Recorro la web, me descubro tranquila, agitada, inquieta, expectante; sin embargo, plenamente relacionada con un mundo que, hasta hace unos años ajeno al mío, se ha ido colando en mi vida diaria como el sonido de un grillo en medio de la noche, constante, en ocasiones rítmico.
El término de ciberliteratura alberga la riqueza del lenguaje y sus expresiones de la mano de los “nuevos” recursos tecnológicos; se evoca, pues, a la animación que de forma vertiginosa ahora tenemos al alcance de un teclado, y para quienes aman la poesía o aman la experiencia creativa, se nos ha abierto un caleidoscopio de posibilidades. En la red hablan de una clasificación de la ciberpoesía; así, tenemos a la poesía hipertextual a base de signos, números o palabras que nos llevan a distintos significados, está también la no-poesía que va de la mano con el arte visual, la poesía visual que se auxilia de las artes plásticas en el campo digital, la poesía animada, la poesía holográfica (holopoesía), la poesía generada por computadora basada en programas específicos, y, hasta donde leí, la poesía virtual. Este nuevo concepto se pronuncia por ofrecer innovadoras perspectivas que nos permitan imaginar y crear una poesía fresca jugando con las formas literarias tradicionales; nos enfrenta con el reto de convivir e integrar elementos multimedia, sonidos, hipervínculos, animaciones, etc., y con ello crear experiencias únicas (y les aseguro que lo serán tanto para el autor como para el lector).
Esta nueva experiencia creativa, como modelo ingenioso y lúdico, nos es de utilidad para echar a andar los artificios de la mente que no creímos que existieran y recorrer los espacios de expresión que ofrecen las transformadoras tecnologías; así, como lectores jugamos un papel activo y nos invitan a interactuar con el texto que se despliega en la pantalla y muestra múltiples posibilidades de creación, tenemos acceso incluso a tomar decisiones dentro de las áreas interactivas. Por mencionar un ejemplo, los invito a explorar jugar con el recurso de Antología de Poesía Electrónica (https://antologia.litelat.net/volumen2/es/07_Antologia-de-Poesia-Electronica.html) que nos da la oportunidad de conocer una pluralidad de lecturas. Insisto, es, para mí, creatividad lúdica. Con la ciberpoesía no nos limitamos a la palabra escrita, tienen un lugar importantísimo el juego de sonidos, imágenes, videos, signos, etc. “La poesía entonces no sólo se lee, también se escucha y se observa”, puede plantear incluso un discurso poético más amplio. Si echamos mano de la programación, la temporalidad adquiere una gran relevancia, se puede modificar el poema en el tiempo, hay , por lo tanto, movimiento.
Definitivamente hay hibridación de géneros y formatos que no se limita a los géneros tradicionales que brinda la literatura, hay fusión, como lo he mencionado, con medios digitales, visuales, música, narración interactiva, etc… Con ello, con todo lo que implican los entornos digitales, necesariamente se modifica el proceso de la creación poética, incluso se llega a la creación comunitaria, herramientas de edición de textos, audio y video, entre otros y, claro está, lo he mencionado líneas arriba, la relación o participación que el lector guarde con la poesía mediante la interacción. La ciberpoesía no puede concebirse sin los conceptos de la animación e interacción, entre otros, que sólo y únicamente brinda el medio digital como un campo fértil para la exploración artística.
Ventajas, nos dice la web: accesibilidad y difusión, nuevas formas de expresión, interactividad, conservación y experimentación. Desventajas: brecha digital, fragilidad tecnológica (cuando ya no hay compatibilidad con las plataformas en las que se ha creado), consumo más superficial pues se puede dar más valor a la parte visual que al discurso mismo, y el problema en cuanto a autoría y propiedad intelectual. No es sencillo, ¿verdad?, como todo lo experimental tiene sus claro-oscuros.
En cuanto a la descentralización de la poesía, que no está por demás mencionar, podemos verlo desde dos puntos de vista: la liberación y el reto; por un lado, nos encontramos con la gran facilidad de publicación, por otro; sin embargo, no se cuenta con el apoyo, por ejemplo, de las editoriales en este proceso creativo.
Todas las creaciones literarias dentro del mundo digital, incluido aquel que permite la interacción y el juego entre emisor y receptor, arrastran un discurso, un lenguaje único que comulga con la realidad tecnológica. En la antología referida, el cosmos de Romina Cazón en “La poesía es una diosa”, me pareció magnífica (https://poesiaelectronica.centroculturadigital.mx/rominacazon/).
“El poema es descarado”, nos dice, y no se detiene, la determina. La poesía es todo para ella y así utiliza los recursos, agotarlo en el dinamismo para descubrirnos ante ella.
¡Todo un nuevo mundo que explorar!
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