El delito despierta, la cultura duerme

Cuando el pensamiento se endurece y las ideas se centran en un objetivo, muchas veces son sofocadas por...

7 de marzo, 2017

Cuando el pensamiento se endurece y las ideas se centran en un objetivo, muchas veces son sofocadas por las sutilezas diarias que aparecen en los ojos irritados de un viejito, en la sonrisa desdentada de un adicto, en las manos curtidas de un carpintero desempleado o en medio de los ropajes viejos de una bailarina callejera.

“De colores, de colores se visten los campos en la primavera, y por eso los grandes amores de muchos colores me gustan a mí…”  cantaron uniéndose los demás, al cantor solitario. “Ya, ya me callo” me dijo el borrachín cuando advirtió que lo observaba. “Me acerqué a escucharlo” -dije- siga cantando. Difícil resistirse ante la alegría de quien, en sus manos, no tiene nada y que, con su voz rasposa le anuncia al mundo material, que la alegría del corazón no puede ser comprada.

“Quiero que la cultura me encuentre en la calle” le dije a Haydé Zavala, directora del IMAC cuando fui a cumplir con la cita pactada. Tijuana, en la cultura es así, urbana, callejera, improvisada y alegre. La élite cultural está en el CECUT, el aparato federal que es el Centro Cultural Tijuana está para recibir a las personas y ofrece opciones a todos los estratos sociales. Las actividades continuas y de seguimiento están en los centros culturales independientes. La otra, la cultura de todos, es responsabilidad de IMAC y debe estar y vivir en la calle, en la periferia, en la cárcel, en los hospitales, en los asilos, en cada esquina, en los vagabundos que entonan juntos una canción que aprendieron quizá, en su único año de primaria.

¿Por qué sacar a la gente de un callejón para hacer un evento cultural de gobierno? Pregunté y contesté también, “para la foto de los funcionarios” y eso no le hace bien más que a un programa que debe ser cumplido. Las personas que cantaban frente a Catedral esa mañana, son parte del espectáculo urbano diario y, con todas sus carencias y sus aspectos deben también ser incluidos en el movimiento de la ciudad; las mismas personas que, por andar haciendo tiempo para llegar en punto a mi cita, me conmovieron para que las ideas y el pensamiento duro con el que quise llegar a la oficina de Haydé, se diluyera mostrándome que, no era tan importante, ni para mí, ni para ellos, las respuestas que pudiera tener de la directora, porque si quiero convivir con la ciudad, no me hace falta la institución.

Tijuana se viste, como se viste cada uno al salir a las calles, depende del lugar a donde vamos, de las personas que vamos a visitar, de los eventos a los que queremos asistir. No es Tijuana, un lugar uniforme en donde todo puede ser igual, cada esquina dicta una forma y un comportamiento. La cultura entonces, es fácil, no se requiere de tanta preparación y reparación de los aparatos culturales, como dijo Haydé, “estamos reparando el aparato”.

Encontrarse con el arte, con las palabras amables y con el movimiento alegre en las calles, inhibe la sensación agresiva con la que la gente vive, hace que los pensamientos se suavicen y cambien de dirección. “Vi a dos mujeres salir de un casino peleando, estaban a punto de golpearse, una corrió y la otra siguió vociferando por la calle” -le platiqué a las dos funcionarias presentes en la reunión- si esa mujer enojada, se encuentra de pronto con algo que la haga, al menos, sonreír, sus impulsos por pelear se habrían inhibido.




Mientras la ciudad se bate entre balaceras, asaltos y drogas, la cultura se detiene para reparar los daños. IMAC y todos los organismos culturales tienen y deben, entrar en medio de toda esa la basura porque la cultura es prevención del delito, un tema tan de moda en México del que solo, ha habido palabras sin acciones ni resultados.

De acuerdo lo platicado, le dije a Haydé Zavala que le enviaría unas preguntas y que tratara de dejar de lado el lenguaje institucional que hemos escuchado tanto y que al final, no dice nada.

Dejando a un lado el escritorio y la sala de juntas, ¿Cuál es el proyecto inmediato que tiene IMAC para la ciudad?

¿De qué forma quieres hacer la diferencia en la ciudad?

¿Cuál es, y cómo es el programa de trabajo de IMAC para los próximos tres años?

¿De qué forma va a participar IMAC en la próxima Feria del Libro?

¿Con cuáles instituciones tiene convenio IMAC en tu administración?

¿Cómo enfrentas la crítica surgida por las nuevas designaciones en los departamentos y coordinaciones?

Las respuestas de la directora del Instituto Municipal de Cultura, en la próxima entrega.

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enero 1, 1970

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