Aunque odies hablar en público es bueno para tu salud

No todas las personas se sienten cómodas al hablar en público o incluso por teléfono con algún desconocido, pero enfrentar el miedo podría reducir significativamente el estrés. Pararse frente a una audiencia desconocida a hablar puede ser...

25 de agosto, 2020 Hablar en publico es bueno para la salud

No todas las personas se sienten cómodas al hablar en público o incluso por teléfono con algún desconocido, pero enfrentar el miedo podría reducir significativamente el estrés.

Pararse frente a una audiencia desconocida a hablar puede ser un escenario terrorífico para algunas personas y podrían estresarse sólo imaginándolo.

Resulta complicado asociar una situación de ese tipo con la reducción de estrés, pero un estudio psicológico demostró que es posible.

Un grupo de investigadores reunió a maestros para medir sus niveles de estrés antes y después de presentarse ante una audiencia. Los 35 docentes se dividen en dos grupos: uno de intervención y otro de control.

El grupo de intervención recibió un taller de improvisación de siete semanas antes de la prueba y el grupo de control se unió a dos clases después de haberla realizado.

Todos los participantes completaron la prueba de estrés social de Trier (TSST, por su siglas en inglés), que consiste en responder una pregunta improvisada de matemáticas frente a un jurado desconocido.

De acuerdo con la investigación, el estrés social es generado por situaciones como la falta de control o la amenaza evaluativa social; es decir, la ansiedad de ser juzgados por alguien más.

Es por eso que los investigadores hicieron creer a los participantes que serían evaluados para someterlos al estrés de no conocer la pregunta aleatoria y la ansiedad de presentarse frente a un jurado desconocido.

Los maestros no sabían a qué grupo pertenecían, pero todos llenaron informes de confianza interpersonal, autoestima y estrés.

Además, midieron los niveles de cortisol de los participantes antes y después de la pregunta de matemáticas.

La hipótesis de los investigadores era que los participantes que tomaron las clases de improvisación se sentirían más cómodos o menos estresados frente a la audiencia en comparación con el grupo de control.

El grupo de intervención sí estaba más relajado 30 segundos antes de la prueba, pero no hubo una reducción clara de los niveles de cortisol después de la pregunta.

El grupo de control presentó diferencias claras en el nivel de estrés antes y después de presentarse frente al jurado.Los investigadores creen que los resultados se deben a que la improvisación se ayuda de la respuesta de un interlocutor, pero los evaluadores del estudio recibieron la instrucción de sólo escuchar y no participar.

Además, el grupo que recibió las clases de improvisación estaba preparado para aceptar errores durante la presentación, según los investigadores.

El grupo de intervención estaba preparado para presentarse a una audiencia con menos temor que el otro grupo; sin embargo, dado que no había una respuesta por parte de la audiencia, los niveles de estrés fueron casi los mismos.

n el pasado se han realizado estudios sobre ansiedad social con personas que se enfrentan a los desconocido y muestran una respuesta positiva después de hacerlo.

En el caso del nuevo estudio, fue la primera vez que se midieron los niveles de estrés reales antes y después de presentarse ante una audiencia desconocida.

Comentarios
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  • Mantener rutinas diarias, estructuradas en tiempos y con actividades que, aunque deban permanecer dentro de casa, no deben perderse.
  • Buscar espacios en los que podamos compartir una actividad en común con ellos: pasear al perro, practicar algún deporte, tocar instrumentos musicales, jugar un videojuego, ver una película. 
  • Mantener las vías de comunicación abiertas, validar sus emociones, mostrarles comprensión, ser consistentes y consecuentes con los límites. 
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Como dice el refrán. “Dar tiempo al tiempo” … No hay duda de que hoy, en medio de los difíciles momentos que vivimos, todo se ve a través de una lupa que magnifica los problemas, por lo que es claro que tomar decisiones a partir de la desesperación, la ansiedad, el miedo o la incertidumbre no es el mejor camino. Por ello, y si nos es posible, lo mejor es procurarse largos momentos para reflexionar, esperar a que pasen las crisis internas y externas y hacer una valoración profunda de los pasos que queremos dar, para evitar así consecuencias que afecten profundamente a nuestras familias. No obstante, sí es inevitable enfrentarnos a una separación, es importante también hacer un trabajo personal que nos ayude a procesar las circunstancias de la mejor manera, para poder aceptar los cambios y tomar decisiones asertivas que pongan el bienestar de nuestros hijos, siempre, en primer lugar." 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Se afirmaba también que un líder de la Era Covid y Post-Covid, sin despreciar las propiedades de los liderazgos tradicionales como la honestidad, confianza en sí mismo, la vocación de servicio, la pasión por lo que se hace, la búsqueda de la innovación, empatía y creatividad entre muchas otras, requiere además cuatro características que para los tiempos por venir lucen indispensables: 1.- Comprensión profunda del carácter global de la civilización humana. 2.- Capacidad de cambio, adaptación y rectificación. 3.- Entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto. 4.- Consciencia de Ejemplaridad. En esta oportunidad hablaremos un poco acerca de la segunda: Capacidad de cambio, adaptación y rectificación Ningún gobierno del mundo anticipaba en noviembre de 2019 que en apenas unos meses las cosas fuesen a cambiar del modo en que lo hicieron, y mucho menos que la crisis fuese a alargarse por tanto tiempo. Cada uno de los Estados, según su situación específica, la ideología de su gobierno de turno, sus proyectos, presupuestos y políticas públicas, sus proyecciones electorales y demás variables del orden local, debieron enfrentar una crisis de salud que afectó todos los ámbitos de la vida nacional y, en la gran mayoría de los casos, sin los recursos necesarios para hacerlo. Cada uno, en la medida de sus posibilidades económicas, políticas  e ideológicas, y tomando como referencia lo realizado en otras naciones, tomó medidas y diseñó estrategias con las que suponían que habrían de librar la emergencia. Como siempre ocurre, hubo naciones que se gestionaron mejor que otras y el centro de esa diferencia no solo consistió en la cantidad de recursos disponibles, sino en la capacidad de adaptarse a cada nuevo escenario haciendo cambios y rectificaciones según se requiriese. Conforme la Covid-19 se fue expandiendo y el conocimiento acerca de ella evolucionando, conforme los casos se hacían cada vez más frecuentes y resultaba evidente que un confinamiento de un mes no resolvería la situación, los planes, propuestas y recomendaciones iniciales debieron adaptarse y modificarse según se transformaban las tendencias de contagio y el número y naturaleza de los fallecimientos. Pero lo mismo sucedió con los planes económicos, educativos, comerciales, turísticos, incluso políticos dentro de las dinámicas locales. La pandemia por Covid-19 no respondía a las estrategias planteadas y la búsqueda de soluciones nuevas, creativas y costeables según cada caso se convirtió en la prioridad global. Citando a Daniel Innerarity, de su texto Pandemocracia: “La dificultad de predecir estas irrupciones no es solo acerca de cuándo van a suceder, sino incluso sobre su naturaleza, de manera que no sabemos exactamente qué va a suceder (o qué ha sucedido y qué va a cambiar después). Éste es un territorio que desconocemos, y tampoco lo conocen quienes tienen que gestionarlo, expertos y políticos. De ahí que las decisiones para hacer frente a la crisis tengan un cierto carácter de improvisación y experimento, e incluso están llenas de errores, especialmente cuando no se ha identificado bien la naturaleza del problema2”. Se habla con frecuencia de una supuesta “nueva normalidad”. La primera acepción a este concepto surgió del apremio de los gobiernos por transmitir a sus ciudadanos la idea de que muy pronto se volvería al estado de las cosas previas a la pandemia; sin embargo los incontables cambios, aun cuando sutiles, son tan amplios y tan generalizados en todos los ámbitos –economía, relaciones, educación, salud, etc.– que hoy podemos afirmar con bastante certeza que el mundo previo a la pandemia por Covid-19 ha dejado de existir para dar lugar a una nueva realidad, aún en construcción. Dice el gran Edgar Morin: “Toda acción, una vez iniciada, tiende a escapar de las intenciones y la voluntad de su autor y a entrar en un juego de interacción y retracción con el medio (social o natural) que puede modificar su curso, y a veces hasta invertirlo3”. Y justo eso está ocurriendo. Estamos, con nuestras acciones, omisiones, impulsos, reacciones e interacciones creando un mundo nuevo en sustitución del anterior y este “nuevo mundo”, si se caracterizará por algo, será justamente por su carácter maleable y en permanente transformación. La vida cotidiana no volverá a ser lo que era, tanto por el tema del virus, como por futuras pandemias, como por los propios cambios climáticos, económicos, sociales, tecnológicos y culturales del mundo global en que estamos irremediablemente inmersos. Pero el centro de la argumentación va un poco más allá: no se trata de una tendencia causada por la pandemia de Covid-19 que cesará cuando la emergencia acabe, sino todo lo contrario, el cambio y la transformación permanente será la constante del siglo XXI, y no es con el virus, sino con esta dinámica con la que tenemos que aprender a vivir. Ya habitábamos en un mundo en transformación permanente, pero nos aferrábamos a la ilusión, un tanto ingenua, de que era posible tener certezas, de que el mundo y sus variables podían ser sólidas y predecibles, de aún éramos capaces de conservar el control sobre el universo humano y natural, pero si echamos un vistazo a los últimos cincuenta años, veremos que los cambios en la forma de vida, en las expectativas profesionales, en las dinámicas familiares, sociales y políticas, en fin, en todos los aspectos de la existencia nos colocan en dos mundos materialmente distintos. Ni el concepto de familia, ni de educación, ni de trabajo, ni de relaciones de género, de maneras de relacionarse tienen semejanza alguna, y hablamos apenas de 50 años. La vida diaria y las herramientas empleadas por alguien nacido en la década de los cincuenta del siglo XX, aun si solo habláramos del aspecto tecnológico, no tienen nada que ver con la manera en que un chico nacido en el año 2000  se relaciona con el mundo y con su propia existencia. Y no se trata solo de pantallas e internet. Los cambios se dan en racimo en todos los ámbitos del quehacer humano. Lo que la emergencia sanitaria por Covid-19 está haciendo es desnudar brutalmente esa tendencia preexistente, hacerla evidente y retratarla en su justa dimensión, dejándonos en claro que no hay ningún elemento que permita suponer que esta dinámica de transformación y cambio pudiera detenerse o desacelerarse, aun cuando resulte imposible determinar el sentido y dirección de dicho cambio. Más bien, al contrario, la tendencia en el último siglo es que los cambios tengan lugar con un intervalo de tiempo cada vez menor. Del mismo modo que los individuos tenemos que ajustarnos a las nuevas condiciones, el líder debe hacer el esfuerzo análogo por abrirse al cambio, la adaptación y la rectificación cuando las medidas tomadas den muestras de no ser las óptimas. Sumado a la comprensión sistémica y global que implican los escenarios colectivos, las nuevas estrategias, soluciones y políticas públicas deben nacer ya con un plan B, C y D, con diversas variantes en cada caso, porque ésa es la realidad a la que irremediablemente habrán de enfrentarse. La vida pública y privada continuarán experimentando cambios constantes, modificaciones de forma y de fondo que no será posible pasar por alto y cada vez tendremos que adaptarnos más rápido a las nuevas condiciones, que, además, como nos ha enseñado la Covid-19, no podremos prever por anticipado. Ésta, nos guste o no, es una de las características medulares de la auténtica “nueva normalidad”. El cambio es, entonces, una variable permanente que debe considerarse siempre en la ecuación de la existencia y en cualquier plan o proyecto público o privado y por lo tanto, un factor congénito indisociable de las distintas formas de liderazgo que emerjan en la búsqueda de una gestión eficaz de los grandes problemas que pone ante la humanidad el siglo XXI. El gran reto para el líder de estos tiempos consiste en actuar en función de un escenario que de antemano se sabe cambiante e indeterminado, en vez de aferrarse a planes irrealizables para luego, cuando no hay más remedio, reaccionar tardíamente con remiendos y componendas insuficientes que condenen a sus dirigidos a ir siempre un paso atrás de la vanguardia humana. La semana entrante toca el turno de explorar la cualidad tercera del nuevo liderazgo: la entereza y ecuanimidad para lidiar con un mundo progresivamente incierto. Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Cabe aclarar que, aun cuando la palabra líder suele llevar antes el artículo masculino (el), no planteo de ningún modo el liderazgo como un tema exclusivamente masculino, por lo cual todas las veces la palabra sea utilizada en este texto se usa con la intención de que represente un concepto neutro en el que pueden encajar indistintamente mujeres y hombres. 2 Innerarity, Daniel, Pandemocracia. Una filosofía de la crisis del coronavirus, Primera Edición, España, Galaxia Gutemberg, 2020, P. 34 3 Morin, Edgar, Enseñar a vivir. Manifiesto para cambiar la educación, Primera Edición, España, Paidós-Grupo Planeta, 2016, P. 43 Te podría interesar:

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Como dice el refrán. “Dar tiempo al tiempo” … No hay duda de que hoy, en medio de los difíciles momentos que vivimos, todo se ve a través de una lupa que magnifica los problemas, por lo que es claro que tomar decisiones a partir de la desesperación, la ansiedad, el miedo o la incertidumbre no es el mejor camino. Por ello, y si nos es posible, lo mejor es procurarse largos momentos para reflexionar, esperar a que pasen las crisis internas y externas y hacer una valoración profunda de los pasos que queremos dar, para evitar así consecuencias que afecten profundamente a nuestras familias. No obstante, sí es inevitable enfrentarnos a una separación, es importante también hacer un trabajo personal que nos ayude a procesar las circunstancias de la mejor manera, para poder aceptar los cambios y tomar decisiones asertivas que pongan el bienestar de nuestros hijos, siempre, en primer lugar." ["post_title"]=> string(84) "Divorcios y separaciones en pandemia: ¿Cómo ayudar a nuestros hijos en el proceso?" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(79) "divorcios-y-separaciones-en-pandemia-como-ayudar-a-nuestros-hijos-en-el-proceso" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-04-09 08:55:30" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-04-09 13:55:30" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=63566" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "d3eb658389f2bef3e05fd4512b4e8d9b" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

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