Todas somos Olimpia 

Olimpia Coral Melo, una mujer joven de un pequeño poblado en  Huauchinango (Puebla), vivió uno de los momentos más difíciles por los que pueda atravesar una mujer. Una persona en la que confió y otras muchas que...

21 de marzo, 2023 Todas somos Olimpia 

Olimpia Coral Melo, una mujer joven de un pequeño poblado en  Huauchinango (Puebla), vivió uno de los momentos más difíciles por los que pueda atravesar una mujer. Una persona en la que confió y otras muchas que no la conocían, la hicieron desear amanecer muerta. ¿Qué tiene que pasar para que una mujer pueda odiar su propia vida, cambiarse de país, de nombre, de piel?

Un video en el que Olimpia mantenía relaciones sexuales consensuadas con su pareja fue compartida por el en redes sociales (y por redes sociales entendamos no solo medios públicos, también mensajes de WhatsApp y correos electrónicos).

La persona en quien ella confiaba la traicionó y muchas otras quisieron hundirla. También se divirtieron a costa de su intimidad, lucraron con su vergüenza. Olimpia quiso que el suelo se abriera bajo sus pies, pensó mil veces que prefería la muerte a seguir viviendo con esta humillación.

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Pero Olimpia entendió gracias a otras mujeres que seguramente pasaron por la misma agresión que no era la única. Que han sido millones de mujeres las que han sido traicionadas por sus parejas y también por sus amigas o al menos decían serlo, porque el ciberacoso y la ciberviolencia la pueden ejercer tanto hombres como mujeres.

Alguna vez alguien me dijo que la única defensa real que tienen los hombres para no ser dominados por las mujeres, es el odio que entre ellas mismas se tienen. No estoy del todo de acuerdo, pero creo que resulta imposible de creer que seamos las propias mujeres quienes nos empeñemos en ponerle el pie a la de al lado solo por gusto.

Olimpia superó la vergüenza y decidió no quedarse callada, hablar y luchar por todas las mujeres, de todas las edades, de todos los estratos económicos y sociales, que han sido víctimas de este delito.

Fue estado por Estado buscando apoyo, hablando ante grupos en los que no todos la apoyaban, juntando firmas, exponiendo su intimidad una vez más pero ahora para ayudar. Encontró empatía en la sororidad de otras mujeres y el apoyo de hombres de bien que están conscientes que Olimpia pudo haber sido su hija, su hermana, su madre o su amiga.

Finalmente llegó al Congreso del Estado y la ley Olimpia es hoy una realidad. Aprobada en 2018, la ley Olimpia protege y defiende a todas las mujeres víctimas de la ciberagresión y castiga con prisión, con una pena de 3 a 6 años y multas más compensación por daños morales a la víctima  a todo aquel o aquella que difunda, comparta, enseñe o use fotografías, videos, textos o audios sexuales sin el consentimiento de la persona en cuestión.

No hace falta más que una denuncia para que la persona que incurra en este delito sea llamada a declarar o bien sea privada de su libertad con una orden de aprehensión. Habrá quien tenga dinero para pagar fianzas y “resarcir daños” pero el antecedente penal queda como una mancha de vergüenza en su expediente de vida.

¿Por qué? Porque quien se tiene que avergonzar no es la persona que fue grabada, quien se tiene que esconder es el o la que abusó de su confianza y fue tan cobarde de traicionar y tan baja y carente de moral que compartió la intimidad de alguien. Eso habla de una ausencia total de valores y debe ser llamado por su nombre, un o una delincuente.

Si tú o alguien que conoces ha sufrido de una situación como esta, no dudes en acudir al Ministerio Público a demandar a tu agresor. El gobierno tiene la obligación y el deber de apoyarte. Y no dudes que la persona que difundió las imágenes, audios o incluso textos que exhibían tu intimidad será castigada con todo el peso de la ley.

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Las Instituciones te respaldan. Denuncia a quien actúa cobardemente tirando la piedra y escondiendo la mano, una piedra que ha terminado con la autoestima y la felicidad de millones de mujeres en el mundo.

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Barbara Lejtik
Soy Bárbara Lejtik, Queretana Licenciada en ciencias de la comunicación, columnista, poeta, Mujer de mediana, que busca el punto medio entre la media vida Y la vida a medias, medio entiende y medio olvida que la clase media es como la media talla medio parece medio no convence y las medias tintas a medias permanecen. Facebook: Bárbara Lejtik Twitter: barbarlejtik Instagram: Labarbariux Sitio web: www.barbara Lejtik escribe.com
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