Campaña...
ruizhealytimes_t_0

La Verdadera Línea del Bienestar: ¿Cuánto cuesta vivir en México en 2026? Con un salario mínimo solo se sostiene a una familia de dos integrantes en el México urbano

La minuta 125 del Banco de México publicada el jueves pasado, informó que, en una decisión unánime, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a...

14 de julio, 2026 SE CAE EL EMPLEO FORMAL

La minuta 125 del Banco de México publicada el jueves pasado, informó que, en una decisión unánime, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) determinó mantener el objetivo para la Tasa de Interés Interbancaria a un día en 6.50% en su reunión del 25 de junio.

Los miembros del banco central evaluaron un panorama donde la inflación general ha regresado al intervalo de tolerancia en su variabilidad, pero persiste la incertidumbre sobre la actividad económica y los riesgos externos que impactan severamente sobre la economía de México.

En la reunión de política monetaria del 25 de junio, se discutió que entre abril y la primera quincena de junio de 2026, la inflación general anual había descendido de 4.45% a 3.55%, situándose nuevamente dentro del rango meta. Esta mejoría se atribuyó principalmente al desempeño del componente no subyacente, especialmente por la reducción en los precios de productos agropecuarios.

Todo apunta a que fue una lectura acertada la de Banxico sobre el comportamiento de la inflación, pues ya con las cifras de cierre de la segunda quincena de junio, la inflación general fue de 3.37%, el dato mensual más bajo de los últimos cinco años y medio. Pero además, junio es el tercer mes en que la inflación general anual retrocede.

La inflación baja, pero el costo de vivir no regresa

Antes de celebrar, conviene entender correctamente la noticia. La inflación es una tasa de cambio, no un indicador del precio absoluto de la vida. Cuando la inflación baja de 4.45% a 3.37%, los precios no disminuyen; simplemente crecen más despacio. El nivel de precios acumulado durante varios años permanece incorporado en la despensa, la renta, el transporte, los medicamentos y los servicios. Una inflación menor es alivio, no reversa.

Además, el Índice Nacional de Precios al Consumidor es un promedio construido a partir de una canasta representativa de gasto. Ningún hogar consume exactamente esa canasta. Una familia con niños pequeños, una persona adulta mayor que compra medicamentos, un hogar que renta vivienda y otro que habita casa propia enfrentan estructuras de gasto distintas. Por eso también enfrentan inflaciones distintas: la inflación oficial puede estar moderándose, pero la inflación que vive cada familia depende de lo que consume.

Los hogares de menores ingresos destinan una proporción mayor de su presupuesto a alimentos y transporte; los de mayores ingresos, a educación privada, entretenimiento, restaurantes, viajes y seguros. Cuando aumenta con fuerza el precio de los alimentos, el golpe distributivo es regresivo: afecta más a quienes tienen menos margen para sustituir productos o reducir gastos. Y la percepción también cuenta: el consumidor observa cada semana el precio de la tortilla, el huevo o el transporte, pero compra un refrigerador o un automóvil con mucha menor frecuencia. Los precios más visibles y repetitivos pesan más en la memoria cotidiana que otros componentes del índice.

Los servicios no dan tregua

A pesar de los alentadores datos de la inflación, la Junta de Gobierno mostró preocupación por la persistencia de la inflación en los servicios, la cual todavía se ubica en niveles ligeramente superiores al 4 por ciento.

Considerar la inflación de los servicios es un punto muy relevante para las estimaciones del comportamiento futuro de los precios. Al cierre de junio, la inflación de los servicios educativos fue de 5.93%, la de restaurantes y hoteles 6.63%, y la de seguros 6.74%.

El Banco de México destacó en su minuta que, al haber una mayor demanda en servicios turísticos debido a la celebración del Mundial de Fútbol, el efecto de presión por parte de los servicios es “transitorio y acotado”. En ese sentido, ¿la inflación en el mes de julio que conozcamos dentro de más o menos un mes deberá reflejar una disminución en la inflación del componente turístico? Posiblemente no, y la duda se basa en que julio es un mes de temporada alta para el turismo nacional y extranjero.

Actividad económica: entre la contracción y la esperanza del Mundial

La economía mexicana sufrió una contracción de 0.6% en el primer trimestre de 2026, pero la Junta de Gobierno consideró que los indicadores oportunos de abril, como el IGAE, sugieren una expansión para el segundo trimestre.

Dicha expectativa se basa en que el IGAE mantuvo su tendencia al alza y en terreno positivo durante febrero, marzo y abril. A tasa anual, las actividades primarias crecieron 4.7 %; las terciarias, 2.4 %; y las secundarias, 1.8 %.

Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) cifras a abril de 2026

(Variación mensual en por ciento)IMG_2593.jpeg

Fuente: INEGI.

Respecto al crecimiento global de la economía para 2026, Banxico revisó a la baja su pronóstico puntual a 1.1%, muy cercano al último pronóstico de instituciones como BBVA Research, el cual se ubica en 1.2%.

Entorno internacional y riesgos

La mayoría de los integrantes de la Junta coincidieron en que la economía global sigue resintiendo los efectos del conflicto en Medio Oriente, aunque los avances en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán han moderado las preocupaciones sobre el suministro de energéticos y los precios del petróleo hacia finales de junio.

Pero desafortunadamente, las tensiones entre Estados Unidos e Irán se han avivado en los últimos días, por lo cual, mientras no cese completamente el conflicto bélico de Estados Unidos con Irán, el Banco de México debe dar un peso permanente al riesgo geopolítico. De hecho, tal parece que así será, ya que la institución reafirmó su compromiso de mantener la tasa en su nivel actual “por el tiempo necesario” para lograr la convergencia sostenida de la inflación a la meta del 3%.

Líneas de pobreza

En México, el dato de inflación también nos sirve para calcular lo que el INEGI denomina “líneas de pobreza”, un cálculo que consiste en cuánto dinero es lo mínimo que necesita una persona para vivir, garantizando el acceso a bienes y servicios básicos. Estas líneas de pobreza se calculan tanto para el entorno urbano como para el rural.

Esta mañana el INEGI dio a conocer las líneas de pobreza en México con los datos de la inflación durante el mes de junio que ya hemos comentado.

• Las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) son de $1,907.63 pesos en el ámbito rural y $2,553.37 pesos en el ámbito urbano.

• Las Líneas de Pobreza por Ingresos (LPI) son de $3,503.97 pesos en el ámbito rural y $4,888.22 pesos en el ámbito urbano.

Conviene distinguir con precisión ambas referencias, porque en el debate público suelen confundirse con la “canasta básica” comercial. La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos corresponde exclusivamente al valor de la canasta alimentaria: quien dispone de un ingreso inferior a ese umbral no podría adquirir los alimentos de referencia aun destinando todo su ingreso a comer. La Línea de Pobreza por Ingresos incorpora, además de la alimentación, los bienes y servicios no alimentarios: transporte, vivienda y servicios, educación, salud, vestido, cuidado personal y comunicaciones. La primera permite aproximarnos a la insuficiencia alimentaria por ingreso; la segunda es una referencia más amplia de bienestar económico. Ninguna de las dos, por sí sola, agota la medición de la pobreza en México.

Un apunte institucional que no debe pasar inadvertido: esta es una de las primeras publicaciones anuales completas desde que el INEGI asumió, en julio de 2025, la actualización de las líneas que durante más de tres décadas publicó el Coneval. La serie es comparable -se mantienen los principios, conceptos y criterios metodológicos, con año base agosto de 2016-; cambió el mensajero, no la vara de medir. Eso sí: la serie histórica fue reestimada en 2024 tras la actualización de la canasta y ponderadores del INPC, por lo que toda comparación de largo plazo debe hacerse con la serie reestimada oficial, sin mezclar series.

Líneas de pobreza en México en junio de 2026  (Pesos)

Poverty lines by urban/rural, June 2026: extreme poverty (food basket) rural 1,907.63; urban 2,553.37; poverty (food+non-food) rural 3,503.97; urban 4,888.22.
image

Fuente: INEGI.

• En junio, el costo de los productos de la canasta alimentaria aumentó anualmente 3.1 % en el ámbito rural y 4.6 % en el urbano. Los rubros de alimentos y bebidas consumidas fuera del hogar, papa, y jitomate en ese orden, fueron los que más contribuyeron al incremento anual del valor monetario de la canasta alimentaria.

• En cuanto a las LPI (canasta alimentaria + no alimentaria) en junio, la inflación de la canasta alimentaria fue lo que tuvo la mayor incidencia, pero las prendas de vestir, calzado y accesorios, así como artículos de esparcimiento le siguen en importancia en la variación mensual. En la variación anual, el rubro no alimentario que más subió fue el transporte público: 8.1 % en el ámbito rural y 7.5 % en el urbano, más del doble que la inflación general.

Variación de las líneas de pobreza en México en junio de 2026

(Cambio porcentual)

Tabla comparativa de pobreza y IPC: columnas de pobreza extrema por ingresos (canasta alimentaria) y pobreza por ingresos (canasta alimentaria y no alimentaria), índice de precios al consumidor; filas Año y Mes y ámbitos Rural/Urbano; valores: Anual—Rural 3.1, Urbano 4.6, Rural 3.4, Urbano 3.9; Mensual—Rural -2.7, Urbano -1.7, Rural -1.4, Urbano -0.8; IPC 3.4. Fuente: INEGI.
image

Vale la pena detenerse en el detalle, porque ahí está la historia distributiva del dato. El encarecimiento anual de la canasta alimentaria urbana (4.6%) superó la inflación general (3.4%) en 1.2 puntos porcentuales: quien destina la mayor parte de su ingreso a comer enfrentó, un año más, una inflación mayor que la oficial. Tres rubros concentran el aumento: comer fuera del hogar, que subió 6.3% y aportó más de 40% de la variación en ambos ámbitos; la papa, con un alza extraordinaria de 66.7%; y el jitomate, con 19.4%. El primero merece subrayarse: el desayuno, la comida o la cena que millones de trabajadores no pueden preparar en casa por horarios y traslados no es un lujo; es la comida de quien trabaja lejos, y fue lo que más encareció la canasta.

En la comparación temporal hay una moderación real: hace un año, en junio de 2025, la canasta alimentaria crecía a tasas anuales de 6.0% en el ámbito urbano y 5.2% en el rural. Aun así, desde diciembre de 2024 la canasta alimentaria urbana acumula un encarecimiento de 8.0% (de $2,363.67 a $2,553.37) y la rural de 6.0% (de $1,799.71 a $1,907.63). Y frente a mayo de 2026 todas las líneas bajaron —la alimentaria rural cayó 2.7% en un solo mes—, impulsadas por el abaratamiento de jitomate, chile y huevo. Ese respiro debe leerse con cautela: los alimentos frescos son volátiles y una baja pronunciada puede revertirse por clima, cosechas o estacionalidad.

El contraste entre el campo y la ciudad

El dato de junio deja también una lectura territorial que no debe pasar de largo. La canasta alimentaria rural subió 3.1% anual, ligeramente por debajo de la inflación general, mientras que la urbana la superó con claridad. La brecha de niveles es igualmente elocuente: la canasta alimentaria urbana ($2,553.37) cuesta 34% más que la rural ($1,907.63), y la línea de pobreza por ingresos urbana ($4,888.22) es 40% mayor que la rural ($3,503.97). Vivir en la ciudad es, en el margen, más caro; pero también es donde se concentran los ingresos laborales más altos y la oferta de empleo formal.

La composición de la variación mensual añade un matiz: la baja de jitomate, chile y huevo pesó más en el campo —la canasta alimentaria rural cayó 2.7% en un solo mes, contra 1.7% en las ciudades—, en buena medida porque esos productos frescos tienen mayor peso relativo en la dieta rural de referencia. En sentido inverso, la comida fuera del hogar, que fue el rubro que más encareció la canasta en el año, pesa mucho más en el consumo urbano: casi $791 pesos mensuales del valor de la canasta alimentaria urbana corresponden a desayunos, comidas y cenas fuera de casa, contra $431 en la rural. La geografía del gasto también es geografía de la vulnerabilidad: el hogar urbano depende más de precios de servicios y alimentos preparados; el rural, de la volatilidad de los productos frescos.

¿De verdad se come con 85 pesos al día?

• De acuerdo con las mediciones del INEGI sobre las líneas de pobreza, un mexicano en pobreza extrema necesitaría garantizar el contar con $63.59 pesos diarios en el ámbito rural y $85.11 pesos en el ámbito urbano para comer lo necesario.

Estas cifras se basan en mediciones que el propio instituto hace con los datos que reporta el Índice Nacional de Precios al Consumidor cada mes y la dieta recomendable, pero, ¿será un dato que se sostiene en la realidad? Es decir, un mexicano en el ámbito urbano, ¿de verdad come lo suficiente con $85 pesos en promedio, o con $63 en el ámbito rural?

La pregunta obliga a una precisión metodológica que conviene tener siempre a la mano: la línea de pobreza no equivale a un presupuesto de vida cómoda ni a un “salario digno”. Es un umbral estadístico mínimo para determinar si el ingreso corriente por persona permite adquirir una canasta de referencia. Una familia puede superar esa línea y, aun así, enfrentar carencias de salud, seguridad social, vivienda, agua, educación o alimentación de calidad. La canasta alimentaria mide el piso de la subsistencia, no el techo de una vida digna; y la pobreza en México se mide de manera multidimensional, considerando también las carencias sociales.

Tampoco debe olvidarse que las líneas se expresan por persona. Multiplicarlas por el número de integrantes de un hogar es un ejercicio útil para comunicar magnitudes —y lo haremos enseguida—, pero las economías de escala del hogar, la edad de sus integrantes, la ciudad donde viven, el régimen de tenencia de la vivienda, las distancias de traslado y el acceso a servicios públicos modifican significativamente el gasto real. Dos hogares con el mismo número de integrantes pueden requerir presupuestos muy distintos: vivir lejos del empleo puede abaratar la renta, pero encarece el transporte —justamente el rubro no alimentario que más subió este año— y el tiempo de traslado.

La aritmética por tamaño de hogar

Con la advertencia anterior a la vista, el ejercicio aritmético sí ayuda a dimensionar. La suma simple de la línea de pobreza por ingresos urbana ($4,888.22 por persona) para hogares de distintos tamaños arroja lo siguiente:

• Hogar de 2 integrantes: $9,776 pesos mensuales en el ámbito urbano; $7,008 en el rural.

• Hogar de 3 integrantes: $14,665 pesos en el ámbito urbano; $10,512 en el rural.

• Hogar de 4 integrantes: $19,553 pesos en el ámbito urbano; $14,016 en el rural.

• Hogar de 5 integrantes: $24,441 pesos en el ámbito urbano; $17,520 en el rural.

Si el ejercicio se limita a la canasta alimentaria, un hogar urbano de cuatro requeriría $10,213 pesos mensuales solo para comer, y uno rural $7,631. Retengamos estas cifras, porque contra ellas habrá que contrastar el salario mínimo en los comentarios finales.

La vivienda: el gran gasto que el promedio puede ocultar

El costo de vivienda merece atención especial dentro de la canasta no alimentaria. La experiencia económica de quien paga renta o hipoteca es distinta de la de quien habita una vivienda propia sin deuda. En ciudades con fuerte crecimiento demográfico, industrial o turístico —pensemos en los polos del nearshoring o en las sedes mundialistas durante este verano—, las rentas pueden aumentar por encima del promedio nacional.

Además, la vivienda determina otros gastos: vivir lejos del empleo puede abaratar la renta, pero elevar transporte, tiempo de traslado, cuidado infantil y desgaste físico. El dato de junio lo hace tangible: el transporte público fue precisamente el rubro no alimentario con mayor incidencia al alza en ambos ámbitos. Una medición mensual del bienestar debe observar el presupuesto completo, no cada rubro de forma aislada. Por ello, superar la línea monetaria de pobreza no garantiza acceso a una vivienda adecuada ni cercanía a oportunidades: el verdadero bienestar combina ingreso, servicios, localización, seguridad y tiempo disponible.

La paradoja mexicana: menos pobreza laboral con poco crecimiento

México ha logrado avances importantes en ingresos laborales y reducción de pobreza pese a un crecimiento económico débil —recordemos la contracción de 0.6% del primer trimestre y el pronóstico de Banxico de apenas 1.1% para el año—. El aumento del salario mínimo, la formalización de ciertas relaciones laborales y el incremento de ingresos en varias regiones explican parte de esta mejora.

Sin embargo, el mecanismo salarial tiene límites. Los salarios no pueden aumentar sostenidamente muy por encima de la productividad sin enfrentar tensiones en costos, empleo formal o márgenes empresariales, especialmente entre micro y pequeñas empresas. Para consolidar la reducción de pobreza se requiere una economía que invierta, produzca más por trabajador y genere empleos formales de mayor valor agregado.

La discusión no debe plantearse como una elección entre salario y crecimiento. México necesita ambos: remuneraciones que permitan vivir mejor y productividad que haga sostenible ese avance. También necesita servicios públicos eficaces, porque cuando salud, transporte, seguridad o educación fallan, los hogares deben comprarlos de su bolsillo y su ingreso disponible se reduce.

El ingreso real: la medida correcta

Todo lo anterior conduce a una regla simple que conviene repetir: la medida correcta del progreso es el ingreso real, es decir, cuánto puede comprarse con el salario después de considerar los precios que efectivamente enfrenta cada hogar. Un aumento nominal de 8% representa una mejora real si la inflación relevante del hogar es menor; puede significar estancamiento si sus gastos esenciales suben en la misma proporción; y puede implicar pérdida si aumentan más rápidamente.

Esa regla explica por qué el mismo dato de inflación se vive de manera tan distinta. Para el hogar cuya canasta se parece al promedio del INPC, junio fue un buen mes. Para el hogar que gasta la mitad de su ingreso en comer —y que este año vio subir la papa 66.7%, el jitomate 19.4% y la comida fuera de casa 6.3%—, la inflación relevante fue mayor que la oficial. Y para quien depende del transporte público para llegar al trabajo, con alzas de entre 7.5 y 8.1%, el promedio general de 3.4% es una abstracción estadística.

De ahí que las líneas de pobreza sean un complemento indispensable del INPC en la conversación pública: convierten una tasa abstracta en una cantidad concreta de pesos por persona al mes, y permiten contrastarla contra los ingresos reales de los hogares. El dato agregado puede mejorar al mismo tiempo que ciertos gastos indispensables siguen presionando el presupuesto; la pregunta relevante no es únicamente cuánto subió el índice, sino cuánto aumentaron los bienes y servicios a los que una familia no puede renunciar.

Últimos comentarios

La disminución de la inflación alivia la capacidad de compra de los consumidores, pero de manera mucho más notoria para las personas de bajos ingresos: dentro de la línea de pobreza por ingresos, la canasta alimentaria explicó 60.7% de la variación anual en el ámbito urbano y 49.4% en el rural. Para el hogar que vive cerca de estas líneas, la comida sigue siendo el principal motor de su inflación.

Con el aumento al salario mínimo de 13 por ciento que vimos al inicio de 2026, la masa salarial en el país ha continuado su recuperación, la cual se ha venido dando de manera gradual y sostenida. El incremento nominal, además, superó con holgura el encarecimiento anual de las líneas de pobreza, lo que implica una ganancia real cercana a 9 puntos porcentuales para quien percibe el mínimo formal completo: un salario mínimo mensual compra hoy el equivalente a 3.75 canastas alimentarias urbanas.

La evidencia reciente acompaña: en el primer trimestre de 2026, la proporción de la población cuyo ingreso laboral familiar era insuficiente para adquirir la canasta alimentaria se ubicó en 30.7%, el nivel más bajo de la serie regular iniciada en 2005; entre la población ocupada, el indicador descendió a 9.7%, por primera vez debajo de 10%. Son avances reales, logrados —he ahí la paradoja mexicana— con un crecimiento económico débil, sostenidos por el salario mínimo y la formalización más que por la productividad.

Pero el promedio salarial tampoco cuenta toda la historia. Si se divide el ingreso de un jefe o jefa de familia que gana un salario mínimo, con cuatro integrantes en el hogar y habitantes del entorno urbano, da un ingreso mensual de $9,577 pesos, lo que en promedio deja por integrante $2,394 pesos, cifra inferior incluso a la línea de pobreza extrema urbana ($2,553.37) y menos de la mitad de la línea de pobreza por ingresos (bienes alimentarios y no alimentarios), que como ya dijimos, se ubica en $4,888.22 pesos.

Es así que un jefe de familia con tres dependientes económicos necesitaría ganar en 2026 al menos dos salarios mínimos para que él y su familia superen la línea de pobreza: la suma aritmética para un hogar urbano de cuatro integrantes es de $19,553 pesos mensuales, contra los $19,154 que aportan dos perceptores del mínimo. O lo que es lo mismo, un salario mínimo solo da para sostener a una familia de dos integrantes en el México urbano. El beneficio de la recuperación salarial, además, es mayor para quien efectivamente recibe el mínimo formal y conserva jornadas estables; es menor para trabajadores informales, personas con empleo intermitente, hogares con pocos perceptores o quienes afrontan gastos extraordinarios de salud, cuidado o vivienda.

Son cifras que contrastan con las perspectivas alentadoras del Banco de México sobre el comportamiento futuro de los precios en el país. El dato de inflación nos dice a qué velocidad cambian los precios; la línea de pobreza nos dice cuál es el ingreso mínimo de referencia. Pero la vida de una familia se decide en la distancia entre sus ingresos efectivos y sus gastos inevitables. La política económica debe aspirar a algo más que reducir una tasa: exige salarios reales crecientes, empleo formal, productividad, vivienda accesible, transporte eficiente y servicios públicos que no obliguen a los hogares a duplicar gastos. La pregunta de fondo no es únicamente cuánto cuesta la canasta; es cuántas horas debe trabajar una familia para pagarla y cuánto le queda después para enfrentar una enfermedad, estudiar, ahorrar o construir patrimonio.

¿Qué observar hacia delante?

La próxima actualización de las líneas de pobreza está calendarizada para el 11 de agosto, ya con los precios de julio. Tres cosas convendrá vigilar. Primero, si el efecto del Mundial sobre los servicios turísticos resultó tan “transitorio y acotado” como estima Banxico, o si la temporada alta de julio prolongó la presión sobre restaurantes, hoteles y transporte. Segundo, si la baja de junio en jitomate, chile y huevo se sostiene o se revierte, dada la volatilidad natural de los agropecuarios. Y tercero, la trayectoria del transporte público y de la comida fuera del hogar, los dos rubros que hoy más presionan el gasto inevitable de las familias.

Para la política monetaria, la señal es la misma: la convergencia de la inflación general a la meta de 3% avanza, pero los precios que más pesan en el presupuesto de los hogares de menores ingresos siguen corriendo por encima del promedio. Mientras esa brecha persista, el alivio estadístico llegará antes al comunicado oficial que a la mesa de las familias.

Referencias

https://www.banxico.org.mx/publicaciones-y-prensa/minutas-de-las-decisiones-de-politica-monetaria/minutas-politica-monetaria-ta.html

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/lp/lp2026_07.pdf

https://www.elfinanciero.com.mx/economia/2026/07/10/inflacion-en-mexico-retrocede-a-minimos-de-5-anos-y-medio-se-ubica-en-337-por-ciento-anual

https://bigdata.bbvaresearch.com/es/regional-provincial-urbano/mexico

https://www.inegi.org.mx/contenidos/saladeprensa/boletines/2026/inpc/inpc_2q2026_07.pdf

https://www.gob.mx/conasami/articulos/incremento-a-los-salarios-minimos-para-2026?idiom=es

https://www.coneval.org.mx/Medicion/MP/Paginas/Lineas-de-Pobreza-por-Ingresos.aspx

https://mexicocomovamos.mx/infobites/valor-de-la-canasta-alimentaria-y-no-alimentaria

Comentarios

author avatar
Jose Luis Romero Hicks
Politólogo, economista, y abogado por la Universidad de Guanajuato. Diplomático en las embajadas de México en India y Japón. Consejero de PEMEX, Director General de Bancomext y Secretario de Planeación y Finanzas en Guanajuato. Abogado postulante, consultor financiero y en políticas públicas de vivienda. Miembro del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.
ruizhealytimes_h_0
ruizhealytimes_h_1
Norteamérica juega el partido más importante en pleno auge del mundial: la revisión del T-MEC

Norteamérica juega el partido más importante en pleno auge del mundial: la revisión del T-MEC

En estos días se cumplen seis años de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y,...

julio 1, 2026

Generación sin Red: El Riesgo Energético Mexicano

México no enfrenta una falta de proyectos eléctricos, sino una falta de sincronía entre generación, transmisión, gas natural y almacenamiento. 

junio 24, 2026
ruizhealytimes_h_2
Más de categoría
tlcan

La economía mexicana ante los desafíos del T-MEC

La economía mexicana atraviesa un momento de contrastes en sus indicadores macroeconómicos que definen una resiliencia interna notable, pero...

julio 8, 2026
Norteamérica juega el partido más importante en pleno auge del mundial: la revisión del T-MEC

Norteamérica juega el partido más importante en pleno auge del mundial: la revisión del T-MEC

En estos días se cumplen seis años de la entrada en vigor del Tratado entre México, Estados Unidos y...

julio 1, 2026
México sin futuro energético

MÉXICO FRENTE AL FRACASO ENERGÉTICO

México aparece en la fotografía energética de 2026 como un país que intenta sostenerse sobre una estructura que ya...

junio 30, 2026
¿Cómo pinta el marcador en el medio tiempo de 2026 para la economía mexicana?

¿Cómo pinta el marcador en el medio tiempo de 2026 para la economía mexicana?

La economía mexicana llega a la mitad de 2026 enfrentando un panorama de crecimiento moderado y una demanda interna...

junio 24, 2026