Hay municipios que, teniendo todo para ser menos inseguros y subdesarrollados que otros, se encuentran en un estado desastroso por culpa de las personas que lo han gobernado.
Uno de estos municipios es el de Naucalpan de Juárez, en el Estado de México, limítrofe con las delegaciones Miguel Hidalgo y Azcapotzalco de la Ciudad de México, que el año pasado tenía 844,219 habitantes según la Encuesta Intercensal 2015 realizado por el Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).
Naucalpan es uno de los municipios más ricos del país y en él se encuentran algunas de las zonas residenciales de clase media-alta y alta más exclusivas del Área Metropolitana de la Ciudad de México, exclusivos centros comerciales y varias instituciones de educación superior, entre ellas la UNAM, el Politécnico y la Universidad Anáhuac.
Al lado de estas zonas de riqueza se encuentran un gran número de colonias y pueblos de clase media y baja y diversas zonas industriales.
El presupuesto municipal para este año es de poco más de 3,500 millones de pesos.
Con todo esto, es para que Naucalpan estuviera menos fregado de lo que está y la razón de que se encuentre en una situación deplorable se debe a que desde 2009 ha sido gobernado por hombres y mujeres que poco o nada hicieron para mejorar la situación de los naucalpenses, incluyendo al actual presidente municipal Edgar Olvera.
Se dice que Olvera obtuvo la candidatura panista a la presidencia municipal manipulando el padrón del partido para incluir en él a varios militantes del PRI. Desde que asumió el poder la delincuencia se ha desatado hasta alcanzar niveles escandalosos, siendo ahora uno de los municipios más peligrosos del país. Los casos de secuestro, extorsión y homicidio van en aumento y Olvera evade su responsabilidad echándole la al gobernador Eruviel Ávila y esperando que el Ejército, la Marina y la Policía Federal salven al municipio.
Entre las bandas delincuenciales más conocidas que cotidianamente agreden a la población, a veces hasta a balazos, está la policía municipal. En ésta hay unos 300 policías que el mismo Olvera califica como de dudosa reputación, pero que no despide argumentando que no tiene dinero para liquidarlos. Además de la inseguridad, la obra pública en Naucalpan no se ve ya que las calles están aún peor de cómo las dejó su antecesor, el hoy reo David Sánchez Guevara, del PRI.
Los enterados afirman que Olvera ya se siente el próximo candidato del PAN a la gubernatura mexiquense y que gasta más tiempo y dinero promoviéndose que atendiendo los crecientes problemas que afectan la vida de los naucalpenses y de quienes visitan el municipio.
¡Pobre Naucalpan!, gobernado por alguien que no aprecia su actual empleo por estar soñando con uno más importante que nunca será suyo.
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