La reforma que se derrumba y los tintes de Trump

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21 de agosto, 2018
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Una de las expresiones que más me gusta es la de “que casual causalidad” y creo que, en esta ocasión, aplica perfectamente…

Una de las expresiones que más me gusta es la de “que casual causalidad” y creo que, en esta ocasión, aplica perfectamente para un regreso a clases que ha estado cargado de simbolismos. Porque mientras 30 millones de estudiantes regresaban a las aulas, nuestro presidente electo reafirmaba que la reforma educativa se cancela, la reaparecida ex lideresa del SNTE celebraba que ésta “se ha derrumbado” en un discurso que, por si fuera poco, también tiene algunos tintes de Trump.

La que en palabras de nuestro próximo presidente ha sido catalogada como “la mal llamada reforma educativa” ha logrado muchas cosas buenas, más allá de la erradicación del otorgamiento medieval de plazas, que ya empiezan a notarse.

De acuerdo con el Índice de Cumplimiento de la Responsabilidad Educativa (ICRE) 2018 de la organización Mexicanos Primero, la reforma que, desgraciadamente quedará reducida a un anécdota en breve, ha logrado que en 28 de los 32 estados del país se haya mejorado al menos un aspecto del sistema de enseñanza, en donde destacan casos como el de Oaxaca y Michoacán.

Oaxaca, entidad que ha estado bajo la influencia de la Sección 22 de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), es el estado que más ha avanzado en idoneidad de los futuros maestros pasando del 47.2% de maestros idóneos en 2016 a 73.1% en 2018.

Michoacán, por su lado ha mejorado en la permanencia de sus estudiantes, que es el porcentaje de alumnos que se matriculan en media superior en su edad normativa, pues en 2016 tenía 71.6% y registra 83% en 2018.

Sonora, Campeche, Puebla, Yucatán, Guanajuato y Tlaxcala son los estados que han mejorado más en los 13 indicadores, mientras que estados como Colima, Chiapas, Durango y Nayarit no han avanzado en ninguno de sus indicadores, entidades como Veracruz, Quintana Roo y Aguascalientes han empeorado, y algunos como Nuevo León y la Ciudad de México están estancados. Un avance que debe ser considerado como notable si se toma en cuenta que estos  frutos se han podido lograr en tan sólo cinco años. No obstante, para nuestro próximo presidente esto será cancelado “en su momento, en tiempo y forma,” para dar a conocer “un plan distinto.”

Los planes para cancelar la Reforma Educativa empezarán a diseñarse a partir del 27 de agosto, cuando inicien los foros que en la materia prepara el equipo del próximo gobierno, en donde Esteban Moctezuma, próximo titular de la SEP, informó que los foros incluirán a maestros, padres de familia, especialistas en la materia, así como estudiantes y organizaciones sociales, para que de ahí surjan las propuestas de las que se derivarán tres proyectos que son, un nuevo acuerdo nacional para la educación básica, una nueva legislación y un consejo nacional para la educación pública.

Por último, no está por más mencionar los tintes Trump que estuvieron presentes en el discurso dado por La Maestra en su conferencia del día de ayer. Puesto que al igual que aquel, la Señora Gordillo asegura ser inocente, que fue víctima de una persecución política, algo así como una “cacería de brujas”, y que también fue víctima de una “visión mediática perversa” que, en el inglés de Trump, se traduce en algo así como “el enemigo del pueblo.”

Fue bueno mientras duró. Preparémonos para volver al futuro.

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Nuestra sociedad, tiene entre otras características la exclusión, la inequidad, el racismo, la marginación y pareciera que estas condiciones no son un episodio coyuntural sino más bien estructural, tienen lamentablemente raíces culturales y son inevitablemente parte de nuestra dinámica social. Esta mezcla de factores aparejados a la pobreza y a la violencia doméstica se convierten en un círculo perverso difícil de romper. Si aceptamos que el 10% de la población tiene algún tipo de discapacidad, entonces estamos reconociendo que al menos 12.6 millones de personas se ven limitadas en su potencial para salir adelante. Las ciudades distan mucho de estar preparadas para incluirlas en una dinámica, lamentablemente, construida por y para personas que gozan razonablemente de sus facultades a nivel general. Por ende enfrentan problemas para interactuar, convivir y desarrollarse adecuadamente. Formas más comunes de discapacidad:
  • Motriz. (que impide o limita la capacidad para caminar, subir, bajar…)
  • Visual
  • Auditiva
  • Del habla
  • Múltiple (discapacidad que impide en forma parcial o total valerse por uno mismo)
  • Intelectual (aprendizaje)
  • Mental (limitado funcionamiento del sistema neuronal)
Barreras más comunes que enfrentan en la vida urbana:
  • La movilidad: Desplazarse en nuestras ciudades en silla de ruedas puede ser lo más parecido al viacrucis. Banquetas llenas de obstáculos, desniveladas, muy dañadas, sin rampas para el ascenso o descenso. Banquetas que por angostas no permiten la movilidad al peatón, menos a una persona que utilice andadera, bastón o silla de ruedas. Hasta hace no mucho tiempo circular por el arroyo vehicular era una opción de alto riesgo, opción al fin hoy con las ciclovías con sus obstáculos a base de bolardos se complica aún más su movilidad.
  • Subirse al transporté público… ¿cómo ? El Metrobús es la única opción…
La vivienda y sus limitaciones Quienes tienen el infortunio de vivir en zona de alta marginación, logran sobrevivir en condiciones de una precariedad terrible. Quienes los ven como un estorbo al interior de la vivienda dado que no aportan económicamente acaban destruyendo su autoestima y su propia existencia. Los más afortunados que viven en áreas urbanas de tipo popular o medio, enfrentan condiciones igualmente difíciles, porque si la vivienda con escaleras angostas, sin sanitarios diseñados para su uso con sillas de ruedas, ni puertas con un ancho suficiente,  viven en condiciones mínimas de confort. Así, los distintos tipos de discapacidad o minusvalía al carecer en la vivienda de satisfactores elementales, obligan a las familias a hacer costosas adaptaciones para hacer que sus vidas gocen de más autonomía y mejor calidad. La posibilidad en su caso de coexistir con animales adiestrados conocidos como perros de asistencia, implica de igual forma que en la vivienda se pueda disponer de un pequeño espacio para satisfacer esa necesidad. El reto ante el espacio público El reto de subir y bajar, desplazarse, superar barreras físicas y emocionales es enorme para aquellos cuya discapacidad fue resultante de un evento y no de nacimiento, pues estas últimas desarrollan habilidades naturalmente y en ese proceso sus potencialidades les permiten una mejor participación social. En tanto quienes al perder capacidades producto de una enfermedad o accidente, superar su nueva condición resulta mucho más difícil. Acceder al espacio público, nunca diseñado o construido para permitir su gozo a personas con discapacidad, se vuelven en la mayoría de los casos imposibles de transitar o disfrutar. Para los débiles visuales o ciegos que acuden sin su perro de asistencia o sin compañía de otra persona, el espacio público es simplemente inaccesible. Es esta discapacidad la más importante en México y estamos entre los 20 países con mayor número de personas que la sufren. Acceso a la educación y planteles escolares El 23% de la población con alguna discapacidad no tiene algún nivel de escolaridad. Es decir, casi 3 millones de personas de 15 años o más están en esa condición (“0” escolaridad). De nueva cuenta ni las escuelas públicas ni las privadas (salvo algunas excepciones) incluyen en su arquitectura medios para dotar de autonomía a los alumnos cuya dignidad por ese efecto se ve vulnerada. Servicios de salud pública para personas con alguna discapacidad El gobierno reconoce que 5 de cada 10 personas en esa condición son adultos mayores. Esta condición las vuelve doblemente vulnerables lo que favorece su exclusión social y su nula o muy escasa participación en la vida comunitaria. La desaparición por decreto del Seguro Popular simplemente redujo o canceló su acceso a medicamentos y apoyos para aparatos auditivos, anteojos, andaderas, sillas de ruedas… Un dato significativo es que hasta el 2018, del total de personas de más de 5 años de edad con discapacidad el 88.7% contaba con servicio médico, de ese total el 53.3% está afiliada a una institución de servicios médicos como el IMSS o ISSSTE y el 48.7% simplemente perdió el servicio al depender del seguro popular erróneamente cancelado y que el INSABI simplemente no recuperó. Un número enorme de mexicanos padece discapacidad de algún tipo. Ahora que tanto hablamos de inclusión, equidad de género, de eliminar la discriminación y erradicar la marginación, es tiempo de replantear su difícil condición, no solo legislando sino actuando en su favor en todos los ámbitos para que todos sin excepción puedan ser vistos como iguales en nuestra convulsionada y crispada sociedad." 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Para evitar ese perturbador destino trataron de matar a Edipo siendo bebé, pero el destino inexorable conspiró para que sobreviviera y provocó que muchos años después, sin saber que lo era, Edipo matara a su padre en un duelo callejero, se casara con su madre y se convirtiera en rey de Tebas para terminar sacándose los ojos cuando se enteró de la verdad.   El destino para los griegos era ineludible; sin embargo, desde nuestra perspectiva actual, si el devenir traducido en infinidad de vivencias no deriva en un aprendizaje que influya en nuestras decisiones y resultados posteriores, ¿cuál podría ser la motivación para levantarse cada mañana? Si la conciencia que tengo de mi propio ser y de mis acciones no me faculta para participar en el diseño de mi ruta existencial, ¿qué sentido tiene que exista el concepto de bueno o malo, de correcto o incorrecto? Y, en última instancia, ¿qué sentido tendría existir?  Es innegable que dentro de nuestra existencia particular nacemos inmersos en una serie de contextos que si bien no califican como destino, en efecto condicionan nuestra vida de manera muy importante. El país en que nacemos, la familia que nos acoge, el credo religioso e ideologías que estructuran nuestro carácter, las condiciones culturales, económicas y sociales en que estamos inmersos, todo ello nos ubica dentro de una serie de estructuras que muchas veces nos marcan de manera definitiva.  Sin embargo no estamos completamente indefensos ante esta manera de experimentar el destino y, como metáfora de ficción, me gustaría tomar como ejemplo a Coleman Silk, el personaje central de la novela de Philip Roth, La mancha humana.   Este personaje, aunque azarosamente de piel blanca, era descendiente de una genealogía de raza negra que en tiempos remotos habían llegado a América como esclavos. Ser de raza negra en los Estados Unidos de la primera mitad del siglo XX implicaba una amplia gama de limitaciones en todos los sentidos, desde el tipo de educación que podía recibir, la clase de parejas a las que podía aspirar, la calidad de trabajos que podría obtener, entre muchas otras. Por eso Coleman, que se siente preso de la realidad que le tocó vivir, decide desafiar ese destino para construirse uno alternativo: rompe con su pasado, rompe todo contacto con su familia –con sus padres, con sus hermanos, a quienes jamás vuelve a ver–, con su linaje negro y se inventa una vida nueva aprovechando su apariencia convencional a partir de la cual su secreto era imperceptible al grado de que ni esposa, Iris Gitterman, de origen ruso y judío, nunca supo la verdad.  De este modo Coleman, que de pronto comprendió “la facilidad con que la vida puede ser una cosa en vez de otra1”, asumió una identidad como blanco, huérfano, judío y catedrático universitario especializado en literatura griega clásica. Como afirma en alguna parte de la novela el propio narrador: no se podía tener una vida más de blanco, y gracias a ello consiguió derrotar a su destino, aunque, desde luego, no sin pagar un alto precio por ello.  Aun cuando todos hemos vivido momentos y circunstancias inexplicables que sólo parecen comprenderse desde la predestinación, no parece que la existencia esté realmente dictada a partir de un destino absoluto y predeterminado. Sin dejar de lado los contextos que nos condicionan, todo parece indicar que existe un espacio de maniobra en el cual la voluntad humana puede ser ejercida. Pero continuaremos con esta exploración en la próxima entrega, donde exploraremos las implicaciones del azar.   Web: www.juancarlosaldir.com Instagram:  jcaldir Twitter:   @jcaldir    Facebook: Juan Carlos Aldir 1 Roth, Philip, La mancha humana, Primera Edición, México, Debolsillo-Penguin Random House, 2018, Pág. 159" ["post_title"]=> string(37) "Desde la perspectiva del destino puro" ["post_excerpt"]=> string(189) "Es innegable que dentro de nuestra existencia particular nacemos inmersos en una serie de contextos que si bien no califican como destino, condicionan nuestra vida de manera muy importante." 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