Salir del clòset

Quienes nos reconocemos católicos, debemos SALIR DEL CLOSET a defender nuestra fe, asediada por mentiras e ideologías supuestamente progresistas.

8 de diciembre, 2021

Hoy es políticamente incorrecto hablar de hombres y mujeres; de blancos y negros; incluso de homosexuales. Una censura “hormiga” ha ido estigmatizando palabra por palabra con el pretexto del lenguaje incluyente que, paradójicamente, es cualquier cosa menos incluyente.

Muchísima gente, entre la que por fortuna no me incluyo, camina “sobre cáscaras de huevo” cuidándose de ofender sensibilidades de una multitud de grupos surgidos a raíz de la censura hormiga…

Ha sido de esa manera que sustantivos comunes a femenino y masculino como PRESIDENTE ¡han forzado su entrada al vocabulario de los timoratos dando lugar a PRESIDENTAS! Donde siempre ha habido un JUEZ, ¡no tendría por qué haber una JUEZA!

Quienes hablan de todas y de todos, desterrando la práctica de unir a TODOS bajo una denominación común NO SON más incluyentes ¡ni mucho menos INCLUYENTAS!

México nació a su vida independiente, proclamando en su Constitución Federal de 1824, que la religión de nuestra patria, seria perpetuamente la católica, apostólica, romana.

¡Qué oscurantismo! dirán los “incluyentes y las incluyentas”.  Por eso en estos días de diciembre; del mexicanísimo diciembre de las posadas, de la Inmaculada Concepción y la Virgen de Guadalupe, se han pretendido disolver paulatinamente, de modo que ahora hay muchos y muchas que en vez de felicitar por la temporada Navideña, hablan de “FELICES FIESTAS”. ¿FELICES FIESTAS DE QUÉ? En el inmenso costal comercial de las “FELICES FIESTAS”, se le pueden vender toda clase de objetos inútiles a seres humanos convertidos en consumidores compulsivos.

Hoy quiero recordar que quienes somos católicos, celebramos la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María. No pretendo dar aquí una clase de catecismo, pero sí puedo explicar muy brevemente la razón por la cual María, madre de Jesucristo, nació libre de pecado original.

Conforme a la doctrina católica, todos nacemos heredando el pecado original que en la Biblia se atribuye a Adán y Eva. Los católicos (y todas las denominaciones cristianas) creemos que Jesucristo es el Hijo de Dios, que se hizo humano como nosotros, para salvarnos y restituirnos la esperanza de estar con Dios eternamente, después de esta vida terrenal.

María no podía haber nacido “contaminada” por el pecado original, porque al haber aceptado ser la madre de Nuestro Salvador, le habría transmitido esa marca del pecado original, Y ESO ERA IMPOSIBLE. Dios no podía encarnarse como hermano nuestro, enemistándose consigo mismo; es decir Con Dios Padre, que es la Primera Persona de la Santísima Trinidad. Hasta aquí “la clase de catecismo”.

He sentido la necesidad de hablar de ésto, porque me subleva que se pretenda festejar una NAVIDAD sin CRISTO cuyo NACIMIENTO es el motivo central y único de la festividad.

El Papa Ratzinger dijo recientemente que el odio, la soberbia, la ambición desmedida, la falta de amor, la veneración por el dinero y el pingüe poder político, son los causantes del caos y del desastre que nos rodea.

Yo no  pretendo imponer mi fe a nadie, pero creo que es derecho de todo creyente, hacer públicas sus creencias y sobre todo, en el caso de los católicos, tratar de predicar CON EL EJEMPLO.

Para mí, la fiesta de la Inmaculada Concepción tiene un significado personal, porque mi hermana  (la güerita) se llama Silvia María de la Inmaculada Concepción, y he querido conmemorar esta festividad, porque une en la fe y en el agradecimiento a los todavía muchos millones de católicos mexicanos.

Los mexicanos no debemos olvidar nunca, que nuestra primera bandera nacional; la que hizo ondear Miguel Hidalgo en la madrugada del 15 al 16 de septiembre de 1810, fue la imagen de la Virgen de Guadalupe.

No debemos olvidar que el grito de independencia también fue una oración convertida en grito de libertad, cuando el cura de Dolores proclamó:

¡QUE VIVA LA VIRGEN DE GUADALUPE!

El 6 de diciembre concluyó la celebración de Hanukkah, que es la Pascua Judía, que en su tiempo fue celebrada por la Sagrada Familia, porque Jesús, María y José nacieron en el seno del  pueblo judío. En ese sentido, los católicos somos los hermanos menores de los judíos, y la Tora es el Antiguo Testamento de nuestra Biblia.

Una cosa es ser ecuménicos, y otra muy distinta es agredir la fe religiosa de cualquiera, en el nombre del “lenguaje inclusivo”, que es la máxima hipocresía y la más perversa estupidez imaginable.

San Juan Pablo Segundo canonizó a numerosos mártires cristeros cuya sangre no debemos desperdiciar; nuestra patria no puede resignarse a ser una inmensa fosa común con cientos de miles de asesinados y desaparecidos; con millares de niñas vendidas en nombre de “usos y costumbres” o víctimas de violación y de incesto.

Diciembre nos abre una temporada que debe recordarnos el AMOR DE DIOS por todos y cada uno de nosotros; Dios no es un político mentiroso ni un faraón arrogante; basta ver la frugalidad con la que Cristo vivió entre nosotros.

No he dicho ni digo todo esto porque sea yo un santo ni un modelo a seguir; TODO LO CONTRARIO. Por eso mi santo favorito es San Dimas, porque encarna la esperanza de quienes hemos vivido una vida llena de errores y faltas; de PECADOS cuyo reconocimiento es tachado de políticamente incorrecto, o de anacrónico y obsoleto.

Creo que la famosa “separación” entre la Iglesia y el Estado ha sido en realidad el intento de los políticos para sustituir a DIOS.

En la Alemania Nazi, Hitler decidió que los judíos tenían que desaparecer, mientras en Estados Unidos le daban el mismo trato a los NEGROS. Me rehuso a la hipocresía de llamarlos “afroamericanos”, cuando uno de mis mayores ídolos en lo deportivo, político, moral e ideológico fue MUHAMAD ALI, que se proclamaba NEGRO Y RENEGRO, abominando la hipocresía que pretendía llamarlo afroamericano,  mientras se le negaba el servicio en los restaurantes exclusivos para BLANCOS.

Me rebelo ante la hipocresía que proclama perversiones como la dizque “ideología de género”, mientras denuncia la pederastia como exclusiva de los sacerdotes católicos, y a la vez promueve la “estimulación sexual temprana” de los niños en los jardines de infancia.

Me rebelo contra los hipócritas que pretenden llorar por el HOLOCAUSTO JUDÍO mientras apoyan la legalización del aborto como si fuera una gran conquista de la  humanidad, siendo como es el GENOCIDIO DE MILLONES DE NINYOS INDEFENSOS masacrados en el vientre de sus madres.

En este mes de diciembre he sentido la necesidad de SALIR DEL CLOSET como CATÓLICO MEXICANO agradeciéndole a Dios por el ejemplo extraordinario que recibí de mis padres y mis abuelos; de mis maestros maristas y lasallistas; quiero agradecer que podamos celebrar el NACIMIENTO DE JESUS, que vino a salvar a todos y cada uno de nosotros SIN EXCEPCIÓN.

En este mes de diciembre que debe recordarnos el INMENSO AMOR DE DIOS POR TODOS NOSOTROS, pido porque nuestra patria sea gobernada CON AMOR en vez de odio y resentimiento; CON AMOR, en vez de mentiras y chapuzas; CON AMOR invencible e incansable.

Celebro hoy el santo de mi hermana; celebro con ella a todas las que hoy festejan la Inmaculada Concepción de María; celebro la presencia de Santa María de Guadalupe que nos espera en su casa del Tepeyac; y agradezco infinitamente el NACIMIENTO DEL NIÑO JESÚS.

Entre mis principales propósitos de año nuevo está el de promover las acciones legales necesarias para que se devuelva su nombre a LA VILLA DE GUADALUPE, tanto por motivos históricos, como por razones de nuestro amor guadalupano.

Hoy como pocas veces, es tiempo de definiciones; no es tiempo de medias tintas; quienes nos reconocemos católicos, debemos SALIR DEL CLOSET a defender nuestra fe asediada por tantas mentiras y especialmente por la violencia disfrazada de las ideologías INCLUYENTAS.

¡Feliz día de tu santo, güerita!

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*Las opiniones expresadas en los artículos de esta página son de exclusiva responsabilidad de sus autores y no reflejan la postura editorial de este portal.

Comentarios
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Existen infinidad de aspectos en nuestra existencia que no dependen de nuestras intenciones y simplemente son: no puedo escoger no tener cáncer, no perder a mi pareja, el fallecimiento de un hijo, la pérdida de un trabajo, etc. Pero si puedo escoger “cómo” vivo esa experiencia, cómo la resignifico para que la vida tenga sentido y pueda así cumplir mi propósito.  Cuando menos se espera surgen las crisis –la Covid 19 es un gran ejemplo: millones de personas en el mundo enfermaron y muchas otras murieron dejando desconsuelo en sus familias, por no hablar de la crisis económica y un largo etcétera– y una vez que ocurren, casi nunca es posible volver al sitio de origen en las mismas circunstancias. Una vez que pasa lo peor, habrá tantas prácticas habituales que resultarán obsoletas, descubriremos tantas dinámicas ordinarias que serán tan difíciles de restituir, que será indispensable repensar y resignificar nuestros conceptos de seguridad, de salud, de ahorro, de empleo, de consumo, de política pública, de vivienda, de ocio, de interacción social, sólo por citar algunos.  Resignificar implica hacer un “control de daños”, reasignar formas de nombrar lo ocurrido de modo que encontremos la posibilidad de utilizarlas como motor y motivación para continuar el viaje.  Resignificar no consiste en una forma simplona y “optimista” de negación, sino en una forma madura de asumir lo ocurrido en su justa dimensión.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir 1 NOTA: El 15 de julio de 1799 Pierre-François Bouchard, soldado francés en plena campaña en Egipto, descubrió una pieza de granito, fragmento de una estela egipcia más grande, que estaba tallada con diversos jeroglíficos. 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La combinación de ambas modalidades –ciclos preestablecidos y ciclos existenciales– es la forma como experimentamos la vida: sabemos que el tiempo fluye desde el pasado hacia el futuro, mediante un presente que se renueva a cada instante, y que cada una de las facetas de nuestra vida, si bien tiene su desarrollo particular, fluye también dentro de esta progresión temporal. Por ello, todo ciclo que hayamos atravesado, o que estemos viviendo, posee acontecimientos que han ocurrido en un espacio temporal que ha quedado atrás y la inmensa mayoría de las veces la manera como nos explicamos esos acontecimientos pasados se vuelve fundamental para nuestra interpretación de lo vivido. Aquello que podamos aprender, aquello que deseemos mejorar o repetir del mismo modo, depende de qué significado le demos a lo sucedido. 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Existen infinidad de aspectos en nuestra existencia que no dependen de nuestras intenciones y simplemente son: no puedo escoger no tener cáncer, no perder a mi pareja, el fallecimiento de un hijo, la pérdida de un trabajo, etc. Pero si puedo escoger “cómo” vivo esa experiencia, cómo la resignifico para que la vida tenga sentido y pueda así cumplir mi propósito.  Cuando menos se espera surgen las crisis –la Covid 19 es un gran ejemplo: millones de personas en el mundo enfermaron y muchas otras murieron dejando desconsuelo en sus familias, por no hablar de la crisis económica y un largo etcétera– y una vez que ocurren, casi nunca es posible volver al sitio de origen en las mismas circunstancias. Una vez que pasa lo peor, habrá tantas prácticas habituales que resultarán obsoletas, descubriremos tantas dinámicas ordinarias que serán tan difíciles de restituir, que será indispensable repensar y resignificar nuestros conceptos de seguridad, de salud, de ahorro, de empleo, de consumo, de política pública, de vivienda, de ocio, de interacción social, sólo por citar algunos.  Resignificar implica hacer un “control de daños”, reasignar formas de nombrar lo ocurrido de modo que encontremos la posibilidad de utilizarlas como motor y motivación para continuar el viaje.  Resignificar no consiste en una forma simplona y “optimista” de negación, sino en una forma madura de asumir lo ocurrido en su justa dimensión.  Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir 1 NOTA: El 15 de julio de 1799 Pierre-François Bouchard, soldado francés en plena campaña en Egipto, descubrió una pieza de granito, fragmento de una estela egipcia más grande, que estaba tallada con diversos jeroglíficos. Al profundizar en su contenido descubrieron que se trataba de un decreto promulgado por el faraón Ptolomeo V en el año 196 a.C.  La importancia de la pieza radica en que dicho decreto estaba repetido en tres distintos lenguajes: en jeroglíficos egipcios, en escritura demótica y en griego antiguo. Esto, a principios del siglo XIX, abrió la puerta para que por fin, al contrastar las tres redacciones, fuera posible descifrar la aún ininteligible escritura jeroglífica egipcia, lo que cambió para siempre la historia de la antropología.  A este pedazo de granito de 1.12 m de altura, 75 cm de ancho y 28 cm de espesor, se le conoce como la Piedra Rosetta, expuesta en el Museo Británico desde 1802, y se le utiliza como metáfora de un objeto que nos permite descifrar lo que hasta entonces resultaba impenetrable." 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Resiliencia y resignificación

El cierre y superación de ciclos depende en gran medida de dos atributos fundamentales: la resiliencia y la resignificación. 

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