El rescate de Pemex

Cuando el precio internacional de venta del barril de petróleo costaba más de 100 dólares, incluso cuando bajó a márgenes más estrechos, digamos hasta los...

9 de febrero, 2016

Cuando el precio internacional de venta del barril de petróleo costaba más de 100 dólares, incluso cuando bajó a márgenes más estrechos, digamos hasta los 60 dólares, nadie ponía en entredicho la eficiencia productiva de Pemex.

Sin embargo, cuando el precio llegó recientemente a mínimos históricos, a menos de 25 dólares en promedio, porque en ocasiones esa cifra ha sido menor, el asunto de la productividad se vuelve el tema más importante de análisis.

En el transcurso de la crisis derivada de la reducción de los precios, lo que parece ser más preocupante es la cantidad de dinero que el gobierno mexicano deja de percibir por la venta del hidrocarburo, sin caer en cuenta que nunca antes se había puesto real atención a los costos de producción.

Como los márgenes eran tan amplios, eso no importaba o pasaba a un segundo término muy lejano.

Sin embargo, en estas condiciones, la coyuntura se vuelve extraordinariamente negativa, porque el argumento es que materialmente en estos momentos estamos vendiendo el petróleo casi al mismo precio que nos cuesta.

Evidentemente esta crisis no sólo nos golpea en el ingreso, peor aún: pone en evidencia la capacidad de la empresa paraestatal y en entredicho su operatividad en el manejo del balance de sus costos y utilidades.




A fines del año pasado, Pemex producía 2 millones 300 mil barriles diarios, con una planta laboral de casi 143 mil trabajadores, es decir, que el costo de producción de cada barril implica al menos dieciséis empleados.

En teoría, los costos de extracción de Pemex varían de 7 a 10 dólares por barril en aguas someras, más otros 10 dólares para los otros gastos, de tal suerte que en promedio estamos hablando de entre 17 y 20 dólares, contra los mismos 20 a los que ha llegado a venderse.

Si esas cifras se comparan con las de cualquier otra empresa del ramo en el mundo, resulta ser que Pemex es la más improductiva y esa es una situación que, independientemente del curso de la Reforma Energética, tendrá que resolverse de inmediato.

Estamos perdiendo el doble, por un lado, por la baja del precio que infiere en la disminución del ingreso, pero también porque la ineficiencia supone, si no una perdida, sí al menos un margen demasiado estrecho de utilidad.

Más aún si se considera que la situación no va a mejorar en el corto plazo, primero porque los precios no van a subir en un buen rato, porque además, cuando tengan un repunte, este será paulatino.

Entretanto, en las condiciones actuales eso infiere una pérdida marginal demasiado onerosa, pero que igualmente es el reflejo de años de abandono y abuso de los beneficios que nos otorga nuestra principal materia prima.

Los países árabes, los principales, pero sobre todo, más eficientes productores de petróleo, además de operar con números negros, pueden darse el lujo de mantener su producción actual aun cuando el precio esté bajo.

De hecho, eso es parte de su estrategia para debilitar a sus competidores, como lo ha reconocido el presidente de la principal empresa petrolera de Arabia Saudita, dando una señal más que clara de sus objetivos de mediano plazo.

A lo anterior le sumamos que los principales consumidores, como China por ejemplo, han mantenido su consumo y no se prevé que de acuerdo a la situación actual vaya a aumentar.

Hay mucho petróleo disponible y menos mercados para colocarlo, lo que establece una competencia en exceso feroz, donde solo el que sea más eficiente obtendrá beneficios.

Desde este punto de vista, el problema ya no está solo en tener clientes para los barriles de petróleo, sino que la reducción del precio, además de la disminución del ingreso, obliga a revisar las cuentas y las de Pemex son las peores.

En términos reales, como empresa el balance sería correspondiente a un estado de pérdida y eso en el ámbito comercial es lo más cercano a una quiebra, lo que hace que necesariamente Pemex tenga que acelerar los conceptos que dieron sustento a la aprobación de la reforma del sector.

La Reforma Energética contempla que empresas privadas participen en el sector, que asuman y compartan el papel de Pemex, aunque en rangos de tiempo que ahora parecen muy lejanos a diferencia de cuando se aprobó.

En algún momento esa presencia y participación, conllevaría a que Pemex se reajustara acorde a su realidad y desempeñara eventualmente la parte que mejor le conviniera, en un esquema mucho más ventajoso.

El debate ya no puede circunscribirse únicamente a la renta petrolera, sino que ahora por obligación habrá que incorporar a la discusión la imperiosa necesidad de una reorganización de eficiencia productiva de la empresa paraestatal.

El que el Gobierno Federal rescate financieramente la mas importante de sus empresas paraestatales es necesario, aun y cuando eso suponga una discusión mas a fondo, porque no se trata solo de salvarla, se trata de hacerla realmente productiva.

Comentarios

Cuando el precio internacional de venta del barril de petróleo costaba más de 100 dólares, incluso cuando bajó a márgenes más estrechos,...

enero 1, 1970

Cuando el precio internacional de venta del barril de petróleo costaba más de 100 dólares, incluso cuando bajó a márgenes más estrechos,...

enero 1, 1970




Más de categoría

La campaña de Anaya herida de muerte

La reciente difusión del video donde José, el hermano de Manuel Barreiro, el empresario queretano presuntamente...

junio 12, 2018

La secta Lopezobradorista

En esta campaña presidencial, mucho más que en las dos en las que compitió anteriormente, Andrés Manuel López Obrador...

mayo 8, 2018

AMLO amenaza con el tigre, pero el esta despertando al León

Uno de los elementos que han caracterizado de manera particular la propuesta de campaña de Andrés Manuel López Obrador,...

mayo 1, 2018

Lo que definió el debate

Aunque se puede decir que el primer debate presidencial del pasado domingo quedó a deber

abril 24, 2018