Hace un año, unas semanas después de haberse decretado los aranceles del gobierno de Donald Trump en el arranque de su mandato, era evidente la enorme exposición de la economía mexicana ante los embates del presidente republicano.
La OECD advirtió que la economía mexicana crecería cero por ciento en 2025 debido a los efectos de los aranceles, pero tal advertencia fue desmentida por la resiliencia de la economía mexicana, que terminó con un crecimiento de 0.8% anual.
Sin embargo, es innegable que el país atraviesa por un momento incómodo debido a la vulnerabilidad ante los conflictos geopolíticos, la incertidumbre inherente a la renegociación del T-MEC y la debilidad en la marcha de la economía desde 2025.
Aunque tenemos una economía con fundamentos macroeconómicos relativamente sólidos, persiste el freno al crecimiento por la insuficiente inversión y la incertidumbre legal y regulatoria.
La 89ª Convención Bancaria dejó un mensaje muy claro: la banca mexicana llega sólida, rentable y con liquidez. Pero dicho mensaje fue más allá, al centrarse en cómo usar al sistema bancario como palanca de crecimiento, inclusión e inversión productiva.
En el diagnóstico macroeconómico, el mensaje fue de realismo. La ABM ya venía advirtiendo una desaceleración en 2025 y una recuperación esperada para 2026, con pronósticos promedio de apenas 0.2% para 2025 y 1.2% para 2026 en su presentación de agosto pasado; además señalaba como lastres la menor inversión nacional, la desaceleración del consumo y la incertidumbre por la política comercial de Estados Unidos.
Ese telón de fondo apareció una y otra vez en la Convención: la banca quiere prestar más, pero insiste en que para hacerlo se requiere más certidumbre jurídica, proyectos bancarizables y un entorno de inversión menos incierto.
El dato político y financiero más importante fue el compromiso de elevar la penetración del crédito del 38% al 45% del PIB. La presidenta Claudia Sheinbaum pidió explícitamente a los bancos aumentar el financiamiento, con énfasis en PyMEs, y la ABM respaldó esa meta como parte de una estrategia más amplia para llevar más recursos a inversión, infraestructura y empresas.
El trasfondo del reclamo presidencial es contundente: México sigue rezagado frente a otras economías latinoamericanas en profundidad financiera, así que el problema ya no es si el sistema bancario es sólido, sino si está prestando lo suficiente para mover el crecimiento.
La gran contradicción que dejó la Convención es que las utilidades récord por 304,400 millones de pesos en 2025 contrastan con el lento crecimiento del PIB e insuficiente tamaño del crédito en una economía que quiere acelerar. En otras palabras, el sistema bancario luce sano desde el balance, pero el debate público ya empezó a correrse hacia su contribución al desarrollo productivo. No por casualidad, en la clausura el presidente de la CNBV, Ángel Cabrera, pidió que la banca aproveche sus fortalezas para financiar más inversión productiva, infraestructura y acceso al crédito para micro, pequeñas y medianas empresas.
Trudeau, el invitado que dio la nota en la Convención Bancaria
Uno de los invitados más destacados a la Convención Bancaria fue el ex primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, quien aprovechó el foro para fijar posicionamientos muy fuertes en torno al futuro del T-MEC.
Trudeau llamó a México y Canadá a mantenerse alineados y actuar con firmeza frente a la próxima revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
En una conferencia magistral centrada en el comercio internacional y la integración económica de América del Norte, el exmandatario subrayó que ambos países deben actuar de manera coordinada ante Estados Unidos para fortalecer su posición en la negociación.
Durante su intervención, Trudeau afirmó que uno de los principales riesgos en las negociaciones comerciales es que los socios se enfrenten entre sí, por lo que insistió en que México y Canadá deben mantener una estrategia conjunta.
Además, recomendó al gobierno mexicano mantener una postura firme, pero también actuar con paciencia frente a propuestas iniciales que puedan surgir en el proceso de revisión del tratado.
El ex primer ministro canadiense también advirtió que el contexto internacional actual —marcado por tensiones geopolíticas y desaceleración económica— ha incrementado la presión hacia políticas proteccionistas. En este sentido, señaló que si la población no percibe beneficios directos del comercio internacional, aumenta el rechazo a los acuerdos comerciales, lo que podría afectar la inversión y el crecimiento económico en América del Norte.
El mensaje de Trudeau fue interpretado como un llamado a la estrategia y a la coordinación regional: mantenerse firmes en la negociación, evitar respuestas impulsivas y defender el libre comercio como eje central del crecimiento económico de América del Norte.
En la Secretaría de Economía tienen otra opinión
El día de ayer, el Secretario de Economía, Marcelo Ebrard, declaró que es alentador que hayan iniciado las conversaciones técnicas con Estados Unidos para revisar el tratado de libre comercio de América del Norte (T-MEC), a pesar de que Canadá sigue ausente de las primeras negociaciones.
Ebrard describió el ambiente de las conversaciones de la semana pasada en Washington como cordial y dijo que ya depende de los Estados Unidos decidir cuándo invitar a Canadá a las negociaciones.
Las negociaciones entre México, Estados Unidos y Canadá en torno al T-MEC abarcan 54 preocupaciones planteadas por Estados Unidos, mientras que México tiene 12 temas de controversia en donde pretende poner el acento. Pero de Canadá no se sabe con certeza.
A pesar de que la revisión conjunta del T-MEC es hasta el primero de julio, no cabe duda que son cuestionables las declaraciones de Ebrard si nos basamos en los puntos que Trudeau fijó en la Convención Bancaria, y que comparten muchos empresarios y banqueros del país.
Pero también es relativamente comprensible que el Secretario de Economía no haya desairado una apertura a comenzar a dialogar con Estados Unidos sobre el futuro del T-MEC, ya que hacerlo podría aumentar la tensión con su principal socio comercial, los Estados Unidos. No debemos olvidar que el comercio de México con Estados Unidos supera por mucho el comercio con Canadá, por lo que la postura de Ebrard para nada es un despropósito.
En 2025, México importó desde Canadá 12.56 mil millones de dólares, mientras que exportó 22.16 mil millones de dólares. Si bien estas cifras son muy significativas, están lejos de los 551.97 mil millones exportados a Estados Unidos y los 250 mil millones de dólares en importaciones desde ese país.
Últimos comentarios
La Gobernadora del Banco de México, Victoria Rodríguez Ceja, posicionó a la digitalización de pagos como uno de los grandes temas en la Convención Bancaria de este año. Insistió en que la innovación debe abaratar costos, ampliar cobertura y acelerar inclusión financiera, para lo cual Banxico empuja nuevas funcionalidades en SPEI, CoDi y Dimo. Los banqueros saben que el futuro del sistema financiero mexicano se está jugando menos en la sucursal y más en la infraestructura digital.
Los reguladores y la banca anticiparon en la Convención Bancaria nuevas reglas sobre cuotas de intercambio y mecanismos para facilitar pagos con tarjeta, particularmente en sectores como gasolineras y casetas. Hacienda incluso dio un plazo de un mes para instrumentar ajustes que permitan avanzar hacia tasa cero en pagos con tarjeta en gasolineras, una medida que busca reducir uso de efectivo y bajar fricciones operativas en un momento en que el alza de energéticos vuelve muy sensible el tema inflacionario.
También hubo una discusión de fondo sobre infraestructura, nearshoring y banca de desarrollo. Los banqueros expresaron disposición a financiar los proyectos vinculados con el Plan México y el plan de infraestructura del gobierno, pero repitieron una condición central: que haya claridad regulatoria, reglas estables y acompañamiento público para volver viables los proyectos. Gobierno y sector financiero quieren más inversión, pero el gobierno empuja velocidad y volumen, mientras la banca exige seguridad jurídica y mejor ejecución.
Emilio Romano habló de la necesidad de combatir el lavado con una lógica binacional con Estados Unidos. Aseguró que la banca mexicana quiere crecer en crédito y digitalización sin aflojar estándares de supervisión; innovación y cumplimiento deben avanzar juntos.
Los ecos de la 89ª Convención Bancaria no fueron los de una banca preocupada por su solvencia, sino los de una banca emplazada a demostrar utilidad económica y social. El diagnóstico fue nítido: México tiene banca fuerte, pero crecimiento débil; utilidades récord, pero crédito todavía corto; avances digitales, pero todavía mucho efectivo; apetito por financiar, pero exigencia de certidumbre.
El pronóstico implícito es que 2026 será un año de expansión más selectiva del crédito, con foco en PyMEs, pagos digitales e infraestructura, pero condicionado por el T-MEC, la inversión y el entorno global. La Convención, en suma, dejó una presión nueva sobre el sector: ya no basta con ser sólido, ahora hay que mostrar determinación y compromiso.
Referencias
https://ustr.gov/countries-regions/americas/mexico
https://www.census.gov/foreign-trade/balance/c0021.html
Redes:
X: @romero_hicks
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