“Madre querida… ¡Soy infértil!”

Recorrí la avenida diez, veinte, tal vez treinta veces, no lo sé. El enojo y la frustración me invadían. Las lágrimas caían y ni siquiera...

13 de mayo, 2015

Recorrí la avenida diez, veinte, tal vez treinta veces, no lo sé. El enojo y la frustración me invadían. Las lágrimas caían y ni siquiera podía ver con claridad más allá del parabrisas. No sabía a dónde ir y a mis amigas no las pude localizar. ¿Llegar a casa? IMPOSIBLE… ¿Qué le diría a mi esposo?

Al salir del consultorio sólo escuchaba la voz tajante de la ginecóloga: “Usted no puede tener hijos –­dijo al ver los resultados de laboratorio, sin preguntar más- . La siguiente semana sería el cumpleaños de mi marido y no quería amargarle esos días. Hoy no hablaría con él, de cualquier forma, después se lo diría. Sí, por supuesto, solo esperaría estos días.   

Perdí la noción del tiempo. Había salido de casa rumbo a la consulta a las tres de la tarde y ya pasaban de las diez. Me cansé de dar vueltas, de pensar, de llorar. Era hora de regresar…

En México, el festejo del “Día de las madres” es una celebración importante. En nuestro País, ELLA, es un gran símbolo de amor incondicional, estabilidad y comprensión. Desde pequeñas se nos enseña y desarrolla el amor maternal.

Los días siguientes fueron una verdadera tortura, cuando él llegaba del trabajo yo procuraba estar dormida –o fingía dormir-. Me resultaba difícil mirarlo a la cara sin soltarme a llorar. “NO era el momento”, me recordaba constantemente para soportar la angustia que me invadía el callar.

En esos días de espera mi mente fluía como un torbellino. Las ideas iban y venían, ¿cuál sería su reacción? Él tenía todo el derecho a tener un bebé y, de entrada, yo estaba imposibilitada para ello. Lo mejor es pedirle el divorcio, así podrá buscar otra pareja.




No me atreví a recurrir a mis padres. Sobre todo mi mamá, esperaba ansiosa la noticia de mi embarazo y ¿mi papá?, él sería feliz, feliz, con una noticia así… Lo pensé: Ellos también tendrán que esperar.

Contar con una red de apoyo es importante. La pareja, familiares cercanos y amigos, suelen estar ahí para nosotros cuando enfrentamos circunstancias difíciles. Tener alguien con quien platicar ayuda a aclarar las ideas en momentos amargos.

Pasaron los días, sintiendo el miedo a perderlo y guardando en el fondo de mi corazón la esperanza de que él siguiera a mi lado ¡Por fin llegó su cumpleaños! Al día siguiente me dije: “Ya no puedo esperar más. Llegó la hora, si, hoy es HOY”.

Al verlo trasponer la puerta inmediatamente lo saludé y le pedí que se sentara. Después de preguntarle por su día, le platiqué de mi visita a la ginecóloga y los resultados de la entrevista –sentí que mi corazón explotaría en mi pecho-. Él me miró por un instante, mientras yo esperaba…

Los segundos transcurrían, aproveché su silencio para exponerle mis temores. Ya lo veía siéndome infiel, “mejor nos divorciamos”-le dije-… Me dejó hablar lo suficiente para soltar toda la basura acumulada, producto de mis miedos durante esos días.

Cuando terminé de hablar él me abrazó, -aseguró que tener un hijo por tenerlo no estaba en sus planes. “Claro, quiero tener un bebé, CON-TI-GO, sin ti no tiene sentido… Te quiero a ti, a tu forma de ser, juntos educaríamos a un pequeño haciéndolo un ser feliz” –y continuo- “Además, hoy en día existen MUCHAS opciones para embarazarnos”.

Cuando las personas están en estado de shock todo se obscurece. Las opciones parecen desaparecer y el futuro se torna negro. Sobre todo si está en riesgo algo esencial para su vida. Existen muchas técnicas y procedimientos para apoyar a las parejas con problemas de fertilidad. Algunas posibilidades son el coito programado, inseminación artificial, fertilización in vitro, donación de óvulos y espermas, etc.

¡Tener un bebé! –suspiré, mientras él seguía hablando de opciones interminables-. Fui tranquilizándome poco a poco. Me di cuenta de mi ofuscación, empecé a  sentirme feliz.

¡Él quería permanecer conmigo!, y sus palabras me mostraban una infinidad de posibilidades… ¿Sería posible el embarazo?

Foto: www.actitudfem.com

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enero 1, 1970

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