CARTAS A TORA: 275

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días le escribe cartas a Tora, su amada, quien lo espera en una galaxia no muy lejana.

22 de julio, 2022 CARTAS A TORA

Querida Tora:

Hubo un asesinato en la vecindad. Todos lo presenciamos, pero no nos dimos cuenta. ¿Quieres saber cómo pasó eso? Aquí te va la historia.

En el 62 vivía un matrimonio de mediana edad, que se llevaban muy bien. Pero al 63 llegó a vivir una mujer más joven y bastante apetitosa (para los estándares de cierto tipo de hombres), y la vecindad se alborotó. Pero ella no le hizo caso a nadie. O eso creíamos todos.

La recién llegada se hizo muy amiga de su vecina del 62, y todo el día estaba en su vivienda. O viceversa (si no sabes lo que eso significa, búscate un buen diccionario). En realidad se hizo más amiga del marido que de la esposa, pero no nos dimos cuenta al principio. Y lo que tenía que pasar, pasó. Pero nadie se dio cuenta tampoco, porque supieron ocultarlo muy bien.

Luego, un día le dijo el marido a la esposa que estaba engordando un poco. La pobre se sintió la mujer más desdichada del mundo, y corrió al 62 en busca de ayuda. La amiga le dijo que no se preocupara, que hiciera una buena dieta. ¿Cuál? Le aconsejó una que consiste en comer solamente plátanos con crema. Esas son cosas engordadoras, pero le dijo que la combinación de los dos producía una substancia que quemaba la grasa del cuerpo. Y ahí estuvo la mujer, comiendo plátanos con crema todo el día y toda la noche. Pero lo que tenía que pasar, pasó (otra vez), y la mujer engordó unos kilitos.

Nuevo llanto, nueva dieta. La de la luna llena, que consiste en comer un poco de todo únicamente las noches de luna llena, totalmente desnuda, iluminada por los rayos del “astro de la noche”, como la llamó la del 62. Y allá va la del 63 a la azotea; pone un mantel en el suelo, distribuye los platos y se quita la ropa.

¡La que se armó! Los ninis se alborotaron toditos y se amontonaban en las rendijas de sus chozas para ver a la del 63, que no hacía nada más que comer parsimoniosamente. Pero conoce a los hombres, y en cuanto sentía algún movimiento cercano, sacaba la pistola del marido y disparaba. (Y éstas no eran chinampinas, como las de los guaruras). Se estaba en la azotea las dos horas que le recomendó la amiga que se bañara en los rayos de la luna, y se volvía a su vivienda, dejando a los ninis hundidos en su frustración y sin manera de darse duchas frías a esas horas. Pero como estaba desvelada, dormía casi todo el día siguiente, y la dieta no le funcionaba correctamente.

Después le recomendaron otra que consiste en no tomar durante una semana nada más que un refresco negro que se vende embotellado (no menciono la marca, porque no te dice nada). Eso era infalible, afirmó la amiga, contundente. Pues la mujer se compró una buena provisión de refresco y se estaba todo el día tomándolo. Pero lo único que logró fue que le diera asco el sabor, y se la pasaba vomitando. Vas a decir que eso la hacía perder peso. Sí, pero muy poquito, y no valía la pena el esfuerzo.

Por fin, la amiga le dijo que no le quedaba más remedio que dejar de comer totalmente. Que ya sabía que eso era muy difícil, pero era cuestión de unos días y luego ya podría comer normalmente. Pues la del 63 le hizo caso, y no probó bocado en una semana. Al cabo de ese tiempo sí bajó tres kilos, pero tenía que apoyarse en las paredes para caminar, porque estaba muy débil. Pero como el marido le dijo que “se estaba poniendo muy buena”, se pasó quince días más sin comer. Los perros no la perseguían en la calle porque ni asomarse a la puerta podía, pero ella estaba feliz porque había recuperado el amor de su marido. Es cierto que el hombre se mostraba muy cariñoso con ella y la llenaba de halagos; pero ella estaba cada día peor. Y, al fin, se murió.

El marido llenó varias cubetas de lágrimas, ayudado por las vecinas. Y al velorio fueron todos, incluyendo al portero y a la Flor. Y los guaruras se turnaron para poder asistir, pues también estaban impresionados por aquella mujer que, según dijo la señora del 34, “había muerto por amor”. Pero yo te diré la verdad: la mujer murió por idiota.

No te enojes. No soy insensible. Pero me da coraje que la del 63 fuera incapaz de darse cuenta de que todo fue un plan elaborado por el marido y la del 62 para quitarla de en medio sin matarla con sus manos. Yo lo supe porque oí a los criminales celebrar el éxito de su plan acostándose sobre el féretro de la difunta. Y la del 62 dijo que había cedido a la tentación tres o cuatro veces mientras la del 63 vivía, pero que no le gustaba vivir en pecado y le pidió matrimonio al viudo. Y se casaron. Y vivieron felices hasta que él empezó a echar panza, y ella le recomendó la dieta de la luna menguante para recobrar su primitiva esbeltez. Él fue más listo que su difunta, y se fue de la vecindad. No se volvió a saber de él.

Para que veas las consecuencias del miedo excesivo a la gordura.

Te quiere

Cocatú

Comentarios


object(WP_Query)#16262 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(81323) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "06-09-2022" ["before"]=> string(10) "04-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(81323) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "06-09-2022" ["before"]=> string(10) "04-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#16266 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#16264 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#16265 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "06-09-2022" ["before"]=> string(10) "04-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-09-06 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-10-04 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (81323) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#16263 (24) { ["ID"]=> int(82994) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-06 11:32:22" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 16:32:22" ["post_content"]=> string(5864) "Hay una máxima que determina que la historia la cuentan los vencidos. Así conocemos numerosos episodios que narran la confrontación entre fuerzas rivales, en los que una de ellas predomina y cuenta para la posteridad.   Para nuestra fortuna vivimos en una época en la cual la investigación en todos los órdenes está a un clic de distancia, de modo que podemos consultar la “versión oficial” y las versiones alternativas, para formarnos una concepción de cómo ocurrieron las cosas en un tiempo y en un lugar en el que no habríamos podido estar para atestiguarlo. Hay otro modo de conocer los hechos que los grandes tratados señalan.  No es la versión de los ganadores ni la de los vencidos (como diría Henestrosa).  Es la experiencia de quienes vivieron en forma directa lo ocurrido, ya sea a través de testimonios que la crónica reúne, ya mediante la ficción que, no por serlo, se desvincula de las circunstancias originales en que se desenvolvió la historia. Comencé a leer una maravillosa antología editada por Liliana Pedroza. En tres tomos de simpática hechura reúne 100 cuentos de 100 escritoras mexicanas, rescatados de muy diversas publicaciones en las que fueron divulgados durante poco más de 100 años. Algunos de ellos, en particular los de  inicios del siglo pasado, se dieron a conocer con seudónimo que alejaba el foco de atención de su autora original. Tal era el pecado social de expresar por escrito las ideas propias para una mujer. Como bien señala Liliana Pedroza, la invisibilidad en la que se desarrollaron las primeras cuentistas les dio la libertad de escribir  tomando riesgos. Estoy terminando el primer libro en el que encuentro muchas autoras completamente desconocidas para mí; todas con propuestas, de suyo, muy originales. Tienen la capacidad de presentar, mediante la ficción, los problemas de época que marcaban a sus protagonistas.  Muchos de tales problemas, por desgracia, siguen estando presentes en nuestra sociedad.   Como los tamales del bote, “hay de dulce, de chile y de manteca”. Modos de presentar problemáticas como la violencia contra la mujer o  trastornos de conducta propios de la discapacidad intelectual de un modo único, entrañable; recorremos las líneas de cada texto esperando que, contrario a su estructura breve, no se termine nunca. Hay un cuento que me pareció fantástico. Es una sátira que describe la crítica social y los prejuicios que en forma tan frecuente aventuramos, tanto, que es difícil no reconocernos en alguno de los personajes: “Tres juntas” de Hortensia Elizondo, neoleonesa nacida en 1908, periodista, cronista, escritora y defensora de los derechos de la mujer, fallecida en 1953, precisamente en el año en que México promulga la reforma constitucional que reconoce el voto de la mujer. Son incontables las emociones que me viene despertando cada cuento, cada página. La fineza rulfiana con que se describen rasgos de comportamiento en la zona rural, como es el caso de dos personajes: Prócoro y Tanasia en el cuento “La cuesta de las ballenas” de Emma Dolujanoff, médico psiquiatra y escritora nacida en 1922, oriunda de la Ciudad de México. Vale aquí mencionar que una de las inquietudes de la antologadora Pedroza, era incluir en su obra a cuentistas de provincia, que en un sistema centralista como el que se vivió hasta finales del siglo veinte, quedaban con pocas o nulas oportunidades frente a las de las grandes capitales, en particular las de la Ciudad de México. A golpe de linterna de Liliana Pedroza es el título de la colección de cuentos que nos presenta al otro México, al que habría quedado fuera de la conciencia de quienes habitamos el actual siglo, si no fuera por las historias de ficción. Conocer los usos y costumbres de distintas regiones, como se presenta en el cuento “La locura de Chabela” de María Esther Ortuño de Aguiñaga, escritora y promotora cultural quien desarrolló su obra en San Luis Potosí, destacando sus investigaciones sobre la llamada “Muerte Niña”, o fotografía post-mortem de niños pequeños, propia de mediados del siglo diecinueve e inicios del veinte. En éste, uno de sus cincuenta cuentos más conocidos, la autora lleva al absurdo condiciones de la vida real, en una crítica social que, como lectores, nos para en seco para preguntarnos de qué seríamos capaces. Justo esto último es lo que hallo como el mayor valor del cuento: desde los prehispánicos como “La llorona” hasta los actuales publicados por Guadalupe Nettel, la ficción nos presenta esa realidad que se vive en las calles, en los caseríos marginales. Esa doble moral de las clases de mayor nivel, o los “valores” que plantea una sociedad como si fuera un cadenero de antro, que después de que, finalmente nos permiten el acceso, nos llevamos la gran decepción al descubrir que no hay nada en ese cascarón vacío, que haya valido la pena nuestro desgaste por entrar. En literatura las voces de las autoras nacen de la entraña y no se callan.  Dicen lo que tienen que decir.  Cuentan la historia de primera mano, la que se aleja de cánones sociales y de ideologías a modo.  Hay que conocer nuestro México a través de sus líneas: un camino muy recomendable es comenzar a hacerlo A golpe de linterna (Ed. Atrasalante, 2020), de la mano de Liliana Pedroza." ["post_title"]=> string(14) "Mirada lateral" ["post_excerpt"]=> string(212) "Desde que el hombre existe, la historia se transmite de generación en generación. La narrativa pasó de la oralidad imprecisa a la palabra escrita. Ahí podemos desentrañar los orígenes de lo que hoy somos. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(14) "mirada-lateral" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-06 11:32:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 16:32:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82994" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#16235 (24) { ["ID"]=> int(83201) ["post_author"]=> string(3) "180" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content"]=> string(6998) "Septiembre es el mes de Aimee Elizabeth Mann, ya que el día 8 la oriunda de Richmond, Virginia, cumplió 62 años. Esta es una oportunidad perfecta para adentrarse en la obra de una de las mejores cantautoras de los últimos cuarenta años. Y no, no dudo ni un segundo de la afirmación que acabo de hacer. Así que tomemos estos días para darle play a la discografía de Mann en nuestro servicio de streaming predilecto y hablemos sobre algunas razones por las cuales añadir un poco de su música a nuestra vida diaria.   La variedad de estilos Puede ser que, en años recientes, Aimee Mann se haya decantado más por el lado del folk rock más suave. Sin embargo, su carrera musical inició desde los años ochenta, con el grupo ‘Til Tuesday, una banda enraizada en el new wave. El éxito que quedó grabado en la memoria del gran público, asiduo por ese entonces al naciente MTV, fue Voices Carry (con todo y video incluido). A partir de ese éxito inicial, Mann, ya como solista, le entró de lleno al pop rock alternativo (con guitarras eléctricas reminiscentes del, en ese entonces, popular grunge) en sus primeros dos álbumes Whatever (1993) y I’m with Stupid (1995). Ya en los años 2000, Aimee Mann fue evolucionando como compositora, llegando a crear una especie de álbum conceptual en The Forgotten Arm (2005) en el que empezó a flirtear con el folk rock. Sin embargo, en cualquiera que sea la variante del rock y pop en el que trabaje, Mann siempre muestra ese talento en la creación de melodías pegajosas, inteligentes y refrescantes. Lo cual nos lleva al siguiente punto.  La banda sonora de Magnolia (y el álbum que vino después) Otro de los momentos cumbre en la carrera de Aimee Mann fue la aparición del álbum Magnolia (1999), que fungió como banda sonora para el filme del mismo nombre dirigido por Paul Thomas Anderson. Porque aquí es en donde aparecieron por primera vez los temas Save Me (nominada al Oscar en la categoría de Mejor Canción Original) y Wise Up, dos canciones que se convirtieron en clásicos instantáneos del final de la década.  Sin embargo, las canciones que Mann «donó» al proyecto de P.T. Anderson sólo eran una prueba de lo que sería su siguiente álbum, titulado Bachelor No. 2 or, the Last Remains of the Dodo (2000). En él, encontramos las canciones que aparecen en la banda sonora de Magnolia, además de varios temas más. Este disco, estrenado en pleno cambio de milenio, es una de las obras maestras de la década y ayudó a cimentar a Aimee Mann como una de las grandes compositoras del siglo XX. Aunque sólo contiene 13 pistas, Bachelor No. 2 es una especie de White Album para Mann, en cuanto a que es su proyecto más ambicioso y en el que más estilos abarca: desde el ritmo de vals de Nothing is Good Enough hasta esa obra maestra que es Red Vines, cuyas melodías vocales toman giros inesperados.  La explosiva combinación de talento melódico con inteligencia Si algo demostró Bachelor No. 2 fue que Aimee Mann es una de las (raras) compositoras que posee un fuerte talento melódico (sólo escuchen alguna canción de ese álbum e intenten sacársela de la cabeza), lo cual hace que sus canciones sean accesibles y pegajosas, con inteligencia en sus letras y temas. Por ejemplo, en su álbum más reciente, Queens of the Summer Hotel (2021), Mann se basó en el libro Girl, Interrupted de Susanna Kaysen, en el cual se tratan temas como el suicidio y las enfermedades mentales.  Por ello, me parece una de las cosas más extrañas que Mann no sea más popular: sus canciones son accesibles y melódicas y sus letras rara vez son banales o superficiales. Por ello, el hecho de que tenga alrededor de 400 mil oyentes mensuales en Spotify es una de las injusticias más grandes en el mundo de la música pop y rock, el cual está lleno de exponentes mucho más populares pero que, por decirlo amablemente, son de dudosa calidad.  Su voz Aimee Mann tiene una voz única. Sí, podrá sonar a cliché, pero hay que tomar en cuenta lo siguiente: aunque no es una de las vocalistas más capaces o con mayor rango (como, digamos, Annie Haslam o Aretha Franklin), tiene el talento único de darle la entonación perfecta a cada una de sus composiciones. Algo similar, por ejemplo, a Paul McCartney, quien, a pesar de no ser un Freddie Mercury, logra imprimir su voz de la mejor forma en sus canciones.  Esas son algunas razones para entrarle a la obra de Aimee Mann; podría quedarme aquí todo el día escribiendo más razones, pero el espacio, desafortunadamente, es limitado. Así que aquí le paro y es momento de que la misma Mann los convenza por medio de sus composiciones. Espero que los haya convencido de abrir la discografía de esta cantautora, al menos por mera curiosidad. Estimado lector, si nunca la ha escuchado, no se va a arrepentir: le puedo asegurar que le espera un verdadero agasajo. " ["post_title"]=> string(63) "Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62" ["post_excerpt"]=> string(110) "Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "razones-para-escuchar-a-aimee-mann-y-celebrar-su-cumpleanos-62" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-12 13:16:49" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-12 18:16:49" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83201" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#16263 (24) { ["ID"]=> int(82994) ["post_author"]=> string(2) "77" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-06 11:32:22" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 16:32:22" ["post_content"]=> string(5864) "Hay una máxima que determina que la historia la cuentan los vencidos. Así conocemos numerosos episodios que narran la confrontación entre fuerzas rivales, en los que una de ellas predomina y cuenta para la posteridad.   Para nuestra fortuna vivimos en una época en la cual la investigación en todos los órdenes está a un clic de distancia, de modo que podemos consultar la “versión oficial” y las versiones alternativas, para formarnos una concepción de cómo ocurrieron las cosas en un tiempo y en un lugar en el que no habríamos podido estar para atestiguarlo. Hay otro modo de conocer los hechos que los grandes tratados señalan.  No es la versión de los ganadores ni la de los vencidos (como diría Henestrosa).  Es la experiencia de quienes vivieron en forma directa lo ocurrido, ya sea a través de testimonios que la crónica reúne, ya mediante la ficción que, no por serlo, se desvincula de las circunstancias originales en que se desenvolvió la historia. Comencé a leer una maravillosa antología editada por Liliana Pedroza. En tres tomos de simpática hechura reúne 100 cuentos de 100 escritoras mexicanas, rescatados de muy diversas publicaciones en las que fueron divulgados durante poco más de 100 años. Algunos de ellos, en particular los de  inicios del siglo pasado, se dieron a conocer con seudónimo que alejaba el foco de atención de su autora original. Tal era el pecado social de expresar por escrito las ideas propias para una mujer. Como bien señala Liliana Pedroza, la invisibilidad en la que se desarrollaron las primeras cuentistas les dio la libertad de escribir  tomando riesgos. Estoy terminando el primer libro en el que encuentro muchas autoras completamente desconocidas para mí; todas con propuestas, de suyo, muy originales. Tienen la capacidad de presentar, mediante la ficción, los problemas de época que marcaban a sus protagonistas.  Muchos de tales problemas, por desgracia, siguen estando presentes en nuestra sociedad.   Como los tamales del bote, “hay de dulce, de chile y de manteca”. Modos de presentar problemáticas como la violencia contra la mujer o  trastornos de conducta propios de la discapacidad intelectual de un modo único, entrañable; recorremos las líneas de cada texto esperando que, contrario a su estructura breve, no se termine nunca. Hay un cuento que me pareció fantástico. Es una sátira que describe la crítica social y los prejuicios que en forma tan frecuente aventuramos, tanto, que es difícil no reconocernos en alguno de los personajes: “Tres juntas” de Hortensia Elizondo, neoleonesa nacida en 1908, periodista, cronista, escritora y defensora de los derechos de la mujer, fallecida en 1953, precisamente en el año en que México promulga la reforma constitucional que reconoce el voto de la mujer. Son incontables las emociones que me viene despertando cada cuento, cada página. La fineza rulfiana con que se describen rasgos de comportamiento en la zona rural, como es el caso de dos personajes: Prócoro y Tanasia en el cuento “La cuesta de las ballenas” de Emma Dolujanoff, médico psiquiatra y escritora nacida en 1922, oriunda de la Ciudad de México. Vale aquí mencionar que una de las inquietudes de la antologadora Pedroza, era incluir en su obra a cuentistas de provincia, que en un sistema centralista como el que se vivió hasta finales del siglo veinte, quedaban con pocas o nulas oportunidades frente a las de las grandes capitales, en particular las de la Ciudad de México. A golpe de linterna de Liliana Pedroza es el título de la colección de cuentos que nos presenta al otro México, al que habría quedado fuera de la conciencia de quienes habitamos el actual siglo, si no fuera por las historias de ficción. Conocer los usos y costumbres de distintas regiones, como se presenta en el cuento “La locura de Chabela” de María Esther Ortuño de Aguiñaga, escritora y promotora cultural quien desarrolló su obra en San Luis Potosí, destacando sus investigaciones sobre la llamada “Muerte Niña”, o fotografía post-mortem de niños pequeños, propia de mediados del siglo diecinueve e inicios del veinte. En éste, uno de sus cincuenta cuentos más conocidos, la autora lleva al absurdo condiciones de la vida real, en una crítica social que, como lectores, nos para en seco para preguntarnos de qué seríamos capaces. Justo esto último es lo que hallo como el mayor valor del cuento: desde los prehispánicos como “La llorona” hasta los actuales publicados por Guadalupe Nettel, la ficción nos presenta esa realidad que se vive en las calles, en los caseríos marginales. Esa doble moral de las clases de mayor nivel, o los “valores” que plantea una sociedad como si fuera un cadenero de antro, que después de que, finalmente nos permiten el acceso, nos llevamos la gran decepción al descubrir que no hay nada en ese cascarón vacío, que haya valido la pena nuestro desgaste por entrar. En literatura las voces de las autoras nacen de la entraña y no se callan.  Dicen lo que tienen que decir.  Cuentan la historia de primera mano, la que se aleja de cánones sociales y de ideologías a modo.  Hay que conocer nuestro México a través de sus líneas: un camino muy recomendable es comenzar a hacerlo A golpe de linterna (Ed. Atrasalante, 2020), de la mano de Liliana Pedroza." ["post_title"]=> string(14) "Mirada lateral" ["post_excerpt"]=> string(212) "Desde que el hombre existe, la historia se transmite de generación en generación. La narrativa pasó de la oralidad imprecisa a la palabra escrita. Ahí podemos desentrañar los orígenes de lo que hoy somos. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(14) "mirada-lateral" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-06 11:32:22" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 16:32:22" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82994" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(17) ["max_num_pages"]=> float(9) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "b8d9510b0aad1932bd143312322e314a" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Mirada lateral

Desde que el hombre existe, la historia se transmite de generación en generación. La narrativa pasó de la oralidad imprecisa a la...

septiembre 6, 2022
Aimee Mann

Razones para escuchar a Aimee Mann y celebrar su cumpleaños 62

Octavio García nos dice por qué deberíamos de acercarnos a la obra de la célebre cantautora Aimee Mann.

septiembre 12, 2022




Más de categoría
CARTAS A TORA 270

CARTAS A TORA 284

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Diario le escribe...

septiembre 30, 2022

Ar Gorle, occidente de Bretaña

“Aunque uno sepa que hasta los remotos / confines de los piélagos ignotos / le seguirá el cortejo de...

septiembre 29, 2022

Un domingo común

Breve cuento de terror.

septiembre 29, 2022

Cartas a Tora 283

Cocatú, un alienígena en forma de gato, llega a vivir a una vecindad de la CDMX. Todos los días...

septiembre 23, 2022