Ahorrar: ¿cuestión de excedente?

Llegó el señor empujando su carrito de nieve como todos los días, entre las 6 y 7 de la tarde.

5 de octubre, 2016

Llegó el señor empujando su carrito de nieve como todos los días, entre las 6 y 7 de la tarde. Compraba más o menos lo mismo, dependiendo de cómo hubiese estado la venta: Leche, azúcar, sal de piedra para el hielo y mantener la nieve en su punto, barquillos, vasitos y cucharitas, esencia de vainilla y fresa (si era necesario). Ese día, tras él se estacionó un carro pequeño, y se bajó otro nevero, recién bañado, olía a perfume, esta persona pidió una caja de barquillos, otra de leche, un bulto de azúcar y otro de sal, etc. Todo lo que él pidió era por mayoreo. Lupita estaba maravillada, ¿Cuál era la diferencia?

 

“Todos los días viene el primero a comprar lo mismo, mientras que el segundo compra una vez por semana”, reflexionaba la jovencita, “¿Por qué uno llega en carro, compra al mayoreo, le da tiempo de bañarse? ¿Y el otro no?”, preguntó Lupita al papá. Él la miró por un instante y dijo, “son varios factores, entre otros, te puedo decir que es la administración y el buen juicio de Pedro. Cuando él llegó de su pueblo, también compraba todos los días. Supongo que poco a poco fue ahorrando, luego empezó a comprar cantidades más grandes. Si te fijas obtiene un ahorro extra y gana más, tal vez con esa ganancia extra pudo comprar su carro, eso es lo que te intriga, ¿verdad?”.

Efectivamente, Lupita observaba y se maravillaba de la diferencia entre Pedro y la mayoría de sus compañeros. Quienes llegaban a comprar cansados, a veces tristes porque habían vendido poco y apenas les alcanzaba para la compra. En cambio, Pedro, siempre tenía su mercancía lista ante cualquier eventualidad, si llovía él tenía asegurado el suministro de nieve para el día siguiente.

“Papá, si la administración es una de las claves ¿por qué los demás no lo hacen?", volvió a preguntar, “Veo que sigues intrigada con Don Pedro, pasa que ahorrar y saber administrar es algo que parece fácil pero no lo es. Se necesita visión de futuro y estar dispuesto a sacrificar algunas cosas, tener confianza en ti mismo y esforzarse hoy, así mañana serás recompensado por tu propio esfuerzo. Muchas veces gastamos todo y no guardamos ni un poquito”.

La niña recordó que ella había ahorrado para comprar su computadora con la promesa de que su papá pondría la mitad. Le había costado trabajo, se levantaba antes de ir a la escuela para preparar su torta y en lugar de comprar un jugo en la escuela, llevaba de su casa una botella con agua, así pudo ahorrar casi todo lo que le daban para su recreo. “Mira Lupita, ahorrar es difícil porque muchas veces necesitamos gastar en cosas que nos parecen necesarias e importantes”, le dijo el papá y la joven preguntó “¿Entonces Don Pedro era rico? O ¿tenía un papá como tú que me ayuda?”

El papá reflexionó por unos instantes, parecía le parecía importante que su hija se interesara en esos temas. “Escúchame Lupita, todas las personas queremos comprar cosas que nos parecen necesarias, los llamamos satisfactores, y otras veces son cosas tan importantes como la comida, ropa, en fin. Entonces se te acaba el dinero y no tuviste oportunidad de guardar”. La jovencita insistió “Entonces ¿cómo le hizo Don Pedro?” El papá continuó con su explicación “Él debe ser una persona muy inteligente, porque pudo valorar qué cosas podía dejar de comprar para poder ahorrar”.




“¡Ah, como yo!”, exclamó la joven, “Algunas veces compré una paleta de esas que me encantan”. “¿Y qué hiciste?”, preguntó el papá. Lupita respondió levantando la barbilla, “dejé de llevar dinero a la escuela”. “Muy bien, y ¿cómo te sientes ahora que ya tienes tu computadora?”, preguntó el papá igual de orgulloso. “¡Feliz! Entonces, ¿Don Pedro también está contento de poder comprar por cajas y bultos y poder comprar un carro?”, preguntó la niña.

“Y no sólo eso hija, él se ha dedicado a construir un futuro para él y su familia, donde sus ingresos están más o menos seguros y no depende de si llueve o no para que coma su familia”.

 

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Llegó el señor empujando su carrito de nieve como todos los días, entre las 6 y 7 de la tarde.

enero 1, 1970

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