Una persona cuidadora es aquella que apoya a alguien que no puede realizar actividades básicas por sí mismo (alimentación, higiene, movilidad. administración de medicamentos, acompañamiento).
Tipo de cuidadores:
Informales: principalmente familiares, amigos o vecinos, sin remuneración ni capacitación.
Formales: profesionales con formación en enfermería, gerontología, rehabilitación, etc.
Grupo sociales que requieren cuidados:
Infancia: El grupo más atendido, con casi cobertura total.
Adolescentes: Menor cobertura, lo que refleja una transición hacia mayor autonomía.
Adultos mayores: El grupo con menor cobertura, lo que evidencia una brecha crítica en el sistema de cuidados.
Personas con discapacidad: Más de la mitad recibe apoyo, pero aún existe un déficit muy importante.
Situación en Mexico según el INEGI y la ENASIC
Personas que brindan cuidados según el INEGI: 31.7 millones de 15 años y más, dentro de este total destacan las que se conocen como cuidadoras principales que representan un total de 22.5 millones, de las cuales 19.5millones son mujeres y 3 millones hombres.
Estas personas están sometidas una fuerte carga de trabajo, mientras las mujeres destinan 38.9 horas semanales, los hombres cuidadores solo lo hacen durante 30.6 horas semanales.
Sobrecarga femenina: El 75 % de los cuidados como ya se señaló recae en mujeres, lo que limita su acceso a empleos remunerados y afecta gravemente su salud física y emocional.
Quienes se dedican a proporcionar cuidado padecen de falta de profesionalización pues la mayoría de los cuidados que otorgan son informales, sin capacitación, lo que genera riesgos tanto para la persona cuidada como para la cuidadora.
Esto hace necesario impulsar políticas públicas, que amplíen programas de formación, apoyo económico y servicios comunitarios de cuidado.
¿Cómo ha impactado la desatención del cuidado en la movilidad social?
Según la Encuesta Nacional del Sistema de Cuidad ENASIC este fenómeno ha generado impactos profundos pues limita la movilidad social al reducir oportunidades educativas y laborales, afectando la salud mental de las personas cuidadoras y convirtiéndose en factor para perpetuar desigualdades de género y pobreza.
Principales impactos de ignorar la movilidad del cuidado
Movilidad social restringida: En México, 73 % de las personas cuidadoras de hogares con menos recursos permanecen en esa condición, frente a 64 % de quienes no realizan labores de cuidado. La falta de servicios de cuidado en localidades pobres eleva esta cifra a 79%, mostrando cómo la ausencia de políticas de movilidad social del cuidado perpetúa la pobreza intergeneracional.
Afectaciones en salud mental: Ser cuidador principal aumenta el riesgo de sentir que todo es un gran esfuerzo, tener problemas de concentración y experimentar tristeza. La falta de infraestructura de apoyo genera desgaste emocional y físico de quienes realizan estos trabajos.
Generación de brechas educativas y laborales: Las personas cuidadoras tienen menos oportunidades de estudiar o trabajar, lo que reduce su capacidad de mejorar su posición socioeconómica respecto a la de sus padres.
Problemas de desplazamiento en las ciudades de personas cuidadoras
Falta de perspectiva de género: El INEGI reconoce que las mujeres realizan más viajes encadenados (ejemplo dejar hijos en la escuela pasar por el mercado luego ir al trabajo).
Lo que hace necesario impulsar un transporte público no solo más seguro y accesible, si no que considere en sus tarifas viajes múltiples y cortos lo cual beneficiaria a los trabajadores que se encuentran en esta condición.
Impacto: Si realizamos una visibilización de los viajes de cuidado tendríamos elementos para diseñar estadísticas de los viajes de cuidado, no olvidando que en el momento que alguien aborda un transporte, esta debe ser la base para diseñar políticas de transporte más inclusivas y menos costosas para el usuario.
¿Cuáles son las acciones concretas a impulsar mejorar en la movilidad de personas cuidadoras?
Diseñar en base a un estudio previo por zonas de la ciudad rutas flexibles, con trayectos que contemplen viajes cortos, múltiples y encadenados (ejemplo: escuela, mercado, centro de salud, trabajo).
Que consideren accesibilidad universal, con rampas, elevadores señalización clara y transporte adaptado para personas con discapacidad y adultos mayores.
Que incorporen mejoras en el transporte público: Mejor iluminación, vigilancia y protocolos de protección para mujeres y personas dependientes
Al margen de lo anterior la movilidad en general, pero sobre todo la de las personas cuidadoras implica acciones que fortalezcan contar con un mejor equipamiento urbano como, por ejemplo :
Centros de cuidado cercanos: Guarderías, centros de día y servicios de salud integrados en barrios para reducir tiempos de traslado
Espacios públicos inclusivos: Parques y áreas recreativas diseñadas para personas cuidadoras y dependientes con instalaciones sanitarias.
Para lograr lo anterior es importante impulsar políticas públicas como las que se mencionan a continuación:
Llevar a cabo encuestas de movilidad del cuidado: Incluir estos viajes en estadísticas oficiales para visibilizar su impacto.
Otorgar subsidios y apoyos económicos: Reconocer el trabajo de cuidado con incentivos y programas de apoyo.
Dotar de capacitación a las personas cuidadoras: creando programas gratuitos para profesionalizar el rol y mejoras la calidad del cuidado.
Hacerlo con perspectiva de género: Integrar la movilidad del cuidado en planes de trasporte y urbanismo con enfoque en equidad.
Al impulsar estas acciones se estará reconociendo que la movilidad del cuidado sostiene la vida cotidiana. Al hacerlo, se logra:
· Reducir la sobrecarga de trabajo de las mujeres.
· Mejorar la calidad de vida de personas dependientes.
· Avanzar hacia ciudades más equitativas e inclusivas.
Conclusiones
La formación de personas cuidadoras en México es clave para profesionalizar un trabajo invisibilizado y no remunerado que actualmente realizan millones de mujeres. Sin capacitación adecuada, se perpetúan desigualdades de género y riesgos en la atención.
La desatención de la movilidad del cuidado profundiza desigualdades estructurales, mantiene a las mujeres y a los hogares pobres atrapados en ciclos de precariedad, limita la movilidad social y afecta la salud mental. Reconocer y atender estos viajes en la planeación urbana y social es clave para avanzar hacia ciudades más equitativas e inclusivas.
En México, casi 6 de cada 10 personas requieren cuidados en algún momento de su vida, lo que convierte al sistema de cuidados en un pilar fundamental para la sostenibilidad social y económica, sin atender esta demanda, se perpetúan desigualdades de género y se limita la movilidad social.
Atender la movilidad social del cuidado y profesionalizarlo evitaría el estancamiento de quienes realizan esta función. Atender sus necesidades de desplazamiento en las ciudades generaría importantes ahorros por uso de transporte público que se reflejaría en la economía familiar. Entender la magnitud del problema generaría no solo una mejorar en el ingresó de los cuidadores si no importantes ahorros para las familias en todo el país.
QALAAT AL- SHAQIF o BEAUFORT
Hoy el sur del Líbano ha sido abandonado por más del 80 % de la población, es una zona...
julio 13, 2026
Blanco y Negro: Vacaciones
“La gran ocasión para escapar del tráfico, el smog y el ruido de la ciudad, llega hoy.” – Verano...
julio 13, 2026
Un recorrido por las matemáticas de los balones de fútbol desde los primeros campeonatos hasta el Mundial del 2026
Antônio José Lopes “Bigode” | Fundador, Sociedade Brasileira de Educação Matemática (SBEM) En época de Mundial, hay mucho que...
julio 13, 2026
Más allá de las buenas intenciones: cómo donar a Venezuela de forma realmente útil
Nieves Fernández Rodríguez Profesora y coordinadora de la Cátedra de Migraciones y Derechos Humanos, Universidad Nebrija En los días...
julio 10, 2026