¡Se va la Rama muy agradecida porque en esta casa fue bien recibida! Mientras que los niños salían contentos con el dicho ¡Gracias Don Tono! Fui testigo de esto cuando el notario Antonio Melgar Aranda salió desde su despacho ubicado en ese tiempo en la 1ª Calle Poniente entre las 2 y 4 avenidas norte. Vivía yo mis 17 años y coincidió este momento de diciembre cuando los niños, según marca la tradición navideña “Huacalera”, salen a cantar coplas con chispa sobre la Navidad con entradas y despedidas alegres o de mentada de madre si no les daban la ayuda navideña.
En ese caso, el notario Antonio Melgar Aranda salió desde el fondo de la notaría donde estaba su despacho, se metió la mano a la bolsa y con la sonrisa franca que le caracterizaba dijo: “Hay que apoyar siempre las tradiciones del pueblo son la base de la alegría colectiva”. A mis 16 años vi el gesto generoso porque se tomó la molestia de pararse y darle unas monedas a los niños cantores “Huacaleros”.
Así fue don Tono Melgar, un político Tapachulteco que tocó a muchos con sus acciones y dichos y buen trato durante su paso por la presidencia municipal de Tapachula, la Diputación Federal y ya en el final de su larga carrera política como Notario Público. A todos esos con los que convivió don Tono siempre sembró anécdotas donde el como centro brindaba su amistad y buen trato con su interlocutor.
Dejó muchísimas obras en Tapachula y fue uno de los pilares del PRI Tapachulteco que influyó en sus decisiones por muchos años. Hay muchas anécdotas de don Tono. Fue oriundo del vecino municipio serrano Motozintla. Es ahí entre esas montañas que se crio y se forjó para convertirse el hombre que cambió a Tapachula en muchos aspectos. Fue miembro del viejo PRI, con contactos muy fuertes en la política nacional que trascendió el tiempo y los fuertes cambios políticos que vivimos, sobreviviendo como un interlocutor con otros líderes políticos de otros partidos.
Con él me tocó compartir la mesa muchísimas veces. Siempre amable, cordial y siempre fue un buen padre con Tono, Luis Armando, Lizeth y Yamil. Fue esposo de una gran dama de Tapachula, Marilú Bravo, con la cual consolidó un gran matrimonio amoroso.
Por estas y muchas cosas más, venga está columna a un personaje notable de Tapachula que fue victima del COVID-19 y que hasta en el lecho de enfermo dio la lucha de manera valiente.
Descanse en paz.
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