A principios de este año la automotriz estadounidense Ford Motor Company anunció que cancelaba su proyecto de invertir 1,600 millones de dólares en una planta que ya estaba construyéndose en San Luis Potosí. En esa instalación se fabricarían, a partir de 2018, diversos modelos de coches compactos, entre ellos el exitoso Focus y, para operarla, se crearían 2,800 empleos directos en sus primeros cinco años de funcionamiento.
El entonces CEO de Ford, Mark Fields, aparentemente canceló la planta por la presión del entonces presidente electo estadounidense Donald Trump, quien durante su campaña electoral había criticado fuertemente a diversas empresas que estaban instalando fábricas en México y otros países.
La cancelación de la planta fue un duro golpe para México y ese día el peso cayó 0.83% frente al dólar para cerrar en 20.90 pesos.
Para complacer al populista que lo amenazaba con cobrar un arancel a los productos Ford fabricados en México y otros países que fueran importados a Estados Unidos, Fields anunció que su empresa invertiría 700 millones de dólares para ampliar su planta de Flat Rock, Michigan.
Han trascurrido casi seis meses desde que la automotriz cancelara su ambicioso proyecto potosino y en este periodo han ocurrido muchas cosas en Estados Unidos.
En primer lugar, el temor que Donald Trump generó entre muchos empresarios estadounidenses ha disminuido notablemente gracias, en gran medida, a los embrollos y escándalos políticos en que solito se ha metido, los cuales le han restado fuerza y credibilidad. Hoy, los directivos de las grandes corporaciones anuncian abiertamente sus planes de inversión alrededor del mundo.
En Ford también sucedió algo muy interesante.
El lunes pasado la empresa cesó a Fields después de que éste no convenciera a los inversionistas y a su consejo de administración de que no estaba haciendo lo necesario para desarrollar los vehículos del futuro, como son los coches eléctricos que se manejan solos; que Ford no está preparado para competir contra Apple, Google, Uber y Tesla, que hoy son quienes determinan hacia dónde se dirige la industria automotriz.
También el lunes, Jim Hackett asumió el principal cargo ejecutivo de Ford y en su primera conferencia de prensa como CEO dijo que él no tuvo nada que ver con la decisión de cancelar el proyecto de San Luis Potosí, aseguró que México seguirá siendo un importante centro de manufactura de su empresa y confirmó los planes de expansión de la planta de motores de Chihuahua y la de transmisiones en Irapuato.
Ante este inesperado y no anunciado cambio del CEO de Ford, ¿actuarán los gobiernos federal y el de San Luis Potosí para tratar resucitar el proyecto de la planta cancelada? ¿Ildefonso Guajardo y Juan Manuel Carreras están elaborando la estrategia a seguir?
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