Fideicomiso Público: Cómo funciona y para qué sirve

El Fideicomiso Público en México contiene los diferentes contratos en los que la federación traslada un bien o un derecho público a otra parte con un fin determinado. La propiedad pública traspasa del gobierno federal o de los...

8 de octubre, 2020

El Fideicomiso Público en México contiene los diferentes contratos en los que la federación traslada un bien o un derecho público a otra parte con un fin determinado. La propiedad pública traspasa del gobierno federal o de los ayuntamientos a otros sujetos que tienen la obligación de darle un beneficio concreto.

Este objetivo de un Fideicomiso Público tiene que ser lícito y, sobre todo, de interés público. Se pretende mejorar el desarrollo económico y social mediante la gestión por terceros de recursos públicos. Durante años, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) tenía la facultad para llevar a cabo fideicomisos públicos.

Esto cambió cuando se escribio la Ley Federal de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria. En esta legislación se falló a favor que la SHCP actuara como fideicomitente único de la Administración Pública Centralizada. De esta manera, el Poder Judicial, los órganos constitucionales autónomos y las cámaras de senadores y de diputados pueden formalizarce como fideicomitentes y realizar fideicomisos públicos con bienes que provengan de presupuestos autorizados.  

¿Para qué sirve el Fideicomiso Público?

Es un aparato público que sirve para sacar adelante proyectos clave y de suma importancia para áreas de desarrollo que se consideren prioritarias, otorgando los recursos a entidades federativas que disponen de la tecnología e infraestructura necesaria para llevarlos a cabo con con el mayor éxito posible.

Los fideicomisos públicos pueden servir para:




– asignar determinados recursos y bienes públicos a fines específicos;

– formar una organización diferente con un patrimonio adjudicado que funcione de forma independiente del ente público;

– proporcionar soporte legal a los objetos del fideicomiso para que se tramitan de forma independiente y orientados a realizar su fin.

El fideicomiso público no puede ser visto como la única solución de todas las carencias del ente público. Debe comprenderse como un elemento más cuando se comprueba que es la mejor alternativa para conseguir el objetivo para el mayor beneficio social.

Fideicomisos públicos no paraestatales

Son distintas al resto de Fideicomisos Públicos, ya que no contienen una estructura clara ni una organización interna que los gestione. Por eso, estos fideicomisos deben ser regulados por el riesgo que suponen debido a su poca transparencia. Su gestión y normativa depende de su constitución como entidad, lo que los hace vulnerables a fraude o mal uso.

Elementos

Son varios los elementos que componen el Fideicomiso Público y es fundamental comprender cuál es la actuación de cada uno de éstos:

Contrato

Como cualquier documento oficial, los fideicomisos se realizan a través de una escritura pública en la que se reflecta las particularidades del mismo y la normativa que lo regirá.

Elementos personales

Se refiere a las partes del fideicomiso, es decir, personas individuales o jurídicas que intervienen en la escritura pública del fideicomiso.

Fideicomitente

Se refiere al organismo o ente público que otorga los bienes a otro sujeto, mediante transmisión, para un fin concreto.

Fiduciario

Se refiere al sujeto determinado por el fideicomitente para gestionar los bienes objeto del mismo de una forma definida, normalmente una entidad de crédito.

Fideicomisario

Se refiere al sujeto que resulta beneficiado por el fideicomiso. Generalmente es un beneficio social, no una persona en particular.

Fines u objetivos

Se refiere al objetivo de la transmisión de bienes mediante el fideicomiso público. Normalmente se trata de favorecer el desarrollo económico y social mediante la gestión de los fondos públicos administrados por el fiduciario. Lo que se busca es dar una continuidad a proyectos públicos que estén orientados al beneficio social.

Patrimonio fideicometido

Se refiere a los bienes y derechos que pasan del fideicomitente al fiduciario y que están orientados a un determinado objetivo.

¿Cómo funciona?

Para su justo funcionamiento es indispensable la formación de un comité técnico, que ya estaba determinado por la normativa del fideicomiso mexicano desde 1941 y que se sostiene hasta hoy. Con referencia a su infraestructura y funciones, el comité técnico es similar a los consejos de vigilancia y de administración pública. El fiduciario puede ocuparse directamente de llevar a cabo el objeto del fideicomiso público; sin embargo, frecuentemente cuenta con otros especialistas para llevarlo a cabo. De esta manera, la eficacia y el rendimiento se ve incrementado por la supervisión estatal.

Como garantía de corrección, en los fideicomisos públicos es mandatoria la contratación de auditorías externas. Además, el fideicomitente tiene la opción de controlar él mismo los fideicomisos mediante una auditoría interna.

Esto tiene su ventaja porque permite establecer una comparación y calcular resultados. El organismo público correspondiente puede comparar entre los resultados del fideicomiso público y los de las entidades federativas, comprobando así dónde están los puntos a optimizar para asegurar una mejor activudad y rendimiento.

El responsable de Finanzas Públicas tiene también diferentes obligaciones con relación a los Fideicomisos Públicos:

– encargarse de su creación en una de las instituciones crediticias;

– establecer la reglamentación y los recursos necesarios para su funcionamiento, así como los mecanismos de control;

– informar cuando sea requerido sobre los fideicomisos según su conocimiento.

¿Qué tipo de Fideicomisos Públicos existen?

Existen dos características iniciales, por las cuales se pueden agrupar en:

– la finalidad con la cual se hayan creado (Fideicomiso Público de Administración, Fideicomiso Público de Inversión, Fideicomiso Público de Garantia);

– el modo de financiación (reembolsable, no reembolsable o mixto).

Ejemplos

Estos son algunos ejemplos de fideicomisos públicos en distintos ámbitos:

– Fideicomiso Público destinado a financiar obras públicas para viviendas, centros educativos, hospitales;

– Fideicomiso Público destinado a financiar el desarrollo agrícola a través de la compra de maquinaria y herramientas;

– Fideicomiso Público destinado a financiar un programa de becas para estudios superiores en universidades estatales;

– Fideicomiso Público destinado a la recuperación de infraestructuras en zonas afectadas por desastres naturales (inundaciones, terremotos, huracanes, entre otros);

– Fideicomiso Público destinado a financiar programas contra la delincuencia organizada mediante la compra de recursos de equipamiento y armas para las fuerzas del orden;

– Fideicomiso Público destinado a financiar programas de prestación social, como gastos médicos, pago de jubilación, pago de pensiones etc.;

– Fideicomiso público destinado a financiar programas para el fomento de la inversión en zonas deprimidas del país.

Espero que les sea útil esta información para saber qué buscan destruir y desaparecer el jefe del Ejecutivo y el grupo parlamentario de MORENA. No puede ser que su única solución ante la sospecha de corrupción sea desaparecer los fideicomisos. ¿No tienen la capacidad de modificar, cambiar, enriquecer o actualizar para que sea más viable su funcionamiento? ¿O es más sencillo destruir que construir?

Nos vemos en mi próxima colaboración. Deseo lo mejor para ustedes y sus familias. Sigamos teniendo las mayores precauciones contra el covid-19. Gracias

Comentarios
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Quien asuma liderazgos en estos tiempos habrá de enfrentar un mundo complejo, construido a partir de sistemas interdependientes entre sí, pero donde dichos sistemas estarán formados por seres humanos que sienten, que piensan y que sueñan con una vida plena y con oportunidades. Por ello, esta comprensión global de la civilización se traduce en esa capacidad para entender al otro, de ponerse en su lugar y para tomar decisiones –ya sean populares o impopulares– que tomen en cuenta la forma más humana de hacer evolucionar los sistemas que impulsan el desarrollo integral de las comunidades. Para ejercer con profundidad una genuina “Capacidad de cambio, adaptación y rectificación”, la virtud necesaria es la “humildad”. 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Asumir un mundo incierto y gestionar el liderazgo desde ahí requiere una confianza existencial que lleve la lógica y la racionalidad un paso más allá de los evidentes límites de la comprensión propia pues nadie tiene todas las respuestas. En el punto anterior hablábamos de la humildad para reconocer nuestras limitaciones, aquí se trata de ir aun más allá, de entregarse a una especie de paradójica certeza gracias a la cual, ante la completa incertidumbre respecto a lo que nos deparará el futuro, de algún modo “sabemos” que el propio proceso evolutivo desplegará la inteligencia inherente que posee y que de algún modo nos ha traído hasta aquí. A lo largo de nuestra historia hemos alcanzado niveles de desarrollo y civilización imposibles de pensar como resultado del esfuerzo de individuos aislados, de primates erguidos que malamente pueden sobrevivir solos, pero que crean civilizaciones completas a partir de sus méritos particulares. 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Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo “el”, no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Krastev, Ivan, ¿Ya es mañana? 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El dispositivo electrónico con red inalámbrica que llevamos durante todo el día nos permite realizar telecomunicaciones a larga distancia y desde cualquier punto geográfico. Todo ello, gracias a la unidad más pequeña que compone a los seres vivos y que se encuentra presente también en la tecnología para dotar de “vida” a toda serie de artefactos: la célula. Hacia 1665 y con ayuda de los primeros y rudimentarios microscopios, Robert Hooke realizó numerosas observaciones de tejidos vegetales a partir del microscopio que él mismo desarrolló, descubriendo así unidades que se repetían en forma de celdillas semejantes a un panal y que nombró como célula (del latín cellula, diminutivo de cella = celda) que hoy sabemos es la unidad morfológica y funcional de todo ser vivo. La maravilla de una célula no solo radica en la capacidad que tiene para generar todas las funciones vitales de los organismos y su interacción con otras células, sino del poder que brinda al cuerpo humano a través de los cientos de billones que lo componen y en las cuales se presentan y expresan receptores, además de que se emiten neurotransmisores como la serotonina, la adrenalina o la oxitocina, como lo describe Eduardo Punset (divulgador científico español): “Con cada estímulo que desencadena una emoción se generan nuevas conexiones entre grupos de células en nuestro cerebro.” Ello nos convierte en infinitos a pesar de tener fecha de caducidad, pues nuestras reservas no se agotan como lo demuestran las investigaciones respecto a la capacidad de generar nuevas neuronas gracias a la ayuda de la tecnología y la ciencia.  Las células segregan sustancias, nos dotan de neuronas, adipocitos, epitelios, fibroplastos, leucocitos y eritrocitos entre otros. “Todas las células surgen de células. 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Así que las células son el punto de partida para todo aquello que se relaciona a la experiencia tanto interna como externa en nuestro tránsito por la vida humana porque somos materia, pero también somos alma (esencia, espíritu, etc.) y mente. 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Los expertos en economía aseguraban que esta dinámica era imposible de detener sin que el mundo colapsara. En cierto sentido tenían razón, pero al mismo tiempo la crisis actual demuestra que esas estructuras, si bien asentadas con raíces profundas y poderosas en nuestro modo de ser civilizados, son susceptibles de ser transformadas.  En su libro ¿Ya es mañana?, Ivan Krastev reproduce lo expresado por la cineasta y activista Astra Taylor: “La respuesta a la pandemia del coronavirus nos ha mostrado una realidad muy sencilla, la de que todas esas medidas políticas que nuestros gobernantes llevaban años diciéndonos que eran imposibles e impracticables, al final son perfectamente posibles y practicables (…) Ahora sabemos que ciertas “normas” con las que nos hemos manejado no eran necesarias (…) Estamos ante una oportunidad sin precedentes, no solo para pulsar el botón de pausa y aliviar temporalmente el daño, sino también para cambiar las normas de una vez y para siempre2”.  Sin duda intuíamos lo desmesurado de los retos –cambio climático, desigualdad, violencia, narcotráfico, devastación ecológica, injusticia, etc.– y lo complejo y riesgoso de abordarlos con seriedad, lo que nos ha conducido a posponer una y otra vez las posibles soluciones.  La Era Covid, quizá no de muy buenas maneras y haciéndonos pagar muy altos precios, nos obligó a detenernos. Y ahora, más preocupados por arrancar de nuevo y alcanzar las velocidades previas a la crisis, como si nada hubiese ocurrido, que convencidos de lo erróneo que sería postergar de nuevo la atención a los problemas más serios que enfrentamos y que nos ponen en peligro como especie, nos negamos a reconocer que ese mundo Pre-Covid ha dejado de existir tal y como lo conocíamos.; sin embargo, nos guste o no, estamos en plena construcción de una realidad global y nacional nueva y para ello se requieren liderazgos competentes y eficaces en todos los ámbitos del quehacer humano.  A lo largo de varias semanas hemos explorado en este espacio algunas de las competencias más importantes que debe tener un líder dispuesto a enfrentar los escenarios y desafíos que la pandemia y el propio siglo XXI pone ante nosotros.  Aunque los artículos anteriores están pensados en gran medida desde la perspectiva del liderazgo político, lo cierto es que las facultades descritas resultan indispensables para gestionar nuestra propia vida, pero sobre todo para encabezar cualquier proyecto donde busquemos convencer con nuestras capacidades, encabezando cualquier tipo de iniciativa, en especial si busca e influir en la conducta o en las idea de los demás.   A mi juicio, cada una de las cuatro facultades propuestas para un liderazgo dinámico y eficaz ante los retos globales que se nos presentarán, con pandemia o sin ella, exigen el desarrollo de una virtud específica que los posibilita.  En el caso de la primera competencia, “Comprensión profunda del carácter global de la civilización humana” la virtud asociada es la “empatía”. Quien asuma liderazgos en estos tiempos habrá de enfrentar un mundo complejo, construido a partir de sistemas interdependientes entre sí, pero donde dichos sistemas estarán formados por seres humanos que sienten, que piensan y que sueñan con una vida plena y con oportunidades. Por ello, esta comprensión global de la civilización se traduce en esa capacidad para entender al otro, de ponerse en su lugar y para tomar decisiones –ya sean populares o impopulares– que tomen en cuenta la forma más humana de hacer evolucionar los sistemas que impulsan el desarrollo integral de las comunidades. Para ejercer con profundidad una genuina “Capacidad de cambio, adaptación y rectificación”, la virtud necesaria es la “humildad”. Para encarar el cambio, la adaptación y la rectificación, el líder del Siglo XXI necesitará saberse falible, reconocer sus límites, escuchar a otros, entender que la tenacidad y la obcecación sólo son virtudes cuando se centran en una meta final que busca el bien común, pero que son defectos monumentale cuando se asume que hay una sola manera de hacer las cosas –la mía–, y peor aun cuando se padece esa variedad de ceguera que impide reconocer el momento oportuno en que las circunstancias cambiantes nos orillan a modificar el método, el camino o el rumbo en aras de conseguir esa meta original.   En el caso de la “Entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto”, la virtud asociada es la “confianza”. Pero no una confianza narcisista que convenza al líder de que encarna la única gran solución para el mundo, sino una confianza mucho más profunda, asentada en la comprensión y aceptación de los sistemas y procesos que conducen a la sociedad. Asumir un mundo incierto y gestionar el liderazgo desde ahí requiere una confianza existencial que lleve la lógica y la racionalidad un paso más allá de los evidentes límites de la comprensión propia pues nadie tiene todas las respuestas. En el punto anterior hablábamos de la humildad para reconocer nuestras limitaciones, aquí se trata de ir aun más allá, de entregarse a una especie de paradójica certeza gracias a la cual, ante la completa incertidumbre respecto a lo que nos deparará el futuro, de algún modo “sabemos” que el propio proceso evolutivo desplegará la inteligencia inherente que posee y que de algún modo nos ha traído hasta aquí. A lo largo de nuestra historia hemos alcanzado niveles de desarrollo y civilización imposibles de pensar como resultado del esfuerzo de individuos aislados, de primates erguidos que malamente pueden sobrevivir solos, pero que crean civilizaciones completas a partir de sus méritos particulares. No, los seres humanos hemos construido lo que tenemos –tanto lo positivo como lo negativo– a partir de un devenir colectivo, de una suma de esfuerzos y aprendizajes y no de la inspiración mágica de un puñado de iluminados. Es verdad que en esos procesos hemos vivido –y seguimos viviendo– terribles ejemplos de violencia, destrucción e injusticia, pero el líder genuino sabe que están plenamente compensados por el conocimiento, la belleza, la empatía, la entrega, la compasión y la bondad que los seres humanos desplegamos cada día en cada rincón del mundo y que por ello es razonable confiar en que, si cada uno hacemos lo que nos toca, nuestro impulso de especie nos conducirá a las soluciones apropiadas. Y por último la “Consciencia de Ejemplaridad”. En este caso la virtud asociada es la “congruencia”. Un líder genuino piensa, dice y actúa de manera coherente en todos los aspectos de su vida. No tiene que ser perfecto y puede apoyar su modo de entender el mundo en cualquier ideología o sistema de valores. Lo que lo distingue es la consciencia de lo importante que es su propio ejemplo como efecto inspirador en aquellos sobre quienes busca influir. Acepta que su confiabilidad como líder dependerá de que su pensar, su decir y su hacer formen un todo aceptablemente coherente. Pero la ejemplaridad tiene una enorme trampa. Se trata de una condición necesaria pero no suficiente. Esta es la razón por la cual fue la última propiedad del liderazgo expuesta. Porque sin los tres atributos previos, y sus virtudes asociadas: empatía, humildad y confianza –en el proceso y en los demás–, el riesgo de confundir la ejemplaridad con el mesianismo es muy elevado.  Sin la empatía para comprender el mundo como una serie de sistemas complejos en interacción donde infinidad de experiencias diversas se combinan, sin la humildad de saberse humano y, por lo tanto, falible, y en consecuencia atreverse a escuchar al otro, cambiar y rectificar, sin el poder interno para confiar en un mundo incierto del que nunca tendrá todas las respuestas, la probabilidad de que el líder, en vez de ejemplar, se convierta en narcisista y ególatra es altísima.  Por eso el liderazgo auténtico, en especial el que se requiere para encarar retos de la envergadura y la complejidad que exigen nuestros tiempos no es todavía frecuente. Esperemos que muy pronto lo sea, de lo contrario nos esperan tiempos aún más difíciles de los actuales. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo “el”, no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Krastev, Ivan, ¿Ya es mañana? Cómo la pandemia cambiará el mundo, Primera Edición, España, Debate-Penguin Random House, 2020, P. 27" ["post_title"]=> string(56) "Era Covid: conclusiones acerca del Liderazgo⁠ Ejemplar" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(61) "era-covid-conclusiones-acerca-del-liderazgo%e2%81%a0-ejemplar" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-24 08:58:17" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-24 13:58:17" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=64458" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "adb29c559adb33006c1a4485775ab2dd" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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