La Cuarta Transformación y el 1ro de Julio.

El pasado primero de julio se celebró en la plaza del Zócalo capitalino el festival musical y político que conmemora la histórica victoria electoral de...

2 de julio, 2019

El pasado primero de julio se celebró en la plaza del Zócalo capitalino el festival musical y político que conmemora la histórica victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador (AMLO), que lo hizo presidente de México. Ante millones de simpatizantes el presidente aseguró sentirse optimista en su desempeño como gobernante, mencionó que se han cumplido 78 de 100 compromisos realizados desde su toma de posesión y que en el mes de diciembre espera se arranque de raíz el régimen corrupto que había gobernado al país.

Reconoció que su régimen lleva prisa al instaurar los cambios de lo que denomina la Cuarta Transformación y que en caso de que el conservadurismo regresará al poder, le sería muy difícil revertir los cambios realizados por su gobierno. Fue autocrítico al reconocer pendientes como la inseguridad pública y la violencia continúan siendo una gran problemática, además de buscar un mejor servicio de salud universal y que no existe el suficiente crecimiento económico, aunque presumió cifras del aumento en inversión extranjera y el refinanciamiento a PEMEX a través de créditos bancarios, ante empresarios simbólicos de la denominada “mafia del poder”.

Cuidadoso de no mencionar las controversias con algunas Asociaciones de la Sociedad Civil o del malestar por los recortes generalizados en algunos rubros sensibles como los albergues para mujeres violentadas o el desabasto de medicinas en algunos estados. El presidente AMLO enumeró los incontrovertibles logros de su administración y su nueva forma de ejercer el poder público de forma austera y cercana a la gente, como son sus viajes en líneas aéreas como un pasajero común, el cese de los gastos exorbitantes para la alta burocracia y la aprobación de la ley de remuneraciones que evita que nadie gane más que el titular del ejecutivo federal.

Mencionó la lucha contra el robo de combustibles, el no condonar el pago de impuestos a empresas regularmente evasoras, la cancelación de las pensiones millonarias a los expresidentes de México, así como no comprar nuevos vehículos para funcionarios y la venta de flotillas de aviones y automóviles para financiar el desarrollo de zonas pobres. Recordó el compromiso de que a través del Instituto para regresar al Pueblo lo robado, se resarcirán los desfalcos al erario por parte de funcionarios abusivos, las fortunas mal habidas por el crimen organizado y de los delincuentes de cuello blanco.

Presumió el desmantelamiento del Estado Mayor presidencial que se reincorporó a las fuerzas armadas con la finalidad de apoyar en labores de seguridad y combate al crimen organizado, pues como sentenció efusivamente, al presidente lo cuida la gente.

Ante un Zócalo lleno, un día después de la marcha antiAMLO que fue menos nutrida y más estridente por los enfrentamientos entre los mismos organizadores, el nuevo régimen salió a las calles a demostrar el músculo político y a fijar un posicionamiento ante sus detractores que siguen sin hilvanar una estrategia política coherente.




El gobierno del presidente López Obrador es radical como él mismo lo definió en su discurso del Zócalo, con políticas públicas que generan consensos abrumadores o padecen oposiciones recalcitrantes. Lo que no se puede dejar de reconocer es que AMLO llegó a impulsar un cambio, que por profundo y apresurado, puede fallar en algunos aspectos de forma estrepitosa. El nuevo régimen creé firmemente en su papel histórico en la transformación del país que junto con un poder legislativo casi dominado por el partido gobernante Morena, hace posible la construcción de los acuerdos necesarios para impulsar la ambiciosa agenda política del político más importante en las últimas décadas en el país.

El inicio del nuevo gobierno en el ámbito económico no es el que se esperaba, sumado a las difíciles condiciones económicas internacionales, han arrastrado a México a un parón en el crecimiento, adicional a un escepticismo de los grandes capitales. Sin embargo, el actual régimen ha sabido jugar con las reglas macroeconómicas del neoliberalismo que tanto dice aborrecer. El presupuesto de gasto no se incrementó, no hay nuevos impuestos, no se contrajo nueva deuda, ni existen visos de intervenir en la autonomía del Banco de México. La paridad del peso con el dólar es relativamente estable, y a pesar de los golpeteos constantes del presidente populista Trump y sus amenazas recientes de implementar aranceles. Incluso desde los tiempos de la transición se apostó para trabajar en forma conjunta para la actualización del Tratado de Libre Comercio, cuando parecía que se rompería el importante acuerdo comercial, ahora denominado T-MEC.

El primer aniversario de la contundente victoria de AMLO en las elecciones presidenciales llega con un insuficiente crecimiento económico, pero con márgenes de maniobra para adaptarse al pragmatismo economicista. En materia política por el contrario, el presidente López Obrador es un viejo lobo de mar que mira con desdén a “chiquillada” opositora que es incapaz de renovarse en cuadros políticos ni posicionar un mínimo tema en la agenda nacional. Sumado al lastre que son los exmandarios emanados del PAN, que lejos de apoyar las causas opositoras, las dinamitan con su nula credibilidad y cierto grado de tragicomedia en su actuar.

El régimen lopezobradorista puede presumir de tener los hilos de la gobernanza del país, sin embargo debe ser cuidadoso de su particular estilo de innecesaria confrontación, así como estar más abierto a asociarse con la iniciativa privada correcta para impulsar el desarrollo en áreas estratégicas donde no tiene los suficientes recursos económicos para invertir. Si logra ser más pragmático, un poco más conciliador y respeta las variables económicas, tiene todos los elementos para hacer un gobierno que de verdad siente las bases para un cambio positivo en el país y que permita bajar los insufribles niveles de violencia e inseguridad que padecemos, al ser el principal reclamo de la sociedad que le permitió ganar de forma abrumadora el pasado primero de julio de 2018.

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enero 1, 1970

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