Año 2089, la Rusia de hoy tiene a un prisionero en su cárcel de mayor seguridad. No es más que su amado líder de mitad del Siglo XX, cuando Rusia era parte principal de una gran confederación de Estados socialistas. La criogenia era para entonces una ciencia en ciernes, pero de la cual el imperio soviético llevaba grande, pero secreta ventaja. El gran líder, ya prácticamente en su lecho de muerte, se negaba a dar las coordenadas o pista alguna de todo el oro adjudicado a la Unión de parte de la España republicana y también debido al triunfo en la segunda gran conflagración mundial. Por ello, y ante su evidente negativa de proporcionar información, entre otros motivos por sentirse ya incluso inmortal, se le sometió al procedimiento, solo estando enterado de ello un selecto grupo del buró de Estado.
Dicha información pasó de líder a líder, ya que ni los científicos encargados del centro nacional científico de criogenia sabían de quiénes se trataban los 17 cuerpos ahí congelados en cilindros de titanio. Ahora, después de 136 años, se tiene un tratamiento con un éxito en más del 90% de los casos en cuanto a derrames cerebrales se refiere.
Se procedió a descongelar al supremo Mariscal después de semanas. Una vez recobrado el conocimiento, despertó con ínfulas endiosadas, por lo que se le tuvo que amarrar con fuerza a su cama, antes de llevarlo a la sala de interrogatorios, donde por fin, después de más de tres horas de tormento, recordó el lugar exacto donde se encontraban esos, aproximadamente cien lingotes de oro puro. Acto seguido, el mismísimo presidente de la actual federación rusa, después de una media hora de adulación, disparó el gatillo de su arma personal por la espalda. La bala entró por la nuca y salió por la garganta; el otrora líder infalible cayó fulminado y su cuerpo fue metido al horno donde se incinera material médico.
El destino de todo ese metal, nunca siquiera se dio a conocer a la opinión pública. Ahora los lingotes se encuentran en bóvedas en Inglaterra y los recursos obtenidos por ese metal precioso están en un exitosísimo fondo de inversión ruso, en el que muy pocos somos los dueños del capital que hay detrás suyo (que sin duda generan miles empleos y dan bienestar a también miles de Familias), mismo puñado de camaradas que conocemos esa historia secreta y que, sin duda, nos llevaremos hasta la tumba.
Salvar el fuego, de Guillermo Arriaga
En Salvar el fuego de Guillermo Arriaga se explora la violencia, el deseo, el choque de las distintas clases...
abril 24, 2026
Revista Reforma Siglo XXI: 32 Años de Cultura Escrita
La Revista Reforma Siglo XXI estuvo presente en el Primer Coloquio de Revistas Mexicanas, siglos XX y XXI, organizado...
abril 23, 2026
Mundos sobre papel
Buen momento este, de regresar a prácticas que han tenido su razón de ser y su peso específico, y...
abril 21, 2026
Cuando cierras los ojos puedes volar
Esta columna va de las cosas buenas que no te imaginas ni siquiera que existan, de lo que no...
abril 21, 2026