Terremotos y huracanes

Guste o no, todo desastre natural es una prueba para los gobernantes en la que no hay otra opción más que hacerlo bien ...

12 de septiembre, 2017

Guste o no, todo desastre natural es una prueba para los gobernantes en la que no hay otra opción más que hacerlo bien para mitigar en lo posible los daños y las pérdidas. Su actuación debe ser discreta y eficiente. Si las autoridades enfrentan de modo adecuado las catástrofes puede ser que obtengan simpatía de una parte de la sociedad, pero es posible que no la consigan. Hay muchas formas de fallar y hacerlo mal: por omisión, por insensibilidad, por tardanza, etc. Fallar significa perder imagen, pero también exacerbar el descontento social. Muchas revueltas, revoluciones o grandes protestas comenzaron porque los gobernantes cometieron errores graves.

Luego del sismo del jueves 7 de septiembre, las primeras reacciones de las autoridades, tanto de la CDMX como federales, fueron inmediatas y adecuadas. Incluso fueron objeto de reconocimiento por parte de algunos medios y opiniones. Pero el resto del país no es la capital, que esta vez tuvo suerte. En Oaxaca y Chiapas y en menor medida en otros estados, los estragos fueron muy graves. Las personas que fallecieron a consecuencia del evento fueron aumentando conforme pasaron las horas, en buena parte porque las réplicas ocasionaron nuevos daños. Al pasar de los días, pasó la etapa de la sorpresa y comenzó la del miedo al futuro. Gente en la calle por temor a que sus construcciones se derrumbaran es tal vez la manifestación más clara del posdesastre. Pero hay más: escuelas dañadas y niños y jóvenes sin clases y un secretario de Educación que parece rebasado. Está de más decirlo, pero hay que hacerlo: la gran mayoría de las construcciones caídas fueron de personas de escasos recursos. En muchas ocasiones, los desastres naturales acentúan las grandes diferencias socioeconómicas de nuestro país.

Por lo pronto, la acción del Estado y de la solidaridad de mucha gente está haciendo posible enfrentar las necesidades básicas (agua, comida, mantas, atención médica) de los afectados, pero lo cierto es que las soluciones de fondo tardan. No importa que la voluntad sea mucha, los recursos pueden no fluir a la velocidad deseada. Hacer un censo de las afectaciones es necesario, pero no luce simplemente porque no resuelve. Hacer entender a los medios con su memoria de tres minutos y su ánimo de golpeteo que este es un primer paso indispensable, es casi imposible. No es extraño que ayer lunes varios periodistas “in situ” traten de convertirse en paladines de los afectados.

Esta actitud de los medios y la desconfianza de la sociedad no es gratuita, por supuesto, tan solo la semana pasada Animal Político dio cuenta del supuesto desvío de miles de millones de pesos. Los medios deberán estar vigilantes, pero también es indispensable que no usen a las personas para aumentar su rating. A la par de vigilar, parte de su trabajo es tranquilizar a la población, no abandonarlos cuando ya no sean noticia. Estar atentos ante la tentación de los gobernantes de usar la tragedia como forma de crecer, pero también servir de vehículo informativo para ayudar a levantarse.

El presidente Enrique Peña Nieto ha estado pendiente desde las primeras horas y la información ha fluido constantemente. No obstante, la vulnerabilidad del gobierno peñista, aumenta el riesgo en acciones derivadas por los fenómenos de origen natural que han impactado los últimos días, incluyendo los de tipo meteorológico que, además, continuarán presentándose los próximos meses. Cualquier manejo tardío o corrupto, será evidenciado sin miramientos. En este sentido, la actuación de cada actor político –no solo del gobierno federal–, en esta coyuntura, saldrá a relucir.

Se dice que todo el gabinete está atento a la crisis derivada del fuerte temblor, pero lo cierto es que la titular de SEDATU, Rosario Robles, es el caballito de batalla del presidente Peña Nieto. Acudió a Oaxaca en representación del gobierno federal para realizar una evaluación de daños; informó que fluye la entrega de apoyos recabados en la Ciudad de México. La experiencia de Robles en este tipo de situaciones es importante para darle forma y dirección al trabajo del gobierno federal en las zonas afectadas. Sin embargo, ya empezó el golpeteo mediático de aquellos que no quieren que el gobierno federal se anote un punto a favor sacando adelante esta crisis posterremoto. El diario Reforma, publicó en Twitter el sábado pasado (http://alturl.com/yvxcm; a las 21:31 horas), un fragmento de un video en el cual se escucha decir a la secretaria Rosario Robles, mientras camina con el gobernador Alejandro Murat, que “los medios complican las cosas”. Animal Político preparó también una nota sobre el video de marras (http://alturl.com/2bsyg), señalando que el comentario se difundió “sin que se halla (SIC) aclaro (SIC) hasta el momento cuál fue el fundamento de este comentario”. La difusión de este material (así, sin contextualizar) no cae en buen momento; por una parte, aunque la magnitud del desastre generado por el sismo ha dejado (por ahora) de lado el asunto de “La Estafa Maestra”, lo atrae y lo mezcla, como lo indican los comentarios al respecto que circulan en esa red social. No ayuda el hecho de que Rosario Robles haya tenido otros roces con la prensa, como el del año pasado cuando se refirió que “los periódicos sirven para matar moscas y limpiar vidrios”.




A la grave situación que deja la pérdida de vidas así como la destrucción del patrimonio de las personas, se suma el daño a la infraestructura de los servicios públicos, que puede generar una mayor molestia entre la población afectada. En esta situación se encuentra el daño a la infraestructura de las instalaciones educativas. Solamente en Oaxaca, son 324 escuelas públicas con daños en su infraestructura, 42 de las cuales presentan daños totales. Por ello, se mantiene la suspensión de clases para continuar con la evaluación de daños tanto en territorio oaxaqueño como en Chiapas. El secretario de Educación, Aurelio Nuño, quien ya realizó recorridos a los planteles en Chiapas para verificar los daños, informó que en el resto del país sí habrá clases, con excepción de un número específico de escuelas en Puebla, la Ciudad de México, Veracruz, Guerrero, Estado de México y Tabasco. Para el titular de la SEP, quien ha estado presente en el manejo de la crisis con el presidente Peña Nieto desde el primer momento, esta situación inesperada probablemente le ha colocado en una circunstancia particular. En este contexto, no le vendría mal al secretario considerar mudarse temporalmente y operar directamente las próximas semanas en alguna de estas zonas afectadas. Debe entender que las clases y los edificios son dos cosas por el momento separados. Hay que movilizarse para buscar espacios para reiniciar las actividades educativas mientras se terminan de reparar las escuelas, como se hizo en 1985.

Por su parte, los gobernadores de los estados más afectados, Alejandro Murat de Oaxaca y Manuel Velasco de Chiapas, han tenido distintos comportamientos en el manejo de la situación y el control de las afectaciones en sus respectivas entidades. Murat ha demostrado mayor oficio político, a pesar de que tiene menor tiempo que Velasco en la gubernatura. Ha visitado las zonas de desastre y ha estado constantemente en contacto con los medios, solicitando ayuda y compromisos por parte de las demás autoridades.

Por otra parte, uno de los mayores equívocos que se ha presentado hasta ahora en esta situación posterremoto y poshuracán, ha sido por parte del gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes. Varios medios han señalado que el pasado fin de semana circularon en redes sociales imágenes en las que se observan vehículos con la leyenda “Yunete A.C.”, y con el slogan: “En apoyo a la población civil afectada”, recorriendo zonas dañadas por el huracán “Katia” y el sismo del jueves. Abunda la información que las personas de los municipios donde fue brindada la ayuda, se quejaron porque esperaban que la ayuda fuera ajena a intereses políticos.

Uno de los capítulos más raros se dio desde España. Allá, AMLO se refirió a la tragedia. Contrario a lo que pudiera esperarse, López Obrador, luego de que se supo la noticia del terremoto, no canceló la gira que está realizando por España (que por cierto, no parece ser un éxito). Llama la atención que hubiera mantenido su itinerario y desaprovechara una situación que requería una demostración de sensibilidad y solidaridad. Sin embargo, hay que señalar que no se ha manifestado atacando al gobierno federal innecesariamente en un momento delicado. Pese a ello, no se puede dejar pasar que su única manifestación hasta ahora ha sido a través de un tweet, que cierra con un “Estoy pendiente”, justo cuando se requería que él y muchos otros estuvieran algo más que pendientes.

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Guste o no, todo desastre natural es una prueba para los gobernantes en la que no hay otra opción más que hacerlo...

enero 1, 1970

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