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De 1969 – Se lanza Abbey Road, mítico album de The Beatles

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26 de septiembre, 2014 the_beatles_abbey_road

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El último álbum de estudio de The Beatles, “Abbey Road”, fue lanzado en un día como hoy, en 1969. Después de este álbum, el grupo lanzó “Let It Be” que, a pesar de haber sido el último en llegar oficialmente al mercado, fue grabado meses antes que las sesiones que registraron “Abbey Road”. Este álbum consolidó definitivamente a George Harrison como un gran compositor. El disco cuenta con dos clásicos eternos como “Here Comes the Sun”, compuesto por Harrison, y “Something”, también del mismo autor.  Abbey Road es considerado por los críticos especializados como uno de los mejores trabajos del grupo y dio la impresión de que la agitación interna entre los miembros del grupo había terminado. Sin embargo, una guerra por el negocio de la banda aún se activaría luego de la muerte de Brian Epstein, quien fue manager del grupo. La banda entró en conflicto sobre quién sería el próximo manager. Paul McCartney se opuso a la contratación de Allen Klein (quien fue el promotor de los Rolling Stones), mientras que los otros miembros estaban a su favor. 

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Coreógrafa, docente, investigadora y humanista, está comprometida en provocar transformaciones de impacto social a través de la danza contemporánea aplicada a niños y jóvenes con discapacidad, quienes lograron derrumbar sus propias limitaciones, encontrándose de formas impensables hasta entonces.  Recientemente Brenda representó al estado de Veracruz en el Congreso Nacional de Teatro para brindar aportaciones sobre género, gestión y gobernanza en materia de artes escénicas para nutrir el quehacer de todos los actores culturales. Fue invitada a impartir una clase magistral sobre educación artística en personas con discapacidad como parte del Festival Bravo Garzón, organizado por Difusión Artística de la Universidad Veracruzana. De sonrisa cálida y palabra franca, con amplia trayectoria, Brenda Ramos es Licenciada en Artes con opción en Danza Contemporánea por la Universidad Veracruzana; diplomada en Arte Terapia por la Universidad Veracruzana; especialista en Gestión y Políticas Culturales por la Universidad Autónoma Metropolitana y el Centro Nacional de las Artes; maestra en Educación Humanista egresada del Centro de Estudios e Investigaciones Gestálticos.  Es originaria de la Ciudad de México; realizó su primer acercamiento con la danza en el Instituto Nacional de Bellas Artes y con el coreógrafo Marco Antonio Silva; es doctora en Educación Especial por la Universidad IEXPRO de Tuxtla Gutiérrez (Chiapas); consejera Ejecutiva "José Vasconcelos Calderón" en el Consejo Académico para la Calidad Educativa (CACE), de la Red Latinoamericana de Educación.  Hace más de una década que es académica en educación superior en la normal Centro Educativo Siglo XXI, el Instituto de Artes Escénicas Nandehui, la Escuela Superior de Artes de Veracruz y la Universidad Veracruzana en la Licenciatura en Enseñanza de las Artes, donde imparte la Experiencia Formativa de Educación Especial y Psicología del Desarrollo.  En el Instituto Veracruzano de la Cultura ha dedicado tiempo a desarrollar y promover la educación artística, la atención a grupos de niños y jóvenes con discapacidad. 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Al ser egresada de la carrera de danza, no pudo hacer mucho y fue en ese tiempo que comenzó a preguntarse qué hacer por otro ser humano.  Hizo un alto para repensar el impacto social del arte, cuáles serían las herramientas. Los aplausos son el alimento, pero no trasciende. El espectador puede ser tocado pero no es una cuestión que sea vital. Así, comenzó a trabajar en escuelas, a conocer la población, no solo en el caso de su potencial sino cómo se estaba manejando la práctica artística desde su posibilidad para las personas con discapacidad. “Era evidente que no se visibilizaba a esta población y comenzó su titánica labor en el año 2000, donde formó un grupo de jóvenes con discapacidad motora, autismo. Como un reto creativo se preguntó: ¿qué es lo que puedo hacer con estos cuerpos diversos?; ¿cómo puedo generar memoria escénica?; ¿cómo puedo hacer que una persona que no escucha se involucre con la música? “Comencé a explorar. 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Se refería a un intercambio entre el público y escenario, la emoción se convirtió en lágrimas.  “Hacer danza de forma recreativa para niños hiperactivos, descargar toda la energía que tienen encima, un trastorno de atención, para hablar a un cerebro se requiere de un tiempo mayor para su desarrollo. Los neurólogos tienden a otorgar apoyo, medicamentos para centrar su atención y tanta energía. Deben tener atención especializada. Desde la docencia se debe conocer a los niños que necesitan correr antes de lograr concentrarse, a los infantes es necesario que se les encamine.  “El asunto de la pandemia nos ha golpeado. Desde la pantalla seguimos estando presentes con la otredad, a pesar de no sentirnos, pero nos vemos y escuchamos. En el caso de la discapacidad hay distintos grados. Podemos ver que hay niveles: los que necesitan aprender más allá de pintar, necesitan vestirse, ir al baño solos, la parte autónoma que se trabaje en casa como apoyo desde fuera.  “Hay otros tipos de discapacidad y el hecho de que sí se puede trabajar desde lo virtual, hacer un acercamiento, me disfrazó de todo cuanto pueda, crear escenarios atractivos, hay una triada siempre que es la familia, él o ella y la maestra, donde la familia es el pilar que sostiene y construye. “En el caso del autismo es un trastorno de neurodesarrollo, hay discapacidad en cuanto a lo social, los niños podrán no estar y se les han puesto juegos, aprender a poner el programa, lo emitan, los monitores en el autismo están siendo muy funcionales.  “La docencia continúa a través de las pantallas. Esta parte híbrida seguir trabajando desde lo virtual haciendo valioso los momentos presenciales, se hizo una brecha. No todos tienen la tecnología, no todos tienen el apoyo de la familia. Esta problemática  nos desnuda, las pocas oportunidades y la atención para cubrir a todos. Hay regiones donde ni siquiera hay luz.  “Hay que prepararnos para el rezago, para el después de toda esta situación de confinamiento, el regreso de los alumnos, muchos maestros no han sido formadores ni facilitadores por parte del Estado. Hay un radio de desigualdad social. Los servicios no llegan a todos lados. La enseñanza está estandarizada, lo distinto de los colegios a una escuela rural y los planes de educación así están, no puedo reprobar lo que ya está reprobado: las condiciones en la que no todos se podían conectar o donde tenían personas contagiadas. ¿Cómo van a aprender en las clases si tienen que atender al familiar contagiado? Muchos jóvenes se dieron de baja temporal desde marzo pasado, hubo egresados de todas las licenciaturas. “Este tiempo ha sido el remedio de la educación. Lo he venido observando como maestra de educación superior. Entre los jóvenes hubo un caso de una estudiante contagiada y con neumonía grave, se le ayudó a terminar en la asesoría de tesis. Los docentes han tenido una clara confrontación con la tecnología al intentar llegar a los alumnos. No todos están listos para llevar una educación a distancia; a nivel bachillerato o universidad sí, pero los menores no porque requieren de acompañamiento cercano. Si solo fuera esa la variante, pero teníamos otras que nos siguen apretando: padres sin trabajo, madres a quienes no aplicaba la equidad de género, los roles se multiplicaron al estar atendiendo el hogar y a los niños. Esta parte nos lleva a una situación emocional complicada. Hay que  poner atención a la salud mental y física. Cada casa y familia vive una situación de encierro complicada. Se vive con el temor del contagio. Es complicado dimensionar a dónde nos lleva la pandemia.  “En cuanto a discapacidad, se desconocen los derechos humanos. En teoría, todas las personas tienen el derecho de acceso a la cultura, pero no hay rampa de accesibilidad para quienes utilizan silla de ruedas. Un desconocimiento similar ocurre con las personas por su condición indígena.  “Lo anterior no está en trípticos informativos, en lenguaje braille. Afortunadamente en el 2006 se forma la Convención de los Derechos Humanos de las Personas con Discapacidad, en 2007 se ratificó que se harían válidos ante la ONU. “Todavía en este tiempo, en nuestro país podemos ser testigos de casos de consultas médicas en las que se puede ser sordo y en el sector salud es casi una proeza que se brinde atención a personas con discapacidad auditiva y que no pierdan su cita. “Lo mismo ocurre en otros escenarios como el transporte de autobuses en las terminales cuando anuncian las salidas y las personas que no oyen, cuál es el tipo de atención, hablar de espacio inclusivo se ha tomado el término para dar atención a personas con discapacidad, ni siquiera deberíamos mencionarlo como un logro aparte.  “La valía del arte en la educación y no solo en la discapacidad coadyuva en el desarrollo de los alumnos, desde el IVEC se espera que se brinden los acercamientos, permear hacia otros sitios geográficos, la UV, el municipio, llevar el arte a todos los espacios, dar oportunidad a todos. 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Tal vez, ahora ya mucho más viejo, no sean esos detalles los que atraigan mi atención, sino algunos aspectos de fondo.  En 1984 yo tenía 14 años, hoy tengo 50; el mensaje de ambos momentos me llega, pues, en circunstancias muy distintas. Entiendo ahora, por ejemplo, que tanto el libro como la película son un alegato sobre la muerte de la compasión y, en eso sí que acertaron aunque sus ciudades futuristas no se parezcan a las nuestras de la actualidad. Para exterminar a los “replicantes”, sus verdugos se basan en una prueba que mide la capacidad de empatía, esto es, de compasión, los androides no pueden generar emociones, cuando se identifica ello, son retirados. El problema comienza cuando Nexus, la nueva generación de replicantes, viene con memorias humanas incluidas y son capaces de generar emociones, algunos de ellos ni siquiera saben que son robots sofisticados; a cambio de su humanidad se les ha programado para vivir cuatro años. 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Cualquier traspié, cualquier defecto, cualquier error, aunque no sea cierto, es suficiente para abonar con la ofensa, la denuncia, el señalamiento o sencillamente con el silencio; respondemos con furia enorme cuando se trata de atacar al que ha expresado ideas que no nos gustan, al que quiere vivir diferente o vaya, con humano derecho, al que se ha equivocado. Celebrábamos antes nuestras libertades, ahora celebramos cuando hemos hecho callar a alguien; temas que no se tocan, cosas que no se dicen y, si me apuran y volvemos a Dick, pronto habrá cosas que no se deban pensar.  " ["post_title"]=> string(28) "Blade Runner y la compasión" ["post_excerpt"]=> string(216) "A 53 años de la publicación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la distopía de Philip K. Dick es cada día más real: perdemos nuestra humanidad en una sociedad cada vez menos empática. 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