La otra naturaleza

En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) se está presentando la exposición “Palimpsestos tropicales” del artista y fotógrafo inglés François...

25 de marzo, 2016

En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) se está presentando la exposición “Palimpsestos tropicales” del artista y fotógrafo inglés François Dolmetsch (cierra el 3 de abril), la cual me encontré por casualidad, acaso, por siempre tener esas ganas por encontrar aquello oculto y misterioso que se intuye en el arte.

Es posible que la casualidad no sea –como lo entienden muchos psicoanalistas— sino elementos que se van coordinando, conjugando, en el subconsciente; es decir, que eso que creemos casual no es más que lo que hemos creado (y así lo buscamos inconscientemente) en nuestro cerebro.

Lo oculto es lo que subyace en esa lógica que nos parece tan concreta. Esa verdadera expresión artística que, por ejemplo, se muestra en las fotografías digitales que nos muestra Dolmetsch en sus palimpsestos.

Ya alguien dijo que el cerebro funciona como un palimpsesto. Ya los libros se reescribían, en la antigüedad, sobre otros libros. Ya los muros de las calles que antes nos parecían tan normales, tan de cotidianidad, tan asumidos como parte de la urbe, también se vuelven otra cosa, algo cifrado que capta el ojo de François.

Hay algo que se parece mucho a un mensaje para los que caminan, un mensaje que sólo puede leerse desde el interior del hombre, dejando a las palabras y a las cosas en completa libertad: que hagan lo suyo, que se sincronicen, que se relacionen para que nos digan algo significativo, y ¡cuánto tienen por decir!

Las fotografías del artista parten en ese inicio de anuncios rotos sobre superficies varias que dan las calles, como lo puede ser una puerta oxidada en la que se percibe una pintura rupestre, o tal vez se encuentre un hombre vestido de blanco que asoma el rostro de entre los retazos de papeles que anunciaban algo sucedido.




O un Kimono que parece él mismo va desemperezándose, como saliendo lentificado de entre una superficie que se ve en movimiento, en un intento de muro movedizo que se abre a lo oriental, a esa lejanía de blancos y soles rojizos.

La sorpresa nos anuncia una composición bellísima en cada una de las obras expuestas. Nada sobra en esas imágenes coloridas donde a veces aparece Picasso o Duchamp.

El arte de la yuxtaposición está presente en muchas de sus obras, en “las diversas relaciones entre lo visible y lo velado en las zonas donde el objeto o el color dejó su huella; los laberintos simbólicos que conducen a encuentros y desencuentros a la manera de un mapa del tesoro”.

“Después de ver las imágenes que nos propone Dolmetsh, seguramente que ya no podremos caminar tranquilos por ninguna calle, porque los muros nos enviarán mensajes, las fachadas nos seducirán con sus colores y las casas abandonadas nos contarán historias de quienes las habitaron”, así lo expresa el curador Gustavo A. Ortiz Serrano.

A este respecto, cabría preguntarnos ¿cuánto nos están diciendo las paredes de nuestras calles? ¿Quiénes ahí se forman y conviven con nosotros sin siquiera notarlo?

El artista nos dice que hay más allá de la mera rutina, de esos muros que siempre son los mismos aburridos muros, de que en las grandes ciudades también habita cierta naturaleza viva en constante dinamismo que espera ser encontrada.

Naturaleza llena de colores, de rostros, de presencias que se conmueven con el roce de nuestras sombras que tal vez las saben ahí y no nos dicen, no quieren, porque no entendemos, porque el hombre casi nunca entiende algo, porque al hombre “civilizado” casi siempre le cuesta creer, y es que a él todo le parece imposible, todo le parece sumamente increíble e irrisorio como para ser cierto.

Sin embargo, hay una vida paralela a la nuestra que se da en cada una de nuestras superficies.

Vida llena de símbolos y de ideas que conjugadas logran el arte, lo imposible, por una cuestión de azar, de ese azar que me llevó a encontrarme con la obra de François Dolmetsch, ese azar que siempre me guía a los lugares más increíbles, como a esta otra naturaleza mágica que se presta de nuestras edificaciones “modernas”.

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En el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA) se está presentando la exposición “Palimpsestos tropicales” del artista y...

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