Andrés Manuel y sus opositores ―sus adversarios― se han enfrascado en eternas discusiones sobre lo que, en mi opinión, como lo expresé, es un asunto inútil, sobre todo ante la gran cantidad de asuntos pendientes que demanda la población y se necesita mucho dinero para satisfacerlos. Seamos francos: si la pregunta se hiciera en Tabasco no van a querer revocar el mandato. Si se hace en alguna colonia fifí de la ciudad de México lo van a querer sacar a patadas del Palacio.  Como dije, el presidente sorprende con sus actitudes y determinaciones. En un individuo ordinario no sorprendería, pero en un hombre de estado ―como quisiéramos que fuera Andrés Manuel― es imperdonable. Ya es momento que demuestre que no es igual que sus antecesores. Es deseo que el presidente de todos los mexicanos ―hasta de sus adversarios― sea como el acero: dúctil y flexible. Un individuo sabio…  En mi opinión, don Andrés Manuel debe instruir a sus subordinados y no dejarse dominar por sus obsesiones y permitir que las instituciones, organismos autónomos y personas hagan su trabajo. ¿Para resolver el asunto de la mentada revocación del mandato, por qué no hacer una encuesta para determinarlo? Es más práctico y barato. Sí, así como la que se hizo para “darle cuello” al aeropuerto que se construía en Texcoco. ¿Por qué el INE no se ha modernizado para hacer que haya un sistema digital para votar? Tal vez el presidente deba escuchar el mensaje que, de acuerdo con lo que twitteó Lila Abed @lilaabed, la inteligente internacionalista que acertadamente comentó, ahora que se efectuó la reunión de líderes de América del Norte, en Washington,DC. AMLO agradece a Biden que México no sea “el patio trasero” de los Estados Unidos”.  En respuesta, el presidente Biden afirmó que la relación es entre iguales, pero aprovechó para mandarle un “mensaje subliminal” de acuerdo con Ms. Abed, diciendo: “ambos estamos comprometidos para que nuestras democracias le cumplan a nuestros pueblos, las democracias en los últimos 20 años se han reducido”.  Es cierto, muchas decisiones del presidente, como estar constantemente en contra del INE ―que funciona y tiene credibilidad― nuestra democracia se está viendo amenazada. ¿O estoy equivocado? Gracias por sus comentarios." ["post_title"]=> string(49) "La Revocación del Mandato. El Mensaje Subliminal" ["post_excerpt"]=> string(48) "¿Qué hay detrás de la Revocación de Mandato?" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(47) "la-revocacion-del-mandato-el-mensaje-subliminal" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-19 12:48:24" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 17:48:24" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72733" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17652 (24) { ["ID"]=> int(72736) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content"]=> string(8396) "La empatía que transforma no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nosotros mismos como humanos. La semana anterior decíamos que la empatía verdadera de la que hablamos aquí, esa que habrá de ayudarnos a hacer un alto en la autodestrucción y retroceder ante el abismo inminente que como humanidad se abre ante nosotros, es un sentimiento expansivo que parte de la aceptación incondicional del propio yo y va ampliándose en esferas cada vez más extendidas y abarcadoras y no un sentimiento selectivo, enfocado sólo en aquellos que consideramos dignos de él.  No parece que, aun resultando muy útil, la mera filantropía –la manifestación institucionalizada de la simpatía explicada antes– resulte suficiente. Tengo la impresión de que la auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta, y mucho más que un acto de bondad natural o altruista que nos deja con una cálida sensación satisfactoria, se trata de un decisión consciente que por su propia naturaleza, nos resulta conflictiva y hasta lacerante.  Sólo somos capaces de empatizar de verdad con aquello que nos conmueve, con lo que nos produce un escozor emocional, con aquello que está vinculado de un modo u otro con nosotros, aun cuando la conexión no sea evidente. Salvo humanos excepcionales, es muy difícil experimentar empatía de verdad con lo distante, con lo que no me toca y estoy convencido que el acto más auténtico de empatía es para con aquel que me resulta difícil aceptar plenamente.   Dice Rousseau que “la compasión y la crueldad dependen de la facultad que tiene un individuo de imaginar el efecto de su actitud sobre otro1”.  Esa conciencia de lo que nuestros actos producen en los demás es la forma más básica de la empatía y cuando hay distancia física o emocional, dicho efecto es casi inexistente. Tratar como un igual a alguien a quien ya veía como un igual desde antes, no es realmente empatía. Pero concederle a ese “otro” la condición de igual e involucrarme emocionalmente con él cuando me conflictúa su cercanía, cuando se trata de reconocer una victoria o un acierto en un adversario político, cuando debo sobreponerme a los residuos de homofobia que aún me rascan las entrañas para apoyar los derechos de los homosexuales cuando éstos sean invalidados, cuando a pesar de mis prejuicios apoyé la promoción de una mujer a un puesto de mayor jerarquía que el mío reconociendo su valía, ahí se manifiesta de verdad la empatía genuina.  La empatía que transforma personas y sociedades no es un tema de buenismo simplón, sino de auténtica aceptación y congruencia con lo que consideramos valioso en nostros –en especial si carecemos de ello– y los proyectamos y apreciamos en los demás.  Carl Jung acuñó el concepto de “sombra” para caracterizar aquellos aspectos que desconocemos de nosotros mismos, pero que se manifiestan en nuestros actos, en nuestras filias y fobias, casi siempre de forma inconsciente, proyectando en los demás aquello que no queremos reconocer en nosotros. La empatía es una forma poderosa de descubrir esa sombra: ¿por qué el otro me genera tanto rechazo?, ¿por qué no lo soporto, aun sabiendo que es tan humano como yo? Visto así, la empatía es mucho más un tema de nosotros para con nosotros mismos que de nosotros para con el otro. Reconocer el sufrimiento y la vulnerabilidad de alguien que desprecio y actuar para con él dentro mis parámetros de generosidad y justicia no es un mero acto de amabilidad gratuito, sino una manifestación de coraje y valentía, de aceptación y humanidad que nos coloca en un nivel muy distinto del que sólo aprecia y aprueba lo que lo conmueve de forma natural y distante, como las ballenas de las que hablaba Marina Keegan la semana anterior.  El problema más serio de renunciar al desarrollo de este tipo de empatía más profundo y genuino es que, al implicar fuertes conexiones emocionales, produce su opuesto, un odio y un desprecio que conducen a los escenarios monstruosos que nos han sido tan familiares a lo largo de la historia: el ahondamiento de la barbarie y la perversidad. Dice a este respeto Tzvetan Todorov: “Esta facultad nos motiva a ayudar aquellos que lo necesitan aun cuando no los conozcamos, a reconocer que los otros tienen la misma dignidad que nosotros aunque sean diferentes. Pero es también la facultad que nos empuja torturar al otro o a participar en un genocidio. Los otros son como nosotros, tienen los mismos puntos vulnerables que nosotros, aspiran a los mismos bienes, por lo que hay que eliminarlos de la superficie terrestre”. En situaciones de conexión emocional poderosa no existe la neutralidad. Mientras la empatia consciente, que trasmuta el odio en compasión, produce solidaridad y tolerancia entre dispares, la ausencia de ella conduce a la crueldad y al encono.  Suele pensarse que la falta de empatía deshumaniza, insensibiliza, pero en muchos casos, en los más graves, ocurre lo contrario. Como asegura Todorov en la cita anterior, esos “otros” que nos gusta traducir como “muy diferentes”, en realidad nos perturban por lo mucho que se nos parecen. Una gesta heróica requiere un adversario de alto nivel que desafíe nuestros valores, nuestras creencias, nuestra manera de entender el mundo y nuestro odio y resentimiento sólo merece la pena cuando quien lo produce nos significa algo. La empatía no es innata, ni se trata de un sentimiento que se tiene o no se tiene, sino que es una cualidad que se desarrolla gradualmente en función de nuestra conciencia y nuestro compromiso con el otro y el entorno que nos rodea. Y, conforme se desarrolla, es disparada o bloqueada por distintas circunstancias. En ciertos casos la identificación identitaria exclusiva con un grupo, un prejuicio, un modo de ser o una ideología produce terror hacia cualquiera que la ponga en duda. Quien se identifica en exclusiva con una idea o con una cosmovisión no puede permitirse que una mirada distinta desestructure el único mundo que supone aceptable.  Lo mismo ocurre con aquel cuya autoafirmación patológica le impide validar los modos de ser y de pensar distintos al propio. Tanto la pertenencia ciega y recalcitrante como el individualismo exacerbado son obstáculos para que esa empatía real se manifieste. El problema es que sin ella, nuestras esperanzas como especie se reducen drásticamente.  Es demasiado lo que nuestro desarrollo presente y futuro depende de la empatía. Si algo debemos aprender de la pandemia por Covid-19 –para aplicar dicho conocimiento después, en la solución al cambio climático, la desigualdad, la violencia global y un largo etcétera– es que de los grandes problemas de la humanidad, o salimos todos o no sale nadie… y sin el desarrollo consciente de la empatía, la suerte estaría echada.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Citado en: Todorov, Tzvetan, El miedo a los bárbaros, Primera Edición, España, Galaxia Gutenberg–Círculo de Lectores, 2014, Pág. 39" ["post_title"]=> string(42) "La empatía como motor evolutivo (parte 2)" ["post_excerpt"]=> string(196) "La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de una decisión consciente que nos resulta conflictiva y hasta lacerante. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(39) "la-empatia-como-motor-evolutivo-parte-2" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-19 13:11:45" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-19 18:11:45" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72736" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(41) ["max_num_pages"]=> float(21) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "b07a64c78e188a412d0479689a5d84a2" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

La empatía como motor evolutivo (parte 2)

La auténtica empatía duele por sí misma a quien la experimenta. Mucho más que un acto de bondad altruista, se trata de...

noviembre 19, 2021

La Revocación del Mandato. El Mensaje Subliminal

¿Qué hay detrás de la Revocación de Mandato?

noviembre 19, 2021




Más de categoría

Alimentación y libertad en menores de edad

¿Cuál es el límite para restringir o limitar el acceso a ciertos bienes reales o aparentes debido a los...

diciembre 3, 2021
Gobernar por decreto

Gobernar por decreto

EL DECRETAZO del pasado 22 de noviembre le abre la puerta a AMLO para quedarse hasta que quiera; solamente...

diciembre 3, 2021

El Diálogo consciente

Un diálogo consciente no consiste solo en transmitir información y comunicarse. Se trata de una instancia que abarca ambos,...

diciembre 3, 2021

México: el tonto más útil para la FIFA

Mientras México es blanco de sanciones por supuestos actos homófobos en sus estadios, la FIFA se hace de la...

diciembre 2, 2021