Los ciudadanos sí podemos

Esta es una propuesta para ser reflexionada. Esta es una propuesta para ser reflexionada. Todos los mexicanos nos quejamos y criticamos que los diferentes gobiernos, tanto federales, estatales y municipales nos roban y dejan a este país...

2 de agosto, 2018 ciudadanos-proactivos

Esta es una propuesta para ser reflexionada.

Esta es una propuesta para ser reflexionada. Todos los mexicanos nos quejamos y criticamos que los diferentes gobiernos, tanto federales, estatales y municipales nos roban y dejan a este país en bancarrota cada sexenio y que todos los políticos son miembros del clan de Alí Babá.

La mayoría de los ciudadanos piensan que no podemos hacer nada porque estamos en manos de los políticos. Con esta idea, tendríamos una buena parte del mango del sartén.

Lo que propongo es que todas las obras de infraestructura media o de baja densidad que se lleven acabo en cualquier ciudad la de la república mexicana (como ejemplo, la obra del ecoducto en la CDMX), las lleve a cabo un organismo social o la iniciativa privada desde su inicio hasta su terminación.

Porque el proyecto del ecoducto inició como propuesta ciudadana que se presentó ante las autoridades de la CDMX, donde fue estudiada y evaluada para ver si era viable, y qué beneficios traería para la ciudad. Después de varios años, el gobierno de la CDMX aprobó dicha obra y se realizó.

El detalle es que el mismo gobierno se encargó de la realización de esta obra. Ésto conlleva a que todos empezaron a decir que cuánto dinero se robaron y se están robando, porque una obra que dijeron se llevaría dos años, ahora dicen que la terminación llevará más tiempo y por consecuencia, más dinero; ¿y de dónde creen que van a salir estos recursos? Pues de nuestros impuestos.




Por lo cual, si una obra de mejoramiento o de remodelación a la infraestructura urbana fuera supervisada y a cargo de alguna organización civil o de la iniciativa privada, éstos solo recibirían el recurso que está presupuestado para su realizacióny tendrían las mismas obligaciones y condiciones que “se impone el mismo gobierno”, con la diferencia de que aquí sí se tendría que cumplir en tiempo y forma, sin dejar de tener supervisión del mismo gobierno y teniendo que rendir cuentas de lo gastado, y de igual manera reportarlo al IFAI para que sea totalmente trasparente. Quedando entendido que si la obra necesita más recursos para su terminación, éstos los tendrían que conseguir por medio de donaciones o de aportaciones de la misma ciudadanía o de la iniciativa privada –que no tendría que costar más, ya que se supone que está todo contemplado–.

Pienso que de esta forma, la ciudadanía participaría y se involucraría más en su entorno de vida y procuraría más estas obras.

Posteriormente, el mantenimiento o mejoramiento de esta obra seguiría a cargo de la organización que la llevó a cabo. Y se repetiría la forma en la cual el gobierno aporte del presupuesto asignado y el resto serían de aportaciones privadas. Estoy consciente que el mecanismo de todo esto no es fácil, pero considero que tampoco es imposible.

Basta con el compromiso de las partes involucradas y planificar bien las cosas para que se pueda llevar a cabo una situación así. En este sentido, hay muchas más cosas en las cuales los ciudadanos podemos ser más participativos y proactivos para hacer un de este un mejor país. Involucrándonos más, seremos mejores cuidadanos y seres humanos.

No hay que dejar que los políticos o funcionarios públicos sigan con el libertinaje que nosotros mismos les hemos otorgado.

Es momento de ser proactivos, esperando que en algún momento, estas buenas intenciones se conviertan en una realidad.

Saludos a todos.

Comentarios
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Cada uno de los Estados, según su situación específica, la ideología de su gobierno de turno, sus proyectos, presupuestos y políticas públicas, sus proyecciones electorales y demás variables del orden local, debieron enfrentar una crisis de salud que afectó todos los ámbitos de la vida nacional y, en la gran mayoría de los casos, sin los recursos necesarios para hacerlo. Cada uno, en la medida de sus posibilidades económicas, políticas  e ideológicas, y tomando como referencia lo realizado en otras naciones, tomó medidas y diseñó estrategias con las que suponían que habrían de librar la emergencia. Como siempre ocurre, hubo naciones que se gestionaron mejor que otras y el centro de esa diferencia no solo consistió en la cantidad de recursos disponibles, sino en la capacidad de adaptarse a cada nuevo escenario haciendo cambios y rectificaciones según se requiriese. 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Más bien, al contrario, la tendencia en el último siglo es que los cambios tengan lugar con un intervalo de tiempo cada vez menor. Del mismo modo que los individuos tenemos que ajustarnos a las nuevas condiciones, el líder debe hacer el esfuerzo análogo por abrirse al cambio, la adaptación y la rectificación cuando las medidas tomadas den muestras de no ser las óptimas. Sumado a la comprensión sistémica y global que implican los escenarios colectivos, las nuevas estrategias, soluciones y políticas públicas deben nacer ya con un plan B, C y D, con diversas variantes en cada caso, porque ésa es la realidad a la que irremediablemente habrán de enfrentarse. La vida pública y privada continuarán experimentando cambios constantes, modificaciones de forma y de fondo que no será posible pasar por alto y cada vez tendremos que adaptarnos más rápido a las nuevas condiciones, que, además, como nos ha enseñado la Covid-19, no podremos prever por anticipado. 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Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

Era Covid: Liderazgo y comprensión profunda del carácter global de la civilización humana

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Dice el gran Edgar Morin: “Toda acción, una vez iniciada, tiende a escapar de las intenciones y la voluntad de su autor y a entrar en un juego de interacción y retracción con el medio (social o natural) que puede modificar su curso, y a veces hasta invertirlo3”. Y justo eso está ocurriendo. Estamos, con nuestras acciones, omisiones, impulsos, reacciones e interacciones creando un mundo nuevo en sustitución del anterior y este “nuevo mundo”, si se caracterizará por algo, será justamente por su carácter maleable y en permanente transformación. La vida cotidiana no volverá a ser lo que era, tanto por el tema del virus, como por futuras pandemias, como por los propios cambios climáticos, económicos, sociales, tecnológicos y culturales del mundo global en que estamos irremediablemente inmersos. 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Ni el concepto de familia, ni de educación, ni de trabajo, ni de relaciones de género, de maneras de relacionarse tienen semejanza alguna, y hablamos apenas de 50 años. La vida diaria y las herramientas empleadas por alguien nacido en la década de los cincuenta del siglo XX, aun si solo habláramos del aspecto tecnológico, no tienen nada que ver con la manera en que un chico nacido en el año 2000  se relaciona con el mundo y con su propia existencia. Y no se trata solo de pantallas e internet. Los cambios se dan en racimo en todos los ámbitos del quehacer humano. Lo que la emergencia sanitaria por Covid-19 está haciendo es desnudar brutalmente esa tendencia preexistente, hacerla evidente y retratarla en su justa dimensión, dejándonos en claro que no hay ningún elemento que permita suponer que esta dinámica de transformación y cambio pudiera detenerse o desacelerarse, aun cuando resulte imposible determinar el sentido y dirección de dicho cambio. Más bien, al contrario, la tendencia en el último siglo es que los cambios tengan lugar con un intervalo de tiempo cada vez menor. Del mismo modo que los individuos tenemos que ajustarnos a las nuevas condiciones, el líder debe hacer el esfuerzo análogo por abrirse al cambio, la adaptación y la rectificación cuando las medidas tomadas den muestras de no ser las óptimas. Sumado a la comprensión sistémica y global que implican los escenarios colectivos, las nuevas estrategias, soluciones y políticas públicas deben nacer ya con un plan B, C y D, con diversas variantes en cada caso, porque ésa es la realidad a la que irremediablemente habrán de enfrentarse. La vida pública y privada continuarán experimentando cambios constantes, modificaciones de forma y de fondo que no será posible pasar por alto y cada vez tendremos que adaptarnos más rápido a las nuevas condiciones, que, además, como nos ha enseñado la Covid-19, no podremos prever por anticipado. Ésta, nos guste o no, es una de las características medulares de la auténtica “nueva normalidad”. El cambio es, entonces, una variable permanente que debe considerarse siempre en la ecuación de la existencia y en cualquier plan o proyecto público o privado y por lo tanto, un factor congénito indisociable de las distintas formas de liderazgo que emerjan en la búsqueda de una gestión eficaz de los grandes problemas que pone ante la humanidad el siglo XXI. El gran reto para el líder de estos tiempos consiste en actuar en función de un escenario que de antemano se sabe cambiante e indeterminado, en vez de aferrarse a planes irrealizables para luego, cuando no hay más remedio, reaccionar tardíamente con remiendos y componendas insuficientes que condenen a sus dirigidos a ir siempre un paso atrás de la vanguardia humana. La semana entrante toca el turno de explorar la cualidad tercera del nuevo liderazgo: la entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

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