Para los “sabios” que “todo lo saben”

En los últimos 100 años, los llamados científicos, afirman haber alcanzado logros extraordinarios. En lo que se conoce como “la conquista del espacio” (¡nada menos!),… En los últimos 100 años, los llamados científicos, afirman haber alcanzado logros...

2 de marzo, 2016
RHT
cosmos

En los últimos 100 años, los llamados científicos, afirman haber alcanzado logros extraordinarios. En lo que se conoce como “la conquista del espacio” (¡nada menos!),…

En los últimos 100 años, los llamados científicos, afirman haber alcanzado logros extraordinarios.

En lo que se conoce como “la conquista del espacio” (¡nada menos!), hace casi medio siglo que el hombre puso su pie en la superficie de la luna; que dadas las distancias del espacio, es como si una pulga que brincara de un gajo al próximo, se ufanara de “la conquista de la naranja”; o más aún: ¡de la conquista de todos los cítricos!

En este siglo y fracción, los vehículos humanos han alcanzado hasta dos veces la velocidad del sonido, que viene siendo algo así como 3,200 kilómetros por hora.

¿Cuánto irán a tardar los sabios y científicos, en construir vehículos capaces de viajar a la velocidad de la luz?

Y aun suponiendo que los construyeran, esa velocidad no alcanzaría para “conquistar el espacio” ni mucho menos.




Hay algunas cifras que reclaman HUMILDAD, y me permito compartirlas:

LA TIERRA gira alrededor del sol a 108,000 Kilómetros por hora…

Nuestro planeta rota sobre sí mismo a la velocidad del sonido (1,655 Kilómetros por hora).

¡Pero eso no es todo!

EL SOL gira alrededor de la Via Láctea a 792,000 Kilómetros por hora, y tarda en dar una sola vuelta, el equivalente a 250 millones de años terrestres.

Lo anterior significa que el pobrecito Sol, ha dado apenas 22 vueltas a la Galaxia…

Y nosotros, a bordo de la TIERRA, ¡vamos detrás del sol a 475 veces la velocidad del sonido!

Y lo más simpático de todo, es que el movimiento del SOL, la TIERRA y los demás cuerpos celestes, está perfectamente coordinado.

Si algo rige el funcionamiento del cosmos, es una aritmética perfecta. Por eso pueden predecirse los eclipses, y calcularse el tiempo en que los cometas pasan frente a nosotros, entre otras muchas cosas.

Nuestro hermoso plantea; este que nos empeñamos en depredar, está equipado con todo lo necesario para que vivamos en él.

Los ciclos de las estaciones del año; las lluvias, las mareas, las temperaturas; ¡todo!

En el espacio infinito, no hay nada por casualidad; nada al aventón.

Nosotros no somos inventores. Nuestros “GENIOS” lo más que han logrado hacer, es asomarse tímidamente e intentar descifrar un orden perfecto y muuuuuy anterior a nuestro intelecto de ranitas pretenciosas.

No deja de llamar mi atención, que llevemos tanto tiempo pretendiendo CONQUISTAR EL ESPACIO, cuando nuestros señores sabios, no han podido cartografiar, ya no digamos todo el subsuelo marino, sino ni siquiera (bien a bien) las humildes Grutas de Cacahuamilpa o las de Juxtlahuaca.

Si nos metemos a “ligas mayores” como son los AGUJEROS NEGROS, estamos hablando de mentes y espíritus formidables como el de Albert Einstein que, sorprendentemente para algunos, era un hombre de FE EN DIOS.

Siempre que puedo, recomiendo a quien se deja la magnífica película de “HORTON Y LOS QUIEN”.

Esa película narra la historia de una ínfima partícula de polvo que circulaba por un jardín, donde un elefante que hablaba con otros animales, creyó escuchar voces, y en efecto, escuchaba las voces de los habitantes de ese granito de polvo que era el planeta Horton.

En esa partícula insignificante de pelusa, también habían sabios y científicos que aspiraban a la conquista del espacio, sin saber que andaban flotando por encima de un jardín cuyas dimensiones ni remotamente habían siquiera imaginado.

Todo esto me lleva a aceptar humildemente, que el más grande viaje de todos, es hacia dentro de cada uno de nosotros mismos.

No en balde Sócrates nos invitaba a conocernos por dentro, antes de andar husmeando con pretensiones de conquistadores.

En virtud de esta breve reflexión, nuestros “sabios” MEQUETREFES que nada más con subirse en un ladrillito ya se marean, deberían tener HUMILDAD, que es la primera virtud de quien entre más sabe, tiene que reconocer la inconmensurable magnitud de lo que ignora.

En esa línea de humildad habitaba Einstein, lo mismo que Heisenberg y Stephen Hawking.

Yo lo que quiero, es festejar la primera semana de Pascua de Resurrección; y lo que debo decir, es lo que le dijo el Angel del Señor a quienes buscaban a Jesucristo en el sepulcro por la mañana de aquel Domingo:

¿POR QUÉ BUSCAN ENTRE LOS MUERTOS A QUIEN ESTA VIVO Y HA RESUCITADO?

¿POR QUÉ BUSCAMOS FUERA LO QUE SE ENCUENTRA DENTRO?

Como decía Einstein, una vez más:

"La ciencia está incompleta sin la fe; lo mismo que la Fe se complementa con la ciencia."

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