Nueva Orleans, Louisiana.- El martes pasado, durante una conferencia de prensa que dio junto con los presidentes de Letonia, Lituania y Estonia, el presidente de Estados Unidos dijo, entre otras cosas, lo siguiente: “”La frontera mexicana está muy desprotegida por nuestras leyes. Tenemos leyes horribles, horribles y muy inseguras en los Estados Unidos, y vamos a poder hacer algo al respecto, ojalá pronto. Nos estamos preparando para que los militares aseguren nuestra frontera entre México y los Estados Unidos. Tenemos una reunión sobre esto en un momento con el General Mattis [el secretario de Defensa estadounidense] y todos. Y creo que es algo que tenemos que hacer”.
Más tarde ese mismo día, con Mattis sentado a su izquierda, Donald Trump reiteró lo que antes dijo: “Vamos a hacer las cosas militarmente hasta que podamos tener un muro y una seguridad adecuada. “Es un gran paso, realmente no lo hemos hecho antes”.
En otras palabras, mientras el Congreso de su país no apruebe una ley migratoria que lo satisfaga y le otorgue los 25,000 mil millones de dólares que necesita para construir su muro durante los próximos 10 años, Trump dice que usará a sus soldados para impedir la entrada de inmigrantes ilegales y las drogas que con tanto gusto consumen millones de sus paisanos.
Lo dicho por Trump hizo que muchos analistas y comentaristas estadounidenses se preguntaran si iba a mandar a sus tropas a ocupar el lado mexicano de la frontera, ya que de ser este el caso significaría una invasión a México y por lo tanto a un estado de guerra entre ambos países. Otros cuestionaron la autoridad que tiene el presidente estadounidense para asignarle tareas policiacas a las fuerzas armadas.
Más tarde, después de que ningún funcionario del gobierno trumpiano pudiera explicar que es lo que había dicho el presidente, su secretaria de Prensa Sarah Huckabee Sanders explicó que su jefe se había reunido con Mattis y miembros del equipo de seguridad nacional para discutir la estrategia para enfrentar “la creciente afluencia de inmigrantes ilegales, drogas y pandilleros violentos de Centroamérica”. Esa estrategia implica movilizar a la Guardia Nacional, aunque Sanders no dijo cuántos soldados se enviarían o cuándo.
Después de la tormenta e inquietud que las palabras generaron en ambos lados de la frontera quedó claro que México no será invadido, por lo menos ahora, y que la estrategia de Trump probablemente será similar a las que aplicaron George W. Bush entre 2006 y 2008, y Barack Obama en 2011, cuando enviaron a miles de soldados de la Guardia Nacional a auxiliar en sus labores a la Patrulla Fronteriza ya los agentes de ICE, pero sin realizar ninguna acción policiaca. Con Trump podemos esperar que mande más soldados que los 29,000 que envió Bush a un costo de 1,200 millones de dólares de los de hace 10 años.
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