Alonso Ancira, Emilio Lozoya, AgroNitrogenados y Odebrecht

  El miércoles pasado aterrizó en México el avión de la fiscalía (proveniente de España) con Alonso Ancira a bordo, quien hasta hace un par de meses fue accionista mayoritario de Altos Hornos de México (AHMSA). Siendo...

8 de febrero, 2021

 

El miércoles pasado aterrizó en México el avión de la fiscalía (proveniente de España) con Alonso Ancira a bordo, quien hasta hace un par de meses fue accionista mayoritario de Altos Hornos de México (AHMSA).

Siendo Emilio Lozoya director de Pemex, ordenó la compra de AgroNitrogenados, entonces propiedad de AHMSA. Esa productora de fertilizantes llevaba 14 años sin operar, tenía equipo de 30 años de antigüedad y su valor máximo era de 58 millones de dólares. Acaso por el terreno que ocupaba y el equipo, todavía era rescatable. Pero Pemex, por órdenes de Lozoya, le destinó 475 millones de dólares para comprarla y rehabilitarla, lo que a todas luces era un pésimo negocio. Y no solo eso: hizo lo mismo con Fertinal. En total destinó 11 000 millones de pesos con la finalidad de rescatar la industria nacional de fertilizantes.

En 2016 las pérdidas de Pemex fertilizantes fueron 2800% superiores a las del año anterior y, por si fuera poco, la producción de fertilizantes se redujo en un 4%. Para 2018 la Auditoría Superior de la Federación reportó que la iniciativa de Pemex para reactivar la industria nacional de fertilizantes había sido un fracaso rotundo.

A la investigación de la ASF se sumaron investigaciones periodísticas que mostraron que la compra de AgroNitrogenados formó parte de una red que sirvió para transferir recursos a empresas offshore que utilizó la constructora brasileña Odebrecht para sobornar a políticos latinoamericanos. LA ASF concluyó que Pemex adquirió un negocio que no era rentable “en condiciones desfavorables, con costos de reparación irrecuperables, y bajo supuestas sinergias que no se han alcanzado”.

Una investigación de Quinto Elemento Lab mostró que un mes después de la compra a AHMSA, ésta transfirió más de 3 700 000 dólares a varias cuentas de Grangemouth Trading Company, firma offshore de Odebrecht. De esas cuentas se transfirieron 5 millones de dólares a Zecapan SA, otra cuenta offshore de donde presuntamente se habría depositado dinero a Lozoya, según lo declarado por tres altos ejecutivos de Odebrecht detenidos por la justicia brasileña.

El presidente, hace unas cuantas semanas mencionó que lo que tiene que hacer es devolver esos 200 millones de dólares que cobró de más y listo. La venta de sus acciones de AHMSA le permitirán eso y más. Lo que me parece inaudito es que Lozoya goce de libertad como testigo de la fiscalía, habiendo sido él quien organizó todo el tinglado y, además, le hayan regresado sus propiedades.




Los sobornos de Odebrecht y la corrupción de altos funcionarios, incluidos expresidentes, ha sido un escándalo mundial. El caso hasta provocó el suicidio de un expresidente peruano, pero en México no ha pasado nada. El único inculpado, acusado por altos ejecutivos de la constructora brasileña, vive libre, como testigo protegido y disfrutando las propiedades que la fiscalía le cuidó por un tiempo.

Comentarios
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Como afirmó Agustín de Hipona: "¿Acaso no es tentación ininterrumpida la vida humana sobre la tierra?"9 . Sin embargo, así como existe el dolor, también la alegría; así como hay culpas y errores, hay perdón y superación. Este es el punto más importante que nos invita a reflexionar sobre el festejo de Semana Santa. Así que, durante estos días de descanso, me parece que es buen momento para que reflexionemos sobre nuestra vida: logros, metas por cumplir, situaciones por las que estemos agradecidos, así como aquellas donde reconocemos que podemos ser mejores. Más que irnos de viaje –lo cual sería una irresponsabilidad estando en pandemia–, pienso que podemos aprovechar mejor esta Semana Santa buscando cómo mejorar nuestra vida, tanto como personas individuales, como miembros de las diversas comunidades de las que formamos parte –familia, amigos, trabajo, sociedad, etc.–. 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Ya que, cuando uno acepta el error, da la bienvenida a la posibilidad de cambiar para crecer y mejorar como persona, es decir que el reconocimiento del error es la condición de posibilidad y la señal por excelencia de que la intención quiere ser mejor.    Por último, quisiera resaltar la función del concepto de "pecado" dentro de nuestra sociedad actual en este rápido recorrido del entramado existencial humano. El psicólogo Manuel Villegas se cuestiona lo siguiente: "¿Cómo podemos tratar con el sentimiento de culpa si no reconocemos el concepto de 'pecado'?"6 . En primer lugar, me parece que el reconocimiento de la importancia del concepto de “pecado” para explicar con precisión el sentimiento de culpa por parte de un psicólogo pone de manifiesto que la naturaleza del mal moral no se puede explicar solo con las herramientas de la ciencia moderna-experimental. Hemos de ser fieles a nuestro credo de tolerancia y apertura contemporánea, pues sea uno fiel o sea uno no creyente, simplemente no podemos cerrarnos al diálogo por no querer emplear conceptos válidos por haber sido gestados en un pensamiento que, por alguna razón, no se esté de acuerdo. En segundo lugar, así como hay una indisoluble relación entre la libertad y la responsabilidad, también existe una innegable relación causa-efecto entre el pecado y la culpa.  Existen muchas dimensiones por las cuales se expresa la culpa humana: "temor al castigo, vergüenza pública o privada, contrición por el mal causado o remordimiento por el bien que hemos dejado de hacer"7 . Más adelante, el mismo autor distingue entre el sentimiento de culpa y la conciencia de culpa. Acaba por afirmar que "solo podemos hablar de sentimiento de culpa si presuponemos un mal (un pecado) causado por alguien y reconocido responsablemente por él"8 . Me parece interesante la distinción expuesta por el autor. Incluso, muy acertada, pues quien comete un pecado –una acción con una intención perversa– puede justificar su acción reconociendo que, si bien hizo algo "malo", era la acción más adecuada por ser la única posible –bajo su perspectiva–. Será la decisión de quienes juzguen todo el contexto, validar si esta alternativa empata con el alegato que hace la persona en cuestión. Si la persona solo se justifica, existe una "conciencia de la culpa". Si la persona se siente responsable por el mal –el sufrimiento– que causó, entonces existe un "sentimiento de culpa" que es, a mi parecer, una reflexión de segundo grado donde la persona acepta la responsabilidad de su actuar. De tal manera que, con esta rápida pincelada de todo lo que implica nuestra libertad cotidianamente, es posible afirmar que estamos en un constante vaivén de alegrías y dolores, de triunfos y de pérdidas. Por lo que no es ninguna sorpresa que cometamos muchos errores durante nuestra vida. Como afirmó Agustín de Hipona: "¿Acaso no es tentación ininterrumpida la vida humana sobre la tierra?"9 . Sin embargo, así como existe el dolor, también la alegría; así como hay culpas y errores, hay perdón y superación. Este es el punto más importante que nos invita a reflexionar sobre el festejo de Semana Santa. Así que, durante estos días de descanso, me parece que es buen momento para que reflexionemos sobre nuestra vida: logros, metas por cumplir, situaciones por las que estemos agradecidos, así como aquellas donde reconocemos que podemos ser mejores. Más que irnos de viaje –lo cual sería una irresponsabilidad estando en pandemia–, pienso que podemos aprovechar mejor esta Semana Santa buscando cómo mejorar nuestra vida, tanto como personas individuales, como miembros de las diversas comunidades de las que formamos parte –familia, amigos, trabajo, sociedad, etc.–. Hemos de pensar qué queremos de este 2021 y cómo podemos mejorar nuestra situación actual.  1Como da testimonio la icónica frase en el primer libro de Confesiones, "y nuestro corazón permanece inquieto hasta que descanse en ti". San Agustín, Confesiones; segunda edición, trad. de Ángel Custodio Vega, (Madrid: BAC, 2013).  conf. I: 1; 1. 2Concepto que retomo del pensamiento de Charles Taylor. 3San Agustín, De libero arbitrio; quinta edición, trad. de Víctor Capanaga, (Madrid: BAC, 2009). lib. arb. III: 3; 8.  4Cfr. Shaw, Julia, Hacer el mal. Un estudio sobre nuestra infinita capacidad para hacer daño; trad. de Álvaro Robledo; (Barcelona: Planeta, 2019), pp. 61-65.  5Ricoeur, Paul, El mal. Un desafío a la filosofía y a la teología; trad. de Irene Agoff, (Buenos Aires: Amorrortu, 2011), p. 25.  6 Villegas Besora, Manuel, Psicología de los siete pecados capitales, (España: Herder, 2018), p. 9.  7Ídem.  8Ibídem, p. 10.   9conf. X: 28; 39." 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