Barriga llena…

El cierre del programa Escuela de tiempo completo podría comprometer el futuro de los estudiantes y familias que se beneficiaban de ello. 

3 de marzo, 2022

Mi abuela, la sabia, me decía que uno no podía ir a la escuela sin desayunar, que eso era tanto como no ir porque barriga llena corazón contento y solo así era posible aprender algo. Como siempre, con sorpresas, el Diario Oficial de la Federación se va convirtiendo en una especie de cajita de Pandora, apenas hace unos días se dieron a conocer las nuevas reglas de operación del Programa La Escuela es Nuestra y nos enteramos que así, en lo simple y llano, el programa de escuelas de tiempo completo dejaron de existir.

El programa Escuela de Tiempo Completo tenía más de doce años de vida, en este país nuestro, dadaísta hasta las cachas donde nos gusta destruir para volver a partir de cero, la sobrevivencia del programa por varios sexenios podría interpretarse en el sentido de que algo hacía bien y es que la escuela tradicional cubre cuatro y media horas diarias, bueno, en realidad cuatro porque media es la del recreo como todos los mexicanos que estudiamos en primaria pública recordamos con cariño. La escuela de tiempo completo cubre seis y ocho horas, en la menor carga horaria incluye desayuno que provee el DIF y en la mayor desayuno y comida, esa sí dentro del programa; pero no solo eso, las horas extras incluían, lamentable hablar en pasado, educación física, artes y realización de las tareas.

Se dice que el dinero, entre doce y catorce mil millones de pesos, se destinará a obras de infraestructura urgentes. Uno se pregunta si no hay presupuesto para reparaciones de escuelas; más allá de eso, un pequeño cálculo de costo beneficio. Las escuelas que han cerrado privan del servicio a más de tres millones de alumnos en más de veintitrés mil establecimientos en toda la República, esos niños van a regresar al sistema de las cuatro horas y media y el resto del tiempo lo pasarán en la calle; me refiero a familias que no pueden proveer los alimentos de los pequeños, el fantasma de la desnutrición vuelve a asomarse en esos hogares. Pero demos un paso adelante, un niño en un barrio deprimido de una ciudad media de Sonora o de Sinaloa, de la Ciudad de México, con algo de hambre y tiempo libre es el candidato ideal para el reclutamiento del crimen organizado, vender la primogenitura por plato de lentejas es una broma, esto es serio. Cómo podrán aprender con el estómago vacío esos niños que habían sido beneficiados por un programa que de acuerdo con la UNICEF, daba resultados favorecedores como para pensar que todo el sistema educativo básico del país tuviera esos beneficios para el 2050 y esto nos lleva a una cruel, muy cruel realidad, esos niños no van a tener la capacidad física de aprender, experimentarán sentimientos y resentimientos derivados del abandono y quedarán a distancias astronómicas de los otros cuyos padres pudieron pagar su alimentación o incluso su educación privada, en un país donde salir de la pobreza toma dos generaciones. La verdadera acción social, la auténtica política pública de bienestar consiste en acortar esas brechas y garantizar, en la medida de lo posible la mayor cantidad posible de piso parejo para la vida.

Pero hay otras cosas que no pasaron por el tamiz de quien tomó la decisión. El retorno a la escuela ha sido un elemento de salud mental, los niños necesitan contención y afecto, contacto humano para reavivar su esperanza y recuperar lo perdido. La tristeza de la infancia no es tema menor porque determina de muchas formas la percepción de la realidad y conduce a formas de escape como la adicción o el suicidio, el fenómeno tiene muchas aristas; incluso, la enorme ventaja del sistema que se suprime era la educación en artes y cultura así como la educación física, son esos dos elementos los que nos permiten a todos los seres humanos y más a los niños, mantener nuestros equilibrios, nos hacen sentirnos mejor en nuestra piel y nos ayudan a mantener la claridad de nuestros pensamientos y sentimientos; estos estudiantes pertenecen a las áreas marginales de la sociedad, no van a encontrar sustituto para esas dos o cuatro horas que construían refugio y aliento; al contrario, la violencia y la calle serán el sustituto posible. No lo sé si lo pensaron, sobre todo porque sí que hay escuelas sin agua y sin baños decentes pero supondríamos que hay presupuesto para arreglarlas, pero los padres o cuidadores primarios de estos niños tienen que trabajar mucho más que otros para lograr un jornal lejano del mínimo y de esta manera será la calle la escuela y la delincuencia quien se ocupe de ellos.

En materia de infancia no se puede dejar de ser así de incisivo, sí, tal vez dramático; porque el hecho es que cuando William Golding escribió El Señor de las Moscas, esta distopia de una tribu de niños asilvestrados abandonados en una isla desierta, tenía razón: los seres humanos no somos civilizados por naturaleza. La educación y la cultura son las maneras que inventamos en un proceso de miles de años, para atar las manos a nuestros instintos de superioridad y sobrevivencia, esa es la esencia de la educación. Si hay vuelta atrás en la decisión esperemos que se realice, de lo contrario, tendremos que lamentarlo y no precisamente dentro de veinte años.

 

@cesarbc70

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César Benedicto Callejas
César Benedicto Callejas. Licenciado en Derecho, por la Universidad Iberoamericana, Doctor en Derecho por la UNAM. Título de Especialista en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante, España. Miembro del Taller de creación literaria de la Capilla Alfonsina. INBA. Ha desarrollado cargos de asesoría y consultoría en el gobierno federal, la Facultad de Derecho y la Oficina del Abogado General de la UNAM, el Instituto Nacional del Derecho de Autor. Académico en diversas instituciones nacionales y extranjeras por más de veinte años. Conferencista en México otros países. Ha dirigido y producido el blog literario “Cisterna de Sol” por más de diez años. Autor de los libros: “Argumentación Jurídica en la formación y aplicación de Talmud”, “Siete ensayos de interpretación sobre la utopía latinoamericana”, “Cisterna de sol” y “Los minutos de Ulises”; se encuentran en preparación para próxima publicación: “Digno es el cordero”, novela negra, “La niña que esperó al rey de Inglaterra”, ensayos biográficos y “Los frutos del desastre”, novela futurista sobre las consecuencias de la pandemia en México. Colaborador de Ruiz-Healy Times y Excésior.
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