El pasado 24 de mayo de 2021, Petróleos Mexicanos (PEMEX) informó oficialmente que concluyó las negociaciones para adquirir el 50.005% de la participación en la refinería de Deer Park que actualmente detenta Shell Oil Company.
PEMEX era tenedora del 49.995% a través de su filial P.M.I. Norteamérica, con lo que, con esta transacción, la empresa mexicana adquiriría la propiedad total de la refinería; sin embargo, Forbes menciona el alto riesgo que enfrenta Petróleos Mexicanos por la compra total de la refinería Deer Park a Shell en Estados Unidos (EEUU) por 596 millones de dólares.
Para empezar, la petrolera mexicana enfrenta pérdidas significativas por la refinería de Deer Park en los últimos dos años. Los números rojos ascienden a 4,056 millones de pesos durante 2020 y 1438 millones de pesos en 2019, de acuerdo con su reporte anual enviado a la Securities Exchange Commission (Comisión de Bolsa y Valores estadounidense).
Otro riesgo para esta inversión es la política verde del gobierno estadounidense encabezado por Joe Biden. En este sentido, el CEO de la consultora Talanza Energy, Marco Cota declaró: “la compra enfrenta altísimo riesgo ante la clean energy revolution (revolución de energía limpia) de Biden: despetrolizar su economía para reducir emisiones contaminantes y frenar el calentamiento global”.
Por lo anterior, la desinversión de Shell en refinación no sorprende porque la empresa se alineó con el Acuerdo de París para evitar que la temperatura del planeta aumente en 1.5 grados Celsius, y ha vendido otras refinerías. Hay que recordar que, en el año de 1993, PEMEX adquirió su participación de la refinería ubicada en Houston (Texas) y se asoció con Shell Oil Company para llevar a cabo las inversiones necesarias para procesar crudo Maya.
De acuerdo a PEMEX, la refinería de Deer Park tiene una capacidad de procesamiento de crudo de 340 mil barriles por día y sus plantas le permiten procesar crudo pesado y ligero sin generar combustóleo. En la refinería de Deer Park se produce alrededor de 110 mil barriles por día (Mbpd) de gasolina, 90 Mbpd de diésel y 25 Mbpd de turbosina, además de otros productos en cantidades menores.
Esta adquisición será financiada en su totalidad por el Gobierno Federal y se tiene programado que la operación de compra-venta se cierre en el último trimestre del año, sujeta a la aprobación de las instancias regulatorias del Gobierno de Estados Unidos.
La contraprestación por esta transacción es de 596 millones de dólares, que, de acuerdo a información de Shell, es una combinación de efectivo y deuda, más el valor del inventario de hidrocarburos. El inventario de hidrocarburos se valorará al cierre en función de los volúmenes reales y los precios de mercado prevalecientes. Shell considera que el valor actual del inventario de hidrocarburos oscilaría entre 250 y 350 millones de dólares en efectivo asumiendo los precios actuales del mercado y los volúmenes históricos de inventario en condiciones normales de operación.
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