,

De 1946 – Nació Freddie Mercury, cantante y líder de Queen

Un día como hoy, en 1946, nacía en Guyaratí, colonia británica de Zanzibar, isla de la actual Tanzania, Farrockh Bulsara, luego conocido como Freddie Mercury. Por la carrera diplomática de… Un día como hoy, en 1946, nacía...

3 de septiembre, 2014 freddie_mercury

Un día como hoy, en 1946, nacía en Guyaratí, colonia británica de Zanzibar, isla de la actual Tanzania, Farrockh Bulsara, luego conocido como Freddie Mercury. Por la carrera diplomática de…

Un día como hoy, en 1946, nacía en Guyaratí, colonia británica de Zanzibar, isla de la actual Tanzania, Farrockh Bulsara, luego conocido como Freddie Mercury. Por la carrera diplomática de su padre, en 1954 su familia viajó a la India y él comenzó a cursar sus estudios en la St Peter’s English Boarding School, en Panchgani, a 80 kilómetros de Bombay. En 1958, junto a cinco compañeros del St Peter’s, creó su primera banda de rock, llamada The Hectics. Años más tarde ingresó en el Ealing College of Art, donde compartió aulas con otros artistas en formación como Pete Townshend, de The Who, Ron Wood, de The Faces. Allí adoptó como nombre artístico el apellido Mercury y comenzó a vestir de forma extravagante. En 1971 se unió al grupo Smile, donde tocaban el guitarrista Brian May, el baterista Roger Taylor y el bajista John Deacon; con su inclusión el grupo pasaría a llamarse Queen. En 1973 la banda editó “Queen I” dando inicio a una carrera que incluiría 20 álbumes publicados y 300 millones de discos vendidos en todo el mundo. El 8 de octubre de 1988 actuó junto a la soprano Montserrat Caballé en Barcelona; fue su última presentación en un escenario. Un día antes de su muerte, el 24 de noviembre de 1991, anunció públicamente que padecía SIDA. Falleció en su casa de Londres por una bronconeumonía que no soportó a causa de su enfermedad inmunológica. 

Comentarios
object(WP_Query)#17678 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(1344) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "09-11-2021" ["before"]=> string(10) "07-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(14) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(1344) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "09-11-2021" ["before"]=> string(10) "07-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "cultura-para-todos" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#17677 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(14) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#17713 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#17683 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "09-11-2021" ["before"]=> string(10) "07-12-2021" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(462) "SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2021-11-09 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2021-12-07 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (1344) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (14) ) AND rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish') GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2" ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#17674 (24) { ["ID"]=> int(72976) ["post_author"]=> string(2) "91" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 13:22:12" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 18:22:12" ["post_content"]=> string(14573) "

We didn't start the fire It was always burning, since the world's been turning We didn't start the fire No, we didn't light it, but we tried to fight it

– Billy Joel (1949), cantante y compositor estadounidense.

Incómodos, radicales, tenaces, inquisitivos, irritantes, problemáticos, irreverentes y –especialmente– críticos. Tales son los adjetivos con los que la gran mayoría de la sociedad suele describir a todos quienes nos dedicamos a la filosofía –al menos, los más decorosos–. Y es que no solo se trata de una carrera que te licencia para hacer filosofía "profesionalmente", se trata de una cierta marca existencial, algo que nos caracteriza hasta la médula.  La filosofía se ha definido de mil y un maneras durante la historia humana. Comparto la idea de que ésta es la ciencia que busca encontrar, a partir de una constante apertura existencial, aquellas causas y principios que operan en la realidad. Es decir que no se reduce a un mero proceso intelectual –una disciplina mental–, sino que se trata de una auténtica manera de ser. Si bien, todo ser humano es capaz de filosofar –buscar los principios que operan en una realidad concreta–, considero que hay una distinción muy significativa entre una reflexión profunda eventual y una introspección constante. Se trata del anhelo íntimo de encontrar la verdad en todo momento. No me refiero solo a una verdad particular en ciertas ocasiones, sino a tener un compromiso auténtico con lo auténtico; una existencia que, honestamente, está siempre en la búsqueda de lo real y objetivo. Por ello, así como un médico se atiene al famoso juramento hipocrático de nunca dañar a sus pacientes, el filósofo jura un compromiso vital con la verdad. Lo cual, implica una constante apertura en cualquier dimensión de la vida para descubrir la verdad, empezando por uno mismo. Este compromiso existencial es una actitud que siempre incomoda a muchas personas, ya que estar predispuesto a la reflexión constante implica una apertura sin clausura de estar inspeccionando los hechos más aceptados –sin ser necesariamente verdaderos–, así como estar contrastando y "problematizando" aquellas ideas, nociones, usanzas y tradiciones que muy pocas personas siquiera se plantean dudar. Sobre todo en el mundo contemporáneo, donde el relativismo intelectual y moral siguen estando en boga, las personas que se preguntan por la verdad objetiva, no solo en los hechos, sino en los principios y causan que la originan, suelen ser confinados a la academia pero excluidos de asuntos "prácticos". Y es que en el mundo de las Fake News, donde ya no hay un interés en dialogar en comunidad y solo se procura el estar en lo cierto, la filosofía es estimada como una ciencia de la antigüedad, un saber que solo causa problemas sin dar soluciones "en el aquí y ahora".  Por supuesto, aunque la filosofía no es para todos, vaya que sí es necesaria. Como la historia lo ha comprobado, no todo se centra en el mero hecho –el factum– y lo presente. Al final, tal como lo expuso Isaiah Berlin, las ideas son las que mueven al mundo a actuar1. La aceptación de esta verdad es la que nos lleva a conmemorar el Día Mundial de la Filosofía cada año, celebrado el pasado 18 de noviembre. Este breve escrito busca presentar una apología concreta que demuestre la importancia de la filosofía en la vida de cada ser humano para formarse un criterio objetivo que permita construir una sociedad más justa.  Sin lugar a dudas, uno de los mayores rockstars de la filosofía es Sócrates. A más de dos mil años de su vida, continúa siendo uno de los grandes maestros de la humanidad. Para él, la filosofía debe ser la constante interrogación que busque, a través del diálogo, contrastar definiciones y realidades para encontrar la verdad. El símbolo que utilizó fue el tábano, un mosquito que "aguijonea" a la sociedad: “[…] que necesita ser aguijoneado por una especie de tábano, según creo, el dios me ha colocado junto a la ciudad para una función semejante, y como tal, despertándonos, persuadiéndonos y reprochándonos uno a uno, no cesaré durante todo el día de posarme en todas partes2. Así, la labor filosófica se centra precisamente en lo que hoy entendemos como "formación del criterio". Un análisis racional y emocional de los sucesos que ocurren a nuestro derredor donde cada persona sea capaz de inteligir entre lo bueno y lo malo, entre lo falso y lo real. Es precisamente esta conciencia la que nos permite resistir los terrores imaginarios de las propagandas políticas3, por ejemplo. Ideas conspirativas, ciega fe a líderes espirituales y políticos, Fake News, son algunos de los más destacados ejemplos donde el pensamiento filosófico se convierte en un auténtico defensor de lo justo. El común denominador detrás de todos estos fenómenos es, como bien afirmó Sócrates, "que resulta evidente que están simulando saber sin saber nada"4. Precisamente cuando nos cerramos a no dialogar y estar dispuestos a reconocer el error, caemos en los extremos vicios morales que tan bien han identificado los filósofos desde la Antigüedad.  De esta manera, la filosofía tiene esta naturaleza de estar vigilando qué tanto nos estamos desviando de la verdad objetiva. Por supuesto, el ideal siempre ha sido la búsqueda por la verdad en sí misma como fin, no como medio. Sin embargo, la verdad exige que seamos congruentes con nosotros mismos. Por ello es que la filosofía también tiene la naturaleza de introspección personal –además de la reflexión social o comunitaria expuesta arriba–. Ya lo decía san Agustín: "Quien conoce la verdad, conoce esta luz, y quien la conoce, conoce la eternidad"5. Estar abierto a entender nuestra realidad –en tanto la verdad que conforma la identidad de cada persona, así como su naturaleza humana– es la condición necesaria para ser, no solo mejores personas, sino aspirar a la auténtica felicidad6. Esta examinación interna –que forma el criterio personal– es solo posible cuando emprendemos una actividad filosófica hacia el interior de cada uno de nosotros. Gracias a nuestra racionalidad simbólica que nos permite distanciarnos de nosotros mismos y entendernos –como señala José Antonio Marina 7– narrativamente, es como opera la filosofía. Con su distintivo método de la interrogación y el contraste –así como similitud– el pensamiento filosófico nos posibilita a que accedamos a la verdad interna: Se llaman soliloquios, y con este nombre quiero designarlas, porque hablamos a solas. Nombre tal vez nuevo y duro, pero muy propio para significar lo que estamos haciendo. Pues siendo el mejor método de investigación de la verdad el de las preguntas y respuestas…8 Estos diálogos internos –soliloquios–, sin embargo, son el principio del descubrimiento de la verdad. Son el inicio del viaje vital que emprendemos a diario en búsqueda de la felicidad. Así, anhelamos bienes, alegrías y prosperidades que, al menos en un primer momento, prometen la felicidad. Sin embargo, la mente crítica que desarrolla el pensamiento filosófico advierte que hay bienes que, aunque aparentan serlo, en realidad no lo son. Pero no solo es la reflexión personal lo que permite un crecimiento individual, sino que la persona requiere de los demás para encontrar esta felicidad. Así, la búsqueda por la verdad empieza en uno mismo y se compagina con la verdad comunitaria y la verdad objetiva. Tal como lo explica Alasdair MacIntyre: La honestidad, sobre todo la sinceridad con respecto a uno mismo y también hacia los demás, es la virtud indispensable para que una persona llegue a conocerse así misma en el grado necesario y tenga la capacidad para resistir todas las influencias que contribuyen al autoengaño. Esa honestidad se ejercita no sólo en el autoexamen, sino también en la responsabilidad para con aquellos otros que tienen razones para esperar que les ayudemos a satisfacer sus necesidades, reconociendo frente a ellos nuestras deficiencias y fracasos cuando sea pertinente hacerlo9 No se trata de que la filosofía dé las respuestas concretas a toda situación que enfrentamos; sin embargo, la filosofía sí se encarga de que, entre las múltiples tentaciones que ofrece la vida, las personas no caigamos en los extremos del mal –a partir de la duda y, como ya se ha dicho, de la constante reflexión–. Por eso es que nos ven como "incómodos", "radicales" o "rebeldes". Y, como profesional de la filosofía, confieso que es un orgullo serlo. Pues la verdad no busca agradar los apetitos banales de las autoridades, ni se adapta a las sensibilidades frágiles, ni quiere subyugarse ante las posiciones extremistas, todas estas visiones que prefieren vivir en la cómoda y placentera mentira antes que mirar el desorden interior que cargan. La verdad simplemente es.  Por último, frente a la acusación de que la filosofía solo causa más problemas, considero que, más bien, habría que preguntarse ¿por qué es malo dudar? Nadie posee la verdad absoluta y quien afirma lo contrario es un embustero. Las soluciones sencillas, meramente prácticas y al momento, no resuelven nada aunque aparentan hacerlo. Más que causar problemas, la filosofía es este bisturí –fino y preciso– que, como la enfermedad en el cuerpo, extrae las explicaciones banales envueltas en falsedades para abrir el camino hacia la verdad; y con ésta, hacia la construcción de un mundo mejor. Así, al no conformarse con cualquier explicación del mundo, la filosofía está en constante desafío de las imposiciones ideológicas y enfrenta el mal colectivo que las redes del terror político extremo esparcen por el mundo. Ya lo dice el Evangelio, "y la verdad os hará libres"10. 1Cfr. Isaiah Berlin, Dos conceptos de libertad (Madrid: Alianza Editorial, 2019), p. 57. 2Platón, Apología de Sócrates, 30 e. 3"La dimensión imaginaria radica en la construcción de un escenario omnipresente donde se enfrentan, por un lado, la civilización occidental democrática avanzada y, por otro, un amplio imperio maligno de otredades amenazantes, primitivas y fanáticas. La reducción de la complejidad política a este esquema binario es sin duda escalofriante, pero inmensamente eficaz para estimular formas renovadas de legitimidad y cohesión". Roger Bartra, Territorios del terror y la otredad (México: FCE, 2018), p. 15. 4Platón, Apología de Sócrates, 23 d. 5 San Agustín, Confesiones: VII: 10; 16. 6"[Como lo señala] san Agustín, el cual subrayó el hecho de que el conocimiento de la verdad ha de ser buscado no con fines meramente académicos, sino porque aporta la verdadera felicidad, la verdadera beatitud". Frederick Copleston, Historia de la Filosofía, volumen I "De la Grecia Antigua al Mundo Cristiano" (España: Ariel, 2017), p. II-42. 7Cfr. José Antonio Marina, Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía (Barcelona: Anagrama, 2019), pp. 18-32. 8 San Agustín, Soliloquios: II: 7; 14. 9Alasdair MacIntyre, Animales racionales y dependientes (Barcelona: Paidós, 2016), p. 114. 10Juan 8, 32." ["post_title"]=> string(82) "La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira" ["post_excerpt"]=> string(192) "Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega un papel desmitificador para evitar el fanatismo y el engaño. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(80) "la-actividad-filosofica-defendiendo-la-verdad-en-un-mundo-plagado-por-la-mentira" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 14:10:23" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 19:10:23" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72976" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#17597 (24) { ["ID"]=> int(72959) ["post_author"]=> string(1) "9" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content"]=> string(5525) "Querida Tora: Hay una vecina nueva en el 51, que al principio no se daba a notar. Pero una vez se encontró a la del 48, que se quejaba lastimeramente, y le preguntó qué le pasaba. Ella le contestó que le dolía mucho la cabeza, y que ningún medicamento le hacia efecto. Entonces, la del 51 le dio un papelito y le dijo: “Es una oración a Santa Rita la Bendita”. Antes de acostarse dígala tres veces con mucha devoción y verá cómo mañana ya estará bien”. Pues dicho y hecho. Al acostarse, la del 48 rezó tres veces “Santa Rita la Bendita, tú vienes, y se me quita.”; y al día siguiente, estaba como si ni siquiera tuviera cabeza. La noticia de la “curación milagrosa” corrió por toda la vecindad, y esa misma tarde se presentó una comisión de vecinas en el 51, a preguntar a la nueva inquilina si tenía más oraciones de esas. Ella las hizo pasar y les dijo que sí, que conocía muchas oraciones verdaderamente milagrosas. Y las condujo a la habitación más profunda de su vivienda: allí, la pared del fondo estaba tapizada de estatuitas con nombres de las personas que representaban, y les dijo: “Este es un pequeño altar que he levantado a los santos de mi devoción. Allí está, por ejemplo, San Armando el Encamado, a quien hay que invocar en caso de estar muy grave y en cama; San Benito el del Sapito, muy bueno para remediar males que tengan que ver con el asco y la náusea”. La del 34, que se las daba de muy entendida en santos, preguntó si estos santos estaban aprobados por la Iglesia, y ella le contestó. ”No. Aún no los conoce la Iglesia. Yo se los llevé al padre Anselmo, de la iglesia de donde vivía antes; y me dijo que yo no podía inventar santos, que me dejara de tonterías. A mi eso me dio mucho coraje, porque mis santitos me han hecho muchos milagros. Miren, ahí he puesto a cada uno una pequeña alcancía; y con lo que junte, me voy a ir a Roma a pedir al Papa que los reconozca y los ponga en los altares”. Y así diciendo, las instó a que echaran algo en las alcancías, cada una según su particular devoción. Y cada vez que alguien le iba a pedir una oración, hacía lo mismo. No sabes lo popular que se hizo la “capillita”. El portero no tardó en darse cuenta, y empezó a imaginar qué podía hacer para cobrarle algún impuesto a la señora del 51. Y más que una tarde, en que el portero estaba en brama, le habló a la Flor para que viniera a satisfacer sus impulsos amatorios, pero ella le dijo que se iba a cantar a un palenque y que no podía ir. Entonces, el portero subió a que la enfermera le diera sus “cuidados paliativos”, por aquello de que “más vale poco que nada”, y se encontró con que la enfermera se había ido a ver a la del 51. Se puso furioso, mandó a sus guaruras que se la llevaran a la portería; y cuando la tuvo enfrente, le pidió a gritos que le explicara por qué había abandonado su puesto de trabajo. La mujer le contestó que había ido a pedir una oración para curar sus “problemas femeninos de la mujer” (léase menopausia). El portero le dijo que ella era enfermera, que debía saber cómo curar esos trastornos; pero ella respondió que nada le hacía efecto, y que la del 51 le había dado una “Oración a San Atenor para el Calor” que daba muy buenos resultados en esos casos. El portero hizo tal berrinche, que ya ni siquiera quiso que le diera sus cuidados paliativos. Pero no paró ahí la cosa. A los pocos días, los vecinos empezaron a murmurar que el Seguro Vecinal no era bueno, que le faltaba siempre la ruda para los chiquiadores, y que no tenía caso que lo siguieran pagando. Y así se lo hicieron saber al portero. El berrinche se elevó al cubo, porque le estaban quitando un buen  negocio. Entonces, puso en la portería una alcancía con la leyenda: “Para el candelero del señor portero”; y colocó a un guarura junto, para que todo el que quisiera pedirle algo dejara su “óbolo” en la alcancía. Tampoco le dio resultado, porque los vecinos dijeron que en vez de pedirle al portero que  arreglara los baños, se lo pedirían a San Antonio de los Baños, y en vez de exigir que tapara al agujero del patio, le rezarían a San Pablo Tinajero.  Y siguieron yendo al 51 a pedir el remedio a todos sus males. Pero en vez de dinero, le llevaban a la señora unos tamalitos, un atolito, un poquito de mole o un pancito de elote. Eso retardaba el viaje de la señora a Roma, pero al menos le daba de comer. Y allí quedó la señora, repartiendo bendiciones y oraciones al por mayor; y el portero, maquinando la manera de echarla de la vecindad.  No sé si lo logre. Pero es tan retorcido que a lo mejor lo consigue. Yo no sé qué decirte, porque apruebo la fe de la gente; pero es evidente que esta señora es más o menos una estafadora. Algún día habrá una solución al conflicto. Es cuestión de esperar. Así como yo espero volverte a ver. Pues todos los días extraño tu sonrisa y el contacto de tu piel. De todo lo cual eres muy avara. ¿Será porque siempre está tu mamá presente? Te quiere  Cocatú" ["post_title"]=> string(17) "CARTAS A TORA 250" ["post_excerpt"]=> string(188) "Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora, quien lo espera en su planeta natal, sus impresiones de lo que ve ahí." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(17) "cartas-a-tora-250" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 12:44:24" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 17:44:24" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72959" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#17674 (24) { ["ID"]=> int(72976) ["post_author"]=> string(2) "91" ["post_date"]=> string(19) "2021-11-26 13:22:12" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 18:22:12" ["post_content"]=> string(14573) "

We didn't start the fire It was always burning, since the world's been turning We didn't start the fire No, we didn't light it, but we tried to fight it

– Billy Joel (1949), cantante y compositor estadounidense.

Incómodos, radicales, tenaces, inquisitivos, irritantes, problemáticos, irreverentes y –especialmente– críticos. Tales son los adjetivos con los que la gran mayoría de la sociedad suele describir a todos quienes nos dedicamos a la filosofía –al menos, los más decorosos–. Y es que no solo se trata de una carrera que te licencia para hacer filosofía "profesionalmente", se trata de una cierta marca existencial, algo que nos caracteriza hasta la médula.  La filosofía se ha definido de mil y un maneras durante la historia humana. Comparto la idea de que ésta es la ciencia que busca encontrar, a partir de una constante apertura existencial, aquellas causas y principios que operan en la realidad. Es decir que no se reduce a un mero proceso intelectual –una disciplina mental–, sino que se trata de una auténtica manera de ser. Si bien, todo ser humano es capaz de filosofar –buscar los principios que operan en una realidad concreta–, considero que hay una distinción muy significativa entre una reflexión profunda eventual y una introspección constante. Se trata del anhelo íntimo de encontrar la verdad en todo momento. No me refiero solo a una verdad particular en ciertas ocasiones, sino a tener un compromiso auténtico con lo auténtico; una existencia que, honestamente, está siempre en la búsqueda de lo real y objetivo. Por ello, así como un médico se atiene al famoso juramento hipocrático de nunca dañar a sus pacientes, el filósofo jura un compromiso vital con la verdad. Lo cual, implica una constante apertura en cualquier dimensión de la vida para descubrir la verdad, empezando por uno mismo. Este compromiso existencial es una actitud que siempre incomoda a muchas personas, ya que estar predispuesto a la reflexión constante implica una apertura sin clausura de estar inspeccionando los hechos más aceptados –sin ser necesariamente verdaderos–, así como estar contrastando y "problematizando" aquellas ideas, nociones, usanzas y tradiciones que muy pocas personas siquiera se plantean dudar. Sobre todo en el mundo contemporáneo, donde el relativismo intelectual y moral siguen estando en boga, las personas que se preguntan por la verdad objetiva, no solo en los hechos, sino en los principios y causan que la originan, suelen ser confinados a la academia pero excluidos de asuntos "prácticos". Y es que en el mundo de las Fake News, donde ya no hay un interés en dialogar en comunidad y solo se procura el estar en lo cierto, la filosofía es estimada como una ciencia de la antigüedad, un saber que solo causa problemas sin dar soluciones "en el aquí y ahora".  Por supuesto, aunque la filosofía no es para todos, vaya que sí es necesaria. Como la historia lo ha comprobado, no todo se centra en el mero hecho –el factum– y lo presente. Al final, tal como lo expuso Isaiah Berlin, las ideas son las que mueven al mundo a actuar1. La aceptación de esta verdad es la que nos lleva a conmemorar el Día Mundial de la Filosofía cada año, celebrado el pasado 18 de noviembre. Este breve escrito busca presentar una apología concreta que demuestre la importancia de la filosofía en la vida de cada ser humano para formarse un criterio objetivo que permita construir una sociedad más justa.  Sin lugar a dudas, uno de los mayores rockstars de la filosofía es Sócrates. A más de dos mil años de su vida, continúa siendo uno de los grandes maestros de la humanidad. Para él, la filosofía debe ser la constante interrogación que busque, a través del diálogo, contrastar definiciones y realidades para encontrar la verdad. El símbolo que utilizó fue el tábano, un mosquito que "aguijonea" a la sociedad: “[…] que necesita ser aguijoneado por una especie de tábano, según creo, el dios me ha colocado junto a la ciudad para una función semejante, y como tal, despertándonos, persuadiéndonos y reprochándonos uno a uno, no cesaré durante todo el día de posarme en todas partes2. Así, la labor filosófica se centra precisamente en lo que hoy entendemos como "formación del criterio". Un análisis racional y emocional de los sucesos que ocurren a nuestro derredor donde cada persona sea capaz de inteligir entre lo bueno y lo malo, entre lo falso y lo real. Es precisamente esta conciencia la que nos permite resistir los terrores imaginarios de las propagandas políticas3, por ejemplo. Ideas conspirativas, ciega fe a líderes espirituales y políticos, Fake News, son algunos de los más destacados ejemplos donde el pensamiento filosófico se convierte en un auténtico defensor de lo justo. El común denominador detrás de todos estos fenómenos es, como bien afirmó Sócrates, "que resulta evidente que están simulando saber sin saber nada"4. Precisamente cuando nos cerramos a no dialogar y estar dispuestos a reconocer el error, caemos en los extremos vicios morales que tan bien han identificado los filósofos desde la Antigüedad.  De esta manera, la filosofía tiene esta naturaleza de estar vigilando qué tanto nos estamos desviando de la verdad objetiva. Por supuesto, el ideal siempre ha sido la búsqueda por la verdad en sí misma como fin, no como medio. Sin embargo, la verdad exige que seamos congruentes con nosotros mismos. Por ello es que la filosofía también tiene la naturaleza de introspección personal –además de la reflexión social o comunitaria expuesta arriba–. Ya lo decía san Agustín: "Quien conoce la verdad, conoce esta luz, y quien la conoce, conoce la eternidad"5. Estar abierto a entender nuestra realidad –en tanto la verdad que conforma la identidad de cada persona, así como su naturaleza humana– es la condición necesaria para ser, no solo mejores personas, sino aspirar a la auténtica felicidad6. Esta examinación interna –que forma el criterio personal– es solo posible cuando emprendemos una actividad filosófica hacia el interior de cada uno de nosotros. Gracias a nuestra racionalidad simbólica que nos permite distanciarnos de nosotros mismos y entendernos –como señala José Antonio Marina 7– narrativamente, es como opera la filosofía. Con su distintivo método de la interrogación y el contraste –así como similitud– el pensamiento filosófico nos posibilita a que accedamos a la verdad interna: Se llaman soliloquios, y con este nombre quiero designarlas, porque hablamos a solas. Nombre tal vez nuevo y duro, pero muy propio para significar lo que estamos haciendo. Pues siendo el mejor método de investigación de la verdad el de las preguntas y respuestas…8 Estos diálogos internos –soliloquios–, sin embargo, son el principio del descubrimiento de la verdad. Son el inicio del viaje vital que emprendemos a diario en búsqueda de la felicidad. Así, anhelamos bienes, alegrías y prosperidades que, al menos en un primer momento, prometen la felicidad. Sin embargo, la mente crítica que desarrolla el pensamiento filosófico advierte que hay bienes que, aunque aparentan serlo, en realidad no lo son. Pero no solo es la reflexión personal lo que permite un crecimiento individual, sino que la persona requiere de los demás para encontrar esta felicidad. Así, la búsqueda por la verdad empieza en uno mismo y se compagina con la verdad comunitaria y la verdad objetiva. Tal como lo explica Alasdair MacIntyre: La honestidad, sobre todo la sinceridad con respecto a uno mismo y también hacia los demás, es la virtud indispensable para que una persona llegue a conocerse así misma en el grado necesario y tenga la capacidad para resistir todas las influencias que contribuyen al autoengaño. Esa honestidad se ejercita no sólo en el autoexamen, sino también en la responsabilidad para con aquellos otros que tienen razones para esperar que les ayudemos a satisfacer sus necesidades, reconociendo frente a ellos nuestras deficiencias y fracasos cuando sea pertinente hacerlo9 No se trata de que la filosofía dé las respuestas concretas a toda situación que enfrentamos; sin embargo, la filosofía sí se encarga de que, entre las múltiples tentaciones que ofrece la vida, las personas no caigamos en los extremos del mal –a partir de la duda y, como ya se ha dicho, de la constante reflexión–. Por eso es que nos ven como "incómodos", "radicales" o "rebeldes". Y, como profesional de la filosofía, confieso que es un orgullo serlo. Pues la verdad no busca agradar los apetitos banales de las autoridades, ni se adapta a las sensibilidades frágiles, ni quiere subyugarse ante las posiciones extremistas, todas estas visiones que prefieren vivir en la cómoda y placentera mentira antes que mirar el desorden interior que cargan. La verdad simplemente es.  Por último, frente a la acusación de que la filosofía solo causa más problemas, considero que, más bien, habría que preguntarse ¿por qué es malo dudar? Nadie posee la verdad absoluta y quien afirma lo contrario es un embustero. Las soluciones sencillas, meramente prácticas y al momento, no resuelven nada aunque aparentan hacerlo. Más que causar problemas, la filosofía es este bisturí –fino y preciso– que, como la enfermedad en el cuerpo, extrae las explicaciones banales envueltas en falsedades para abrir el camino hacia la verdad; y con ésta, hacia la construcción de un mundo mejor. Así, al no conformarse con cualquier explicación del mundo, la filosofía está en constante desafío de las imposiciones ideológicas y enfrenta el mal colectivo que las redes del terror político extremo esparcen por el mundo. Ya lo dice el Evangelio, "y la verdad os hará libres"10. 1Cfr. Isaiah Berlin, Dos conceptos de libertad (Madrid: Alianza Editorial, 2019), p. 57. 2Platón, Apología de Sócrates, 30 e. 3"La dimensión imaginaria radica en la construcción de un escenario omnipresente donde se enfrentan, por un lado, la civilización occidental democrática avanzada y, por otro, un amplio imperio maligno de otredades amenazantes, primitivas y fanáticas. La reducción de la complejidad política a este esquema binario es sin duda escalofriante, pero inmensamente eficaz para estimular formas renovadas de legitimidad y cohesión". Roger Bartra, Territorios del terror y la otredad (México: FCE, 2018), p. 15. 4Platón, Apología de Sócrates, 23 d. 5 San Agustín, Confesiones: VII: 10; 16. 6"[Como lo señala] san Agustín, el cual subrayó el hecho de que el conocimiento de la verdad ha de ser buscado no con fines meramente académicos, sino porque aporta la verdadera felicidad, la verdadera beatitud". Frederick Copleston, Historia de la Filosofía, volumen I "De la Grecia Antigua al Mundo Cristiano" (España: Ariel, 2017), p. II-42. 7Cfr. José Antonio Marina, Anatomía del miedo. Un tratado sobre la valentía (Barcelona: Anagrama, 2019), pp. 18-32. 8 San Agustín, Soliloquios: II: 7; 14. 9Alasdair MacIntyre, Animales racionales y dependientes (Barcelona: Paidós, 2016), p. 114. 10Juan 8, 32." ["post_title"]=> string(82) "La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira" ["post_excerpt"]=> string(192) "Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega un papel desmitificador para evitar el fanatismo y el engaño. " ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(80) "la-actividad-filosofica-defendiendo-la-verdad-en-un-mundo-plagado-por-la-mentira" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-11-26 14:10:23" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-11-26 19:10:23" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=72976" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(11) ["max_num_pages"]=> float(6) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "55141d18d4ee5b07a8b7bd4f3e39ebf4" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira

Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega un papel desmitificador...

noviembre 26, 2021
CARTAS A TORA 248

CARTAS A TORA 250

Un alienígena arriba a la Ciudad de México y, convertido en gato, llega a vivir a una vecindad. Le escribe a Tora,...

noviembre 26, 2021




Más de categoría

Somos lo que leemos – Las edades de Lulú, la imprescindible novela de Almudena Grandes

Título: Las edades de Lulú; Autora: Almudena Grandes (España); Tusquets, 1989; 288 páginas; Mi calificación: 4.5 puntos de 5.

diciembre 2, 2021
Blade Runner y la compasión

Blade Runner y la compasión

A 53 años de la publicación de “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?”, la distopía de Philip K. Dick...

diciembre 1, 2021
¿Qué pasó con Baby Annette?

¿Qué pasó con Baby Annette?

Crítica epistolar de la película Annette, dirigida por Léos Carax y estrenada recientemente.

diciembre 1, 2021

La actividad filosófica: defendiendo la verdad en un mundo plagado por la mentira

Ante un mundo donde las mentiras, supersticiones y el pensamiento mágico se presentan de manera atractiva, la filosofía juega...

noviembre 26, 2021