Cuando mataron a Charlie Kirk, mucha gente lo celebró. No en voz baja, no con culpa: abiertamente, con memes, con alivio, con humor. Y lo primero que uno piensa es que eso dice algo sobre Kirk. Pero no. Más bien dice algo sobre nosotros.
¿Cómo se llega a ese punto? ¿Cómo alguien termina celebrando la muerte de una persona, aunque sea alguien con quien está en profundo desacuerdo?
La respuesta tiene que ver con algo que se llama fusión de identidad política: el momento en que alguien toma sus creencias políticas y las confunde con quién es. Ya no tengo ideas que se alinean con tal postura, yo soy esa postura. Y la consecuencia es lógica: un argumento en contra de lo que creo es un argumento en contra de mí. Y si tú argumentas en contra de lo que yo soy, no eres mi adversario, eres mi enemigo. Algo que, en el límite, merece desaparecer.
A eso se le suma el sesgo de confirmación: la persona empieza a consumir solo lo que confirma lo que ya piensa, y poco a poco termina en un lugar más radical, más lejos de quienes ahora considera sus contrincantes. Cuando en realidad solo son personas que piensan diferente, ni siquiera opuesto en todos los casos.
Y aquí está la paradoja. En medio de todo eso, hay voces que intentan meter matices. Que dicen “depende”, que reconocen complejidad, que no se alinean del todo con ningún bando. Y esas voces terminan siendo señaladas por los dos lados como enemigas o traidoras. Quizás han visto ese meme donde alguien de la extrema izquierda ve a una persona de centro izquierda y la llama fascista. Lo mismo pasa del otro lado, un ultraderechista va a llamarle “zurdo de mierda” a alguien que quizás incluso se considere de centro derecha. La postura neutra termina siendo el enemigo de todos, porque para cada bando está en el lugar opuesto.
Entonces las voces que más se necesitan para que haya un diálogo real son las primeras en callarse. Y las que quedan con mayor alcance son las más radicales. No es casualidad, es el resultado lógico de un ecosistema que premia la certeza absoluta y castiga la duda como traición.
Recuperar el diálogo no es ser tibio ni ingenuo. Es, probablemente, lo más difícil y lo más urgente que nos queda.
¿Por qué algunas personas se enamoran de asesinos? La ciencia empieza a encontrar respuestas
En pleno juicio contra Ted Bundy , uno de los asesinos en serie más conocidos de Estados Unidos, muchas mujeres comenzaron...
agosto 5, 2026
KEIKO O LA PERSEVERANCIA
Nueve presidentes en 10 años ha vivido Perú, el martes 28 de julio, 2026 (conmemoración de su Independencia) juramentó...
agosto 5, 2026
Aquí no pasa nada…
Sheinbaum no puede privar a ningún comunicador de su derecho a la libertad de expresión y de opinión sin...
agosto 5, 2026
La llamada “Ley Censura”: regular no siempre significa callar
En toda democracia existe una tensión permanente entre dos derechos fundamentales: la libertad de expresión y la protección de...
agosto 4, 2026