A la par que “Benito” presentaba un mensaje de unidad regional para todo el continente americano. MAGA eligió organizar su propio show de medio tiempo. Uno muy gringo, con rock y country. Letras sobre dios, patria y familia, criticas a la agenda woke y a las nuevas masculinidades, “masculinidades débiles”.
En efecto, fue un show “All-American” y reflejó una diferencia cultural enorme entre quienes ante el caos y miedo político eligen esparcir odio e inflar el orgullo patriota, de quienes eligen amor y paz. El evento tuvo a Kid Rock, (cantante de country, abiertamente republicano). También estuvieron Lee Brice, Brantley Gilbert y Gabby Barrett, artistas locales de rock y country.
El show de medio tiempo alternativo ofrecía un espectáculo para los patriotas de hueso colorado, oponiéndose también a un show de medio tiempo en español, idioma con el que reclaman no tener ninguna conexión cultural. Esto importa mucho en un contexto en el que ICE empieza a detener a seres humanos por cuestiones como el origen étnico, o el color de piel. Ante este conflicto de estado y sociedad civil, MAGA optó por patrocinar un show para la América blanca.
El espectáculo se centró en reforzar la idea de superioridad y grandeza que divide a los habitantes de Estados Unidos, del resto del continente. En ambos conciertos hubo “América para los americanos”. Para unos, América es Estados Unidos y ya. Para otros, América era una referencia directa a todos los países integrados al continente americano.
Otras diferencias fueron la duración, el concierto de Kid Rock duró el doble que el de Bad Bunny. Además de los géneros presentados (dos muy estadounidenses: country y rock) se dedicó un mensaje a Charlie y Erika Kirk, reforzando la idea el activista republicano asesinado, como un mártir de la defensa de la libertad y los derechos de los estadounidenses para poder representar su cultura con orgullo. Y no bajo una supuesta opresión migratoria, de personas que hablan español, roban trabajos y como rumoraba el presidente Trump: se comen a las mascotas de las familias blancas.
El show de medio tiempo “solo para americanos” careció de carga identitaria y cultural. También de relevancia, puesto que Kid Rock competía contra un artista que tiene más de 28 canciones que superan el billón de reproducciones. ¿Cómo puede un show organizado por un partido político y un mensaje de patriotismo y superioridad étnica ser una representación cultural seria? Lo que se festejó no fue otra cosa que un intento de politizar el ser latino hasta el grado en que el medio tiempo del superbowl fue víctima de división política.
Y es que el principal problema que tenía MAGA con Bad Bunny es que habla español, esto a pesar que en el pasado hemos visto artistas latinos cantar en el superbowl, pero creo que ninguno se tomó el tiempo de dedicar al evento de medio tiempo a reforzar la identidad latinoamericana sobre el performance mediático y americanizado.
Para concluir, el domingo vimos las dos caras de dos sociedades muy diferentes. Una que glorifica el odio, la superioridad. Guitarras eléctricas, rifles y explosiones de fuego. La otra que glorifica al barrio, la familia, el matrimonio y la unión de toda una región a partir del amor.
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