¿Un muerto más, qué importa?

(Esta imagen es de Antonio Zambrano Montes, desarmado y perseguido por tres policías que lo asesinaron sin justificación alguna). La Secretaría de Relaciones Exteriores de...

6 de julio, 2016

(Esta imagen es de Antonio Zambrano Montes, desarmado y perseguido por tres policías que lo asesinaron sin justificación alguna).

La Secretaría  de Relaciones Exteriores de Mexico emitió un comunicado en el que “lamenta la decisión del Departamento de Justicia de Estados Unidos, de no sancionar a los tres policías que asesinaron al Mexicano Antonio Zambrano Montes el 10 de febrero del pasado año 2015”.

¡Uuuy cuánto lo lamentamos! “We are soooo very sorry” dijo la sobrina de Carlos Salinas de Gortari que funge como canciller en la administración de Mc’México…

…Y SANSEACABÓ…

“A otra cosa, mariposa”.

Usted se preguntara si el llamado gobierno mexicano podría hacer algo más en este asunto.

LA respuesta es que SÍ.

El Codigo Penal Federal de Mexico, en sus artículos 2º y 4º, deja más que claro que el gobierno de mexicano podría y debería hacer mucho más.

Lo que la Procuraduría General de la Republica podría y debería hacer, es abrir su propia investigación previa, y practicar las diligencias necesarias para determinar si los tres policías estadounidenses cometieron un delito en agravio de Antonio Zambrano Montes, o nó.

¿Cuál sería el procedimiento?

El procedimiento sería  exactamente el mismo que se tendría que seguir en cualquier otro delito cometido en México.

Pero se preguntará Usted: ¿México tendría competencia para investigar un crimen cometido en Estados Unidos?

México puede investigar y castigar delitos cometidos en China, Francia o Australia, en los que la víctima haya sido mexicana.

Así fue el caso de Enrique Camarena, asesinado en México y por el cual, Estados Unidos quería la extradición de Rafael Caro Quintero.

Aquí es donde me permito transcribir lo que dice el Código  Penal Federal de Mexico al respecto:

ARTICULO 4.-  “los delitos cometidos EN TERRITORIO EXTRANJERO por un mexicano contra mexicanos o contra extranjeros, O POR UN EXTRANJERO CONTRA MEXICANOS, serán penados en la república, con arreglo a las leyes federales, si concurren los requisitos siguientes”:

I. que el acusado se encuentre en la república;

II. QUE EL REO NO HAYA SIDO DEFINITIVAMENTE JUZGADO EN EL PAÍS EN QUE DELINQUIÓ, y

III. QUE LA INFRACCIÓN DE QUE SE LE ACUSE TENGA EL CARÁCTER DE DELITO EN EL PAÍS EN QUE SE EJECUTÓ Y EN LA REPÚBLICA.

La exigencia de que los presuntos responsables estén en territorio mexicano, no es indispensable, porque además, PARA ESO EXISTE LA EXTRADICIÓN precisamente; para que vengan a nuestro territorio a responder de sus hechos.

No faltará quien se pregunte: ¿QUÉ CASO TIENE ESTE ANÁLISIS JURÍDICO DE UN CASO OCURRIDO EN ESTADOS UNIDOS CONTRA UN MEXICANO, CUANDO EN MEXICO DIARIAMENTE EL EJÉRCITO O LA POLICÍA, ASESINAN, TORTURAN Y DESAPARECEN A CIENTOS DE OTROS MEXICANOS?

¿Qué sentido tendría una investigación así, cuando México está saturado de expedientes sin resolver?

MI RESPUESTA ES CATEGÓRICA:

Hay más que buenas razones para que México ejercite sus facultades de persecución del delito cometido contra Antonio Zambrano Montes por los policías gringos.

  • Porque la justicia no es cuestión de mayoreo.
  • Porque México puede ganar con el asunto de Zambrano Montes, un arma muy poderosa conocida COMO RECIPROCIDAD en Derecho Internacional.

La reciprocidad mencionada, le permitiría a México negociar muchos otros asuntos de derechos humanos y de justicia en un plano de igualdad efectiva con los Estados Unidos.

Si México abre la investigación penal que corresponde, y cita a los tres policías a declarar (dándoles la oportunidad de defenderse); y una vez agotada la averiguación previa se decide que cometieron un delito por el que deben responder en México, el siguiente paso sería pedir la  extradición de estos policías para juzgarlos aquí.

Muchos dirán que Estados Unidos no extraditaría a sus policías  ni de broma para ser juzgados en México, donde la única ley que se aplica es la de la selva o la de la gravedad (según el Chapo, la pedrada).

Pero si niegan la extradición, quedarían en una situación de vulnerabilidad jurídica, ya que México podría (y debería) negarles la extradición de cualquier delincuente mexicano requerido por Estados Unidos.

El actual gobierno mexicano (por llamarlo de alguna manera), no dudó en mandar un avión de la Fuerza Aérea Mexicana a rescatar a unos connacionales que se habían ido de paseo a Egipto en tiempos recientes.

En aquella ocasión, creo que el  envío del avión mexicano para semejante rescate, fue algo fuera de toda proporción, porque los compatriotas afectados tenían recursos económicos sobrados para tomar el vuelo de regreso a México; y porque habría bastado que el Consulado Mexicano en El Cairo, les hubiera prestado toda la atención necesaria para repatriar los restos de los fallecidos, y asegurar el regreso a salvo de los mexicanos sobrevivientes.

Aquel gesto de Peña Nieto fue un intento fallido de quedar bien con la opinión pública a un costo injustificable, con lo que quedó exhibido como “CANDIL DE LA CALLE, Y OSCURIDAD DE AYOTZINAPA”.

En cambio, hacer valer el Derecho Internacional y los Derechos Humanos del compatriota Antonio Zambrano Montes, (a pesar de haber fallecido), traería alivio y reparación para sus deudos, que son nuestros hermanos de patria; y para México, significaría contar con un arma muy poderosa a la hora de discutir con Estados Unidos en temas de Derechos Humanos y de negociar extradiciones así como muchos otros temas de Derecho Penal en el ámbito binacional.

La familia de Antonio Zambrano Montes tiene pleno derecho de presentar su denuncia ante la Procuraduría General de la  República, y  exigir que se abra la averiguación previa correspondiente y que se practiquen todas las diligencias necesarias para determinar la responsabilidad de los tres policías estadounidenses.

Pero tambien es facultad y obligación de la PGR abrir de oficio esa averiguación hasta integrarla y hacer que la Secretaría  de Relaciones Exteriores pida la extradición de esos policías gringos.

Si hacemos que el gobierno de México cumpla con su obligación de investigar el asesinato de Antonio Zambrano Montes, y exigimos la extradición de los tres policías homicidas que han  sido encubiertos por las autoridades de Estados Unidos, la muerte de ese compatriota no habrá sido en vano.

Gracias a su caso, México tendrá un arma jurídica de RECIPROCIDAD que puede salvarles la vida a muchos otros compatriotas y, sin duda, devolvernos, caso por caso, una postura digna y firme ante los Estados Unidos.

A mí no me importa si  Claudia  Ruiz Massieu Salinas es sobrina de Carlos Salinas de Gortari, cuya trayectoria como “hijo del espicalinglis” es retrato hablado de la profecía de Robert Lansing.

Me importa que quienes se dicen defensores de los Derechos Humanos y dirigen ONG dedicadas al tema, hagan valer los derechos de México en este caso, para que logremos lo que ya he dicho que podemos lograr.

Decir que México está saturado de casos peores; que toda nuestra patria es una gran fosa clandestina, no es argumento para abdicar de la justicia como meta esencial para la vida misma.

En el caso de Ayotzinapa y en tantos otros, nuestros hermanos de patria llevan trabajando intensamente desde septiembre de 2014.

En el caso de Antonio Zambrano Montes, estamos más que a tiempo para forzar la mano del gobierno indolente, obligándolo a cumplir sus obligaciones y hacer valer los derechos de ese compatriota asesinado al norte de El Río, para desagravio de su familia y para salvar la vida y los derechos de muchos otros compatriotas que se beneficiarían de esta gestión.

Yo me niego a que nuestra patria siga siendo una especie de Mc’México administrado por “PRI$identes gerenciales” sobrecogidos de temor reverencial por sus amos de Estados Unidos.

La obligación de quienes dicen gobernarnos, es cumplir y hacer cumplir hasta la última letra de nuestra Constitución Federal; por iluso que pueda parecer.

Pero la verdad, es lo que profetizó Robert Lansing:

“Basta que enseñemos a respetarnos y obedecernos a algunos jóvenes mexicanos ambiciosos, para que cuando lleguen a la presidencia de México, ellos mismos nos entreguen su país, y hasta con más gusto y esmero que si lo conquistáramos nosotros mismos”.

En un México agobiado por los cientos de miles de muertes violentas; con autoridades sin legitimidad moral, rebasadas en todos los órdenes; ¿un muerto más, que importa?

Si pensáramos de esta forma, el siguiente muerto podría ser yo, o usted…

¿La cosa cambia, verdad?

Pero la muerte de Antonio Zambrano Montes, puede servir para evitar otras muertes iguales a manos de autoridades o de cualquier otra persona en Estados Unidos; y además puede servir para darle a México una fuerza jurídica innegable para sentar un precedente de RECIPROCIDAD PARA EXTRADICIONES y demás temas de justicia penal entre ambos países.

De este modo, la muerte de ese compatriota, no habrá sido en vano, y además, el Estado Mexicano decidirá aunque sea una vez, que cada mexicano cuenta, esté donde esté.

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