Cartas a Tora LXXII

Comentarios

1 de febrero, 2018
Comentarios
object(WP_Query)#17689 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(19027) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "18-03-2021" ["before"]=> string(10) "15-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(19027) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "18-03-2021" ["before"]=> string(10) "15-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(false) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17688 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17627 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17690 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "18-03-2021" ["before"]=> string(10) "15-04-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(463) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-03-18 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-04-15 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (19027) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17684 (24) { ["ID"]=> int(63564) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content"]=> string(5338) "Querida Tora: El otro día fue la señora del 37, que es bastante bronca, al Seguro Vecinal a pedir algo para curar a su hijita, que tenía una fuerte gripa. La enfermera le dijo que lo único que podía darle era un tecito de helecho, que no tenía otra cosa. La señora se enojó, porque el helecho no sirve para nada, y fue a quejarse con el portero. Como éste le dijo que él no tenía la culpa, la señora empezó a agitar a los vecinos, diciendo que ellos pagaban el Seguro Vecinal y que nunca tenían nada que darles, que eso no era justo, y que debían tomar cartas en el asunto. La cosa se puso tan fea, que el portero convocó a una junta de vecinos para tratar del asunto. Y allá se presentaron todos, porque a todos les interesa la falta de medicinas. Los guaruras daban vueltas alrededor de ellos, para evitar que se alebrestaran y para que no hablaran mucho entre ellos. Por fin, apareció el portero. Pero en ese momento, uno de los guaruras le pidió al señor del 14, que es muy serio y muy propio, que se pasara a una silla al lado del estrado. A mí me extrañó y fui con ellos, así como quien no quiere la cosa, que es cuando uno sí quiere la cosa. Y me di cuenta de que el guarura ponía en el asiento, un momento antes de sentar al del 14, una bolita chiquita. ¿Y qué crees? Cuando el señor se sentó la bolita se rompió y salió un olor horrible, asqueroso, nauseabundo, repugnante, vomitivo y todo lo que te diga es poco. Instantáneamente, el portero se levantó y señaló al del 14 con dedo flamígero, al tiempo que lo acusaba de estar infectado, de ser el portador de una epidemia desconocida que se estaba poniendo de moda en algunos países lejanos. Sin dejarlo hablar, los guaruras lo levantaron y lo llevaron a la enfermería, donde le enfermera le puso tres lavativas seguidas “para que arrojara todos los bichos que llevaba dentro”. El pobre hombre quedó que las piernas no lo sostenían, y tuvieron que llevarlo en vilo a su vivienda y acostarlo con todas las precauciones del caso. Dos guaruras se quedaron a velarlo, “por si se repetía el ataque apestoso”. Los días siguientes, no se hablaba de otra cosa en la vecindad. Y cuando el del 14 ya se levantó y salió al patio, nadie se le acercaba “por si las moscas” (¿qué tendrán que ver aquí las moscas?, me pregunto). Pero el portero no perdía ocasión de decirle a quien lo quisiera oír (y a quien no quisiera, también) que el hombre se había salvado gracias a la celeridad con que el Seguro Vecinal había actuado. Pero todo pasa, y un día que la Mocha fue a pedir algo para el dolor de cabeza, le dijo la enfermera que ya ni te de helecho quedaba. Y como la mujer se fuera enojada, fue a contarle al portero lo que había pasado. El caso fue que el día siguiente, el portero citó a  otra junta; y, tal como me imaginé,  pusieron  una bolita de esas que te conté en el asiento de la Mocha. Pero a mi la Mocha me cae muy bien, porque es una mujer sola que lucha por sacar adelante a un niño que ni siquiera es producto de una noche de pasión culpable, sino que lo recogió por buena gente; y yo no podía permitir que eso pasara. Así que, aventurándome a una suerte peor que la muerte (no la concibes, ¿verdad?), mientras los vecinos discutían en pie, cogí la bolita con los dientes y la fui a dejar en el asiento del portero. La “máxima autoridad” de la vecindad se dejó caer en la silla con toda su humanidad, y el efecto no se hizo esperar. Los guaruras, obedeciendo las órdenes que ya tenían, lo subieron a la enfermería sin hacer caso de sus gritos y protestas. Y la enfermera, que en esos casos no se fija en las caras, sino en los traseros, le empujó las tres lavativas de rigor (fueron cuatro, pero nadie las contó. Yo creo que la enfermera sí lo reconoció y aprovechó para vengarse de algo). El portero estuvo fuera de circulación como una semana y, por sí o por no, mandó deshacerse de todas las bolitas que habían comprado en una tienda de esas en las que venden bromas. La aventura de las lavativas lo hizo enflaquecer y hasta perder el color por unos días. Pero ya está “bien” otra vez, urdiendo nuevas ideas para fastidiar a los vecinos (si no es para eso, no se explican todos los dolores de cabeza que les causa). Yo también sufrí las consecuencias, no vayas a creer, porque cuando la bolita del portero explotó me alcanzaron unas gotas y durante varios días olí a lo que no se puede mencionar. Las vecinas que suelen echarme pellejos me espantaban (o eso creían ellas), diciendo que las iba yo a infectar. Pero como no pasó nada, al cabo de unos días volvieron a llamarme para darme de comer. Que mucho se los agradecí, porque no me podía yo acercar a nadie en busca de alimento, y hubo días en que la pasé bastante mal. Pero no me importa, porque logré encajarle una buena lección al portero. Lo interesante será saber si se dio cuenta o si al final le valió, como siempre. Te quiere, Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 219" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-219" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63564" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17730 (24) { ["ID"]=> int(62864) ["post_author"]=> string(1) "5" ["post_date"]=> string(19) "2021-03-22 12:54:23" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-03-22 17:54:23" ["post_content"]=> string(6931) "“Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!”.  – Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español (1836-1870). “El hombre sordo a la voz de la poesía es un bárbaro”.  – Goethe, poeta y dramaturgo alemán (1749 – 1832). Hace un año solíamos leer por todas partes la triste lamentación al sentir que nos arrebataban la primavera con el confinamiento al que fuimos obligados por el brote pandémico, pero este año, parece como si el equinoccio nos anunciara una pizca de esperanza de que estamos al final y no al inicio de una angustiante época en nuestras vidas. Ayer 21 de marzo, celebramos el inicio de la estación primaveral y a la par, el día mundial de la poesía que según la UNESCO “conmemora una de las formas más preciadas de la expresión e identidad y lingüística de la humanidad. La poesía, practicada a lo largo de la historia en todas las culturas y en todos los continentes, habla de nuestra humanidad común y de nuestros valores compartidos, transformando el poema más simple en un poderoso catalizador del diálogo y la paz.” Así que viene bien revisar un poco al respecto. El término poesía proviene del griego poiesis (creación) compuesta por el verbo poiein (hacer o crear) y se asocia con una raíz indoeuropea *k~ei- (hacer, construir). Platón utilizó el término inspiración para referirse a la fuente de creación del poeta como si se tratara de un don gratuito recibido. Aristóteles consideraba a la poiesis como una de las tres categorías en que dividía las actividades humanas (teoría y praxis eran las otras dos). Así que puede decirse que todo lo que la humanidad es capaz de pensar, sentir o imaginar es poesía. En literatura, el fondo de toda obra corresponde al pensamiento y la forma es el medio de transmitirlo; en la poesía, las formas pueden apegarse a la rima y métrica como el caso del soneto o bien, sin rima ni medida, en estrofas o no, y por ello, es susceptible de escapar a toda regla. El poeta francés Arthur Rimbaud la definió como una manera especial de conocimiento, una especial visión de lo desconocido, de lo inaudito, de lo inefable. En el México prehispánico se encuentran también reconocidos poetas y poetisas que poco conocemos. Miguel León Portilla escribe: “¿Quiénes fueron, cómo se llamaron, en qué forma vivieron los principales poetas, sabios y artistas del México antiguo? ¿… habrá que limitarse a decir que, a excepción del celebérrimo Nezahualcóyotl y de otros pocos poetas, la mayor parte de los textos deben atribuirse a antiguas escuelas de sacerdotes y sabios, responsables anónimos de esas creaciones?” (Trece poetas del mundo azteca, Universidad Nacional Autónoma de México, Serie de Cultura Náhuatl, 1984). De Macuilxochitzin, oriunda de México-Tenochtitlan, nacida hacia 1435, hija octava del celebérrimo consejero de los reyes aztecas, Tlacaélel y de la que nació el príncipe Cuauhtlapaltzin, comparto el siguiente fragmento de su Canto: Elevo mis cantos, Yo, Macuilxóchitl, Con ellos alegro al Dador de la vida, ¡comience la danza! El matlatzinca Es tu merecimiento de gentes, señor Itzcóatl: ¡Axayacatzin, tú conquistaste La ciudad de Tlacotépec! Allá fueron a hacer giros tus flores, Tus mariposas. Con esto has causado alegría. El matlatzinca Está en Toluca, en Tlacotépec. El náhuatl es el idioma de los mexicas (y otras culturas prehispánicas) del México antiguo que significa “lengua suave o dulce”. A ello obedece la belleza al escucharlo hablar, es de cierto modo parte de nuestra raíz como mexicanos y por ello es importante conocer de su existencia en especial, en conmemoración de la poesía. En los primeros años de educación escolar, los niños tienen acceso a una serie de textos literarios, la poesía entre ellos, como una estrategia de aprendizaje que permite asimilar conceptos y desarrollar la capacidad expresiva de los niños; sin embargo, los años siguientes son desérticos para el campo poético y absurdamente se crece pensando que la poesía es aburrida, difícil de “digerir” o demasiado “cursi, romántica”.  Crecemos ajenos a la labor poética tanto en lectura como en escritura y recuerdo que, en mis años preparatorianos, gracias a la excelente maestra de literatura hispanoamericana que tuve, amé la poesía. Fue entonces cuando pensé que la poesía debe ser materia obligada en todos los grados, debe estar presente en la publicidad, en los diarios, en las redes sociales, en los muros de las casas y en todas partes porque sí, la poesía es como la primavera: todo florece con ella y es capaz de despertar una sensibilidad particular hacia todo lo que nos rodea, nos permite conectar con la emoción y expresarla al mismo tiempo, nos devuelve el sentido humano que olvidamos en la celeridad de nuestro diario acontecer, nos regresa a la calma y la contemplación, nos inunda con una atmósfera de paz. Mi padre solía jugar con las palabras. Para memorizarlas siempre las relacionaba entre sí y creo que adopté esa manía porque me gustan las coincidencias entre ellas, por ejemplo, palabras que empiezan con “p”: poesía, poema, promesa, Prometeo, parque, pelota, palabra, paleta, princesa, pulsación, palmera, playa y todas me llevan a pensar en positivo porque es en #laspequeñascosas que se haya la posibilidad de florecer cada día, especialmente en primavera." ["post_title"]=> string(28) "Las pequeñas cosas: poesía" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(5) "62864" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-03-22 12:55:08" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-03-22 17:55:08" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=62864" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17684 (24) { ["ID"]=> int(63564) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content"]=> string(5338) "Querida Tora: El otro día fue la señora del 37, que es bastante bronca, al Seguro Vecinal a pedir algo para curar a su hijita, que tenía una fuerte gripa. La enfermera le dijo que lo único que podía darle era un tecito de helecho, que no tenía otra cosa. La señora se enojó, porque el helecho no sirve para nada, y fue a quejarse con el portero. Como éste le dijo que él no tenía la culpa, la señora empezó a agitar a los vecinos, diciendo que ellos pagaban el Seguro Vecinal y que nunca tenían nada que darles, que eso no era justo, y que debían tomar cartas en el asunto. La cosa se puso tan fea, que el portero convocó a una junta de vecinos para tratar del asunto. Y allá se presentaron todos, porque a todos les interesa la falta de medicinas. Los guaruras daban vueltas alrededor de ellos, para evitar que se alebrestaran y para que no hablaran mucho entre ellos. Por fin, apareció el portero. Pero en ese momento, uno de los guaruras le pidió al señor del 14, que es muy serio y muy propio, que se pasara a una silla al lado del estrado. A mí me extrañó y fui con ellos, así como quien no quiere la cosa, que es cuando uno sí quiere la cosa. Y me di cuenta de que el guarura ponía en el asiento, un momento antes de sentar al del 14, una bolita chiquita. ¿Y qué crees? Cuando el señor se sentó la bolita se rompió y salió un olor horrible, asqueroso, nauseabundo, repugnante, vomitivo y todo lo que te diga es poco. Instantáneamente, el portero se levantó y señaló al del 14 con dedo flamígero, al tiempo que lo acusaba de estar infectado, de ser el portador de una epidemia desconocida que se estaba poniendo de moda en algunos países lejanos. Sin dejarlo hablar, los guaruras lo levantaron y lo llevaron a la enfermería, donde le enfermera le puso tres lavativas seguidas “para que arrojara todos los bichos que llevaba dentro”. El pobre hombre quedó que las piernas no lo sostenían, y tuvieron que llevarlo en vilo a su vivienda y acostarlo con todas las precauciones del caso. Dos guaruras se quedaron a velarlo, “por si se repetía el ataque apestoso”. Los días siguientes, no se hablaba de otra cosa en la vecindad. Y cuando el del 14 ya se levantó y salió al patio, nadie se le acercaba “por si las moscas” (¿qué tendrán que ver aquí las moscas?, me pregunto). Pero el portero no perdía ocasión de decirle a quien lo quisiera oír (y a quien no quisiera, también) que el hombre se había salvado gracias a la celeridad con que el Seguro Vecinal había actuado. Pero todo pasa, y un día que la Mocha fue a pedir algo para el dolor de cabeza, le dijo la enfermera que ya ni te de helecho quedaba. Y como la mujer se fuera enojada, fue a contarle al portero lo que había pasado. El caso fue que el día siguiente, el portero citó a  otra junta; y, tal como me imaginé,  pusieron  una bolita de esas que te conté en el asiento de la Mocha. Pero a mi la Mocha me cae muy bien, porque es una mujer sola que lucha por sacar adelante a un niño que ni siquiera es producto de una noche de pasión culpable, sino que lo recogió por buena gente; y yo no podía permitir que eso pasara. Así que, aventurándome a una suerte peor que la muerte (no la concibes, ¿verdad?), mientras los vecinos discutían en pie, cogí la bolita con los dientes y la fui a dejar en el asiento del portero. La “máxima autoridad” de la vecindad se dejó caer en la silla con toda su humanidad, y el efecto no se hizo esperar. Los guaruras, obedeciendo las órdenes que ya tenían, lo subieron a la enfermería sin hacer caso de sus gritos y protestas. Y la enfermera, que en esos casos no se fija en las caras, sino en los traseros, le empujó las tres lavativas de rigor (fueron cuatro, pero nadie las contó. Yo creo que la enfermera sí lo reconoció y aprovechó para vengarse de algo). El portero estuvo fuera de circulación como una semana y, por sí o por no, mandó deshacerse de todas las bolitas que habían comprado en una tienda de esas en las que venden bromas. La aventura de las lavativas lo hizo enflaquecer y hasta perder el color por unos días. Pero ya está “bien” otra vez, urdiendo nuevas ideas para fastidiar a los vecinos (si no es para eso, no se explican todos los dolores de cabeza que les causa). Yo también sufrí las consecuencias, no vayas a creer, porque cuando la bolita del portero explotó me alcanzaron unas gotas y durante varios días olí a lo que no se puede mencionar. Las vecinas que suelen echarme pellejos me espantaban (o eso creían ellas), diciendo que las iba yo a infectar. Pero como no pasó nada, al cabo de unos días volvieron a llamarme para darme de comer. Que mucho se los agradecí, porque no me podía yo acercar a nadie en busca de alimento, y hubo días en que la pasé bastante mal. Pero no me importa, porque logré encajarle una buena lección al portero. Lo interesante será saber si se dio cuenta o si al final le valió, como siempre. Te quiere, Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 219" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-219" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-09 08:50:51" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:50:51" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63564" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(16) ["max_num_pages"]=> float(8) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "58697aeb31e555312eea01031d6af768" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

CARTAS A TORA 219

Querida Tora: El otro día fue la señora del 37, que es bastante bronca, al Seguro Vecinal a pedir algo para curar...

abril 9, 2021

Las pequeñas cosas: poesía

“Mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!”.  – Gustavo Adolfo Bécquer, poeta español (1836-1870). “El hombre sordo a la voz de...

marzo 22, 2021




Más de categoría

Recordando al General y Político Francisco J. Múgica

Francisco José Múgica Velázquez  nació en Tingüindín (Michoacán) el 3 de septiembre de 1884, y falleció en la Ciudad de México el...

abril 14, 2021
Los Olvidos

LOS OLVIDOS | Parte 29 

A las 8.30 de la mañana del día siguiente, estaba yo en la sacristía del Sagrado Corazón de Costa...

abril 14, 2021

SANEAR EL AMBIENTE

Las cifras se tornan espeluznantes. Cada año tenemos un mayor número de homicidios dolosos y en algunos lugares, la...

abril 13, 2021

La naranja mecánica: destrucción, cambio y su lección olvidada

“¡Debemos destruir… (inserte el nombre de la institución, sistema económico o político que esté de moda)!”. Usted, amable lector,...

abril 12, 2021