México vive una crisis silenciosa pero profunda (no solo en materia de información). No se trata únicamente de noticias falsas o errores periodísticos; se trata de una disputa abierta por el control de la realidad. Desde el poder se construyen versiones, se seleccionan datos y se presentan “hechos” cuidadosamente editados para sostener una narrativa política.
El caso reciente del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles es ilustrativo. La presidenta Claudia Sheinbaum anunció que la terminal había alcanzado su punto de equilibrio, acompañando su declaración con imágenes de supuesta saturación. Sin embargo, investigaciones periodísticas señalaron inconsistencias serias, incluso la posibilidad de manipulación digital. Y así, en muchísimas declaraciones suyas como que Mexicana de Aviación es un éxito.
Solo hay que recordar la información de la mujer que se asoleaba en el Palacio Nacional que trataron de torcer y doña Claudia, no tuvo otro remedio que informar que fue cierto.
¿Estamos frente a un logro real o ante una construcción propagandística? Esa es la pregunta de fondo. Y lo preocupante es que cada vez resulta más difícil responderla con certeza.
Cuando el gobierno comunica y la oposición desmiente —ambos con aparente sustento—, el ciudadano queda atrapado en una zona gris donde la verdad se diluye. Ese es, precisamente, el terreno ideal para el control político: una sociedad confundida es una sociedad más fácil de manipular.
Por eso es indispensable acudir a fuentes que documenten, que prueben, que arriesguen su credibilidad en cada publicación. El periodismo serio —cada vez más escaso— sigue siendo uno de los pocos contrapesos reales frente al poder.
Plataformas como Latinus, el trabajo de Carmen Aristegui, espacios editoriales como la revista Etcétera o foros de análisis como Atypical TV han asumido ese papel incómodo pero necesario: cuestionar, investigar y exhibir inconsistencias. El portal de Código Magenta que dirige Ramón Alberto Garza está siempre muy bien informado.
Asimismo, espacios radiofónicos como el de Eduardo Ruiz-Healy o el de Azucena Uresti en Radio Fórmula mantienen una práctica constante de cuestionamiento, lo cual resulta esencial en una democracia que aspire a la pluralidad informativa.
No son infalibles. Ningún medio lo es. Pero su valor radica en que no se limitan a repetir el discurso oficial, sino que lo someten a escrutinio. Porque conviene decirlo con claridad: el mayor riesgo no es equivocarse al informarse, sino dejar de cuestionar.
En un entorno donde la propaganda se disfraza de información y donde la tecnología permite fabricar “realidades” creíbles, el ciudadano tiene una única defensa: el pensamiento crítico.
Leer más de una fuente, desconfiar de las verdades absolutas, exigir evidencia y entender que toda información tiene una intención detrás.
Mantenerse informado hoy implica, en esencia, no dejarse engañar. Y en los tiempos que corren, eso —aunque parezca exagerado— es ya un acto profundamente político.Todos mis artículos que he publicado desde 2014 en el generoso portal de www.ruizhealytimes.com se pueden leer en la siguiente liga.
Alto el fuego en Irán: por qué los precios de la energía no volverán al 28 de febrero
El 8 de abril de 2026, Estados Unidos e Irán aceptaron un alto el fuego de dos semanas mediado por...
abril 17, 2026
La ironía del revolucionario y transformador
¿Será que México está condenado a tiranías cíclicas que terminan por encabezar más o menos las mismas élites bajo...
abril 17, 2026
De la Casa Blanca a Jerusalén: el peso del nacionalismo religioso en la estrategia de Trump
David Alvarado | Associate professor, Universidade de Vigo Altos cargos que marcan la deriva internacional de la administración Trump...
abril 16, 2026
Carta abierta: Dr. Samuel Alejandro García Sepúlveda, Gobernador del Estado de Nuevo León y a la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de los Estados Unidos Mexicanos
Sr. Gobernador Constitucional del Estado de Nuevo León DR. Samuel Alejandro García Sepúlveda: Dra. Claudia Sheinbaum Pardo: Presidenta de...
abril 16, 2026