AUTOSUFICIENCIA

Sin duda, la cuarta transformación tiene bajo control la inflación con la estrategia para la autosuficiencia

17 de junio, 2022

La inflación que azota no solo a México sino al mundo entero, es un factor que castiga principalmente el bolsillo de la sociedad porque se pierde el poder adquisitivo, el dinero no rinde, hay carestía y esto, sin duda, está asociado el crecimiento económico del país por eso es importante precisar las acciones que está tomando el gobierno de la transformación para poder enfrentarla. 

Lo primero que hizo fue controlar el precio de los energéticos, lo que dio como resultado que el componente de inflación por este control sea del 0.6% mientras que, en otros países como nuestro vecino del norte es del 2.5% debido al alto costo de las gasolinas.

En paralelo, se refuerza la producción de alimentos impulsando la actividad productiva a través del Programa Sembrando Vida que tiene como objetivo rescatar al campo, reactivar la economía local por lo que se apoya a 440 mil sembradores sobre todo de maíz y el frijol y a su vez consolida el Programa de Producción para el Bienestar, que se va a ampliar desde Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Puebla y Morelos a otras entidades.

Está rehabilitando las plantas de fertilizantes para apoyar la producción de granos básicos que este año duplicó su producción y se tuvieron que instalar centros de acopio para llevar a cabo la distribución de manera directa.

Para esto se están rehabilitando las seis refinerías para lo que se invirtieron 37 mil millones de pesos, que en diciembre de 2018 procesaban en conjunto alrededor de 400 mil barriles de petróleo. 

Se suma la compra de la refinería Deer Park en Houston (Texas) que ha arrojado utilidades de 400 millones de dólares que servirán para liquidarla este año. Además, el próximo 1 de julio comenzará la primera etapa de operación en la nueva refinería Olmeca, que se construye en Dos Bocas (Tabasco), con un periodo de pruebas de hasta un año, que, aunque muchos piensen que el petróleo ya no es negocio sigue siendo un activo muy importante ya que es necesario por ejemplo, para las plantas de fertilizantes y refinarlo para abaratar el precio de los energéticos.

Otra de las acciones para contener la inflación fue eliminar los aranceles y poder importar pollo o carne e introducir ganado con todas las medidas fitosanitarias para incrementar la oferta, lo que se suma a los acuerdos que se están buscando con otros países para traer alimento y controlar los precios.

Lo anterior porque no hay duda de que el progreso de las naciones depende de la producción de sus pueblos. Lo principal es producir lo que se consume, buscar la autosuficiencia algo que no tomaron en cuenta los tecnócratas neoliberales con la apertura de las fronteras de nuestro país al mundo entero.

Otro aspecto tiene que ver con la política del Banco de México para incrementar las tasas de interés, cuyo efecto en el control de la inflación es transitorio ya que, al aumentar el precio del dinero, se detiene la economía, porque se encarecen los créditos y se restringe la circulación de capital entre la población.

Se adhiere el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (Pacic), el cual trabaja en contener los precios de los productos de la canasta básica, dicho de otra forma, si lo precios de producción bajan, como consecuencia también los precios de venta al consumidor final se reducen.

Sin duda, la cuarta transformación tiene bajo control la inflación con la estrategia para la autosuficiencia y que ésta sea al mismo tiempo sustentable con base en la economía circular y que este círculo virtuoso pueda favorecer a las y los mexicanos evitando la escasez de alimentos y controlando el encarecimiento, sobre todo, de los productos básicos.

 

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No podemos tratar con seriedad la relación entre destino, azar y libre albedrío sin abordar ese sutil espacio donde las tres dimensiones se amalgaman y superponen, dando lugar a uno de los más grandes misterios de la existencia consciente. Se trata de esas casualidades inesperadas, de esa especie de “pequeños milagros” imprevisibles que, sin pedirlo ni desearlo, se presentan cuando menos lo esperamos, transformando nuestras vidas de manera profunda, en algunos casos para bien  y en otros, para mal y que una vez que ocurren, ya nada será igual porque nuestras existencia ha tomado un nuevo rumbo y nuestro devenir comienza inexorablemente a moverse por derroteros distintos.  Este fenómeno se manifiesta de formas múltiples: a veces algo que nos ocurre, otras un acto que llevamos a cabo con intención y propósito y unas más, algo que no nos ocurre pero que nos habría trastocado la vida. 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No se puede negar que existen casos donde incluso quienes han padecido terribles limitaciones como consecuencia de ese episodio, terminan por interpretar estas desgracias como la guía para encontrar su auténtico destino o sentido de la vida, aquellos que tras perder la vista “lograron ver”, aquellos que tras perderlo todo “se encontraron a sí mismos”, pero no queda sino reconocer que se trata de casos excepcionales, que la mayoría de quienes una ruptura del devenir les trastoca el rumbo para mal, no se recuperan jamás. Del mismo modo que no todos los que reciben oportunidades inesperadas son capaces de aprovecharlas y sacarles el jugo que potencialmente tienen.   En términos simples, estos “milagros transformadores”, si bien todos son “causados” materialmente por algo, aquí lo que se busca es reflexionar acerca de su origen más profundo, y desde esta perspectiva podríamos hablar de dos: ser productos de la casualidad, de la suerte, del azar, de una acumulación de coincidencias. 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“Pequeños milagros transformadores”: ¿azar, destino o producto del libre albedrío?

A veces un solo instante puede cambiar nuestra vida, como si de un guion de película se tratara. ¿Cómo interpretamos esos momentos:...

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