Hablemos de “La nueva lucha de clases”

¿De qué hablamos cuando nos referimos al fundamentalismo?

2 de septiembre, 2016

¿De qué hablamos cuando nos referimos al fundamentalismo?

En La nueva lucha de clases. Los refugiados y el terror de Slavoj Žižek (Anagrama), el autor, da un acercamiento a posibles respuestas que asimismo ofrecen una nueva perspectiva al conflicto que estamos viviendo en la actualidad y en un terreno global: el terrorismo derivado del fundamentalismo.

Žižek es un filósofo polémico pero claro de ideas. Que igual opina sobre la filosofía de Hegel como de la película Tiburón y en muchas ocasiones, utiliza las películas de Hollywood para clarificar conceptos casi siempre basados en el psicoanálisis lacaniano.

Pero más allá de sus métodos y formas que tiene el autor para entrarle a los temas de actualidad, debe interesarnos el fondo de sus conceptos; es decir, es una voz refrescante a partir de la cual podemos generar un diálogo enriquecedor, porque su escritura acerca al lector de tal manera que no podemos sino sentir cercanía con él y sus ideas, sus libros.

Para bien o para mal, Žižek es un autor que no huirá de ningún tipo de tema, que no tiene miedo a la corrección política ni a tomar posturas; por el contrario, uno de los puntos más sensibles en sus obras, y lo que busca generar, es consciencia del poder que tiene el tomar posiciones claras con relación a temas políticos, sociológicos, culturales, etcétera, incluso, si éstas puedan ser radicales.

No por nada es autor del libro En defensa de la intolerancia. Libro que defiende el derecho a la opinión libre. Básicamente vivimos en una época en donde la opinión de muchos se vuelve palabra, dogma, y los dogmas son dictatoriales cuando existe una fuerza impositiva detrás.




El tomar posturas es importante para el diálogo, para la conversación. Esto da claridad a la hora de exponer nuestros puntos de vista y defenderlos contra aquello que claramente vemos como oponente ideológico.

El peligro de lo políticamente correcto ocasiona el fortalecimiento de ideas basadas más en puntos emocionales o empáticos que en ideas pensadas y razonadas a profundidad.

De esta manera, Žižek, en La nueva lucha de clases así como en todos sus libros, nos da una opinión sin ningún tipo de reservas y desde una postura crítica, una suerte de transparencia desde la cual invita al lector a una confrontación, yo diría sana y enriquecedora.

Así, Žižek puede abordar el tema de la radicalización, del fundamentalismo desde una perspectiva libre. En el libro, por ejemplo, presenta esta cuestión, como un nuevo fascismo, el islamofacismo, incluso, muestra ciertas diferencias en este mismo tema con Badiou que reducía el radicalismo a un asunto de envidia, de frustración de deseo de Occidente.

Nos da otra perspectiva al tema de la represión que sufre la mujer que vive bajo las reglas del Estado Islámico o en Nigeria con Boko Haram, al hablar de que tal represión es una reacción de defensa contra las ideas o formas de vida occidentales; es decir, una vía de conservación religiosa, de estilo de vida.

Mediante la radicalización (la violencia contra la mujer es mucho más impactante y clara para todo tipo de público, que cualquier otra) de mis ideas me conservo, mantengo mi presencia para no ser arrasado por ideas occidentales que van, profundamente, contra las mías y mis intereses.

Destruir las libertades de la mujer y todos sus derechos y a la mujer misma, es una forma de aniquilar la presencia (en su sociedad) de la mujer occidental (su apertura, el valor de sus palabras, la aportación transgresora a nivel individual y social, la consciencia y práctica de su libertad sexual, y demás barreras que consiguieron derribar en favor a una igualdad necesaria para todos).

La nueva lucha de clases es un libro que da una visión distinta a un tema que viene golpeando fuerte en la agenda mundial.

Žižek es autor de Acontecimiento, libro en el que define este concepto como “un cambio de planteamiento a través del cual percibimos el mundo y nos relacionamos con él”.

De eso se trata leer a Žižek: no tomar los hechos como simples cosas que ocurren, sino analizarlas de manera que se genere un nuevo acontecimiento.

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¿De qué hablamos cuando nos referimos al fundamentalismo?

enero 1, 1970

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