Mucho se habla en estos días de la lucha feminista, de marchas e iniciativas para leyes que protejan a las mujeres violentadas en los distintos ámbitos, social, laboral, familiar, deportivo etc. Si bien los ataques que referimos vienen siempre de un hombre y la violencia de género tiene ese nombre porque es una violencia ejercida de un hombre hacia una mujer por su condición de mujer.
Es cierto que no todos los hombres son machistas ni todas las mujeres defienden y entienden el feminismo; es más , me atrevo a decir que hay mujeres, muchas tan machistas como el que más, que condenan y juzgan a otras mujeres y que obstaculizan la lucha de tantas por justicia, seguridad y derechos. Absolutamente culpables de la educación que dieron en casa, esas madres que condenaron a sus hijas a aprender solo tareas domesticas y que alientan a sus hijos varones a estudiar carreras universitarias. No hace mucho una amiga que ya no es mi amiga me dijo que si tenía que apoyar a uno de sus dos hijos para estudiar en universidad, tiene un hombre y una mujer y lo haría con el niño porque es “El hombrecito”.
El patriarcado no solo afecta a las mujeres, daña profunda y dolorosamente a los hombres, ningún hombre, creo, debería de ser feliz viviendo con odio y desprecio hacia el género femenino; las mujeres por muy feministas que nos digamos jamás podríamos odiar a los hombres ni prescindir de ellos. Por el contrario, estamos ciertas que vivimos en un mundo mixto y que tenemos que hacer equipo para caminar a la sociedad. Lo mismo pasa con los hombres, se les enseña a juzgar y ver a las mujeres como inferiores y eso les hace muchísimo daño.
Yo estoy segura de que un hombre que ama a su madre y a sus hermanas quiere amar también a su pareja y admirar y respetar a aus compañeras de trabajo, no vivir en guerra contra ellas ni sentirse amedrentado por sus talentos y por su éxito, pero les enseñaron que no podían permitir jamás que una mujer tuviera mejor puesto o mayor sueldo, les hicieron temer que una mujer antes de ellos pudiera haber tenido otras pareja sentimentales por miedo a la comparación, les dijeron que para no tener competencia la única opción era disminuirnos y dejarnos encerradas en casa. Ya se los cuestionó Sor Juana Inés hace varios siglos “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón, sin ver que sois la ocasión de lo mismo que culpáis”.
Y hoy en día resulta increíble y ridículo que la sociedad hipócrita exija pudor a la mujer y aplauda la nula experiencia sexual y a los hombres se les aplauda por su historial de parejas sexuales que obviamente tienen que ser mujeres. ¿Entonces cómo le hacemos? Participamos y nos condenamos, aun hay madres y padres que enseñan a sus hijas el himen, la cintura estrecha y la habilidad en la cocina son sus monedas de cambio para conseguir un buen proveedor y eso es injusto para todos. Por eso creo que nada le puede pasar mejor a un hombre que ser hijo de una feminista, una mujer feminista criando y educando es garantía de una nueva y mucho mas feliz sociedad, una mujer feminista va a educar a su hijo pensando en el hombre que le gustaría encontrar en la vida, pensando en futuras mujeres que convivirán con él, pensando incluso en cómo va a educar el a sus hijas.
Un hombre feminista nunca te va preguntar cuántos novios tuviste antes de él ni te va a decir que estás hormonal o que te vayas a la cocina ni va a subestimar tu trabajo en casa ni el enorme esfuerzo que es tener hijos y cuidarlos; un hombre feminista no va a decir nunca que a una mujer la agredieron sexualmente por cómo estaba vestida o por caminar sola en la calle; un hombre feminista va a buscar una pareja no por los estándares de hegemonía social sino desde el corazón y el convencimiento, amar a una mujer por su alma y su inteligencia y siempre estará listo para apoyarla y acompañarla, en su momento educará hijos seguros y comprometidos, responsables, mujeres y hombres que vivan en la honestidad y el respeto a la vida de los otros, personas libres de violencia y competencias absurdas e inútiles, además de ser mejor para los demás un hombre educado por una feminista será siempre mas feliz y más libre, pues en caso de enfrentarse él mismo a una situación de vulnerabilidad se sabrá entendido, respetado y acompañado.
Una mujer feminista sabe de responsabilidad y también sabe de rechazo, jamás se permitirá tener un hijo que se sienta juzgado o incorrecto por su físico, su preferencia u orientación sexual; no pasará por alto el bullying escolar ni permitirá jamás que su hijo lo ejerza; le hablará de equidad y valores reales de convivencia y siempre lo enseñará a ponerse en los zapatos del otro; un hogar feminista siempre será un lugar de paz, de apoyo, de convivencia sana y de libertad con responsabilidad.
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