Es lamentable el espectáculo que ayer nos dieron los partidos políticos, sus dirigentes, militantes distinguidos y candidatos a algunos de los cargos de elección que ayer estaba en juego.
Por un lado, sin que las autoridades electorales hubieran dado a conocer un solo resultado de las votaciones, los presidentes del PRI, PAN y PRD declararon los supuestos triunfos de sus candidatos a gobernadores. Ganamos en nueve estados, dijo el priista Manlio Fabio Beltrones; vemos posibilidades de triunfo en seis estados, pronosticó el perredista-ex priista Agustín Basave; tres gubernaturas serán nuestras, afirmó el panista Ricardo Anaya. Es decir, de 12 gubernaturas en contienda, estos individuos nos dieron 18 diferentes versiones de los resultados.
De igual manera, basados en sus encuestas de salida o las que publicaron algunos diarios o en sus particulares conteos de actas o, peor aún, en porcentajes ínfimos de los votos contados por los institutos electorales locales e incluidos en sus respectivos programas de resultados electorales preliminares (PREPs), candidatos a una misma gubernatura se declararon los triunfadores de la elección.
Así las cosas, en varios estados del país nadie perdió porque todos ganaron, lo cual a todas luces no solo es absurdo sino ridículo.
El espectáculo que ayer nos ofreció lo más selecto de nuestra clase política fue propio de un circo en el cual todos ellos actuaron como si fueran los payasos del mismo.
En un circo existen payasos que hacen reír al público burlándose de uno o varios de los asistentes. Y a este tipo de payasos emularon ayer nuestros distinguidos políticos, solo que en vez de hacer reír a muchos a las costillas de pocos se burlaron de todos nosotros para solo reírse ellos mismos.
¿No es burla escuchar a candidatos proclamarse como los ganadores de la gubernatura de sus respectivos estados alegando que en el PREP aventajaban a sus opositores cuando solo se había un porcentaje mínimo de los votos?
¿No es una burla el hecho de que un senador panista por Yucatán fuera sorprendido en Quintana Roo cargando cuatro millones de pesos para supuestamente comprar votos a favor de los candidatos de su partido?
¿No es burla el hecho de que siendo casi las 11 de la noche de ayer los resultados electorales fluyeran a cuentagotas en cada uno de los institutos electorales? ¿Para qué sirve la tecnología si se aplica mal?
En fin, la democracia mexicana no pasa aún de ser un espectáculo circense amenizado por payasos que sin el mayor rubor se burlan de los ciudadanos.
Vendrán ahora las impugnaciones, en su mayoría infundadas, para que los payasos sigan burlándose de los votantes y traten de ganar en los tribunales lo que no fueron capaces de ganar en las urnas.
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