El pasado domingo 22 se llevó a cabo la clausura de los Juegos Olímpicos de Invierno desde Italia. Como cualquier otra justa deportiva, comprendieron diversas disciplinas que se llevaron a cabo en pistas de hielo y montañas con nieve, dando un espectacular realce a las diversas competencias. Gracias al alcance de la tecnología digital, pudimos seguir muy de cerca el desempeño de jóvenes deportistas en diversas disciplinas, destacando para nosotros la participación del jalisciense Donovan Carrillo en patinaje artístico sobre hielo, y de dos duplas sobre nieve, en esquí alpino y esquí de fondo.
Como suele ocurrir cada cuatro años, en las respectivas modalidades olímpicas, las ceremonias de apertura y de cierre son espectaculares. En esta ocasión, aparte de la belleza de interpretaciones musicales, dancísticas y destellos que resaltaron la participación de diversos deportistas a lo largo de esos diecisiete días, hubo ⸺en lo personal⸺ un elemento adicional que no recuerdo haber vivido en ningunos otros juegos olímpicos: Un par de horas antes de que arrancara la ceremonia de clausura comenzaron a fluir diversas notas informativas sobre la captura de Nemesio Oseguera, cabeza de un poderoso cártel criminal de alcances internacionales. En lo particular me generó sentimientos encontrados estar siguiendo la fastuosa ceremonia de cierre de un magno evento deportivo, y comenzar a ver simultáneamente la forma como cundían demostraciones de violencia en gran parte del territorio nacional, generadas por grupos criminales.
Durante una de las presentaciones de patinadores, en el marco de la clausura olímpica, una joven expresó lo que implica prepararse, competir, caer y volver a levantarse, como parte de la carrera de quienes habían participado en esas justas olímpicas, debiendo primeramente vencer en muchas competencias locales y regionales, para colocarse entre los seleccionados de cada país, y así acudir a este encuentro que se lleva a cabo cada cuatro años. En ese mismo instante veía en otra pantalla la forma violenta en que grupos delincuenciales iban quemando vehículos para bloquear diversas vías de comunicación, y atacaban bancos, tiendas de conveniencia y almacenes comerciales. Como queriendo demostrar su poderío.
Ya en la ceremonia de clausura el titular del Comité Organizador de los JO de invierno, Giovanni Malagó pronunció esta sentencia: “Otro mundo es posible a través del deporte.”, algo que me dejó sumida en una profunda reflexión, respecto a todos los espacios y oportunidades que la expansión del CO ha ido robando en México. Del modo como los presupuestos institucionales han tenido que reencauzarse o constreñirse debido a la presencia de grupos criminales, y la manera como diversas actividades, entre ellas el deporte y la cultura, han resultado afectadas. De hecho, el presupuesto final para cultura votado en noviembre del 2025 dejó prácticamente sin crecimiento este importante rubro. Por su parte el presupuesto para deporte sufrió una disminución para el 2026.
A lo largo de la historia de la humanidad, diversos estudiosos han enfatizado en la importancia que tiene para las naciones el desarrollo integral de sus individuos desde pequeños. Un proceso educativo multifacético que inicie desde el hogar y avance en los diversos niveles y esferas de la vida de los niños y adolescentes, incluyendo, por supuesto, lo que tiene que ver con el deporte.
Con la secuencia de imágenes que observaba el pasado domingo a mediodía, pensé cuánto nos falta enfocarnos a nuestra juventud, a despejar panoramas para que cada joven pueda ver de forma más clara y entender qué quiere hacer con su vida. Nos falta a los adultos demostrarles que no es a través de la vía fácil como se obtienen los mejores resultados, sino que alcanzarlos implica disciplina, estudio y perseverancia. Que detrás de ello habrá que colocar un sentido de propósito que permita ejercitar al máximo el músculo de la voluntad hasta alcanzar la meta propuesta. Y que el ambiente que favorece y respalda esos esfuerzos de su parte lo conformamos todos los demás, con nuestra inteligencia, las tareas de observación ciudadana y el profundo convencimiento de un México mejor para todos.
Avanzaba la destrucción en una pantalla, mientras que en la otra la pianista Gloria Campaner interpretaba música de Einaudi, lanzando al mundo la promesa de un reencuentro deportivo en cuatro años más, en los Alpes franceses, haciendo énfasis en la palabra “Esperanza”.
Terribles contrastes entre caos y esperanza; entre ataques violentos y desafíos deportivos; entre medirse frente a otros o frente a uno mismo, evaluando el desempeño de hoy frente a los logros de ayer.
“Otro mundo es posible a través del deporte”, definitivamente. El ataque frontal a un cártel criminal tan poderoso habrá que asumirlo como un punto de inflexión que nos corresponde a todos, tanto ciudadanos como autoridades, capitalizar hacia el restablecimiento del bien y del orden en nuestro amado México.
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