No es la especie más fuerte la que sobrevive ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio

Los países más avanzados están conduciendo al mundo al desastre, mientras que los pueblos hasta ahora considerados primitivos están tratando de salvar al planeta entero. Y a menos que los países ricos aprendan de los indígenas, estaremos...

1 de octubre, 2020

Los países más avanzados están conduciendo al mundo al desastre, mientras que los pueblos hasta ahora considerados primitivos están tratando de salvar al planeta entero. Y a menos que los países ricos aprendan de los indígenas, estaremos condenados todos a la destrucción.

-Noam Chomsky

 

Creo que es hora de ser realistas. Esta pandemia se prolongará muy probablemente hasta (en el mejor de los casos) mediados o finales de 2021, si es que finalmente se produce una vacuna confiable. Las consecuencias de la pandemia, por desgracia, nos afectaran durante muchos años por venir.

Mientras en los demás países se presentan rebrotes, amenazando nuevamente un lapso de confinamiento, sufrimos las consecuencias de la más dura crisis económica en décadas y los efectos devastadores del cambio climático. China celebra su día nacional con turismo doméstico masivo, es COVID FREE, tiene crecimiento económico y parece ajena a lo que provocó la presunta “fuga” del virus.

Por otra parte, la inestabilidad no es solamente económica, es política, tanto dentro de los países como entre ellos. No podemos emplear nuestras energías en buscar estérilmente a un culpable, hay que seguir adelante; no tenemos alternativa. Es menester utilizar la creatividad para sobrevivir y generar ideas que no solamente nos permitan sobrellevar los estragos en la economía, salud, política nacional e internacional y clima, sino que nos lleven por un nuevo camino hacia un modelo de desarrollo económico sustentable y equilibrado.

No podemos esperar que un milagro ocurra. Se requiere de un compromiso y esfuerzo global. Suena utópico, pero en este momento no podemos permitirnos experimentar mucho. La vida se mueve entre el ensayo y el error, pero, en este caso, cada error cuesta millones de vidas y la esperanza de la subsistencia de otros tantos.

Estoy convencida de que estamos ante la última oportunidad de tomar una verdadera conciencia de lo que hemos hecho para llegar al punto en que nos encontramos. No se puede atribuir este desastre exclusivamente a la pandemia, creo que si somos sinceros, también es una consecuencia del espíritu depredador del modelo económico que rige el mundo en la actualidad. La pandemia solo ha profundizado las terribles diferencias económicas, sociales, raciales e ideológicas de los seres humanos; sin embargo, sus consecuencias nos han afectado a todos. Alejandro Dumas dijo que “El infortunio es necesario también para descubrir ciertas minas misteriosas ocultas en la inteligencia humana”. Tendremos que empezar a explotar esas minas.

Por otro lado, no ha habido solo efectos negativos durante la pandemia. El encierro involuntario nos ha hecho revalorar las cosas que antes dábamos por hecho: la salud, la libertad, la estabilidad emocional y económica, y una clara visión del futuro. Ahora sabemos lo que siempre debió ser evidente para nosotros: nada es para siempre, no somos eternos, no hay garantías, y somos los seres más vulnerables, ahora sí, todos por igual. La pandemia también nos ha demostrado la relatividad del tiempo. Antes era un bien muy escaso, durante el confinamiento era abundante, pero ante la posibilidad real de morir, ahora lo vemos como lo que es: nuestro bien más preciado.

Además de adaptarnos a vivir en esta “nueva normalidad” durante un largo tiempo y empezar a tomar un nuevo rumbo que permita la subsistencia en un futuro, valdría la pena retomar algunas prácticas de preservación del planeta que tenemos en el olvido. No todo es desarrollo tecnológico, no todo es crecimiento económico: tenemos que reconsiderar nuestra relación con el entorno porque no tenemos otro lugar donde vivir. 

Parecería que Gaia, en este momento, nos está haciendo un último llamado de atención, pero todavía hay resistencias de los países y corporaciones que detentan el poder económico y político. La pregunta es…  ¿lo lograremos, aún estamos a tiempo?

Comentarios


object(WP_Query)#16266 (51) { ["query"]=> array(5) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(30037) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-09-2022" ["before"]=> string(10) "01-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } } ["query_vars"]=> array(65) { ["cat"]=> int(15) ["posts_per_page"]=> int(2) ["orderby"]=> string(4) "rand" ["post__not_in"]=> array(1) { [0]=> int(30037) } ["date_query"]=> array(1) { [0]=> array(3) { ["after"]=> string(10) "03-09-2022" ["before"]=> string(10) "01-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) } } ["error"]=> string(0) "" ["m"]=> string(0) "" ["p"]=> int(0) ["post_parent"]=> string(0) "" ["subpost"]=> string(0) "" ["subpost_id"]=> string(0) "" ["attachment"]=> string(0) "" ["attachment_id"]=> int(0) ["name"]=> string(0) "" ["pagename"]=> string(0) "" ["page_id"]=> int(0) ["second"]=> string(0) "" ["minute"]=> string(0) "" ["hour"]=> string(0) "" ["day"]=> int(0) ["monthnum"]=> int(0) ["year"]=> int(0) ["w"]=> int(0) ["category_name"]=> string(18) "opinion-y-analisis" ["tag"]=> string(0) "" ["tag_id"]=> string(0) "" ["author"]=> string(0) "" ["author_name"]=> string(0) "" ["feed"]=> string(0) "" ["tb"]=> string(0) "" ["paged"]=> int(0) ["meta_key"]=> string(0) "" ["meta_value"]=> string(0) "" ["preview"]=> string(0) "" ["s"]=> string(0) "" ["sentence"]=> string(0) "" ["title"]=> string(0) "" ["fields"]=> string(0) "" ["menu_order"]=> string(0) "" ["embed"]=> string(0) "" ["category__in"]=> array(0) { } ["category__not_in"]=> array(0) { } ["category__and"]=> array(0) { } ["post__in"]=> array(0) { } ["post_name__in"]=> array(0) { } ["tag__in"]=> array(0) { } ["tag__not_in"]=> array(0) { } ["tag__and"]=> array(0) { } ["tag_slug__in"]=> array(0) { } ["tag_slug__and"]=> array(0) { } ["post_parent__in"]=> array(0) { } ["post_parent__not_in"]=> array(0) { } ["author__in"]=> array(0) { } ["author__not_in"]=> array(0) { } ["ignore_sticky_posts"]=> bool(false) ["suppress_filters"]=> bool(false) ["cache_results"]=> bool(true) ["update_post_term_cache"]=> bool(true) ["lazy_load_term_meta"]=> bool(true) ["update_post_meta_cache"]=> bool(true) ["post_type"]=> string(0) "" ["nopaging"]=> bool(false) ["comments_per_page"]=> string(2) "50" ["no_found_rows"]=> bool(false) ["order"]=> string(0) "" } ["tax_query"]=> object(WP_Tax_Query)#16270 (6) { ["queries"]=> array(1) { [0]=> array(5) { ["taxonomy"]=> string(8) "category" ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" ["operator"]=> string(2) "IN" ["include_children"]=> bool(true) } } ["relation"]=> string(3) "AND" ["table_aliases":protected]=> array(1) { [0]=> string(21) "rt_term_relationships" } ["queried_terms"]=> array(1) { ["category"]=> array(2) { ["terms"]=> array(1) { [0]=> int(15) } ["field"]=> string(7) "term_id" } } ["primary_table"]=> string(8) "rt_posts" ["primary_id_column"]=> string(2) "ID" } ["meta_query"]=> object(WP_Meta_Query)#16268 (9) { ["queries"]=> array(0) { } ["relation"]=> NULL ["meta_table"]=> NULL ["meta_id_column"]=> NULL ["primary_table"]=> NULL ["primary_id_column"]=> NULL ["table_aliases":protected]=> array(0) { } ["clauses":protected]=> array(0) { } ["has_or_relation":protected]=> bool(false) } ["date_query"]=> object(WP_Date_Query)#16269 (5) { ["queries"]=> array(4) { [0]=> array(6) { ["after"]=> string(10) "03-09-2022" ["before"]=> string(10) "01-10-2022" ["inclusive"]=> bool(true) ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["column"]=> string(9) "post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["relation"]=> string(3) "AND" } ["relation"]=> string(3) "AND" ["column"]=> string(18) "rt_posts.post_date" ["compare"]=> string(1) "=" ["time_keys"]=> array(14) { [0]=> string(5) "after" [1]=> string(6) "before" [2]=> string(4) "year" [3]=> string(5) "month" [4]=> string(8) "monthnum" [5]=> string(4) "week" [6]=> string(1) "w" [7]=> string(9) "dayofyear" [8]=> string(3) "day" [9]=> string(9) "dayofweek" [10]=> string(13) "dayofweek_iso" [11]=> string(4) "hour" [12]=> string(6) "minute" [13]=> string(6) "second" } } ["request"]=> string(503) " SELECT SQL_CALC_FOUND_ROWS rt_posts.ID FROM rt_posts LEFT JOIN rt_term_relationships ON (rt_posts.ID = rt_term_relationships.object_id) WHERE 1=1 AND ( ( rt_posts.post_date >= '2022-09-03 00:00:00' AND rt_posts.post_date <= '2022-10-01 00:00:00' ) ) AND rt_posts.ID NOT IN (30037) AND ( rt_term_relationships.term_taxonomy_id IN (15) ) AND ((rt_posts.post_type = 'post' AND (rt_posts.post_status = 'publish'))) GROUP BY rt_posts.ID ORDER BY RAND() LIMIT 0, 2 " ["posts"]=> array(2) { [0]=> object(WP_Post)#16267 (24) { ["ID"]=> int(82979) ["post_author"]=> string(3) "189" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-06 09:44:56" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 14:44:56" ["post_content"]=> string(6548) "¿Cómo pasó? No lo puedo creer, si el 2021 se me fue volando, ¿qué puedo decir de este año? Siento que anoche estaba estrenando un nuevo calendario y hoy está ya en el noveno mes. ¡Ya vamos en el pozole y los chiles en nogada! Los mexicanos somos resilientes porque haber avanzado hasta aquí, perdón, pero ha sido un logro inconmensurable, uno de los años más cuesta arriba que la mayoría recordaremos. El presidente de la República, los gobernadores, alcaldes y delegados dan sus informes de gobierno. Todos tenemos distintos datos: ellos los suyos y cada ciudadano los propios. Una cosa muy distinta me dice mi estado de cuenta bancario a lo qué me dicen los números oficiales, aún así sigo sin entender un millón de cosas. Creo que los mexicanos estamos viviendo una euforia colectiva por recuperar nuestras vidas, por volver a salir, a ver a los amigos, a vivir como solíamos hacerlo, de una forma “normal”, a acercarnos sin miedo, a reírnos sin miedo, a tocarnos sin miedo. Todos tenemos deudas, de eso no tengo la menor duda. La pandemia nos dejó en números rojos a casi todos; sin embargo, hay una efervescencia en las calles, fiestas, restaurantes a tope, bares y cantinas, para todos los niveles, para todos los presupuestos. Los mexicanos buscamos vacacionar, celebrar, recuperar el tiempo perdido, aunque esto signifique hacer más grande el hueco en nuestros bolsillos. Las Lauras Zapatas y los Ricardos Anayas del mundo dirán que todo es culpa  de las ayudas sociales que utilizamos para no trabajar y para  despilfarrar en fiestas. Poco entienden que estas personas que con mil quinientos pesos o lo que el gobierno pueda dar en apoyos no alcanza ni para pasajes.  Los mexicanos estamos trabajando, estamos saliendo desde temprano a buscar la chuleta que nuestras familias esperan en casa. En lo que va del año aumentaron, según datos oficiales del cuarto informe de gobierno, 623 330 nuevos trabajadores en el Seguro Social. Estamos lejos de decir que hemos vuelto a la normalidad, pero es un hecho que aguantamos la tempestad y estamos listos para seguir dando batalla. Mermados, cansados, muchos con secuelas de COVID, muchos teniendo que empezar de cero nuevamente en sus negocios u oficios pero aquí estamos. Sí es cierto esto que versa nuestro himno nacional “Un soldado en cada hijo te dio” porque aquí estamos presentando armas y listos para volver al frente. No se parecen en mucho mis ganas de vivir la vida que mi presupuesto semanal para hacerlo. Las cosas están cada vez más caras. Es cierto que no ha subido la gasolina y que el dólar se mantiene estable; sin embargo, la canasta básica, las colegiaturas y los servicios están por las nubes. Todo está carísimo y aun así los que ofrecemos servicios no nos atrevemos a subir nuestros precios por miedo a perder clientela. Carlos Slim, el hombre más rico de México, desde su inquebrantable salud propone que la jubilación se retrase hasta los 75 años, en un país en el que la esperanza de vida es precisamente esa y en datos de este año El Economista asegura que el promedio bajó cuatro años después de la pandemia y en la que no todo el mundo tiene una salud envidiable, es verdad que muchos adultos mayores ya se ven mermados en su rendimiento físico o padecen de alguna enfermedad. Propone también que se acorte la jornada laboral y que se hagan turnos de tres días con doce horas, claro, como lo que mejor funciona es el sistema de guarderías y estancias infantiles. Y ya por último, subestima el esfuerzo que hacen los estudiantes universitarios  para presentar una tesis y obtener el título profesional con todos los requisitos que no tienen por qué ser pocos; ingresar a la fuerza laboral de éste y cualquier país requiere de ciudadanos serios y comprometidos, que no se salten los procesos ni escatimen en esfuerzos para demostrar su capacidad y poder después competir por un mejor empleo. Creo que es momento de ser conscientes, solidarios y no de dientes para afuera, solidarios de verdad, porque a todos nos conviene, todos nos necesitamos. Si no ponemos de nuestra parte, este barco no va a poder hacerse a la mar de nuevo. El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio. No queremos ser un país de pasantes, de trabajadores de medio tiempo. Creo que sería mucho más útil reconsiderar la situación de muchísimas familias en las que solo trabaja el padre y la madre prefiere quedarse en casa al cuidado de los hijos aunque estos ya tengan más de veinte años. Solamente remando parejo y sin abusos de la clase alta a la clase trabajadora vamos a notar un verdadero avance, pagando sueldos justos, inscribiendo a los trabajadores en el seguro social y dándoles las prestaciones que merecen por ley, pagando impuestos y claros en que estos serán utilizados eficientemente por el gobierno y que esto nos beneficia a todos. Confiando y trabajando, rezando y con el mazo dando como decían las abuelas. Es tiempo de sumar y dejar de dividir, echar la culpa al discurso político de este gobierno o de los anteriores resulta ya un discurso obsoleto. Al final somos la sociedad civil los únicos que podemos sacar del atolladero a nuestro país, ni lamentándonos, no polarizando, haciendo cada quien su chamba y empujando la carreta sin egoísmos ni falsas pretensiones. Bueno, eso pienso yo como ciudadana de a pie. ¿Qué piensan ustedes al respecto? ¿Cómo vamos a llegar a final de año? ¿Entendimos la lección o estamos peor que al principio? ¿Nos vamos a dar la mano o volveremos a llenar nuestras casas de cantidades incalculables de papel de baño y víveres sin importar que los demás se queden sin nada?" ["post_title"]=> string(16) "Septiembre sin $" ["post_excerpt"]=> string(163) "El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás, como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(14) "septiembre-sin" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-06 09:47:30" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 14:47:30" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82979" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } [1]=> object(WP_Post)#16219 (24) { ["ID"]=> int(83143) ["post_author"]=> string(2) "84" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-09 12:48:36" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-09 17:48:36" ["post_content"]=> string(11497) "Es legítimo reinterpretar las culturas ancestrales pero siempre tras un estudio profundo de sus rituales y símbolos y cuidándonos de ideologías sin fundamento y gurús “vendehúmos” que disfrazan la estafa de mística ancestral.  El reto consiste en trascender la racionalidad exacerbada a partir de crear nuevos símbolos y rituales que doten nuestra realidad de nuevos significados.  Antes de continuar con la construcción de Yo Total, merece la pena diferenciar dos corrientes interiores: una que conduce a trascender las capacidades racionales y otra que, ante la imposibilidad de conseguirlo, tiende a lo regresivo confundiéndolo con lo evolutivo.  Partamos de la base de que hay una intuición más o menos generalizada y correcta de que no todos los conflictos y desafíos humanos son susceptibles de resolverse con el mero pensamiento y que la exacerbación de la racionalidad ahonda la desconexión con nuestro cuerpo, nuestras emociones y nuestros sentimientos; sin embargo, la solución está en trascender al pensamiento y no en asumir conductas pre-racionales.  No sorprendo a nadie si afirmo que estamos sumergidos en una cultura del éxito, del logro, de anteponer el estatus, las posiciones de prestigio y los bienes materiales a los impulsos y las necesidades del ser. Para un segmento cada vez mayor, lo correcto es renunciar a la expresión de las emociones, de los sentimientos y de las sensaciones más sutiles en aras de privilegiar la racionalidad y las acciones objetivas; mientras que otro segmento, con el propósito de ponerle remedio a esa desconexión, no busca “trascender” la racionalidad exacerbada sino renunciar a ella para guarecerse en una corporalidad y emocionalidad primitiva.  Por un lado empezamos a comprender que el pensamiento no alcanza para resolverlo todo –la sensación, por ejemplo, de que los humanos somos tan sólo una especie más en la biósfera y que tenemos la responsabilidad de modificar nuestra relación con el planeta en aras de mantener los equilibrios globales de la naturaleza es contraintuitiva y de ningún modo producto del razonamiento cartesiano, pero eso no la convierte en falsa–. Por otra parte percibimos como problemático el hecho de que, en efecto, estamos disociados del cuerpo, de las emociones, de los sensaciones y demás aspectos no mentales. Entonces “la solución” más simple consiste en dejar de lado la mente –que es uno de los grandes saltos evolutivos humanos– para “regresar” al cuerpo, a la emoción, a las sensaciones puras, rechazando lo que nos dice el pensamiento, como si, paradójicamente, convirtiéramos el pensamiento en un factor externo del que hay que separarse.  Esta dinámica es, en primera instancia, un autoengaño porque la mente ni se va a ningún lado, ni deja de interpretar, es sólo que ahora interpreta desde los códigos que considera más cercanos al cuerpo y la emoción, poniendo como valor superior la libre expresión de las emociones, del instinto y de lo que “el cuerpo pida”, renunciando a la reflexión y a la represión saludable de los impulsos que imposibilitan la convivencia saludable, la empatía y el respeto hacia el otro.  Como consecuencia de este movimiento de supuesta reconexión con la Gaia, con la naturaleza, con el “espíritu de las cosas” o cualquier otro eufemismo que, presentado superficialmente, resulte atractivo y dé la sensación de profundidad y misticismo, aparecen infinidad de ideologías sin sustento y legiones de gurús improvisados –cuyas credenciales son cursos y “certificaciones” que muchas veces obtuvieron en apenas una horas–, prometiendo el Nirvana sin esfuerzo.   Estos supuestos mentores espirituales se apoyan en los genuinos y legítimos impulsos que buscan la trascendencia para, en el mejor de los casos, vender humo y en el peor, cometer estafas y abusos, que más allá del quebranto económico, muchas veces causan auténtica devastación en los incautos que caen en ellos.  Amparados en supuestas terapias corporales, emocionales, sensoriales y esotéricas de todo tipo o directamente ofreciendo el suministro de sustancias psicotrópicas, por medio rituales improvisados y fuera de contexto, prometen trascender el pensamiento a través de una apertura de consciencia inmediata, capaz de igualar, en apenas una sesión, los resultados obtenidos por los monje tibetanos luego de décadas de trabajo interior o reproducir las experiencias de aquellos chamanes de la antigüedad, a quienes usan de gancho comercial para sustentar sus “terapias”. Por eso no es casual que todos estos “productos de sanación” siempre lleven la etiqueta de “ancestrales”, aun sin demostrar con el mínimo rigor de qué tribu, en qué contexto surgió y qué sucedió con ellos ni cómo funciona en la complejidad de nuestro ser –donde cualquier cambio mayor afecta al resto de nuestras configuraciones interiores– ni qué estudios los avalan.  A partir de narrativas simplonas y regresivas, donde los insensibles y estúpidos modernos hemos olvidado quiénes somos, y que sólo a través de retrotraernos al pasado, como si el mero hecho de que algo sea antiguo, eso por sí mismo lo convierta en beneficioso, valioso y digno de rescatarse del pasado, nos dará la oportunidad de redescubrir nuestro auténtico ser y trascender los inconvenientes de una civilización que todo lo destruye.    Es paradójico que tratemos de trascender el pensamiento no llevándolo hasta el límite para superarlo, sino renunciando a cualquier reflexión racional, seria, rigurosa y sin prejuicios cientificistas acerca de los fundamentos de cada uno de estos ritos, rituales y conductas rescatados de supuestos pueblos del pasado poco o nada documentados.  Para eso justamente sirve la razón: para protegernos de lo “irracional”, mientras que trascender la razón implica, no lo pre-racional, sino lo trans-racional1.   No hay nada malo en reinterpretar las culturas ancestrales y tomar fragmentos que continúen siendo valiosos para la visión de hoy, pero lo deseable es que se haga como consecuencia de un estudio profundo de sus rituales y símbolos, así como de una exploración seria de las sustancias psicotrópicas utilizadas con el propósito de expandir la percepción, así como las implicaciones y motivaciones que los movían, buscando nuevas aplicaciones de las mismas; lo que no parece muy razonable es entregarnos a un sincretismo acrítico, irresponsable y descontextualizado, que tome elementos de aquí y de allá sin un propósito claro, sin entender los contextos en que éstas se llevaban a cabo y sin que se trate de nada más allá de un “turismo espiritual” que no busca otra cosa que la acumulación hueca de nuevas y más emocionantes experiencias.  En este contexto, no es casual la cantidad de estafas económicas y escándalos sexuales relacionados con supuestos gurús que, unos ingenuamente como consecuencia de una ignorancia profunda y muchos otros a propósito y con enorme malicia –y muchas veces con perversidad criminal– confunden, abusando de la necesidad de trascendencia de sus “clientas” y “clientes”, lo prepersonal (los modos de ser humanos previos a que la mente se convirtiera en la herramienta dominante de la evolución: instintos, sensaciones, impulsos, pulsiones, etc.) con lo transpersonal (aquellas prácticas donde se pretende dejar atrás la construcción egoica de un Yo enfermizo producido por la exacerbación de la modernidad y que son difíciles de reconocer porque aun no son demasiado frecuentes). Aunque en primera instancia suene chocante, hoy poseemos el conocimiento y las capacidades cognitivas y racionales para trascender el ritual en su comprensión antigua. Por más que queramos, el sentido literal de la mayor parte de ellos no puede ser reproducido simplemente porque sabemos cosas del planeta y de cosmos que antes no y por eso se comprende y se admira que esas culturas ancestrales atribuyeran significados distintos a las cosas, pero sin que hoy tenga sentido forzarnos a atribuir los mismos significados que sabemos superados. Un volcán, un hecho astronómico, una reacción química o un mineral convertido en collar no cabe ser entendidos en el mismo sentido que lo hacían ellos, no porque estuvieran equivocados por interpretar el mundo que habitaban desde el máximo de su sensibilidad, capacidades y talentos, sino porque una buena parte de sus fundamentos hoy las sabemos superadas por más que nos atraiga romantizarlas, rescatando sentidos que para nuestra realidad, resultarían superados y obsoletos.  El reto consiste justamente en lo opuesto: a partir de trascender nuestra racionalidad, crear nuevos símbolos y rituales que doten nuestra realidad de nuevos significados. Por ejemplo, tras hacernos conscientes de nuestra responsabilidad en el cambio climático y la extinción de especies y ecosistemas, los rituales y símbolos de la antigüedad, muy lejos de semejante escenario, resultarían insuficientes para retratar el nuevo compromiso que el humano debe asumir para con la biósfera terrestre y que implica nuevas metodologías y hábitos que nos permitan descubrirnos y ampliar nuestra comprensión de nosotros mismos de tal modo que le demos al planeta y al resto de las especies el lugar que efectivamente tienen y nos permitan alcanzar cada vez una mayor consciencia y plenitud. Esta actitud va mucho más allá que colgarse un cuarzo y comerse un hongo alucinógeno, rodeado de percusiones y música “mística”, danzando alrededor de una gran fogata.  No hay duda que una actitud racional saludable consiste en preguntarnos si esas experiencias que nos ofrece la “mística de fin de semana” nos llevan a un nuevo nivel de evolución o, por más que tengan una bella apariencia quimérica, nos regresan a comprensiones arcaizantes que, lejos de trascender la mente, nos exigen desterrarla a partir de prescribirnos un incondicional abandono a nuestros impulsos e instintos.    Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook:  Juan Carlos Aldir 1 Ken Wilber tiene infinidad de textos donde aborda este problema, y que él llama “falacia pre-trans”." ["post_title"]=> string(66) "Los gurús vendehúmos vs la auténtica trascendencia de la razón" ["post_excerpt"]=> string(0) "" ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(62) "los-gurus-vendehumos-vs-la-autentica-trascendencia-de-la-razon" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-09 13:47:11" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-09 18:47:11" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=83143" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } } ["post_count"]=> int(2) ["current_post"]=> int(-1) ["in_the_loop"]=> bool(false) ["post"]=> object(WP_Post)#16267 (24) { ["ID"]=> int(82979) ["post_author"]=> string(3) "189" ["post_date"]=> string(19) "2022-09-06 09:44:56" ["post_date_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 14:44:56" ["post_content"]=> string(6548) "¿Cómo pasó? No lo puedo creer, si el 2021 se me fue volando, ¿qué puedo decir de este año? Siento que anoche estaba estrenando un nuevo calendario y hoy está ya en el noveno mes. ¡Ya vamos en el pozole y los chiles en nogada! Los mexicanos somos resilientes porque haber avanzado hasta aquí, perdón, pero ha sido un logro inconmensurable, uno de los años más cuesta arriba que la mayoría recordaremos. El presidente de la República, los gobernadores, alcaldes y delegados dan sus informes de gobierno. Todos tenemos distintos datos: ellos los suyos y cada ciudadano los propios. Una cosa muy distinta me dice mi estado de cuenta bancario a lo qué me dicen los números oficiales, aún así sigo sin entender un millón de cosas. Creo que los mexicanos estamos viviendo una euforia colectiva por recuperar nuestras vidas, por volver a salir, a ver a los amigos, a vivir como solíamos hacerlo, de una forma “normal”, a acercarnos sin miedo, a reírnos sin miedo, a tocarnos sin miedo. Todos tenemos deudas, de eso no tengo la menor duda. La pandemia nos dejó en números rojos a casi todos; sin embargo, hay una efervescencia en las calles, fiestas, restaurantes a tope, bares y cantinas, para todos los niveles, para todos los presupuestos. Los mexicanos buscamos vacacionar, celebrar, recuperar el tiempo perdido, aunque esto signifique hacer más grande el hueco en nuestros bolsillos. Las Lauras Zapatas y los Ricardos Anayas del mundo dirán que todo es culpa  de las ayudas sociales que utilizamos para no trabajar y para  despilfarrar en fiestas. Poco entienden que estas personas que con mil quinientos pesos o lo que el gobierno pueda dar en apoyos no alcanza ni para pasajes.  Los mexicanos estamos trabajando, estamos saliendo desde temprano a buscar la chuleta que nuestras familias esperan en casa. En lo que va del año aumentaron, según datos oficiales del cuarto informe de gobierno, 623 330 nuevos trabajadores en el Seguro Social. Estamos lejos de decir que hemos vuelto a la normalidad, pero es un hecho que aguantamos la tempestad y estamos listos para seguir dando batalla. Mermados, cansados, muchos con secuelas de COVID, muchos teniendo que empezar de cero nuevamente en sus negocios u oficios pero aquí estamos. Sí es cierto esto que versa nuestro himno nacional “Un soldado en cada hijo te dio” porque aquí estamos presentando armas y listos para volver al frente. No se parecen en mucho mis ganas de vivir la vida que mi presupuesto semanal para hacerlo. Las cosas están cada vez más caras. Es cierto que no ha subido la gasolina y que el dólar se mantiene estable; sin embargo, la canasta básica, las colegiaturas y los servicios están por las nubes. Todo está carísimo y aun así los que ofrecemos servicios no nos atrevemos a subir nuestros precios por miedo a perder clientela. Carlos Slim, el hombre más rico de México, desde su inquebrantable salud propone que la jubilación se retrase hasta los 75 años, en un país en el que la esperanza de vida es precisamente esa y en datos de este año El Economista asegura que el promedio bajó cuatro años después de la pandemia y en la que no todo el mundo tiene una salud envidiable, es verdad que muchos adultos mayores ya se ven mermados en su rendimiento físico o padecen de alguna enfermedad. Propone también que se acorte la jornada laboral y que se hagan turnos de tres días con doce horas, claro, como lo que mejor funciona es el sistema de guarderías y estancias infantiles. Y ya por último, subestima el esfuerzo que hacen los estudiantes universitarios  para presentar una tesis y obtener el título profesional con todos los requisitos que no tienen por qué ser pocos; ingresar a la fuerza laboral de éste y cualquier país requiere de ciudadanos serios y comprometidos, que no se salten los procesos ni escatimen en esfuerzos para demostrar su capacidad y poder después competir por un mejor empleo. Creo que es momento de ser conscientes, solidarios y no de dientes para afuera, solidarios de verdad, porque a todos nos conviene, todos nos necesitamos. Si no ponemos de nuestra parte, este barco no va a poder hacerse a la mar de nuevo. El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio. No queremos ser un país de pasantes, de trabajadores de medio tiempo. Creo que sería mucho más útil reconsiderar la situación de muchísimas familias en las que solo trabaja el padre y la madre prefiere quedarse en casa al cuidado de los hijos aunque estos ya tengan más de veinte años. Solamente remando parejo y sin abusos de la clase alta a la clase trabajadora vamos a notar un verdadero avance, pagando sueldos justos, inscribiendo a los trabajadores en el seguro social y dándoles las prestaciones que merecen por ley, pagando impuestos y claros en que estos serán utilizados eficientemente por el gobierno y que esto nos beneficia a todos. Confiando y trabajando, rezando y con el mazo dando como decían las abuelas. Es tiempo de sumar y dejar de dividir, echar la culpa al discurso político de este gobierno o de los anteriores resulta ya un discurso obsoleto. Al final somos la sociedad civil los únicos que podemos sacar del atolladero a nuestro país, ni lamentándonos, no polarizando, haciendo cada quien su chamba y empujando la carreta sin egoísmos ni falsas pretensiones. Bueno, eso pienso yo como ciudadana de a pie. ¿Qué piensan ustedes al respecto? ¿Cómo vamos a llegar a final de año? ¿Entendimos la lección o estamos peor que al principio? ¿Nos vamos a dar la mano o volveremos a llenar nuestras casas de cantidades incalculables de papel de baño y víveres sin importar que los demás se queden sin nada?" ["post_title"]=> string(16) "Septiembre sin $" ["post_excerpt"]=> string(163) "El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás, como un camino de fichas de dominó que cae sin remedio." ["post_status"]=> string(7) "publish" ["comment_status"]=> string(6) "closed" ["ping_status"]=> string(6) "closed" ["post_password"]=> string(0) "" ["post_name"]=> string(14) "septiembre-sin" ["to_ping"]=> string(0) "" ["pinged"]=> string(0) "" ["post_modified"]=> string(19) "2022-09-06 09:47:30" ["post_modified_gmt"]=> string(19) "2022-09-06 14:47:30" ["post_content_filtered"]=> string(0) "" ["post_parent"]=> int(0) ["guid"]=> string(35) "https://ruizhealytimes.com/?p=82979" ["menu_order"]=> int(0) ["post_type"]=> string(4) "post" ["post_mime_type"]=> string(0) "" ["comment_count"]=> string(1) "0" ["filter"]=> string(3) "raw" } ["comment_count"]=> int(0) ["current_comment"]=> int(-1) ["found_posts"]=> int(55) ["max_num_pages"]=> float(28) ["max_num_comment_pages"]=> int(0) ["is_single"]=> bool(false) ["is_preview"]=> bool(false) ["is_page"]=> bool(false) ["is_archive"]=> bool(true) ["is_date"]=> bool(false) ["is_year"]=> bool(false) ["is_month"]=> bool(false) ["is_day"]=> bool(false) ["is_time"]=> bool(false) ["is_author"]=> bool(false) ["is_category"]=> bool(true) ["is_tag"]=> bool(false) ["is_tax"]=> bool(false) ["is_search"]=> bool(false) ["is_feed"]=> bool(false) ["is_comment_feed"]=> bool(false) ["is_trackback"]=> bool(false) ["is_home"]=> bool(false) ["is_privacy_policy"]=> bool(false) ["is_404"]=> bool(false) ["is_embed"]=> bool(false) ["is_paged"]=> bool(false) ["is_admin"]=> bool(false) ["is_attachment"]=> bool(false) ["is_singular"]=> bool(false) ["is_robots"]=> bool(false) ["is_favicon"]=> bool(false) ["is_posts_page"]=> bool(false) ["is_post_type_archive"]=> bool(false) ["query_vars_hash":"WP_Query":private]=> string(32) "95df495f5c38b81dfe3b770a8b99be09" ["query_vars_changed":"WP_Query":private]=> bool(false) ["thumbnails_cached"]=> bool(false) ["stopwords":"WP_Query":private]=> NULL ["compat_fields":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(15) "query_vars_hash" [1]=> string(18) "query_vars_changed" } ["compat_methods":"WP_Query":private]=> array(2) { [0]=> string(16) "init_query_flags" [1]=> string(15) "parse_tax_query" } }
festejos patrios mexico

Septiembre sin $

El alza en los precios nos castiga a todos y es una cadena que tarde o temprano nos encuentra por detrás, como...

septiembre 6, 2022

Los gurús vendehúmos vs la auténtica trascendencia de la razón

Es legítimo reinterpretar las culturas ancestrales pero siempre tras un estudio profundo de sus rituales y símbolos y cuidándonos de ideologías sin...

septiembre 9, 2022




Más de categoría
Se le complica Ayotzinapa a López Obrador

Se le complica Ayotzinapa a López Obrador

Cuando parecía que el caso de los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa tomaba una ruta aceptable, un movimiento de...

septiembre 30, 2022
¿Qué es la verdad?

¿Qué es la verdad?

La “verdad” es la conclusión a la que se llega al interpretar una porción de la realidad conceptual y...

septiembre 30, 2022

Caso Ayotzinapa

Recientemente se cumplieron ocho años de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de la Escuela Normal Rural de...

septiembre 29, 2022

Lo Mejor de la 4T

El primer informe como presidente municipal de la primera mujer que gana una elección en el municipio trae la...

septiembre 29, 2022