Esta semana termina de forma oficial el ciclo escolar 25-26, después de varios dimes y diretes entre las altas esferas de la educación en México y protestas sindicales, el calendario se respetó y se conservaron las clases hasta el 15 de julio como estaba determinado de forma oficial.
En el discurso oficial todo suena bonito, pero la realidad supera a la ficción y en efecto, las clases se terminaron desde el pasado mes de junio cuando los estudiantes del nivel básico en primaria presentaron los exámenes del último trimestre y nos entregaron las boletas para firma de los promedios finales.
Tal parece que México es el personaje de dos caras, al estilo de DC Comics, pues en la narrativa se dice una cosa pero en el día a día, todo es diferente y las escuelas no son la excepción: mientras la educación pública cerró filas desde el mes de junio y se mantuvo entre marchas y “actividades de relleno”, la educación privada ha ocupado este tiempo para presentaciones académicas, open day de sus centros educativos y preparación formal del cierre de actividades.
Lo mismo ocurre en las calles: mientras la autoridad anuncia miles de millones asignados a trabajos de reparación, los ciudadanos denuncian toda serie de anomalías.
De una u otra forma, la chiquillada ya tiene el ánimo festivo a su máximo nivel para disfrutar de su tan ansiado periodo vacacional que para algunos significa sol, arena y mar o bosque y montañas si es que el cambio climático lo permite; mientras que otros aprovecharán para estar en casa sin obligaciones por cumplir.
Y aquí entra la pregunta: ¿Qué hacen los niños de hoy en vacaciones?
¿Salen a las calles en bicicleta, juegan futbol llanero, a las escondidas, tacón, canicas, resorte, resortera, avalancha o sus juguetes? ¿Los juguetes existen todavía? ¿Conocen a sus vecinos? ¿Cuántos niños habitan por cada cien metros cuadrados?
Parece un misterio digno de aquella vieja serie: “Misterios sin Resolver” porque los niños de hoy no se parecen en casi nada a los niños del siglo pasado, pero ¿Qué pasa con las vacaciones?
Lo que es más, ante el clima meteorológico, político, económico y social ¿Las niñas, niños y adolescentes mexicanos podrán disfrutar de un periodo vacacional? ¿Qué podemos ofrecer los adultos a las infancias de hoy?
No hay, no existe espacio para las infancias en verano porque todo se reduce a una oferta anunciada como “Curso de Verano” con todas sus variantes: holístico, deportivo, artístico, tecnológico, gamer, etc. nada que fomente la integración y/o convivencia familiar.
Las niñas, niños y adolescentes de hoy no sólo ya no juegan entre sí, no se hablan; se miran como entes extraños si es que llegan a mirarse sin un dispositivo de por medio. ¿Cómo son ahora las vacaciones de verano para las infancias? ¿Existen todavía como tal? ¿Hay risas y juegos? Todo un misterio.
¡Nos leemos a la próxima!
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