Una novela que combina el horror gótico, no creado a base de sustos superficiales, sino de atmósferas aterradoras y asfixiantes, con historia y política plasmados con una prosa directa y eficaz. Nuestra parte de noche es una de las mejores novelas de los últimos años escritas en español.
La historia comienza en los años 81-82, durante la dictadura militar argentina y se cuenta en gran medida la historia de familia Peterson combinado con hechos que ocurren el presente narrativo de la novela.
Juan Peterson es un médium poderoso pero enfermo, capaz de canalizar una fuerza oscura llamada la Oscuridad.
Tras la reciente muerte de su esposa Rosario, Juan viaja por Argentina, rumbo a las cataratas de Iguazú, con su hijo Gaspar, tratando de alejarlo de una sociedad secreta peligrosa llamada la Orden, a la que pertenece la familia de su madre y que quiere explotar los dones de Gaspar para sus rituales.
La misión de La Orden consiste en alcanzar la vida eterna, pero para comunicarse con su “dios” y lograr concretar los rituales necesarios, necesitan a las habilidades de Juan. El problema consiste que se encuentra enfermo debido al uso excesivo que ha hecho de sus “poderes”. Como no desea un futuro semejante para su hijo Gaspar, está dispuesto a lo que sea. Sin embargo la orden hará todo lo que esté en sus posibilidades para atraer a Gaspar y utilizarlo como el próximo ejecutor del ritual.
La historia combina el terror sobrenatural, la violencia política, muy relacionados con la dictadura argentina, y reflexiones sobre el legado familiar y generacional. El relato avanza por diversas vías, por un lado la huida de Juan y Gaspar, mientras que por otra se aborda la biografía de Rosario como antropóloga y las memorias y conflictos internos de personajes atrapados por el culto.
También merece la pena destacar la relación padre-hijo que se da entre Juan y Gaspar, la forma en que la muerte y la oscuridad se convierten en una constante de la existencia y la importancia que cobre en nuestro tiempo el poder y el dinero como baremo que lo contamina todo.
Quizá dentro de los puntos negativos está su extensión combinada con que algunos pasajes intermedios pueden resultar excesivos porque relentizan en exceso la trama central. Aun así se trata de obra que se lee con enorme fluidez.
Con esta novela Mariana Enríquez ha colaborado a demostrar que el terror no es un simple género menor sino que puede ser vehículo para desarrollar literatura de altos vuelos, que funciona por igual para hacer reflexiones profundas acerca de la existencia, las relaciones o la muerte del mismo modo que funciona para explorar la historia y los entretelones de la política y la espiritualidad.
Nuestra parte de noche (1) ha sido considerarla con justicia una obra capital de la literatura en español del siglo XXI. No solo ganó el prestigioso Premio Herralde en 2019, sino que posicionó a Mariana Enríquez como una de las grandes maestras del género.
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(1)Enriquez, Mariana, Nuestra parte de la noche, Primera Edición, España, Anagrama – Narrativas Hispánicas, 2019, Págs. 667
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