Violencia al Alza | El Meollo del Asunto

La inseguridad costó a los chihuahuenses 6409.9 millones de pesos por las pérdidas que provocaron los delitos que sufrieron en sus hogares, así como por el gasto que hicieron para autoprotegerse, de acuerdo con la Encuesta Nacional...

9 de julio, 2021

La inseguridad costó a los chihuahuenses 6409.9 millones de pesos por las pérdidas que provocaron los delitos que sufrieron en sus hogares, así como por el gasto que hicieron para autoprotegerse, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción de la Seguridad Pública (ENVIPE) 2020.

En los primeros cuatro días del mes de julio se habían registrado en la ciudad 18 homicidios dolosos, entre los que se incluye una masacre ocurrida durante el fin de semana. Junio cerró con 121 ejecutados, en Ciudad Juárez.

Mes tras mes la cifra de muertes ha sido la siguiente:

Enero 99 – febrero 112 – marzo 122 – abril 126 – mayo 143. Al día de hoy totalizan 741 personas ejecutadas, tan sólo en la ciudad (Fiscalía de Distrito).

Y esa no es toda la estadística de la violencia que sufrimos. 

La 8ª edición del informe anual del Índice de Paz México (IPM) reveló que en solo dos años el gasto enfocado a actividades militares pasó de $118 mil millones de pesos a $140 mil millones, lo que representa un aumento de casi el 20%, el nivel más alto registrado. En los últimos años el gobierno ha implementado medidas de austeridad, en consecuencia, en tres de los últimos cuatro años ha recortado el financiamiento de la seguridad pública y del sistema de justicia, mientras el gasto militar ha disminuido solo una vez (Quadratín_Oaxaca).

El gasto ha crecido y la violencia, de la misma forma, aumentó de manera exponencial. 

Tal pareciera que a mayor gasto, mayor violencia. 

Los años “negros” o “rojos” que vivimos en Ciudad Juárez (2009-2011) nos pusieron como el país de mayores índices de violencia en el mundo, siendo Ciudad Juárez y Tijuana las ciudades de mayor criminalidad.

Los reportes marcaban que las variables para tales incrementos de violencia no estaban en la economía, como aseguran algunas autoridades en el país. Tampoco se debe por la pandemia o a la medida de quedarse en casa. 

Entre enero y mayo pasados, delitos como el feminicidio, la trata, la violencia familiar, la violencia de género y la violación registraron su mayor incidencia en los últimos cinco años, con incrementos de entre 7% y hasta 48% respecto al mismo periodo de 2020, cuando se implementó el #QuédateEnCasa para mitigar los contagios de covid-19 entre la población.

Además, otros delitos, como el homicidio doloso, la extorsión y la corrupción de menores contra mujeres han alcanzado en este 2021 niveles prácticamente iguales a los máximos registrados en años recientes, de acuerdo con las estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

Sobre la violencia familiar, en mayo pasado México registró su cifra máxima de este delito para un solo mes con 23 898; en promedio, 771 cada día.

Los gobiernos de todos los niveles, las autoridades de seguridad pública e instituciones de todo tipo, al parecer y por los resultados, no saben cómo detener, combatir o evitar la violencia respectivamente.

 

Comentarios
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Dependiendo del tipo de decisiones que tomemos a este respecto, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  En el artículo de la semana pasada se planteaba la posibilidad de elegir conscientemente las convicciones que, superponiéndose a prejuicios y miedos, sustituyan nuestras creencias inconscientes para regir con ellas nuestro comportamiento como humanidad. Una vez asumida esta posibilidad, la pregunta que emerge de manera natural sería: ¿Hay unas convicciones mejores que otras o cualquiera que se escoja tiene el mismo valor? Y en caso de que unas sean preferibles a otras, ¿bajo qué criterio se escogen las convicciones “correctas”? Lo primero es decir categóricamente que sí, que en efecto hay convicciones más deseables que otras y por eso el definir criterios para jerarquizarlas resulta fundamental. Uso con toda intención la palabra “jerarquizar” porque, por más que resulte políticamente incorrecto decirlo, hay ideas y valores más deseables que otros. 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Lo mismo ocurre con el tiempo, las matemáticas es un lenguaje atemporal, y si bien las desarrolladas en épocas antiguas eran más básicas y elementales, eran parte de un mismo cuerpo de conocimiento que, como buen proceso evolutivo, se ha ido ampliando y complejizando con cada nuevo descubrimiento, pero cuyos fundamentos continúan aplicando hoy, lo mismo que aplicaban en la Grecia clásica. Mientras que, por su parte, las concepciones míticas sí responden al tiempo, espacio e idiosincrasia en que fueron articuladas.  Asumir esta –o cualquier otra– convicción de forma profunda y general conlleva infinidad de consecuencias, porque la forma en que concibamos las cosas –aún sin ser conscientes de ello– determina nuestros actos. Por ejemplo, una vez que aceptamos como humanidad que sea la ciencia la que explique lo relacionado con los fenómenos naturales, ya no habrá lugar para continuar negando el cambio climático, las políticas sanitarias referentes a la Covid-19 –o cualquier otra contingencia de salud– se decidirán desde el criterio médico y no político o económico, los datos estadísticos serán centrales para definir cómo y dónde aplicar determinadas políticas públicas y dónde y cuándo no hacerlo, y un largo etcétera. Por eso las convicciones no son asunto menor. Se trata de fundamentos que rigen las narrativas que decidamos articular, y según sean unas u otras, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  Y el mismo ejercicio podríamos hacer con las otras dos preguntas del ejemplo, y con muchas más que nos permitirían redefinir nuestras convicciones por encima de las creencias que nos lastran. Pero siempre, para escoger la respuesta más apropiada, lo deseable es tomar como criterio central las características mismas del proceso evolutivo en general y de las tendencias que ha seguido el desarrollo humano a lo largo de los siglos. Por ello siempre serán más valiosas las convicciones más amplias, aquellas que den cabida a escenarios más complejos, las que permitan una mayor diversidad, una mayor especialización, que favorezcan más matices, que armonicen la mayor cantidad de variables, y aquellas que nunca se consideren a sí mismas como productos terminados, sino como procesos vivos del desarrollo humano.      Y es desde ahí, de esa redefinición voluntaria y consciente de nuestras convicciones como humanos universales, conservando la particularidad cultural de cada visión del mundo, que resulta indispensable construir las premisas que den sentido a nuestro modo de pensar, a nuestras leyes, a nuestra convivencia social, sobre todo ante los enormes retos que el presente y el futuro próximo ponen ante nosotros como especie.  En los artículos siguientes repasaremos posibles convicciones que a mi juicio deberían formar parte de nuestras nuevas narrativas que nos permitan superar del todo esta Era Covid que nos agobia y que de forma tan brutal ha desnudado nuestras limitaciones y contradicciones.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(58) "Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(57) "creando-nuevas-narrativas-sistematizando-las-convicciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-03 08:54:53" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-03 13:54:53" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70059" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#18480 (24) { ["ID"]=> int(69889) ["post_author"]=> string(2) "57" ["post_date"]=> string(19) "2021-08-31 09:59:19" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2021-08-31 14:59:19" ["post_content"]=> string(13199) "El título obedece a la reacción que un determinado sector de la población ha tomado con respecto a la pandemia. 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La gran mayoría son organismos microscópicos y eso le hace sentir al hombre eminentemente poderoso porque de inmediato se pregunta: ¿dónde está el enemigo? o ¿será posible que esa cosa tan pequeña me enferme? Su ignorancia oculta su soberbia. El menosprecio y la descalificación surgen en seguida: bacterias, hongos, amebas, virus y otros agregados moleculares infectivos, la gran mayoría tienen un solo objetivo: encontrar e invadir a otro ser vivo para extraerle los nutrientes que le permitan subsistir y reproducirse a sus anchas; al igual que los partidos políticos en nuestro país.  Obviamente, la dinámica del parasitismo que muchas veces es el mismo proceso infeccioso va a depender de ciertas condiciones ambientales favorables para el depredador, tales como: la temperatura, la humedad, la disponibilidad de nutrientes y sobre todo una víctima indefensa con un sistema inmunológico decaído o disfuncional. Esta dinámica se ha venido repitiendo por miles de años y nosotros los humanos siempre hemos sido las víctimas. No fue sino hasta hace 170 años cuando Pasteur y Koch demostraron la capacidad infecciosa de los microorganismos que empezamos a defendernos en forma organizada. Desde entonces solo nos hemos defendido, pero no los hemos derrotado. Hongos, bacterias y virus han escrito la historia del hombre, su participación nos ha generado desgracias terribles y también grandes bendiciones. Dentro de las primeras podemos citar varias epidemias de peste bubónica en toda Europa, el Oriente Medio y China produciendo millones de decesos. Investigaciones recientes han reportado que la llamada Flu Española en 1918 aniquiló aproximadamente a 50 millones de personas. De acuerdo con censos de población de la época, se estima que el total de víctimas de las guerras mundiales I y II fueron mucho menores en el número de muertos causados por la “gripe española”. Los virus Ébola, Marburg. Fiebre del Nilo, etc. Todos los endógenos del Continente Africano han causado innumerables víctimas en diversos países y en diferentes periodos; el volumen es tan exhaustivo que la OMS no ha reportado un número aproximado de bajas.  Con respecto a las grandes bendiciones, muchos antibióticos y vacunas se logran utilizando extractos microbianos. La producción de muchos alimentos y productos farmacéuticos suelen ser derivados de microorganismos, asimismo; los actuales desarrollos de la biotecnología y la biología molecular se han logrado utilizando a los microorganismos como modelo y material de ensayo, etc.  En cuanto a los virus, son partículas que solo poseen un tipo de ácido nucleico (DNA o RNA) y una envoltura proteica que es la que hace contacto con las células del paciente. Los virus viven de prisa, realizan pocas funciones, la principal de ellas es encontrar rápido una víctima e inyectarle su ácido nucleico para apoderarse del control metabólico y orientarlo hacia la reproducción del virus. Este proceso se repite muchas veces y nosotros lo manifestamos a través de los diversos síntomas que presentamos durante la infección. El ciclo es limitado, de manera que no necesitan de un genoma muy grande para controlar sus dos funciones principales (la adhesión y la inyección del genoma). Los virus siempre han sido desconcertantes, tienen un gran índice de mutación en forma natural sin que nadie lo provoque. Esto explica los numerosos mutantes y recombinantes que se han detectado a lo largo de la pandemia (mutante ẞ, ∆; etc.) haciendo que cada uno de ellos se comporte como un patógeno diferente y produzca una sintomatología atípica. También existen otras posibilidades que podrían explicar el complejo comportamiento viral que estamos presenciando en las últimas semanas; las más significativas son:  
  • El DNA viral al ser inyectado a la célula posiblemente reacciona con el DNA de la célula     huésped produciéndose un recombinante con una nueva información genética.   
  • El ácido nucleico viral organiza la infección y se inactiva sin causa aparente por tiempo indefinido (pudieran ser años) y después resurge causando una sintomatología semejante a la que causó anteriormente. Este parece ser el caso del H1N1 que invadió a México en marzo-abril del 2009 y que resultó ser un remanente del virus que causó la gripe española en 1918.
Volviendo a nuestro tema original, en los párrafos anteriores hemos mencionado que entre los elementos más importantes para prevenir una infección está la serie de actividades sanitarias que debemos cumplir sin falta. Pero quizá, el más importante sea el poseer un sistema inmunológico funcional, uno que produzca los anticuerpos necesarios que inactiven las toxinas o las substancias causantes de la infección.  El otro factor de gran importancia es nuestro ritmo de vida, que es muy demandante, terriblemente azaroso al grado de que mengua nuestros mecanismos que regulan la síntesis de anticuerpos que van a actuar como nuestras defensas protectoras. La carencia o la inactivación de éstos significan una puerta de entrada para el proceso infeccioso; es precisamente lo que el coronavirus necesita para invadir y atacarnos sin ninguna restricción. Debemos cuidar nuestras emociones y pugnar por un estilo de vida más relajado y menos oprobioso que nos permita optimizar nuestra protección. De una manera u otra, estamos frente a un enemigo versátil e impredecible que altera su genoma en forma casual y azarosa, los virus usan este mecanismo evolutivo por miles de años y les ha permitido subsistir durante esa eternidad. Nosotros tenemos la gran desventaja de funcionar con una serie de sistemas complejos y realmente somos una presa fácil, estamos en plena desventaja y nada podemos hacer sino vacunarnos y prevenir la infección.  Sin duda alguna, el problema de la pandemia es una situación de salud pública y obviamente debía tratarse a nivel del personal biomédico, con poca participación administrativa. Es una tragedia que los políticos de una gran mayoría de países hayan tomado una iniciativa tan espectacular y pretendan obtener resultados satisfactorios. En México se tuvo una gran experiencia en el 2009 que bien pudo haberse aprovechado en la resolución del problema actual pero la estrechez mental de los actuales funcionarios apócrifos nos obliga a resolver este problema en otras formas, más académicas, con otro tipo de profesionales que posiblemente nos den mejores soluciones.  Cada país tiene cierta estructura y los elementos necesarios para salvaguardar la salud del pueblo y nuestro país no era la excepción. Desafortunadamente llegó una nueva administración que prostituyó y corrompió los ministerios y aniquiló totalmente el sistema, ocasionándonos el inexplicable fallecimiento de por lo menos 500 000 fallecimientos en 18 meses de pandemia. Nuestra verdadera desgracia no ha sido la pandemia sino la serie de reacciones criminales y siniestras de algunas de nuestras autoridades, entre las cuales destacan:
  • Minimizar la magnitud de la pandemia y evitar el monitoreo del contagio al principio de la pandemia.
  • En aras del ahorro, comprar artículos básicos de pésima calidad y diseño que en realidad fueron de poca utilidad.
  • El no proveer al personal biomédico de los materiales y uniformes necesarios para realizar sus funciones.
  • El ocultar o por lo menos confundir a los mexicanos acerca de la disponibilidad de las vacunas. 
  • El haber usado los medios de comunicación para promover sus fines políticos y difundir falsas noticias y estadísticas relacionadas con los internos en los hospitales y los decesos.
  • El haber donado vacunas a otros países sin haber abastecido plenamente a la población mexicana. 
  • El proveer ejemplos culturales y religiosos como coadyuvantes para disminuir la pandemia. El calificar el uso del cubrebocas como innecesario, etc.
Aunado a lo anterior, se hace notoria la negativa de un gran núcleo de población que rechaza desde la existencia del virus hasta la negativa a la vacunación. Es difícil encontrar una explicación a esta lógica tan personal, lo único que se puede comentar es que tanto autoridades, políticos y muchos mexicanos todavía actúan y vociferan como verdaderos aliados del coronavirus. Los epidemiólogos y los virólogos aún no se han atrevido a mencionar alguna fecha en que se anuncie el final de la infección. Es muy posible que esto todavía dure algún tiempo indefinido así es que los aliados todavía tienen alguna oportunidad para cambiar de opinión. Por lo pronto, es oportuno mencionar que las evidencias experimentales de la vacunación son muy positivas, se ha registrado una disminución del 55 al 75% de los síntomas, dependiendo de la salud previa del paciente. En ninguna manera se ha pretendido modificar la conducta de nadie, se considera que nuestros lectores son suficientemente maduros y no requieren ningún refuerzo emocional. Todos los días muy temprano ya tenemos nuestra dosis del Mesías/Ayatollah y no deseamos por ningún motivo, establecer alguna competencia con él, nuestro rollo es otro. Hemos mostrado algunos hechos históricos que están plenamente validados y otros que son muy recientes del dominio popular, que podrían servir para considerar una estrategia personal que nos rehabilite de esta pandemia tan brutal que no parece tener fin.  Nuestros mejores deseos.   Antonio G. 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Debió existir Newton, como máximo exponente de la física tradicional, para que emergiera Einstein y relativizara lo que hasta entonces se consideraba como verdades cósmicas absolutas.  Una segunda razón es porque en el mito no cabe la ciencia. Cuando una verdad se asume como dogma inquebrantable, la duda científica es expurgada. Mientras que en el mundo de la ciencia, la tradición y el mito cohabitan siempre y cuando sea posible cuestionarlos. La ciencia, en tanto producto humano que busca la certeza y la verdad de una vez y para siempre, se articula creando paradigmas, que en cierta forma equivalen a los mitos, sin embargo, a pesar de buscar certezas, la ciencia se permite la duda, la crítica, el cuestionamiento, lo que abre espacio para muchos de esos paradigmas que se creían inamovibles se sustituyan por nuevas comprensiones un poco más “verdaderas”. El mito, por su parte, se asume como la explicación final y definitiva que no permite cuestionamiento ni mejora. En una última instancia, la ciencia podría probar que el mito es verdadero, mientras que desde el mito, el cuestionamiento científico es inaceptable.  El proceso evolutivo del planeta entero tiende a la amplitud, a la complejidad, a la especialización. Cada nueva etapa de la evolución abre un nuevo espacio que integra y abraza a lo existente en el estadio anterior, por eso en el mundo newtoniano la relatividad es inimaginable, mientras que en mundo relativo de Einstein, Newton es el cimiento principal.     Una tercera razón es que mientras el mito se explica de forma distinta en cada región del mundo y en cada tiempo, las explicaciones de la ciencia son universales y atemporales. No hay matemáticas americanas, matemáticas rusas o matemáticas islámicas. Lo mismo ocurre con el tiempo, las matemáticas es un lenguaje atemporal, y si bien las desarrolladas en épocas antiguas eran más básicas y elementales, eran parte de un mismo cuerpo de conocimiento que, como buen proceso evolutivo, se ha ido ampliando y complejizando con cada nuevo descubrimiento, pero cuyos fundamentos continúan aplicando hoy, lo mismo que aplicaban en la Grecia clásica. Mientras que, por su parte, las concepciones míticas sí responden al tiempo, espacio e idiosincrasia en que fueron articuladas.  Asumir esta –o cualquier otra– convicción de forma profunda y general conlleva infinidad de consecuencias, porque la forma en que concibamos las cosas –aún sin ser conscientes de ello– determina nuestros actos. Por ejemplo, una vez que aceptamos como humanidad que sea la ciencia la que explique lo relacionado con los fenómenos naturales, ya no habrá lugar para continuar negando el cambio climático, las políticas sanitarias referentes a la Covid-19 –o cualquier otra contingencia de salud– se decidirán desde el criterio médico y no político o económico, los datos estadísticos serán centrales para definir cómo y dónde aplicar determinadas políticas públicas y dónde y cuándo no hacerlo, y un largo etcétera. Por eso las convicciones no son asunto menor. Se trata de fundamentos que rigen las narrativas que decidamos articular, y según sean unas u otras, el mundo en que habitemos será objetivamente distinto.  Y el mismo ejercicio podríamos hacer con las otras dos preguntas del ejemplo, y con muchas más que nos permitirían redefinir nuestras convicciones por encima de las creencias que nos lastran. Pero siempre, para escoger la respuesta más apropiada, lo deseable es tomar como criterio central las características mismas del proceso evolutivo en general y de las tendencias que ha seguido el desarrollo humano a lo largo de los siglos. Por ello siempre serán más valiosas las convicciones más amplias, aquellas que den cabida a escenarios más complejos, las que permitan una mayor diversidad, una mayor especialización, que favorezcan más matices, que armonicen la mayor cantidad de variables, y aquellas que nunca se consideren a sí mismas como productos terminados, sino como procesos vivos del desarrollo humano.      Y es desde ahí, de esa redefinición voluntaria y consciente de nuestras convicciones como humanos universales, conservando la particularidad cultural de cada visión del mundo, que resulta indispensable construir las premisas que den sentido a nuestro modo de pensar, a nuestras leyes, a nuestra convivencia social, sobre todo ante los enormes retos que el presente y el futuro próximo ponen ante nosotros como especie.  En los artículos siguientes repasaremos posibles convicciones que a mi juicio deberían formar parte de nuestras nuevas narrativas que nos permitan superar del todo esta Era Covid que nos agobia y que de forma tan brutal ha desnudado nuestras limitaciones y contradicciones.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir" ["post_title"]=> string(58) "Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(4) "open" ["ping_status"]=> string(4) "open" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(57) "creando-nuevas-narrativas-sistematizando-las-convicciones" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2021-09-03 08:54:53" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2021-09-03 13:54:53" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=70059" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(44) ["max_num_pages"]=> float(22) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "dbf465974e4322824a209b6b69a5572e" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }

Creando nuevas narrativas: Sistematizando las convicciones

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